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4 jun. 2013

Isabel Allende muestra nuevas armas: debuta en la novela policial

“¿Por qué no escribes una novela con Willie?”, le dijo su agente Carmen Balcells a fines de 2011. Isabel Allende recién había cerrado la promoción de su exitoso libro El cuaderno de Maya y decidió intentarlo: invitó a su esposo, el también escritor Willie Gordon, a poner manos a la obra. “Willie escribe novelas policiales y decidimos que haríamos una juntos. ¡El trabajo duró 24 minutos! Y comprendimos que nos íbamos a asesinar”, cuenta entre risas la escritora chilena sobre la idea que no fructiferó. “Los dos tenemos distintas maneras de trabajar”, agrega. Sin embargo, a la narradora y Premio Nacional de Literatura 2010 le quedó una historia dando vuelta.

Se llama Ripper, es su debut en la novela policial y saldrá en 2013. Así lo cuenta en Santiago. Viajó desde California, donde vive desde hace más de 20 años, a ver a sus padres. Siempre se hace un tiempo en su apretada agenda. En España acaba de salir su libro Amor y en 2013 se estrena en la Opera de Los Angeles Dulce Rosa, dirigida por Plácido Domingo, basada en su cuento Una venganza (ver recuadro). La escritora fue la gran ausente en la Feria de Guadalajara, donde Chile fue el país invitado: “Tengo que elegir en qué invierto mi energía, porque es demasiado el boche que se arma”, dice. El destripador “Un día vi a mi nieta Andrea con sus amigos jugando un juego de rol, que se llama Ripper”, cuenta Isabel Allende. El juego aludía a Jack el Destripador, en inglés Jack the Ripper.

“La novela parte con unos niños jugando ese juego de rol, luego se desarrollan una serie de historias relacionadas entre sí, como las cajas chinas”, relata. El libro lo entregó sólo hace algunas semanas a su agente. “Pedí que se conserve el título para su traducción al español, porque destripador es muy feo”, señala. El escenario de la novela es San Francisco, en California, Estados Unidos. “El libro es muy actual. Todo transcurre el 2012. Ni antes ni después”, dice. Pese a no ser lectora de novelas policiales, se aventura en uno de los géneros más populares, que vive un renovado auge con el éxito mundial de la saga Millennium, de Stieg Larsson. “Por lo mismo escribirla fue mucho más libre, pude jugar más”, asegura. Sobre sus eventuales lectores, comenta: “No tiene clasificación, es para todas las edades”. El guiño inicial de Ripper, inspirado en su nieta y sus amigos jugando rol, es lo único más cercano a su vida. “No hay material de mi biografía ni aparecen personajes de mis libros anteriores”, señala Allende, quien se prometió no involucrar más a su familia en sus obras. Lo hizo en Paula (1994), donde narra su vida y la de sus orígenes mientras acompaña a su hija en estado de coma. Tras su muerte, las escenas del duelo abren su libro La suma de los días (2007), que da pie al relato de su conflicto matrimonial y cómo lidió con la drogadicción de los hijos de su marido.

“Mis últimos libros han sido sobre mi familia. Ya no tengo derecho a usar las vidas ajenas”. Sobre escribir sus memorias, ni hablar. “Nunca las escribiré, porque no me acuerdo de nada, se me borran las caras, las fechas. Ahora terminé de leer Joseph Anton, las memorias de Salman Rushdie, y él se acuerda, por ejemplo, de las personas con las que cenó en un evento determinado, años atrás”. Fantasías La autora de La casa de los espíritus cuenta que le han pedido que escriba sobre otros. “Me ofrecieron hacer la biografía de Salvador Allende y Michelle Bachelet, pero no tengo la capacidad ni me corresponde”. La escritora viva más leída en español no sólo se dedicó a escribir Ripper este año. También hizo una selección de escenas románticas y eróticas de sus libros. El resultado es Amor, volumen recién publicado en España por Plaza & Janés, que llegará un día nada de casual: el 14 de febrero. En agosto, la escritora cumplió 70 años. Su editor alemán le propuso celebrarlo con un libro. “Mi vida sexual comenzó a los cinco años, en las monjas Ursulinas. Fue cuando me tragué una muñeca de baquelita y una compañera me dijo que estaba embarazada”, dice riendo, pero luego recuerda que la echaron del colegio: “Yo creo que fue porque mi mamá estaba separada. Era un Chile conservador, un colegio anticuado”. Sobre la saga erótica Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, Allende dice: “En cada generación hay un libro así, que incluye un gran atractivo sexual. Es el sexo sin culpa. Eso sí, mis fantasías eróticas no tienen nada que ver con esto, lo último que se me ocurriría es que me pegaran”, comenta sobre las escenas de sadomasoquismo en la trilogía de James.

Amor, Isabel Allende


Para quienes nos consideramos fieles a las letras de Isabel Allende, Amor no nos regala nada que ya no sepamos de la autora, lo que no implica que su lectura no sea placentera y no nos rememore muchas de las escenas románticas que encausan sus obras. Amor es una recopilación de fragmentos que se agrupan según la vivencia asociada al amor: tenemos el despertar, el primer amor, la pasión, los celos, los amores contrariados, humor y eros, la magia del amor, el amor durable y el amor en la madurez. Siendo honestos, Amor no pasa de la anécdota para quienes no disfruten de Isabel Allende y no hayan leído sus novelas. Porque es un libro hecho de pedazos de otros libros.

No un libro de cuentos, no una novela, no nada. Es un libro estructurado, claro -con una portada maravillosa, hay que decirlo-, que quienes ansían nuevas historias de la chilena, les aseguro, devorarán como yo lo hice, porque son tantas las historias que nos ha contado esta mujer, que tener un pequeño recuerdo de las mismas, ese que nos refresca la memoria y nos hace sonreír, es un pequeño tesoro. Debo destacar que Amor está compuesto por fragmentos de Eva Luna, Cuentos de Eva Luna, El plan infinito, La casa de los espíritus, Hija de la fortuna, La isla bajo el mar, Inés del alma mía, Retrato en sepia, El Zorro, Afrodita, De amor y de sombra y La suma de los días, dejando fuera a Paula, El cuaderno de Maya, la trilogía del Águila y el Jaguar y Mi país inventado.

A mi parecer, Amor no busca otra cosa que abrir el camino a lo que será Ripper, la nueva novela de la autora a editarse, esperemos, este 2013. Es un llamado de atención, un “no me olviden, que aquí estoy, más vigente que nunca”. Amor es también una oda al marketing, porque vamos, ¿editar un libro de fragmentos de historias de amor para el 14 de febrero? Pero da igual, porque es Isabel Allende y se lo perdonamos todo, porque letra que escribe se convierte en una historia maravillosa que llena de sensaciones y sonrisas. En Amor no nos falta eso, por supuesto, porque los fragmentos funcionan como gestores de recuerdos -en caso que hayas leído los libros, claro está-, y te dejan con ganas de más. En las introducciones a cada capítulo, Isabel plasma cortos, divertidos y sinceros pensamientos referentes a cada temática, que también nos dejan con un gusto a poco, con un “menos fragmentos y más introducciones, por favor” colgando de la boca, porque nos hacen recordar su pluma ligera, aguda, deslenguada y provocadora; nos hacen querer saber más de ella, de su pasado y de sus anécdotas. Pero bueno, es lo que tenemos por el momento, y a quienes nos refugiamos en las historias de esta encantadora narradora -con esa cualidad tan impresionante de escribir como si estuviese conversando contigo con un café en la mano-, no nos queda más que esperar para la salida de Ripper en los próximos meses. Por el momento, a seguir leyendo fragmentos e inventos tan extraños y entrañables como este recordatorio de la vigencia de Isabel Allende: Amor.

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