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6 dic. 2013

Día triste.

I heard the news of Nelson Mandela's death in the car and had to pull over to wipe my tears. He is the most important figure of the 20th century, one of those rare human beings capable of bending history in the right direction. He was a beacon of light in a particularly dark and violent time. Fortunately he lived long enough to see his dream come true and bask in universal love and admiration. Today the whole world is mourning. 

Oí la noticia de la muerte de Nelson Mandela cuando iba manejando y tuve que parar el carro para secarme las lagrimas. Es la figura más importante del siglo XX, uno de esos escasos seres capaces de forzar el curso de la historia en la dirección correcta. Fue un rayo de luz en un tiempo particularmente oscuro y violento. Por suerte vivió lo suficiente para ver su sueño realizado y gozar del amor y admiración de todos. Hoy el mundo está de duelo.

En España Enero del 20 al 23 Ripper.

December – January
DECEMBER 8 - 14, SANTIAGO, CHILE
Family vacation and some promotion of Ripper
DECEMBER 16 - 28, NEW YORK, NY
Family vacation
Ripper Book Tour
JANUARY 20 - 23, SPAIN
Various events
JANUARY 27, WASHINGTON, DC
Diane Rehm Radio Show @ 7:00am
MONDAY, JANUARY 27, NEW YORK, NY
92nd Street Y @ 8:00pm
1395 Lexington Avenue
TUESDAY, JANUARY 28, BOSTON, MA
Harvard Book Store @ 7:00pm
First Parish Church, 1446 Massachusetts Avenue, Cambridge
WEDNESDAY, JANUARY 29, COLUMBUS, OH
Thurber House @ 7:30pm
Columbus Museum of Art
THURSDAY, JANUARY 30, WASHINGTON, D.C.
Special event to be announced
SATURDAY, FEBRUARY 1, MIAMI, FL
Books & Books @ 7:30pm
265 Aragon Avenue, Coral Gables

Paula e Isabel.

With my adored daughter Paula at Chapel Hill University in North Carolina (I think it was 1988).

Con mi adorada hija Paula en la Universidad de Chapel Hill en Carolina del Norte (me parece que en 1988).



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4 ago. 2013

Reflexiones de Isabel Allende

¿Qué Es Real?

La gente a menudo me pregunta cuánto hay de verdad en mis libros y cuánto he inventado. Puedo jurar que cada palabra es verdad. Si no hubiera pasado, ciertamente podría pasar. No puedo trazar una linea entre la realidad y la fantasía. Antes me llamaban mentirosa. Ahora que me gano la vida con estas mentiras, me llaman escritora. Quizás deberíamos aferrarnos a la verdad poética. 

En El Libro de los Abrazos , Eduardo Galeano tiene un cuento corto que me encanta. Para mí, es una metáfora espléndida de lo que es la escritura: 

 Antaño, don Verídico sembró casas y gentes en tormo al boliche El Resorte para que el boliche no se quedara solo. Este sucedido sucedió, dicen que dicen en el pueblo por él nacido. Y dicen que dicen que había allí un tesoro, escondido en la casa de un viejito calandraca. Una vez por mes, el viejito, que estaba en las últimas, se levantaba de la cama y se iba a cobrar la jubilación. Aprovechando la ausencia, unos ladrones, venidos de Montevideo, le invadieron la casa. Los ladrones buscaron y rebuscaron el tesoro en cada recoveco. Lo único que encontraron fue un baúl de madera, tapado de cobijas, en un rincón del sótano. El tremendo candado que lo defendía resistió, invicto el ataque de las ganzúas. Así que se llevaron el baúl. Y cuando por fin consiguieron abrirlo, ya lejos de allí, descubrieron que el baúl estaba lleno de cartas. Eran las cartas de amor que el viejito había recibido todo a lo largo de su larga vida. Los ladrones iban a quemar las cartas. Se discutió. Finalmente decidieron devolverlas. Y de a una. Una por semana. Desde entonces, al mediodía de cada lunes, el viejito se sentaba en la loma. Allá esperaba que apareciera el cartero en el camino. No bien veía asomar el caballo, gordo de alforjas, por entre los árboles, el viejito se echaba a correr. El cartero, que ya sabía, le traía su carta en la mano. Y hasta san Pedro escuchaba los latidos de ese corazón loco de la alegría de recibir palabras de mujer. 

 ¿No es esta la esencia lúdica de la literatura? ¿Un evento transformado por la verdad poética? Los escritores son como esos ladrones buenos. Sacan algo que es real como las letras y con un truco de magia lo transforman en algo totalmente nuevo. Eso es lo mejor de escribir: encontrar tesoros escondidos, dar brillo a eventos que han perdido su atractivo, vigorizar el alma cansada con la imaginación, crear algún tipo de verdad con muchas mentiras. 

La buena ficción no es sólo el entusiasmo de la trama. En el mejor de los casos, es una invitación a explorar más allá de la apariencia de las cosas, la ficción desafiá la seguridad del lector y cuestiona la realidad. Sí, puede ser perturbadora. Pero puede ser que haya una recompensa al final. Con un poco de suerte, el autor y el lector de la mano, pueden tropezar con algunas partículas de la verdad. Sin embargo, por lo general, esa no es la intención principal del autor. El escritor sólo sufre una incontrolable necesidad de contar la historia. Créenme, es solo eso. 

 Cómo Me Convertí En Una Escritora 

 El lenguaje es esencial para un escritor, y el lenguaje es tan personal como la sangre. Yo vivo en California-en inglés-pero sólo puedo escribir en español. De hecho, todas las cosas fundamentales de mi vida pasan en español, como regañar a mis nietos, cocinar o hacer el amor. 

Y tal vez éste es el momento, en el que debo decirles cómo y por qué me convertí en escritora. 

Mi vida parece basarse en el dolor, la pérdida, el amor y la memoria. El dolor y la pérdida son los maestros; me hacen crecer. El amor me ayuda a soportar y me da alegría. (¡Sé que suena cursi!) La memoria es la materia prima de todos mis escritos. 

Yo nací durante la Segunda Guerra Mundial. (Me veo bien para mi edad, ¿no? Cuesta mucho trabajo y dinero.) Sí, soy una bruja, una reliquia de las pirámides, pero todavía no estoy totalmente senil. Me crié en una familia patriarcal, donde mi abuelo era considerado primero después de Dios Todopoderoso. Mi madre, en contra de su voluntad, se casó con el hombre equivocado: mi padre. Durante su luna de miel, en un crucero en el Pacífico, el novio estaba constantemente mareado, sin embargo se las arreglaron para concebirme. Durante los siguientes tres años, mis padres estuvieron separados la mayor parte del tiempo, pero en los cortos períodos que pasaron juntos tuvieron dos hijos más. (La fertilidad corre en mi familia. Tengo la suerte de haber llegado a la adultez en la época de la píldora.) 

El matrimonio de mis padres fue un desastre desde el principio. Un día, cerca de mi tercer cumpleaños, mi padre fue a comprar cigarrillos y nunca volvió. Esa fue la primera gran perdida de mi vida, y quizás es por eso no puedo escribir sobre padres. Hay tantos niños abandonados en mis libros que yo podría abrir un orfanato. Mi padre dejó a mi madre abandonada en un país extranjero con tres niños pequeños. Para empeorar las cosas, no existía el divorcio en Chile. Es el único país de la galaxia sin divorcio. [El divorcio en Chile fue legalizado finalmente en el 2004.] De alguna manera, mi madre se las arregló para anular su matrimonio, y por lo tanto se convirtió en madre soltera con tres hijos ilegítimos. No tenía dinero, educación ni preparación para trabajar. Su única opción fue regresar a casa de su padre en busca de ayuda. 

La casa de mis abuelos, donde pasé mi infancia, estaba habitada por mascotas salvajes, seres humanos extraños y fantasmas benévolos. Mi abuela era una mujer encantadora que tenía muy poco interés en el mundo material y pasó la mayor parte de su tiempo experimentando con la telepatía y hablando con las almas de los muertos en sesiones de espiritismo. Esta señora clarividente, que podía mover objetos sin tocarlos, me sirvió de modelo para Clara del Valle en mi primera novela, La Casa de los Espíritus. Ella murió hace mucho tiempo, a una edad temprana, pero como mi hija Paula, es una presencia constante en mi vida. 

Mi abuelo, un vasco sólido, tenaz y fuerte como una mula, me dio el don de la disciplina. Podía recordar cientos de cuentos populares y largos poemas épicos, hablaba usando proverbios. Vivió casi un siglo, y durante la última parte de su vida leyó la Biblia muchas veces de cabo a rabo y la Enciclopedia Británica de la A a la Z. Él me dio el amor por el lenguaje y las historias. 

En mi familia, la felicidad era irrelevante. Mis abuelos se habrían quedado atónitos al saber que la gente realmente gasta dinero en terapia para superar su infelicidad. Para ellos la vida era naturalmente dolorosa y suponer lo contrario era una tontería. La satisfacción provenía de hacer lo correcto, de la familia, el honor, el servicio, el aprendizaje, y la capacidad de aguante. Por supuesto, la alegría estaba presente en muchas formas en nuestras vidas y el amor no era la última entre ellas, pero nunca hablábamos del amor, hubiera sido muy embarazoso. Los sentimientos fluían en silencio. No había muchas caricias o besos; los niños no eran elogiados ni consentidos, no se consideraba saludable. La apariencia física y las funciones del cuerpo eran ignoradas. Era un delito de mal gusto hablar de religión, política, salud, y sobre todo, de dinero. Mi familia practicaba la caridad en abundancia y con discreción. La generosidad no era una virtud, era un deber, nada de lo cual jactarse.

Infancia y Rebelión 

Mi madre no sólo era hermosa, era también vulnerable y lloraba todo el tiempo, lo que resultaba muy atractivo, ya que a su lado cualquier hombre se sentía fuerte. Tuvo muchos pretendientes, pero terminó casándose con el más feo de todos. Mi padrastro se parecía a una rana, pero con el tiempo se convirtió en un príncipe y ahora puedo jurar que es casi guapo. Tiene un corazón noble, pero es tan patriarcal como mi abuelo y no tuve más remedio que luchar contra él. La rebelión era la única manera de sobrevivir para una niña en mi familia.

Mi padrastro era diplomático y poco después de que entró en nuestras vidas empezamos a viajar. En l958 estábamos viviendo en Líbano. Ese año marcó el comienzo de la violencia política que eventualmente destruiría al país. Mis hermanos y yo fuimos enviados de vuelta a Chile y terminamos viviendo de nuevo en el hogar de mi abuelo. Yo tenía quince años y estaba tan cansada de decir adiós a lugares y personas que decidí que iba a plantar mis raíces en Chile y no volvería a viajar más. 

En mi infancia vi a mi madre como una víctima. Las únicas veces que recibía atención era cuando estaba enferma, por lo tanto se enfermaba mucho. Obviamente, yo no quería ser como ella, quería ser como mi abuelo. Casi lo conseguí, pero cerca de mi duodécimo cumpleaños la naturaleza me traicionó y dos uvas aparecieron en mi pecho. De la noche a la mañana pasé de ser una chiquilla recia, a ser una niña insegura con granos y sin cintura, cuya principal preocupación era ser amada por el sexo opuesto. Yo no tenía buena de materia prima: era baja y de mal carácter. No podía ocultar mi desprecio por la mayoría de los niños varones, porque me parecía obvio que yo era más inteligente. Me tomó años aprender a hacerme la tonta para que los hombres se sientan superiores. 

Fui la adolescente más infeliz de la historia de la humanidad. Me odiaba a mí misma. Pensé convertirme en monja para ocultar el hecho de que nunca iba a atraer a un marido, así es que pueden imaginar mi sorpresa y deleite cuando el primer muchacho que se fijó en mí me propuso matrimonio. Yo tenía apenas quince años y ya estaba tan desesperada que me aferré a él como un cangrejo. Me casé a los diecinueve años, a los veintitrés ya tenía dos hijos, y permanecí casada durante veinticinco eternos años. Los primeros quince años fueron felices, estábamos muy enamorados y nuestros hijos, Paula y Nicolás, eran maravillosos. Durante un tiempo todo fue perfecto. Tenía éxito como periodista y me conocían por mis columnas de humor feminista y programas de televisión.

Fui criada para seguir los pasos de mi madre, recuerden que eran los años sesenta y sesenta. Lo ideal como mujer habría sido que ignorar cualquier ambición personal, controlar el enojo, reprimir la imaginación y negar la sexualidad sexualidad, pero eso nunca me funciono. 

Durante mi juventud en Chile trabajé de periodista y también escribí obras de teatro y cuentos infantiles. Siempre quise ser escritora, pero era algo casi impensable para una mujer en ese momento y en ese entorno. Las mujeres de mi generación en Chile no debían ser creativas o exitosas, ese era el destino de los hombres. Se suponía que deberíamos ser damas, comportarnos apropiadamente, ser muys buenas madres, buenas esposas, y buenas ciudadanas (créanme que yo lo fui). Pero yo había adquirido el vicio de contar historias a una edad muy temprana. Mi madre dice que apenas aprendí a hablar ya estaba torturando a mis pobres hermanos con cuentos morbosos que llenaron sus días con terror y sus sueños con pesadillas. Más tarde, mis hijos tuvieron que pasar por el mismo calvario. He estado contando historias desde que tengo memoria, pero no me convertí en una escritora de ficción hasta casi los cuarenta años, porque antes carecía de confianza en mí misma, y estaba demasiado ocupada criando a una familia y trabajando para sobrevivir. 

La Vida En El Exilio 

La primera parte de mi vida terminó el 11 de septiembre de 1973. Ese día hubo un brutal golpe militar en Chile. El Presidente Salvador Allende, el primer presidente socialista elegido democráticamente, murió. En unas pocas horas, un siglo de democracia terminó en mi país y fue sustituido por un régimen basado en el terror. Miles fueron arrestados, torturados o asesinados. Muchos desaparecieron y sus cuerpos nunca fueron encontrados. La familia Allende huyó y los que estaban en el extranjero no pudieron regresar. Yo fui la última en irme. Me quedé hasta que no pude soportarlo más; en 1975, me fui con mi marido y nuestros hijos. 

Nos fuimos a Venezuela, un país verde y generoso. Era la época del auge del petróleo, cuando el oro negro fluía de la tierra como un río inagotable de riqueza. Sin embargo, yo no fui capaz de ver el encanto de Venezuela, estaba paralizada por la nostalgia, siempre mirando hacia el sur, esperando el fin de la dictadura. Me tomó muchos años superar el trauma del exilio, pero tuve suerte, porque encontré algo que me salvó de la desesperación: la literatura. Francamente, creo que no me habría convertido en escritora, si no me hubiera visto obligada a dejar todo y comenzar de nuevo. Si no hubiera sido por el golpe de estado, habría permanecido en Chile, seguiría siendo periodista, y probablemente una periodista feliz. En el exilio, la literatura me dio una voz, rescató mis recuerdos de la maldición del olvido y me permitió crear mi propio universo. 

Una Carta Espiritual 


 Mi destino cambió el 8 de enero de l981. Ese día, recibimos una llamada telefónica en Caracas diciendo que mi abuelo se estaba muriendo. No podía volver a Chile para despedirme de él, así que esa noche comencé una especie de carta espiritual para ese amado viejo. Supuse que no iba a vivir para leerla, pero eso no me detuvo. Escribí la primera frase como en trance: "Barrabás llegó a la familia por vía marítima." ¿Quién era Barrabás, por qué vino por vía marítima? No tenía ni la más remota idea, pero continué escribiendo como una loca hasta el amanecer, cuando el agotamiento me venció y gateé hasta mi cama. "¿Qué estabas haciendo?" murmuró mi marido. "Magia", le contesté. Y de hecho, fue magia. A la noche siguiente después de la cena, de nuevo me encerré en la cocina para escribir. Escribía todas las noches, haciendo caso omiso al hecho de que mi abuelo había muerto. El texto creció como un gigantesco organismo con muchos tentáculos, y para fin de año tenía quinientas páginas en el mostrador de la cocina. Ya no parecía una carta. Mi primera novela, La Casa de los Espíritus, había nacido. Había encontrado la única cosa que realmente quería hacer: escribir historias. 

Todavía no podía volver a Chile, la dictadura militar duraría diecisiete años. En l983 publiqué otra novela, De Amor y De Sombra, basada en un crimen político cometido en Chile, y dos años después la tercera, Eva Luna, un libro muy importante para mí, porque es la vida de una narradora, mi alter ego. Fue seguido por Cuentos de Eva Luna, una colección de veintitrés cuentos, todos sobre el amor, aunque a veces el amor es tan retorcido que es difícil reconocerlo. 

Mientras tanto, la relación con mi marido se había deteriorado por completo. Estábamos en Venezuela y no en Chile, así que pudimos divorciarnos. Fue un divorcio amistoso.

Amor, Lujuria y Romance 

 Esta es la parte donde debo hablar de mi intimidad y sobre el romanticismo.

Mis libros me obligan a viajar con frecuencia. Mi karma es ir de un lugar a otro, como una peregrina errante. En l987, cuando todavía vivía en Venezuela, hice una gira de conferencias que me llevó desde Islandia a Puerto Rico y a muchos climas entre medio, hasta que terminé en el norte de California. Nunca hubiera sospechado que ahí mi existencia cambiaría de nuevo. Conocí al hombre destinado para mi, como diría mi madre, un abogado estadounidense llamado William Gordon, al que me presentaron como el último soltero heterosexual en San Francisco. Willie había leído mi segunda novela y le gusto. Cuando me vio, sin embargo, se debe haber sentido decepcionado, porque le gustan las rubias altas. 

Después de mi discurso fuimos invitados a una cena en un restaurante italiano. Había luna llena y Frank Sinatra cantaba "Strangers in the Night"(Extraños en la Noche), el tipo de cosas que arruinaría una novela. Willie estaba sentado frente a mí, observándome con una expresión de desconcierto. La combinación de Frank Sinatra y los espaguetis tutto mare tuvieron un efecto predecible en mí: y cai en estado de lujuria. Había estado viviendo en castidad por un largo plazo, dos semanas o tres semanas si mal no recuerdo, así es que tomé la iniciativa. Le pedí que me contara sobre su vida. ¡Este truco siempre funciona, señoras! Pídanle a cualquier hombre que hable de sí mismo y finjan escuchar mientras se relajan y disfrutan de la comida, y el terminará convencido de que está frente a una mujer inteligente y sexy. En este caso, sin embargo, no tuve que fingir, porque me había topado con una de esas raras joyas que los narradores siempre están buscando. ¡La vida de ese hombre era una novela! Así es que hice lo que toda escritora latinoamericana normal habría hecho: casarse con el hombre para conseguir la historia. Bueno, no me casé con él de inmediato, fue necesario algo de manipulación.

Primero, me invitó a su casa.Yo esperaba una noche romántica en el ático de un divorciado con vista al puente Golden Gate, jazz suave, champaña y salmón ahumado. No hubo nada de eso. Había tanta caca de perro en el garaje, que debió dar marcha atrás para que yo pudiera salir del coche. Su hijo menor, un malcriado de diez años, nos recibió con balas de goma. El perro, un golden retriever tan hiperactivo como el niño, colocó sus patas embarradas en mis hombros y me lamió la cara. Había otras mascotas también: un par de ratas locas en una jaula sucia, masticándose las colas una a la otra, y peces muertos flotando en las aguas fangosas de una pecera. No me inmuté. La lujuria tiene ese efecto en algunas personas: les da una actitud heroica. Me gustó el hombre y quería escuchar el resto de su historia. Sirvió un pollo quemado, bebimos vino barato de California, y el resto lo pasaré por alto. Al día siguiente, cuando me llevó al aeropuerto, le pregunté cortésmente si teníamos algún tipo de compromiso. Se puso tan pálido y sus manos temblaban tanto, que tuvo que detener el coche. Yo no sabía que jamás se menciona la palabra “compromiso” adelante de una mericano. "¡De qué estás hablando, nos acabamos de conocer!", murmuró aterrorizado. "Tengo cuarenta y cinco años y no tengo tiempo que perder", le dije. "Necesito saber si esta cosa va en serio o no." "¿Qué cosa?", preguntó desconcertado. 

Ese día tomé el avión, pero una semana más tarde estaba de vuelta sin invitación. Me mudé a su casa y seis meses después tuvo que casarse conmigo porque lo puse entre la espada y la pared. 

Sí, escribí sobre la vida de Willie, después de todo. El libro se llama El plan infinitos, y es la historia de un hombre imperfecto con un gran corazón. 

Willie y yo hemos estado juntos por muchos años y nuestro amor ha sobrevivido muchos altos y bajos, grandes éxitos y grandes pérdidas. 

Paula 

En diciembre de 1991, mi hija Paula, que tenía una rara condición genética llamada porfiria, cayó en coma en España. La negligencia en la unidad de cuidados intensivos le provocó severo daño cerebral y ella terminó en estado vegetativo. La llevamos a nuestra casa en California y la cuidamos hasta que murió en mis brazos, un año después. La larga agonía de Paula fue un calvario para nuestra familia. Las cosas fueron de mal en peor, cuando unos meses después la hija de Willie, Jennifer, murió de una sobredosis. Dicen que no hay dolor más grande que perder un hijo. Pero el dolor que compartíamos Willie y yo, no nos hizo sentirnos más cerca. Somos gente fuerte y testaruda, y supongo que no podíamos admitir que teníamos el carozaón roto.. Nos llevo a los dos mucho tiempo y terapia para poder abrazarnos y de llorar juntos. 

Después de la muerte de Paula, la escritura fue la única cosa que me mantuvo relativamente cuerda. El dolor fue un largo viaje a los infiernos, fue como caminar sola en un túnel oscuro. Mi manera de recorrer el túnel fue escribiendo. Cada mañana me arrastraba de la cama y me iba a mi oficina, encendía una vela delante de la foto de Paula, prendía la computadora, y empezaba a llorar. A menudo, el dolor era insoportable y me quedaba mirando la pantalla durante horas, incapaz de escribir una sola palabra. Otras veces, las frases fluían, como dictadas desde el más allá por la misma Paula. Un año más tarde llegué al final del túnel, pude ver la luz y descubrí, asombrada, que había escrito otro libro y que ya no rezaba para morir. Quería vivir. 

Mi libro Paula es una biografía—la trágica muerte prematura de una joven—pero es sobre todo, una celebración de la vida. Dos historias se entrelazan en estas páginas: la de mi hija Paula y mi propio destino aventurera. Su larga agonía me dio una oportunidad única para revisar mi pasado. Durante todo un año, mi vida se detuvo por completo, no había nada para hacer, sólo esperar y recordar. De a poco, aprendí a ver los patrones de mi existencia y me hice las preguntas fundamentales: ¿Qué hay del otro lado de la vida? ¿Es solo noche, silencio y soledad? ¿Qué queda cuando no hay más deseos, recuerdos, o esperanza? 

La Escritura Como Terapia 

Después de que terminé Paula, no pude escribir ficción durante casi tres años; pensé que mi manantial de historias y la necesidad de contarlas se habían secado para siempre. Y entonces me acordé de que soy periodista y si me dan un tema y tiempo para investigar, puedo escribir sobre casi cualquier cosa. (Bueno, no sobre deporte o política.) Elegí un tema tan alejado del dolor como fue posible y terminé escribiendo Afrodita, una divagación sobre la lujuria y la gula, los únicos pecados mortales que valen la pena.

La investigación para este libro, realizada principalmente en las tiendas de pornografía de Castro, el barrio gay de San Francisco, me sacó de la depresión y me hizo regresar al cuerpo. El primer síntoma fue un sueño erótico. Soñé que ponía a Antonio Banderas desnudo en una tortilla mexicana, lo untaba con guacamole y salsa, lo enrollaba, y me lo comía.

La terapia de escribir sobre la comida y el amor funcionó y poco después de publicar Afrodita, empecé una novela sobre la fiebre del oro de California, llamada Hija de la Fortuna. Es la historia de Eliza Sommers, una joven huérfana criada por una familia británica en el puerto chileno de Valparaíso a mediados del siglo diecinueve. A los dieciséis años, Eliza sigue a su amante a California, a donde él ha ido a buscar fortuna en la fiebre del oro. Pensé que estaba escribiendo una historia de amor, pero en realidad esta novela es sobre la libertad, un tema recurrente en mi vida. Al igual que Eliza Sommers, yo decidí a una edad temprana que iba a encontrar mi propio camino. Eso me hizo feminista en un momento y en un lugar, donde el feminismo era equivalente a estar poseído por el demonio. 

Después vino Retrato en Sepia, que transcurre en Chile durante la segunda mitad del siglo diecinueve. Es la historia de Aurora del Valle, la nieta de Eliza Sommers. Aunque no es la segunda parte-se puede leer en forma independiente-el libro junta a varios personajes de Hija de la Fortuna y de mi primera novela, La Casa de los Espíritus. (Estos tres libros pueden ser considerados una trilogía.) Aurora del Valle sufre un trauma a una edad muy temprana y bloquea su pasado: no puede recordar nada de sus primeros años. Su misión es desentrañar los misterios de su vida y los secretos de su familia. Retrato en Sepia es una novela sobre la memoria, un tema, como la libertad, que es relevante en mi propia vida. Siempre he estado viajando; en realidad no pertenezco a ningún lugar, por eso mis raíces están en mi memoria. Cada libro es un viaje hacia el pasado, al alma, y a la memoria.

Una novela histórica es un proyecto fascinante. Mientras escribía las novelas de esta trilogía, me metí en una máquina del tiempo y me fui al 1848, y luego avancé hasta llegar a 1973-un lapso de más de cien años. ¿Se imaginan cuánta investigación fue necesaria?

En el 2001, escribí una novela para niños y jóvenes: La Ciudad de las Bestias. ¡Fue tan divertido! Es la historia de Alexander Cold, un muchacho americano de quince años, quien se va de viaje al Amazonas, donde conoce a una extraña chica llamada Nadia Santos. Juntos viven una aventura mágica entre indios de la Edad de Piedra. (Fue seguido por dos libros más con los mismos protagonistas: El Reino del Dragón de Oro y el Bosque de los Pigmeos.) 

Toda ficción es en última instancia autobiográfica. Escribo sobre el amor y la violencia, sobre la muerte y la redención, sobre mujeres fuertes y padres ausentes, sobre la supervivencia. La mayoría de mis personajes son seres marginales, no están protegidos por la sociedad, son poco convencionales, irrespetuosos, desafiantes.

Para obtener información sobre los libros mencionados, por favor diríjanse a La Línea de Tiempo] 

Por Qué Escribo 

Este es un resumen de mi vida y de mi trabajo. No crean todo lo que digo-tiendo a exagerar un poco, pero siempre me aferro a la verdad poética, como los ladrones en la historia de Eduardo Galeano sobre el viejo y las cartas. ¿Recuerdan? De todos modos, las cosas realmente importantes no están en mi currículum, han pasado casi inadvertidas en las cámaras secretas del corazón. Soy una escritora, porque nací con buen oído para las historias y tuve una infancia infeliz y una familia extraña. (Con parientes tan raros como los míos no hay necesidad de inventar nada, ellos solos proporcionan material suficiente para el realismo mágico). La literatura me ha definido. Palabra por palabra, página tras página, me he transformado en esta persona exagerada y extravagante que soy. 

En los últimos veinte años, he aprendido que sólo una cosa es segura: nada me alegra más que escribir. Me hace sentir joven, fuerte, poderosa y feliz. Es tan estimulante como hacer el amor con el amante perfecto,( lo cual es casi imposible a mi edad.)

Las novelas están hechas del tejido de la vida. Una novela es una proyecto largo y paciente, como bordar un tapiz de muchos hilos y colores. Trabajo por instinto, sin saber muy bien lo que estoy haciendo, hasta que un día lo doy vuelta y miro el diseño. Realmente nunca termino un libro, llega un punto en que simplemente me doy por vencida. Siempre hay más que decir: otra vuelta de tuerca en la trama, otro personaje sorprendente, más que se podría cambiar, editar, ó profundizar. Los personajes son seres vivos, con su propio destino, y mi trabajo consiste en permitirles que cuenten sus historias. Disfruto del proceso de escribir, sin pensar mucho en el resultado final, eso le corresponde a mis agentes y editores ".

Me encanta el tiempo que paso sola y en silencio en mi estudio: semanas añadiendo detalles para crear el mundo único de la historia, meses permitíendole a los personajes que crezcan y hablen por sí mismos, años tratando de entender sus motivaciones y sus pasiones. Una novela requiere pasión, paciencia y dedicación. Es un compromiso total, como enamorarse. El primer impulso que dispara la escritura es siempre una emoción profunda que ha estado en mí por mucho tiempo. El tiempo me permite entender mejor el tema, me da suficiente distancia, ambigüedad y hasta ironía para narrar. Es difícil escribir en el centro del huracán; es preferible recrear la historia después de que los furiosos vientos hayan pasado y entonces puedo comprender el significado de los escombros. Lucha, pérdida, confusión, memoria-estas son las materias primas de mi escritura.

Para mí, la vida se convierte en realidad cuando escribo sobre ella. Lo que no escribo, es borrado por el viento del olvido. Olvido mucho, mi mente me traiciona. No puedo recordar lugares, nombres, fechas, o caras, pero nunca olvido una buena historia o un sueño significativo. La escritura es una introspección silenciosa, un viaje a las oscuras cavernas de la memoria y de el alma. La ficción, como la memoria, va desde revelación a revelación. 

Escribo porque necesito recordar y superar. Es a partir de la memoria y un sentimiento de pérdida que la pasión de crear surge. Cada libro es un acto de amor, una ofrenda que preparo con gran cuidado, con la esperanza de que será bien recibida. 

2 ago. 2013

PAULA

“Allende es una novelista fascinante que adquiere aquí un doble desafío. Escribiendo literatura no novelesca por primera vez, ella entreteje la historia de su propia vida con la lenta muerte de su hija de 28 años de edad, Paula. Haciendo magia con las palabras, Allende hace de este escenario sombrío un encuentro maravilloso con los dolores más íntimos y las alegrías de otro ser humano.”
 —Publishers Weekly

 “Este es el mejor y más mágico trabajo de Allende. Ella va a través del tiempo, equilibrando la toxicidad del amor y los momentos mágicos en el pasado de su familia con la desesperante incurabilidad del coma de Paula. Los recuerdos son vivos e imaginativos: 'En casa de mi abuelo, que era tan larga como un ferrocarril', recuerda ella, 'las paredes eran tan finas que nuestros sueños se entremezclaban a la noche.'”
 —The Seattle Times

“Paula es más que una autobiografía; se trata de una madre desnudando su alma al espíritu de su amada hija mientras se enfrenta con sus miedos más íntimos … la aceptación de Allende de la magia y su convivencia con la realidad … le permite contar esta historia con toda la fuerza de su privilegiada voz. Ella escribe sobre su tragedia personal mientras sigue haciendo un hechizo de encantamiento. El poder de este libro es sobre la aceptación de Allende de la realidad en tanto ella aprende a aceptar la muerte de su hija y es transformada por esto.” 
—The Oregonian


31 jul. 2013

Vida después de la muerte de Mary T. Browne


Es importante entender que el ser espiritual no juzga, observa. Se enfrenta a los hechos. Esta no es una pesquisa. Es un reconocimiento de acciones. Al darte cuenta de que el propósito de tu vida es el crecimiento, dejas de sentir culpabilidad.
El alma renace en un nuevo cuerpo con el fin de obtener experiencias. Somos responsables de cada pensamiento y cada acto.

Existe un dicho: cuando el alumno está preparado el maestro aparece.
Si comprendemos verdaderamente estas enseñanzas, se hace evidente que sólo es posible obtener la felicidad mediante el servicio a los demás.
No importa cuantos años vivas, lo que importa es cómo los vivas. A medida que esta experiencia se hacía cada vez más frecuente con el pasar de los años la conexión se tornaba más sólida.
La idea de las alas vistiendo túnicas concuerda con la idea de los ángeles. Cuando los espíritus vienen a traernos un mensaje, normalmente llevan ropa que sus seres queridos puedan reconocer.
No es inusual que los espíritus transmitan mmensajes durante el sueño. Se sabe que los médiums hablan en sueños o en trance. Durante el sueño es más fácil abrirse al undo del espíritu en esos momentos, el cuerpo astral flota por encima del cuerpo fisico. La mayor parte de los sueños son psicológicos, no psíquicos. Escribe tus sueños y observa si te están proporcionando mensajes psíquicos. El tiempo dirá si una predicción se ha cumplido.
El amor con desapego es la llave que abre la puerta de la felicidad espiritual, la llave para aprender dejar ir.
Si te ríes de la desgracia de otro, a su debido tiempo tú también serás ridiculizado. El equilibrio es sabiduría.
Separarse es a menudo más una angustia que una dulce pena. La fuerza de los afligidos puede hacer el pasaje a lo espiritual uy dificil para aquellos que ya están preparados.
Tan poca gente es capaz de disfrutar del silencio. Existe una gran paz y armonía del espíritu cuando uno aprende a estar quieto.
Veo un cambio en la consciencia a medida que la gente empieza a contemplar más el lado espiritual de la vida.
Los placeres físicos son temporales, el conocimiento es eterno.
Soy consciente de que se me han dado talentos psíquicos que me han ayudado.

La palabra sánscrita "maya", que describe la vida física, significa ilusión. La filosofía hindú nos enseña que la realidad es todo aquello que es indestructible y eterno.

Mensajes del cor


16 jul. 2013

Isabel Allende se pasa a la novela policíaca

La escritora chilena presentará en este 2013 “Ripper”, una novela negra, con la que se adentra en este género recién cumplidos los 70 años. Lo más curioso es cómo surgió la idea: se le ocurrió al ver a su nieta con un juego de rol del mismo título e inspirado en Jack el Destripador. (Ripper significa destripador en inglés).

 De hecho, “la novela parte con unos niños jugando ese juego de rol, luego se desarrollan una serie de historias relacionadas entre sí, como las cajas chinas”, explica Allende. La historia, a diferencia de sus otros libros, en los que recurre al pasado, se desarrolla en el año 2012, y en San Francisco, California. Según la propia autora, es para todas las edades, y en ella no hay tintes autobiográficos ni aparecen libros de sus anteriores novelas.

 Tras publicar varios libros sobre ella y su familia, “ya no tengo derecho a usar las vidas ajenas”, matiza. No es su único proyecto para este año, ya que, tras publicar “Amor” (una recopilación de escenas románticas de sus obras), se estrena en la Opera de los Angeles “Dulce Rosa”, basada en su cuento “Venganza”, y dirigida por Plácido Domingo.



Isabel Allende: "Ripper" tiene todas las claves de un thriller

Una sorpresa será el debut de Isabel Allende en el policial. Situada en 2012, en San Francisco, un grupo de niños que se dedica a resolver crímenes protagonizan Ripper, que sale en diciembre. “Tiene todas las claves de un thriller”, asegura la autora.

 Isabel Allende debutará en la novela policial con "Ripper", obra que cuenta la historia de un cuerpo flota en el agua y un grupo de niños que llegarán antes que la policía al lugar del supuesto crimen, que llegará al mercado a fines de este año. "El avatar del juego es 1880, Londres.

 Mi historia transcurre en San Francisco, en 2012", relató la escritora a La Tercera, añadiendo que cinco niños son los protagonistas "que empiezan a resolver una serie de crímenes que suceden en la ciudad". Allende relata que "no soy muy lectora de novelas policiales" y para poder lograr detallar todo tipo de muertes con credibilidad asistió a conferencias de escritores del género.

 "Aprendí cómo asesinar sin que te pillen, cómo descuartizar a alguien. Fue entretenido. Tuve clases con un profesor de medicina forense y me ayudó muchísimo", detalló, asegurando que la novela "tiene todas las claves de un thriller". Allende también se refirió a "Dulces rosas", ópera dirigida por Plácido Domingo y basada en su cuento "Una venganza", que se estrenó el pasado 17 de mayo en Los Angeles.

 "Para mí, la ópera siempre fue algo pomposo y de gente rica", dijo, agregando que "puede ser muy latera, pero acá es dramática y entretenida". "Sentí que los aplausos fueron inmerecidos, porque lo mío es un cuento piñufla, transformado en una ópera maravillosa", sentenció.

http://www.cooperativa.cl/noticias/cultura/literatura/isabel-allende/isabel-allende-ripper-tiene-todas-las-claves-de-un-thriller/2013-05-25/094707.html

El mayor admirador de su esposa El novelista William C. Gordon, marido de Isabel Allende y abogado durante más de 45 años, reconoce que fue su pareja quien lo incitó a abordar el género policiaco

El novelista William C. Gordon, marido de Isabel Allende y abogado durante más de 45 años, reconoce que fue su pareja quien lo incitó a abordar el género policiaco

«Qué bueno que estás aquí, qué bueno que llegaste». El mexicano Paco I. Taibo II -creador y director de la «Semana negra» hasta la pasada edición- dio la bienvenida al estadounidense William C. Gordon a los tradicionales encuentros con los escritores invitados al evento literario. Gordon habló de su último libro, «El enano», así como de la influencia de su esposa, la autora chilena Isabel Allende, en su obra.

En cuanto a su novela, el escritor afirmó: «Yo no quería todas esas cosas científicas que tienen hoy, ordenador o teléfono móvil» y manifestó su admiración por los años sesenta y por los grandes literatos de aquella época. «Fui abogado durante más de cuare nta y cinco años y para entonces no había nada de eso, uno tenía que usar la cabeza y buscar la evidencia para probar su caso», añadió.

El estadounidense aseguró que fue su mujer «quien me incitó a escribir algo policiaco» teniendo en cuenta que sus estudios de Derecho le permitían manejar conocimientos sobre asuntos penales. Aun así, dejó claro que en su casa la voz cantante literaria la lleva Isabel Allende.

En su novela prima un «tono ameno», según destacó Paco Taibo, quien explicó al estadounidense el significado de este adjetivo: «enganchador pero amable». Los gestos de Gordon dan el visto bueno a las palabras de su interlocutor.

Suspense e intriga son los ingredientes fundamentales de «El enano», ambientada en el San Francisco de los años sesenta pero con una clara influencia de su vida en México. «Existe una fuerte corriente en la que pasado y presente juegan en la misma liga, además se puede observar que el siglo XXI está en los años sesenta», explicó Taibo refiriéndose a la novela de su colega.

 El autor americano no tuvo reparo en contar que una de las protagonistas con las que se inicia la trama de su novela, Melba Sundlig, esta basada en un personaje de la vida real. No son buenos recuerdos precisamente los que tiene el escritor de la asistenta de su progenitor, en quien se basa. «Odiaba a la amante de mi padre», relata. La influencia de su esposa ha sido decisiva.

La conversión de abogado en novelista lo ha llevado hasta este género, «que revela cada vez más el crimen de la sociedad en la que vivimos», tal como reconoce Taibo. Pero el literato angloamericano no sólo ha venido a la «Semana negra» a hablar de su reciente publicación. Es uno de los invitados a la mesa redonda que conmemora el aniversario del golpe de Estado chileno -«40 años del golpe de Chile, ¿dónde estabas tú?» -que tendrá lugar hoy a las 20.30 horas y en el que también estarán Antonio Skármeta, Alicia Giménez Bartlett, Taibo y Luis Sepúlveda.
http://www.lne.es/verano/2013/07/11/mayor-admirador-esposa/1440454.html

Curiosidades y anécdotas literarias

No he podido resistirme en esta 1ª semana de Julio del 2013 a extraer un gran trabajo realizado por la escritora y compañera,Estrella Cardona Gamio y hacerles partícipes de algunas curiosas anécdotas protagonizadas por autores de ayer, hoy y de siempre. Aparte, aportaré mi granito de arena y les comentaré otras anécdotas llegadas a mis oídos. Disfruten por favor:
El mundillo de los libros y sus autores encierra mil y una anécdotas sumamente curiosas cuando no divertidas y a veces muy poco amables e incluso tristes...
La veneciana Cristina de Pizan, 1364/1430, escribió La ciudad de las damas, obra en la que condenaba el maltrato, la discriminación y el desprecio sexual a que eran sometidas sus contemporáneas. Que se sepa, fue la primera mujer que denunció estos hechos, lo cual no deja de ser una proeza.
Muchos escritores célebres han tenido que soportar malas críticas, no sólo ya cuando eran famosos, sino en sus comienzos, críticas que les desprestigiaban y que incluso hubieran podido empujarles a renunciar a la literatura de haber sido lo suficientemente impresionables; por suerte no lo hicieron. He aquí algunas muestras. Aldous Huxley, el autor de Un mundo feliz, tuvo que escuchar críticas de este estilo: que su obra era propagandística, lúgubre y pesada. Y Tolstoi, entre otras, autor de Ana Karenina, leyó al respecto de esta novela que era basura sentimental. A nuestro G.A. Bécquer le criticaron sus famosas Rimas, llamándolas suspirillos germánicos. De Romeo y Julieta se dijo que era pésima, y Voltaire anatemizó Hamlet afirmando que resultaba vulgar y bárbara, la obra de un salvaje borracho. Sobre Hojas de hierba, del gran poeta Walt Whitman, se emitió el juicio de que la posteridad no querría saber nada de su obra. A Flaubertse le procesó por inmoral, la novela en entredicho fue Madame Bovary, llegando a decirse de él que no era un escritor. De Balzac se aseguró que nunca conocería la fama porque no era un escritor importante y que al cabo de cien años nadie le recordaría. En cuanto a Cumbres Borrascosas se dijo que se trataba de una novela confusa, inconexa e improbable cuyos personajes eran primitivos y más brutos que el hombre prehistórico, amén de que se trataba de una obra impropia de haber sido escrita por una mujer. A Lolita de V. Nabokov, se la tildó de pornográfica desestimando la soberbia descripción psicológica de los protagonistas. Y aHemingway, en sus comienzos, le devolvían las obras, con una fría nota de rechazo que le llenaba de desesperación. ¿Para qué continuar? Los hechos hablan por sí mismos, lo único lamentable de estas críticas es que hicieron daño a muchos escritores, pero encierran una saludable enseñanza: la de no dejarse abatir por opiniones adversas y continuar escribiendo, que, a fin de cuentas, es lo único que importa.
El Señor de los Anillos ha sido parodiado en un libro escrito por Henry N. Beard y Douglas C. Kenny, bajo el título de El sopor de los anillos, en inglés Bored of the Rings. En él los hobbits son Bobbits, Frodo Bolsón es Fraude Bribón, Mordor es Morbor, la Tierra Media es Tierra Mediocre y Gandalf es Grangolf, mago francmasón.
El mismo caso que ha pasado con El Señor de los Anillos, lo tenemos pero, en esta ocasión, "dedicado" al incombustible Harry Potter de quien Michael Gerber humorista y escritor, ha hecho una parodia bajo este nombre: Barry Trotter and the Unauthorized Parody, que, por cierto, ha tenido que publicarse él mismo ya que ninguna editorial quería arriesgarse. Será cuestión de leerla. Deben saber que la autora de Harry Potter, J.K.Rowlling, se pasó tardes enteras con un solitario café sobre la mesa, escribiendo su famosa novela. Eso sí, siempre acompañada de su hija y fruto de una relación de malos tratos. Económicamente, ... no podía pagarse más que ese café. Les diré también que de 12 editoriales a las que envió su manuscrito J.K. Rowlling, sólo una lo aceptó ...
William Shakespeare nació el 23 de abril de 1564 en Stratford-upon-Avon, Inglaterra, y 335 años después, un nuevo 23 de abril, vino al mundo en San Petesburgo, Rusia, el que luego sería famoso escritor Vladimir Nabokov, autor de la siempre polémica Lolita. Pero esta fecha aún encierra otra singular anécdota literaria, pues el 23 de abril de 1616 es enterrado en el convento de las Trinitarias Descalzas de Madrid, Miguel de Cervantes, fallecido el día anterior, 22, efemérides que se ha prestado más de una vez al confusionismo en estos tiempos debido a su proximidad con la Fiesta del Libro, en Catalunya festejado conjuntamente con el día de Sant Jordi, fecha en la cual es tradición, por tratarse del día de los enamorados aquí, el regalar un libro, ellas a sus novios o maridos, y ellos, a la inversa, una rosa a sus damas.
Isabel Allende siempre empieza sus novelas el 8 de enero -otros dicen que el 9-, y tiene la costumbre de escribir el tiempo que dura una vela encendida hasta que se consume por entero, o sea, unas 7 u 8 horas. En cuanto la vela se apaga, deja de hacerlo.
maryshelley1El profesor de física escocés James Lind fue quien inspiró a Mary Shelley su novela universalmente famosa Frankenstein. Había sido profesor de su marido, el poeta Percy Shelley, y los comentarios de éste sobre sus experimentos acerca de las ranas muertas a las que movía por medio de impulsos eléctricos, despertaron el interés de Mary Shelley hasta el punto de emplearlos más tarde en su novela.
El 6 de abril de 1992 falleció Isaac Asimov,y hace relativamente poco tiempo se ha hecho pública la noticia de que el escritor murió de sida debido a una transfusión que le hicieron en 1983, al operarle colocándole un triple by pass.
La anécdota, popular ya, referente al "nacimiento" de la graciosa pelirroja, nos cuenta como fue a la hija de Astrid Lindgren, a quien se le ocurrió el nombre de Pippi Calzaslargas pidiéndole a su madre que se inventara una historia sobre ese personaje.
¿Qué tenemos de cena esta noche?, es un título que Dickens firmó con el seudónimo de Lady Maria Clutterbuck, y se publicó en 1851, siendo todo un best seller de la época victoriana. Pero lo curioso es que nadie supo quién era el autor, hasta hace muy poco, al ser descubierto el polvoriento original por el tataranieto de Mark Lemon, amigo íntimo de Dickens.
Un misterio, una muerte y un matrimonio, que escribiera el conocido novelista Mark Twain en 1876, relato humorístico como era de prever, en el que su autor no deja muy bien parado a Julio Verne, se descubrió oculto en un baúl a principios del año 2001.
Mary Shelley, autora de Frankenstein y El último hombre entre otras novelas, vuelve a ser noticia por causa del descubrimiento inesperado de un cuento escrito por ella para la niña Laurette Tighe. El cuento se titula Maurice o la cabaña del pescador, y apareció dentro de un baúl en la buhardilla de un palacio de la Toscana, siendo sus dueños los descendientes de Laurette. Hallazgo, que, sometido a una exhaustiva identificación, ha resultado ser auténtico y fue publicado en Inglaterra en 1998, ahora se ha visto traducido y podemos disfrutar de él. Se sabía de la existencia del cuento por haberlo consignado Mary Shelley en su diario el 10 de agosto de 1820, pero se le había perdido el rastro al no encontrársele por parte alguna, ya que si bien en otra carta, su padre W. Godwin, lo menciona –era editor aparte de filósofo–, es para decirle que no lo va a publicar debido a sus pocas páginas, en total 39 del original. El cuento lleva la siguiente dedicatoria: A Laurette, de su amiga la señora Shelley.
Maurice o la cabaña del pescador, ha permanecido 177 años en ignorado paradero, y, lamentablemente, su autora no llegó a verlo publicado en vida.
El original de Cien años de soledad constaba de 590 folios que el novelista envió en dos partes a la editorial Sudamericana de Buenos Aires, ya que no tenía dinero para remitir por correo la obra completa, y después fue a la casa de empeños a fin de conseguir el dinero para poder mandar el resto de la obra. Lo singular del caso es que envió, con los nervios, la segunda parte antes que la primera.
Se habla mucho del Día del Libro y se le supone una antigüedad imprecisa, cuando lo cierto es que "nació" en 1926, fijándose la fecha de celebración el día siete de octubre, por tratarse del aniversario del nacimiento de Cervantes, y habiendo sido el promotor de la idea un periodista valenciano llamado Vicente Clavel, que vivía en Barcelona y había fundado la Editorial Cervantes.
Sin embargo, en 1930, el festejo del evento librero-literario, se trasladó al 23 de abril que coincide con la muerte de don Miguel, y también, con la de otro fallecimiento no menos ilustre para el mundo de la literatura, el de William Shakespeare, pues se da la casualidad de que había nacido el mismo día.
Actualmente, el Día del Libro -fue así declarado por la UNESCO en el año 1996, gracias a la insistente labor de editores catalanes-, se ha convertido en jornada mundial que festejan, entre otros países, Inglaterra y el Japón.
Curiosa noticia referente a Charles Dickens, quien declaró en cierta ocasión que "su primer amor fue Caperucita Roja", y que de haberla encontrado estaba seguro que hubiese sido muy feliz con ella. Increíble, ¿no?
Se han encontrado unas insólitas fotos de James Barrie, autor de Peter Pan, disfrazado de Capitán Garfio en una representación privada para los hijos del matrimonio Lewellyn. Estas fotografías pertenecen a la colección personal de la novelista Daphne Du Maurier, sobrina de la señora Lewellyn.
Finalmente descubiertos los restos del avión que tripuló por última vez Antoine de Saint Exupéry, frente a las costas de Marsella, Bernard Mark, historiador de aviación, sostiene la teoría de que el escritor no fue abatido por los alemanes sino que buscó deliberadamente la muerte en un suicidio porque aquel iba a ser su último vuelo como piloto, ya que al ser demasiado mayor para volar se imponía el forzoso adiós a una profesión que era toda su vida.
Según el estudioso Denis Boissier, Moliere nunca escribió sus obras, ya que para ello, por falta de tiempo, se buscó a un "negro" en la persona de Pierre Corneille, quien lo hizo para mantener a sus seis hijos, adoptando como seudónimo el nombre del otro. El autor de la saga Millenium, Stierg Larsson, falleció de un ataque al corazón tras subir varias escaleras ...
¿Y saben una cosa? ... El escritor Hipólito Sánchez, autor de OPORTUNITY y MI AMIGO THOMAS, estando escribiendo su tercera novela, CUANDO CANARIAS LLORÓ POR ÚLTIMA VEZ Y EL MUNDO NACIÓ DE NUEVO, se le ocurrió escribir unas páginas de su ya 4ª novela y que pretende ser rompedora con todo lo escrito por el autor ... MALÉVOLA Y LUJURIOSA, llena de sexo y maldad saldrá a la luz algún día y no sabe con qué editorial, pero les aseguro (conozco bien al autor) que esa novela al menos, dará que hablar ... Buenas noches.

4 jun. 2013

Isabel Allende muestra nuevas armas: debuta en la novela policial

“¿Por qué no escribes una novela con Willie?”, le dijo su agente Carmen Balcells a fines de 2011. Isabel Allende recién había cerrado la promoción de su exitoso libro El cuaderno de Maya y decidió intentarlo: invitó a su esposo, el también escritor Willie Gordon, a poner manos a la obra. “Willie escribe novelas policiales y decidimos que haríamos una juntos. ¡El trabajo duró 24 minutos! Y comprendimos que nos íbamos a asesinar”, cuenta entre risas la escritora chilena sobre la idea que no fructiferó. “Los dos tenemos distintas maneras de trabajar”, agrega. Sin embargo, a la narradora y Premio Nacional de Literatura 2010 le quedó una historia dando vuelta.

Se llama Ripper, es su debut en la novela policial y saldrá en 2013. Así lo cuenta en Santiago. Viajó desde California, donde vive desde hace más de 20 años, a ver a sus padres. Siempre se hace un tiempo en su apretada agenda. En España acaba de salir su libro Amor y en 2013 se estrena en la Opera de Los Angeles Dulce Rosa, dirigida por Plácido Domingo, basada en su cuento Una venganza (ver recuadro). La escritora fue la gran ausente en la Feria de Guadalajara, donde Chile fue el país invitado: “Tengo que elegir en qué invierto mi energía, porque es demasiado el boche que se arma”, dice. El destripador “Un día vi a mi nieta Andrea con sus amigos jugando un juego de rol, que se llama Ripper”, cuenta Isabel Allende. El juego aludía a Jack el Destripador, en inglés Jack the Ripper.

“La novela parte con unos niños jugando ese juego de rol, luego se desarrollan una serie de historias relacionadas entre sí, como las cajas chinas”, relata. El libro lo entregó sólo hace algunas semanas a su agente. “Pedí que se conserve el título para su traducción al español, porque destripador es muy feo”, señala. El escenario de la novela es San Francisco, en California, Estados Unidos. “El libro es muy actual. Todo transcurre el 2012. Ni antes ni después”, dice. Pese a no ser lectora de novelas policiales, se aventura en uno de los géneros más populares, que vive un renovado auge con el éxito mundial de la saga Millennium, de Stieg Larsson. “Por lo mismo escribirla fue mucho más libre, pude jugar más”, asegura. Sobre sus eventuales lectores, comenta: “No tiene clasificación, es para todas las edades”. El guiño inicial de Ripper, inspirado en su nieta y sus amigos jugando rol, es lo único más cercano a su vida. “No hay material de mi biografía ni aparecen personajes de mis libros anteriores”, señala Allende, quien se prometió no involucrar más a su familia en sus obras. Lo hizo en Paula (1994), donde narra su vida y la de sus orígenes mientras acompaña a su hija en estado de coma. Tras su muerte, las escenas del duelo abren su libro La suma de los días (2007), que da pie al relato de su conflicto matrimonial y cómo lidió con la drogadicción de los hijos de su marido.

“Mis últimos libros han sido sobre mi familia. Ya no tengo derecho a usar las vidas ajenas”. Sobre escribir sus memorias, ni hablar. “Nunca las escribiré, porque no me acuerdo de nada, se me borran las caras, las fechas. Ahora terminé de leer Joseph Anton, las memorias de Salman Rushdie, y él se acuerda, por ejemplo, de las personas con las que cenó en un evento determinado, años atrás”. Fantasías La autora de La casa de los espíritus cuenta que le han pedido que escriba sobre otros. “Me ofrecieron hacer la biografía de Salvador Allende y Michelle Bachelet, pero no tengo la capacidad ni me corresponde”. La escritora viva más leída en español no sólo se dedicó a escribir Ripper este año. También hizo una selección de escenas románticas y eróticas de sus libros. El resultado es Amor, volumen recién publicado en España por Plaza & Janés, que llegará un día nada de casual: el 14 de febrero. En agosto, la escritora cumplió 70 años. Su editor alemán le propuso celebrarlo con un libro. “Mi vida sexual comenzó a los cinco años, en las monjas Ursulinas. Fue cuando me tragué una muñeca de baquelita y una compañera me dijo que estaba embarazada”, dice riendo, pero luego recuerda que la echaron del colegio: “Yo creo que fue porque mi mamá estaba separada. Era un Chile conservador, un colegio anticuado”. Sobre la saga erótica Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, Allende dice: “En cada generación hay un libro así, que incluye un gran atractivo sexual. Es el sexo sin culpa. Eso sí, mis fantasías eróticas no tienen nada que ver con esto, lo último que se me ocurriría es que me pegaran”, comenta sobre las escenas de sadomasoquismo en la trilogía de James.

Amor, Isabel Allende


Para quienes nos consideramos fieles a las letras de Isabel Allende, Amor no nos regala nada que ya no sepamos de la autora, lo que no implica que su lectura no sea placentera y no nos rememore muchas de las escenas románticas que encausan sus obras. Amor es una recopilación de fragmentos que se agrupan según la vivencia asociada al amor: tenemos el despertar, el primer amor, la pasión, los celos, los amores contrariados, humor y eros, la magia del amor, el amor durable y el amor en la madurez. Siendo honestos, Amor no pasa de la anécdota para quienes no disfruten de Isabel Allende y no hayan leído sus novelas. Porque es un libro hecho de pedazos de otros libros.

No un libro de cuentos, no una novela, no nada. Es un libro estructurado, claro -con una portada maravillosa, hay que decirlo-, que quienes ansían nuevas historias de la chilena, les aseguro, devorarán como yo lo hice, porque son tantas las historias que nos ha contado esta mujer, que tener un pequeño recuerdo de las mismas, ese que nos refresca la memoria y nos hace sonreír, es un pequeño tesoro. Debo destacar que Amor está compuesto por fragmentos de Eva Luna, Cuentos de Eva Luna, El plan infinito, La casa de los espíritus, Hija de la fortuna, La isla bajo el mar, Inés del alma mía, Retrato en sepia, El Zorro, Afrodita, De amor y de sombra y La suma de los días, dejando fuera a Paula, El cuaderno de Maya, la trilogía del Águila y el Jaguar y Mi país inventado.

A mi parecer, Amor no busca otra cosa que abrir el camino a lo que será Ripper, la nueva novela de la autora a editarse, esperemos, este 2013. Es un llamado de atención, un “no me olviden, que aquí estoy, más vigente que nunca”. Amor es también una oda al marketing, porque vamos, ¿editar un libro de fragmentos de historias de amor para el 14 de febrero? Pero da igual, porque es Isabel Allende y se lo perdonamos todo, porque letra que escribe se convierte en una historia maravillosa que llena de sensaciones y sonrisas. En Amor no nos falta eso, por supuesto, porque los fragmentos funcionan como gestores de recuerdos -en caso que hayas leído los libros, claro está-, y te dejan con ganas de más. En las introducciones a cada capítulo, Isabel plasma cortos, divertidos y sinceros pensamientos referentes a cada temática, que también nos dejan con un gusto a poco, con un “menos fragmentos y más introducciones, por favor” colgando de la boca, porque nos hacen recordar su pluma ligera, aguda, deslenguada y provocadora; nos hacen querer saber más de ella, de su pasado y de sus anécdotas. Pero bueno, es lo que tenemos por el momento, y a quienes nos refugiamos en las historias de esta encantadora narradora -con esa cualidad tan impresionante de escribir como si estuviese conversando contigo con un café en la mano-, no nos queda más que esperar para la salida de Ripper en los próximos meses. Por el momento, a seguir leyendo fragmentos e inventos tan extraños y entrañables como este recordatorio de la vigencia de Isabel Allende: Amor.

7 abr. 2013

Pensamientos sin costura

Bernard Fougéres

Por más bajo que voló, la balletista alcanzó el cielo, la vistieron de cisne, le inyectaron poesía, se murió de muerte sobrenatural. A veces estamos tan anclados en nuestro propio te quiero que no logramos escuchar el que nos susurra el ser amado. Venus se desnudó cuando se dio cuenta de que no podía más esconder su ropa. Si yo fuera de bronce no se escamaría mi piel; si fuera de arena, el mar me habría borrado. Tuve que escoger entre obra y arte: me fue mal en ambos casos. Quizás por enamorarnos de la luz no intuimos lo que esconde la sombra. El masoquismo es prurito de desesperanza, no de desesperación. Anhelo avanzar pero me siguen halando desde el pasado. Una cosa es recibir la luz, otra es ser atropellado por ella. Si te gusta llorar sangre acostúmbrate a ver el mundo en un solo color. Ser esclavo de alguien puede volverse glorioso, pero ser esclavo de uno mismo suele ser un infierno. Cuando uno se siente mal amado se le desdibuja el mundo, cada ventana esconde una pared ¿Qué podemos hacer para recuperar aquella alma que un buen día saquearon? Ayer fue para mí un día de perros pero al menos aprendí a ladrar. 

Por una célula que explota millones intentan sobrevivir. El erotismo es cuando uno hace girar el motor de la sensualidad hasta alcanzar la zona roja del dial. El silencio de Dios nos permite inventar sus respuestas. Excesiva calma puede ser muerte prematura. Cuando el amor humano llega al rojo vivo puede desafiar a los dioses: de aquello murió Orfeo. Quienes perdieron el uso de sus manos no se complican con angustias existenciales. Extravié el camino por seguir creyendo en Pulgarcito. ¡Qué hermoso es el erotismo cuando la desnudez se viste de poesía! 

Ser agnóstico es no tener a nadie a quien agradecer el don maravilloso de la conciencia; quizás resulta más intenso seguir buscando a Dios por caminos donde ni los lobos se atreven que instalarse en la fe como en una cómoda hamaca. Se puede amar a alguien sin haberlo visto jamás, solo así se explica la suerte de los creyentes. Se viró la torta de los reyes magos: Su Majestad don Juan Carlos llegó a ser rey mas perdió la magia en el camino pues sabemos que los monarcas y los de la jet set van al baño como cualquier mortal. En el corazón solo está de paso la sangre, depende de nosotros que fluya con prisa o con serenidad. Cada nube cargada de lluvia lleva un filo de luz porque al sol le gusta jugar a las escondidas. Culminar el acto amoroso es como morir de una muerte de mentiras: el orgasmo sigue siendo placer en cortocircuito. A ella, a quien sigo diciendo usted, la recuerdo hasta la madrugada en que se despidió con un gesto de la mano, desapareció entre aquellas olas que van y vienen sin devolver jamás lo que para siempre perdimos. 
¿Será que veo mal o es que Dios está retocando lo que daba por creado?

La difícil indulgencia

Bernard Fougéres
Al pensar que perdonar me vuelve superior a quien me ofendió, falseo la esencia de la indulgencia. Debe existir igualdad entre ofensor y ofendido dentro del mismo humanismo. Me interesa el perdón más allá de las religiones. La filosofía de Kant, al considerar un acto como bueno cuando pueda convertirse en ley universal, me seduce tanto como su imperativo categórico (hazlo porque sí). Recuerdo de mi adolescencia el teatro de Corneille. “Soyons amis, Cinna, c´est moi qui t´en convie” (Seamos amigos, Cinna, yo te lo propongo; aprende conmigo a vencer tu rencor). Mis padres me educaron dentro del catolicismo al que abandoné luego, pero del que sigo apreciando el abrazo de paz o aquella frasecita del padrenuestro: “Perdónanos nuestras ofensas como perdonamos a quienes nos ofendieron”. No es simple oración sino precepto de vida. 

Puedo afirmar que siempre perdoné sin obtener otra recompensa que la de sentirme a gusto con mi conciencia. No hay gloria más grande que recuperar a quien, con o sin motivo se ha enemistado. Me sucedió con Pancho Jaime cuando lo visité en la cárcel para ver de qué modo podía ayudar a su familia, no dejé ningún hilo suelto ni mastiqué ofensas del remoto pasado. Cumplí con mi deber y fue dulce la tarea. Tengo mil y un defectos, mas aborrezco las expresiones del tipo “no dar el brazo a torcer”, “el que la hace me la paga” de la rapera Milka. Adopto lo de Gandhi: “Ojo por ojo, al final el mundo acabará ciego”. La famosa ley del talión me incomoda. Humoristas como Bonil (“Cuando puedes adjetivar tus deficiencias, recién puedes reírte”) me entienden. Roque Maldonado también: “Puedo sufrir a gusto la desesperación existencial, repantigado entre el polvo sin memoria y los fulgores mineralógicos del ser o no ser”. Se mofaron ambos de la solemnidad intelectual con desenfadada finura. “Si no nos dejáis soñar no os dejaremos dormir” (Tomás del Pelo). El humor puede ser más preciso que la cuchilla del cirujano, más profundo que un editorial. El entrañable Bonil sabe perdonar, por eso, presumo, me soporta como amigo. Perdonar es refaccionar el corazón. ensancharlo. Lo malo de las pasiones es que nos enardecen hasta provocar ceguera. Muchos siguieron con pasión enardecida el avance del cáncer de Hugo Chávez, así como otros esperaron, buitres desbocados, el asesinato de Gadafi. El humanismo auténtico jamás podría desear la muerte de un ser humano por más diferencias que puedan existir. 

Saddam Hussein frente a la horca dijo: “No tengan miedo, es allá adonde todos vamos. Iremos al cielo, nuestros enemigos se pudrirán en el infierno”. No sabía de humor ni de perdón pero sí algo de filosofía. El desquite envenena nuestra vida. Aprendamos a perdonar: la magnanimidad es noble forma de crecer. “Solo aquel que es bastante fuerte para perdonar sabe amar” (Gandhi). Por más que intentemos convertirnos en seres humanos entrañables habrá siempre dentro de nosotros facetas ariscas, ásperas, susceptibles de atraernos enemistades o antipatías. Si todos nos quisieran seríamos santos del calendario. Lo importante no es ser amado sino dar los primeros pasos hacia la mutua comprensión.

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