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15 jul. 2012

Maya...

“El Cuaderno de Maya” 
escrito por Isabel Allende


“Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera, sin un enamorado, por falta de oportunidades y no por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo. Me pusieron Maya porque a mi Nini le atrae la India y a mis padres no se les ocurrió otro nombre, aunque tuvieron nueve meses para pensarlo. 

En hindi, maya significa “hechizo, ilusión, sueño”. Nada que ver con mi carácter, Atila me calzaría mejor, porque donde pongo el pie no sale más pasto.” “Esta Maya me ha hecho sufrir más que ningún otro de mis personajes. En algunas escenas le habría dado unas cachetadas para hacerla entrar en razón, y en otras la habría envuelto en un apretado abrazo para protegerla del mundo y de su propio corazón atolondrado” ( Isabel Allende). 

Tell me, what else should I have done? Doesn’t everything die at last, and too soon? Tell me, what is it you plan to do Whith your one wild and precious life? (Mary Oliver, The summer day)

 “…Pero sin la compasión agresiva de mi Nini, que suele ofender a los mismos beneficiados“. ( me encanto esta frase) Hace una semana, mi abuela me abrazó sin lágrimas en el aeropuerto y me repitió que, si en algo valoraba mi existencia, no me comunicara con nadie conocido hasta que tuviéramos la certeza de que mis enemigos ya no me buscaban. Me entregó un cuaderno de cien hojas para que llevara un diario de vida, como hice desde los ocho años hasta los quince, cuando se me torció el destino. Vas a tener tiempo de aburrirte, Maya. 

Aprovecha para escribir las tonterías monumentales que has cometido, a ver si les tomas el peso. Éste sería mi cuaderno número 9...contienen las claves para desatar los nudos de mi personalidad; pero si los hubiera leído, sabría que contienen un montón de fábulas capaces de despistar al mismo Freud. En principio, mi abuela desconfía de los profesionales que ganan por hora, ya que los resultados rápidos no les convienen. 

Me resulta complicado escribir sobre mi vida, porque no sé cuánto recuerdo y cuánto es producto de mi imaginación; la estricta verdad puede ser tediosa y por eso, sin darme ni cuenta, la cambio o la exagero, pero me he propuesto corregir ese defecto y mentir lo menos posible en el futuro. En hindi, maya significa: “hechizo, ilusión, sueño”….Estoy en Chile, donde el océano se come la tierra a mordiscos y el continente sudamericano se desgrana en islas. Mira, chiquilla, hay momentos en que uno no tiene ningún control sobre su propia vida, las cosas pasan no más. Un cielo anaranjado sobre las montañas moradas de los Andes, definitivas, eternas, inmensas… un valle verde, hileras de árboles, potreros sembrados y a lo lejos Santiago. Se daba cuenta que su madre intentaba protegerlo con verdades a medias y mentiras. Madre e hijo se quedaron encerrados, tiritando de soledad. 

Su ánimo no mejoro con la llegada de una vacilante primavera ni con las flores, que surgieron como un espejismo en una sola noche donde antes había nieve dura. Se sentía sin raíces y mantenía su maleta preparada. Aprendió a mirar el cielo sin prejuicios comenzaron sus sospechas sobre la existencia del planeta invisible, en el hemisferio sur se ven constelaciones desconocidas en el norte, en algunas partes las noches son tan impolutas y el clima tan seco, que resultan ideales para escudriñar el firmamento. Éste poseía la rara combinación de una mente brillante y la fantasía de un soñador, el astrónomo vivía tan perdido como el planeta que buscaba en el cielo. Pensó que ambos habían venido de lejos para encontrarse en ese punto del globo y de sus destinos, porque así estaba escrito en las estrellas.

Debía sobrevivir y criar a su hijo en un país donde siempre sería extranjera; no había tiempo para sueños románticos. Que se encontraba en una encrucijada transcendental y que el camino que escogiera determinaría su futuro. Tanteando el alma para asegurarse de que no estaban equivocados. Con ese primer abrazo, mi Nini concluyó que había conocido al astrónomo en otras vidas y en otros tiempos, que ése era sólo un reencuentro y que sus signos astrales y sus arcanos del tarot se complementaban. Media hora navegando silenciosamente por un mar luminoso. No es cariñoso, pero nos entendemos en el lenguaje de la flora y la fauna; esperanto telepático. Tendré que andar pisando huevos, para que no se arrepienta de haberme dado hospedaje. Una leva de perros variopintos ladrándole furiosos al Fákin, pero sin acercarse demasiado, porque su actitud de supremo desprecio indicaba a las claras que el primero que lo hiciera sufriría las consecuencias. Te advierto que soy muy ignorante, no sé nada de nada… 

El mundo entero es mágico, Maya. Cree que las casas tienen recuerdos y sentimientos, ella puede captar las vibraciones: sabe si el aire de un lugar está cargado de mala energía porque allí han sucedido desgracias, o si la energía es positiva. Su caserón de Berkeley tiene alma buena. Berkeley esa ciudad sucia, radical, extravagante, con su mezcla de razas y pelajes humanos, con más genios y premios Nobel que cualquier otra en el mundo, saturada de causas nobles, intolerante en su santurronería. Ni sucumbir a la hipocresía social. Mi abuela diría que le estoy dando tiempo a mi alma de llegar a Chiloé; están esperando el alma que anda en las nubes. Eso de espirituado puede significar debilidad mental o que el afectado posee más espíritu que materia. Manuel, me vigila con el rabillo del ojo sin decir palabra, pero está atento a mis necesidades. Al menor intento mío de darle las gracias reacciona con un gruñido. 

Según mi Popo, yo no era deficiente mental, sino imaginativa, lo que es menos grave, y el tiempo le dio la razón, porque apenas aprendí el abecedario comencé a leer con voracidad y a llenar cuadernos con poemas pretenciosos y la historia inventada de mi vida, amarga y triste. Me había dado cuenta de que en la escritura la dicha no sirve para nada, sin sufrimiento no hay historia, y saboreaba en secreto, el apodo de huérfana. Indaga sobre mi pasado y así, de a poco, vamos hilando ideas y conociéndonos. El mundo es misterioso y en él todo es posible. Los brujos vuelan, pueden hacer mucho mal, matan con el pensamiento y se transforman en animales, los cuentos y anécdotas más sabrosos se consiguen de la gente antigua, en los sitios más apartados del archipiélago. En 1880 arrestaron a varias personas acusadas de brujería, las juzgaron en Ancud y las fusilaron. 

¿Tú crees en brujas?, le pregunté a Manuel No, pero haberlas, haylas, como dicen en España Cree que en la vida no hay finales sino umbrales, se deambula por aquí y por allá, tropezando y perdiéndose. El color dominante del aura de mi abuelo era violeta, muy apropiado para él, porque es el color de la sensibilidad, sabiduría, intuición, poder psíquico, visión de futuro. 

Decía que Da Vinci, Galileo, Einstein y Darwin, por mencionar sólo a cuatro genios de la cultura occidental, cuestionaron el conocimiento de su época. Me explicaba que el sol es una estrella pequeña entre cien millones de estrellas en la Vía Láctea y que seguramente había millones de otros universos además del que ahora podemos vislumbrar. Un astrónomo necesita más imaginación poética que sentido común, porque la magnifica complejidad del universo no puede medirse ni explicarse, sólo puede intuirse. Un vaso de leche con canela y miel, secreto de astrónomo para desarrollar la intuición. Leyendo sobre los gorilas en un National Geographic, de cómo son vegetarianos, mansos y con sentido de familia… Chile es una pestaña entre las montañas de los Andes y las profundidades del Pacífico, con centenares de volcanes, algunos con la lava aún tibia, que pueden despertar en cualquier momento y hundir el territorio en el mar. Su determinación para inculcarme conciencia social siempre fue heroica. Pero sin la compasión agresiva de mi Nini, que suele ofender a los mismos beneficiados. ( Como me he reído con esta frase) Trataba a mi Nini, que no es dócil, con el mismo método de entrenar perros de bombas: afecto y firmeza, castigo y recompensa. Le habría gustado esta vida, este paisaje, esta abundancia de mariscos, esta pereza del tiempo. Prométeme que siempre te vas a querer a ti misma como te quiero yo, Maya. Me quería sin condiciones, me aceptaba tal como soy, con mis limitaciones, manías, defectos, me aplaudía aunque no lo mereciera, al contrario de mi Nini, que cree que no se deben celebrar los esfuerzos de los niños, porque se acostumbran y después lo pasan pésimo en la vida, cuando nadie los alaba. Las fuerzas catastróficas de la naturaleza, me alborotaron la sangre y me nublaron el entendimiento. 

Con la misma pasión con que abrazaba perdidas causas políticas y humanitarias, mi abuela se enfrento a Dios para defender a su marido, primero con suplicas, rezos y promesas, y después con maldiciones y amenazas de volverse atea. La muerte le pasa a otros, no a quienes amamos y mucho menos a mi abuelo, que era el centro de mi vida, la fuerza de gravedad que anclaba el mundo, sin él yo no tendría asidero, me arrastraría la menor brisa. Aunque a veces esos dos se hallan en extremos ideológicos opuestos, no pueden permanecer enojados, porque se quieren demasiado y tienen mucho en común. Esa noche vi a Dios. No había luna, el cielo estaba lleno de diamantes, una telaraña luminosa, todo lo que existe esta conectado por los hilos de esa telaraña. Le contaba de dos enamorados que se reencarnaban en diferentes épocas, vivían aventuras, morían y volvían a encontrarse en otras vidas, siempre juntos. Un dolor así, dolor del alma, no se quita con remedios, terapia o vacaciones, un dolor así se sufre, simplemente, a fondo, sin atenuantes, como debe ser. Vieras tu lo difícil que es respirar sin pensar, eso se llama meditación.

Todo el mundo necesita un Amor. Con la muerte de mi abuelo quedé sin brújula y sin familia… Abrazada a la urna de las cenizas de su marido, me dijo que el corazón se quiebra como un vaso, a veces con una partidura silenciosa y otras estallando en añicos. Yo me había agazapado dentro de un caparazón de escarabajo y no permitía que nadie se me acercara. En las noches más oscuras, cuando estaba más desesperada, sentía la presencia de mi popo. Mi tristeza lo llamaba. Soportaba de buen talante sus cambios de humor, sus arrebatos sentimentales y sus súbitas premoniciones. Daba largas caminatas en el bosque y comenzó a frecuentar el centro Zen. Carece por completo de talento para la serenidad, pero en la forzada quietud de la meditación invocaba a mi popo y él acudía, como una suave presencia, a sentarse a su lado. Empecé a tantear el peligro con determinación de hipnotizada, pronto llevaba una doble vida, mentía con pasmosa habilidad y me enfrentaba a gritos y portazos con mi abuela. Con el pretexto de supuestas violaciones y golpes de su padrastro, Sarah se dedicaba a robar compulsivamente, mientras Debbie y yo vivíamos alerta para encubrirla y protegerla. Por su parte Debbie, a quien en verdad le pegaban en su casa y la había violado un tío, era fanática de las películas de terror y sentía una atracción morbosa por cosas de ultratumba, zombis, vudú, Drácula y posesiones demoníacas. Me voy al pueblo trotando, la gente me mira extrañada y más de uno me ha preguntado adónde voy tan apurada. Juanito Corrales es mi favorito, parece un muñeco, sus ojos negros que todo lo ven, pasa por lerdo porque habla lo mínimo, pero es muy listo, se dio cuenta temprano de que a nadie le importa lo que uno diga, por eso no dice nada. En el día eres el colmo del equilibrio y la tranquilidad, como Sidarta, pero yo te oigo en las noches, Manuel, gritas y gimes dormido. ¿Qué es eso tan terrible que escondes? Lo observo con disimulo, porque me mantiene a cierta distancia, creo que me tiene miedo. Si trato de indagar en el pasado o los sentimientos, se pone a la defensiva,. Es sociólogo, además de antropólogo, no sé cuál es la diferencia… Me gusta trabajar y viajar a otras islas con él, me gusta vivir en su casa, me gusta su compañía. Éstas son las historias que debo anotar, porque un día le servirán de materia prima a mi Nini para sus cuentos. Mi abuela tiene debilidad por quienes sufren de amor. 

No creo que seas de mala índole, Maya, ni completamente estúpida, aunque haces lo posible por parecerlo. Me propuse sabotear cualquier intento de redención, mientras planeaba cómo vengarme de mi padre por llevarme a ese antro de desquiciados, de mi Nini por permitirlo y del mundo entero por darme la espalda. La iglesia cuya enclenque estructura esta sostenida por Dios, como quedó probado en 1960, cuando hubo el terremoto más fuerte registrado en el mundo, 9.5 en la escala de Richter. Se subió el mar y estuvo a punto de tragarse al pueblo, pero las olas se detuvieron en la puerta de la iglesia. Oregón el invierno en esos bosques llegaba para instalarse, con su cristalina belleza de hielo y nieve y sus cielos, a veces azules e inocentes, otras plomizos y enrabiados. En el primero de los acuerdos firmados sin intención de cumplirlos me comprometí, como los demás alumnos, a evitar alcohol, drogas, violencia y sexo. Para evitar problemas era muy importante parecer normal, aunque la definición de normalidad fluctuaba. Si comía mucho, padecía de ansiedad, si comía poco era anoréxica, si prefería la soledad era depresiva, pero cualquier amistad levantaba sospecha, si no participaba mucho quería llamar la atención. 

“Palos porque bogas y palos porque no bogas” Debíamos actuar nuestros traumas con el fin de superarlos. No nos golpean, pero nos aplican tortura psicológica. Manuel es uno de esos tipos bondadosos que se avergüenzan de serlo, no hace esfuerzos por ser amable y se asusta cuando alguien le toma cariño, por eso tiene un poco de miedo. Me gusta su ironía, su seguridad, su callada compañía, me gusta que no sepa cuánto cariño le tiene la gente. No siento atracción por él, nada de eso, sino un cariño tremendo, imposible de expresar con palabras. “Relájate hombre solo vengo a respirar contigo” La felicidad es jabonosa, se escurre entre los dedos, pero a los problemas uno puede aferrarse, tienen asidero, son ásperos, duros. La vida es una tapicería que se borda día a día con hilos de muchos colores, unos pesados y oscuros, otros delgados y luminosos, todos los hilos sirven. En Chiloé no hay combustible para hogueras de desesperación. En esta casa de ciprés el corazón se tranquiliza. Hay que estar muy quieta, en silencio, en un espacio vacío y limpio, sin relojes, para percibir a los espíritus. Aquí la vida no es fácil y para muchos la muerte es una invitación al descanso… Me fui hundiendo en un espeso lodazal, sin aire, ahogándome, muriéndome. Llegué como un toro suelto a romperle la cristalería… El amanecer los encontró abrazados y tristes, como dos huérfanos. Manuel me ve escribir en mi cuaderno con la concentración de un notario, pero nunca me pregunta qué escribo. Su falta de interés contrasta con mi curiosidad, yo quiero saber más de él, su pasado, sus amores, sus pesadillas… 

Mi presencia debe ser un incordio para este hombre solitario… Yo presenciaba el ritual de la dama blanca, la cuchara, la llama de una vela o un encendedor, la jeringa, la goma en el brazo o la pierna, admirada por su destreza para pinchar las venas colapsadas, invisibles, incluso en la ingle, el estómago o el cuello. Perdí la cuenta de cuántos zombis nos rodeaban con mocos y úlceras, agitados, temblando, sudorosos, aprisionados en sus alucinaciones, sonámbulos perseguidos por voces y bichos que se les metían por los orificios del cuerpo. El placer, la grandiosidad y la euforia le duraban sólo unos momentos y después volvía a agonizar en un abismo profundo, absoluto, del cual sólo podía emerger con otra dosis. Solo tráfico de drogas y reventa de objetos robados, negocios de hormiga comparados con otros que funcionaban impunemente en la ciudad. A veces llegaban sin un céntimo y suplicaban hasta que él les daba algo por caridad o para mantenerlos enganchados. Otros ya andaban con la mano de la muerte y no valía la pena socorrerlos, vomitaban sangre, les daban convulsiones, perdían el conocimiento, a ésos los hacía tirar a la calle. El oficial me caía bien, miraba a los ojos con expresión amable, daba la mano con firmeza y su actitud era relajada. Mi abuela entusiasta del tarot, aspirante a astróloga, lectura del aura y de la energía, intérprete de sueños, coleccionista de amuletos, cristales, piedras sagradas, por no mencionar amiga de los espíritus que la rondan. Leeman se entendía con varios policías, que recibían su parte y lo dejaban en paz. “Son unos cerdos odiosos, malditos, insaciables, hay que cuidarse de ellos, son capaces de cualquier cosa, ponen pruebas para implicar a inocentes, roban joyas y dinero en los allanamientos, se quedan con la mitad de las drogas y las armas que confiscan, se protegen unos a otros. Son corruptos, racistas, psicópatas. Son ellos los que deberían estar entre rejas” Los infelices que acudían al edificio a buscar drogas eran prisioneros de su adicción, pobres de pobreza absoluta, solos de soledad irremediable, ésos sobrevivían perseguidos, apaleados, ocultos en sus agujeros del subsuelo como topos, expuestos al zarpazo de la ley. Para ellos no había impunidad, sólo sufrimiento. 

Me sentía atrapada y ya no podía seguir engañándome respecto a la adicción, porque dependía del alcohol, pastillas, marihuana, cocaína y otras drogas para pasar el día. Una voz insistente me recordaba el peligro, cómo no lo veía, por qué no huía antes de que fuera tarde, qué esperaba para llamar a mi familia. “No abras la boca, Laura, porque te lo harán pagar, esos tipos no perdonan“…No puedo contar con la lealtad de nadie. Vi con aterradora claridad el abismo abierto a mis pies y una vez más pensé en huir, pero de nuevo me paralizó la sensación de hundirme en espesa melaza, inerte, sin voluntad. Porque ha pasado algo que merece escribirse con tinta de oro y letras mayúsculas ¡ESTOY ENAMORADA!. ¿Cómo voy a callarme si ando flotando? Así de caprichoso es el Amor. Sentí un espasmo de susto en el estómago, como si hubiera materializado un personaje de ficción, alguien conocido en otra realidad, en una ópera o un cuadro del Renacimiento. Tan elegante era la lenta danza de los cisnes en la seda color violeta del mar, que nos quedamos admirándola callados. Me sentí cómoda con él desde el comienzo, tenemos gustos similares en libros, cine, y música y nos reímos de las mismas cosas, entre los dos conocemos más de cien chistes de locos. En lo demás somos muy diferentes. Me parece que el año pasado descendí precipitadamente a un mundo sombrío. 

Mientras estuve bajo la tierra, como una semilla o un tubérculo, otra Maya pujaba por emerger; me salieron delgados filamentos buscando humedad, luego raíces como dedos buscando alimento, y finalmente un tallo tenaz y hojas buscando la luz. Ahora debo estar floreciendo, por eso puedo reconocer el Amor. Aquí, al sur del mundo, la lluvia todo lo vuelve fértil. La proximidad de este hombre que apenas conozco es intoxicante, término que uso con cuidado, porque conozco demasiado bien su significado, pero no encuentro otro para describir esta exaltación de los sentidos, esta dependencia tan parecida a la adicción. Ahora entiendo porque los amantes de la ópera y la literatura, ante la eventualidad de una separación, se suicidan o se mueren de pena. Hay grandeza y dignidad en la tragedia, por eso es fuente de inspiración, pero no quiero tragedia en mi vida, por inmortal que sea, quiero una dicha sin bulla, íntima, y muy discreta, para no provocar los celos de los dioses, siempre tan vengativos. Para quienes la vida es difícil quejarse la empeora. “Blanca mira a Manuel con ojos de Amor”. Esos momentos con la loba son sagrados, siento por ella un cariño vasto como enciclopedia, me dan unas ganas dementes de tirarme al agua y retozar con ella. El alcoholismo, la violencia doméstica y el incesto son las maldiciones de Chiloé. (Diría yo que de casi todos los países de Latinoamérica) 

El 29 de Mayo de 2009 quedará en mi memoria como el segundo día más triste de mi vida. Las separaciones son muy peligrosas. Lejos de mí, se le va a enfriar el entusiasmo y puede decidir que no le conviene engancharse con una tipa como yo. Los días más felices de mi vida los viví a fines de mayo. Pasé nueve días en su compañía y en tres de ellos estuvimos solos en esta casa con alma de ciprés. En esos días prodigiosos se me entreabrió una puerta, me asomé al Amor y la luz me resultó casi insoportable. Mi Popo decía que el Amor nos vuelve buenos. No importa a quien amemos, tampoco importa ser correspondidos o si la relación es duradera. Basta la experiencia de amar, eso nos transforma. (Sabias palabras y muy ciertas) 

Estábamos a fines de mayo, los días eran cortos y las noches largas y heladas, el clima perfecto para la intimidad. Cómo explicarle que en realidad era mi primer beso, que todo lo anterior fue otra cosa, muy distinta al amor, que llevaba una semana imaginando ese beso y de tanto anticiparlo, ahora zozobraba, y de tanto temer que nunca ocurriría, ahora iba a ponerme a llorar. (Que bonito) En una pausa, entre dos besos, le confesé que había tenido relaciones sexuales, pero en realidad nunca había hecho el Amor. Teníamos confidencias pendientes y amor por inventar, la melancolía de las nubes chilotas se presta para el romance. Volví a gatas a la cama con el presentimiento de un peligro inmediato y funesto, que no lograba precisar, un pájaro en el viento. La pobreza de hoy es como la lepra de antes: repugna y da miedo. Si yo vislumbraba un vehículo negro como el de mis perseguidores, o a alguien de aspecto conocido, me escabullía en dirección contraria. 

Así fui descendiendo con rapidez los peldaños del infierno, como tantos otros seres abyectos que sobrevivían en la calle mendigando y robando por un puñado de crack, algo de meta o ácido, un trago de algo fuerte, áspero, brutal. Ni un solo rostro en la multitud que me sonriera, ni una mano que me ayudara, el mundo entero estaba poblado de traficantes, yonquis, chulos, ladrones, criminales, putas y locos. Odiaba ese jodido cuerpo, odiaba esa jodida vida, odiaba carecer de la jodida voluntad de salvarme, odiaba mi jodida alma, mi jodido destino. La soledad esa garra helada en el pecho, me venció. No toda la gente de la calle son esquizofrénicos o maleantes, como se cree, son simplemente pobres, viejos o desempleados, la mayoría son mujeres con niños que han sido abandonadas o están escapando de diversas formas de violencia. La vida sin dignidad no vale la pena. ¿Dignidad?. Supongo que me quedaba un rescoldo de dignidad enterrado entre cenizas, suficiente para sentir una turbación tan violenta como un puñetazo al pecho. Sin decencia, uno se desarma, se pierde la humanidad, el alma. Quería causarle buena impresión, borrar mi pasado y empezar de nuevo en una página en blanco, Inventar una versión mejor de mi misma, pero en la intimidad del amor compartido, entendí que eso no es posible ni conveniente. Confesarme con él fue una buena experiencia, comprobé la verdad de lo que sostiene Mike, que los demonios pierden su poder cuando los sacamos de las profundidades donde se esconden y los miramos de frente en plena luz, pero ahora no sé si hubiera debido hacerlo. 

Me pedía que no rechazara esas sensaciones, que las admitiera sin analizarlas, porque si tenía el valor de hacerlo se irían abriendo como cajas y mi espíritu podría librarse. Has sufrido mucho, Maya, no sólo por lo que te pasó en la adolescencia, sino también por el abandono de la infancia. Es inútil echarle tierra a las heridas psicológicas, hay que ventilarlas para que cicatricen. Flotaba en agua negra, cada vez más hondo, más desprendida, como en un sueño, contenta de caer suavemente hacia el fondo de ese abismo líquido y poner fin a la vergüenza, irme, irme al otro lado, escapar de la farsa que era mi vida, de mis mentiras y justificaciones, de ese ser indigno, deshonesto y cobarde que era yo misma, ese ser que culpaba a mi padre a mi abuela y al resto del universo de su propia estupidez, sólo deseaba escapar para siempre de mi cuerpo, de mi jodida existencia. ¿Cómo no voy a estar enamorada de Daniel, que además de bello es sensible? Daniel cree que la mitad de los problemas del mundo se solucionarían si cada uno de nosotros tuviera un Popo incondicional, en vez de un superego exigente, porque las mejores virtudes florecen con el cariño. 

Si yo no hubiera dormido con él, pensaría que es otro aspirante a Sidarta, otro desenchufado de sus emociones, como Manuel. Se conocían mejor que a sí mismos y no necesitaban palabras para entenderse, piensa con el corazón, puede adivinar las intenciones y los estados de ánimo de la gente, es imposible engañarla u ocultarle algo. Se le ha desarrollado de forma espectacular la imaginación, la creatividad y la intuición. La mente es mucho más interesante que el cuerpo. Para que averigues por qué yo tengo tanto entusiasmo por vivir y otras personas que están sanas se suicidan. Yo temía que Daniel se asuste con mis confidencias y me rechace por desequilibrada, pero tuve que contarle todo, no se puede construir nada firme sobre mentiras y omisiones. Cada persona tiene derecho a sus secretos y ese afán mío de exhibirme en la luz menos favorable es una forma de soberbia. Mi Popo aceptaba la idea poética del destino, para mi abuela el destino es algo tan seguro y concreto como la herencia genética. Ambos el destino y los genes, determinan lo que somos, no se puede cambiar. Venimos al mundo con ciertos naipes en la mano y hacemos nuestro juego, con naipes similares una persona puede hundirse y otra superarse. Es la ley de la compensación, Maya, si tu destino es nacer ciega, no estás obligada a sentarte en el metro a tocar la flauta, puedes desarrollar el olfato y convertirte en catadora de vinos. Qué necesidad hay de exagerar el delirio de persecución. 

Manuel cree que los espías del FBI y sus hackers de la computación son como Dios, están en todas partes y todo lo ven. (Opino lo mismo acerca de los hackers) La intimidad requiere tiempo para madurar, una historia común, lágrimas derramadas, obstáculos superados, fotografías en un álbum, es una planta de crecimiento lento. 

El 29 de Mayo me despedí de Daniel con serenidad fingida, porque había varios curiosos en el embarcadero, pero a solas con Manuel en la casa lloré hasta que nos cansamos los dos. Desde entonces nos comunicamos seguido, tenemos un código para el amor, que él usa con demasiada mesura, de acuerdo a su carácter, y yo abuso sin medida, de acuerdo al mío. Las cosas malas del pasado son lecciones para el futuro y lo peor que me ha sucedido, la muerte de mi Popo, quiero recordarla siempre. La adicción es una bestia astuta y paciente, de infinitos recursos y siempre al acecho, cuyo argumento más poderoso es que uno no es realmente adicto. No recuerdo como terminó esa sesión, sólo recuerdo mi cansancio visceral, dormí por mis innumerables noches de insomnio, por la indignidad acumulada y por el miedo tenaz. Según un poema de Lawrence hay algo más profundo que el Amor, la soledad de cada uno, y cómo en el fondo de esa soledad arde el fuego poderoso de la vida desnuda. Esta vida de monja me pone de pésimo humor, estallo al menor inconveniente admito que mis sueños son interesantes, aunque no todos tan eróticos, como desearía. 

La mansedumbre de Eduviges frente a los abusos del hombre es común en estos casos y es injusto acusarla de complicidad. Muchos la culpaban a ella por haber permitido que Carmelo Corrales violara a sus hijas, pero no faltaba quienes culpaban a las hijas, por tentar al padre, que era borracho y no sabía lo que hacía. Eduviges temía a su marido y nunca pudo enfrentarlo. Es fácil juzgar a otros cuando uno no ha sufrido esa experiencia. Yo fui una de las primeras en juzgar duramente a Eduviges, arrepentida fui a buscarla a su casa la intención conciliadora de mi visita era clara. Manuel me contó que éste fue el último país del mundo en tener una ley de divorcio y la que hay es muy complicada, sale más fácil matar al cónyugue que divorciarse, por eso nadie quiere casarse. Mi Nini y su manía persecutoria la induce a componer mensajes crípticos, pero como escribe largo y con frecuencia, puedo adivinar lo que dice. Las explicaciones habrían sido engorrosas, porque no tengo derecho a escudriñar el pasado de Manuel y menos a sus espaldas. Me mueve el cariño que siento por él, un cariño que ha ido creciendo con la convivencia. Si no lo descubro, me será imposible ayudarlo y nunca llegaré a conocerlo verdaderamente. 

Hay que respetar su silencio, está enfermo del alma, lo que Manuel ha reprimido aflora en sus pesadillas. A veces la mente bloquea los traumas demasiado graves como defensa contra la demencia o la depresión. Me hace mucha falta un confidente, una amiga, alguien de mi edad con quien desahogarme. Blanca se aburre con mis letanías de amante frustrada y a Manuel no me atrevo a fregarlo demasiado. Esos días en Santiago me servirán para acabar de poner en su sitio las piezas del puzle que conforman el pasado de Manuel. Nos contó que Azucena consiguió trabajo y no piensa volver a la isla, para no tener que enfrentar los comentarios malévolos de la gente. “En los casos de violación, suelen echarle la culpa a la victima” Juanito me miró largamente con sus grandes ojos oscuros, entonces me acordé de las marcas de correazos que tenía en las piernas hace unos meses, lo abracé, triste, porque no puedo protegerlo contra eso, llevará las marcas por el resto de su vida. Blanca sostiene que esas experiencias de Manuel deben tratarse con el mismo cuidado y delicadeza que requiere su aneurisma, porque están encapsuladas en una burbuja de la memoria, que si revienta súbitamente podría aniquilarlo. Estamos celebrando la amistad. ¡Cómo ha cambiado esta casa desde que llegó la gringuita!. ¿Te refieres al desorden? Me refiero a las flores, la buena comida, y la compañía, Manuel. No seas mal agradecido. La vas a echar de menos cuando se vaya. Para Blanca, Manuel tenía el atractivo de lo prohibido y peligroso, venía de un mundo opuesto al suyo, provenía de otro medio social y y representaba al enemigo político, aunque por ser huésped de su familia, estaba dispuesta a aceptarlo. Porque una vez destapada su caja de Pandora, Manuel necesita desahogarse. 

Manuel estaba en la villa Grimaldi una celda de tortura, de pie aplastado contra otros prisioneros inmóviles entre ellos Felipe Vidal a quien todos conocían por su programa de televisión, a los dos días se llevaron a Vidal para interrogarlo y no regresó. Tendrá que decirle que Felipe Vidal, el hombre de la fotografía que él siempre ha tenido en su mesa de noche, no era su padre. Pueden hacerlo, Maya, disponen de la tecnología y de millones de burócratas insignificantes cuya única tarea es espiarnos. Si los inocentes deben cuidarse, con mayor razón debes hacerlo tú, hazme caso. Yo volaba allá arriba, en la luz y la dicha, luego vino la caída a plomo, como un pájaro con el corazón atravezado. Ese joven fue la llave para abrirte el corazón. La adicción al amor no te arruinará la salud, ni la vida, pero debes aprender a distinguir entre el objeto amoroso, y la excitación de tener el corazón abierto. Sabes que he pasado la mitad de mi vida cerrado, recién ahora empiezo a abrirme, pero no puedo escoger los sentimientos. Lo que te quiero decir es que si eres capaz de Amar mucho, también vas a sufrir mucho. No siempre se puede ser Zen… 

Faltaba saber si la voz en el teléfono que ordenó matar a Brandon Leeman era la misma que después informó a los asesinos de dónde encontrarme, y si esa voz correspondía al POLICIA CORRUPTO, en caso que fuese una sola persona, pues también PODIAN SER VARIOS… He andado muy susceptible por el fin del amor y asustada por malos presentimientos… El mundo estaba envuelto en un manto algodonso, como una metáfora de mi estado de ánimo. La ira, el bochorno, la desilusión y el llanto, que me trastornaron cuando perdí a Daniel, dieron paso a una tristeza imprecisa y cambiante, como la niebla. La niebla es inquietante, quién sabe qué peligros acechan a dos metros de distancia… Para qué iba a explicarle lo que yo había deducido por los mensajes de mi Nini, para qué decirle que llevaba un tiempo visualizando cada paso inexorable que él daba en mi dirección, calculando cuánto demoraría en alcanzarme y aguardando, angustiada, ese momento… 

Entró fácilmente a la casa, hizo una inspección somera, encontró el sobre con las fotos y confirmó su sospecha… Es increíble como se facilita una investigación con una computadora… El par de detectives aficionados dedujo que la clave de los candados estaba en el nombre: las OCHO LETRAS correspondían a ocho números, cuatro para cada combinación, 3578 y 7689. ¿Para qué le iba a decir que habías desaparecido, Maya? No quería darle ese gusto, mira el daño que te hizo esa desgraciada con sus malas costumbres, me anunció Don Corleone de la mafia chilena, que no perdona… 

 ¿Cuánto sabía ese hombre? 
Era un hombre musculoso, entrenado en artes marciales y acostumbrado a situaciones de violencia. Era uno de los hombres que aceptaba soborno fue destituido de la policía por corrupción. Podemos llegar a un acuerdo, ¿Qué acuerdo? Tu vida y tu libertad. Cerraré el caso, tu nombre no aparecerá en la investigación y nadie volverá a perseguirte…. 

 El jueves 9 de Diciembre de 2009. Se encontró una cámara Cannon, unos creen a pie juntillas que se lo llevó el Caleuche, el barco fantasma, en cuyo caso no encontraremos ni la gorra de béisbol. Soy Libre. Así lo comprendí en la inolvidable Navidad que acabamos de pasar en la casa sin puertas de ciprés de las Gualtecas. El encuentro de Manuel y mi papá fue civilizado, tendrán que conocerse en los días que pasarán juntos y, si hay afinidad, cultivar una amistad en la medida en que la distancia lo permita, mi padre será un viejo bello, como Manuel. 

 Dime, ¿qué más debería haber hecho? 
¿No acaba muriendo todo al final, y tan pronto? 
Dime, ¿qué planeas hacer Con tu vida preciosa, salvaje, única? 
Mary Oliver (The Summer Day) 
 Extraído del libro “ El cuaderno de Maya” de la escritora Isabel Allende.

10 jul. 2012

Las Horas subterráneas, Delphine de Vigan


LAS HORAS SUBTERRÁNEAS
Delphine de Vigan

Fue entonces cuando comenzó un proceso de destrucción al que le llevaría meses ponerle nombre. 
Pero cada vez volvía a la misma pregunta: ¿es que aquello bastaba para que todo se tambaleara?
¿Es que aquello bastaba para que su vida entera fuera tragada por un combate absurdo e invisible, perdido de antemano?
Ese día, al final del mes de septiembre, en un lapso de diez minutos, algo se había enturbiado.
…Se había puesto en marcha otro mecanismo, silencioso e inflexible, que no se detendría hasta aplastarla.
Se había quedado mirándola, esa mirada no era de confianza, sino una mirada que la juzgaba, que buscaba el error.
Después se había dedicado a cuestionar sistemáticamente sus decisiones, pedir precisiones, reclamar pruebas, justificaciones, argumentos, emitir dudas y recriminaciones.
Ella pensó que Jacques volvería a entrar en razón. Que renunciaría a su cólera, que dejaría que las cosas volvieran a su curso.
No había reaccionado a ninguno de sus ataques, a las reflexiones irónicas sobre sus zapatos, o su abrigo nuevo, comentarios descorteses, o la repentina ilegibilidad de su letra, había respondido con un silencio paciente, indulgente.
Había respondido con la confianza que ella tenía en él. Pero Jacques había continuado por el mismo camino, cada día un poco más molesto, lejano, brutal.
Ese día comprendió que la tarea de destrucción emprendida por Jacques no se limitaría a su departamento, que había empezado a desacreditarla fuera y tenía todo el PODER para hacerlo.
La forma que se sentaba frente a ella para observarla, un sinfín de detalles insidiosos y ridículos, que habían ido aislándola día a día, porque no había sabido medir la importancia de lo que estaba pasando, porque no había querido dar la voz de alarma. Una suma de pequeñas cosas cuya acumulación le había quitado el sueño.
Pero es demasiado tarde, él quiere acabar con ella.
¿Cuántas veces ha pensado que se podría morir de algo parecido a lo que está viviendo, morir de tener que sobrevivir diez horas diarias en un medio hostil?
Parece como si estuviera desarrollando una especie de resistencia al dolor. Se esta endureciendo.
Intentó contarles la forma en la que se dejó atrapar, poco a poco, y lo difícil que era ahora salir. 
Intentó explicar las amabilidades superficiales y los rencores mudos, los incidentes fronterizos y las guerras de territorio, los secretos de alcoba y las notas transmitidas.
Intentó contar los silencios culpables, las sospechas, las insinuaciones. Esa acumulación de pequeñas vejaciones, de humillaciones soterradas, de hechos minúsculos. 
Debería haberlo contado desde el principio, desde el principio del todo, todo el odio contenido en esa palabra que ella no había querido escuchar.
Hubiera debido contar los suspiros de exasperación, los comentarios hirientes disfrazados de humor, y las llamadas que nunca contesta.
Incidentes sin importancia cuya acumulación, sin brillo, sin estruendo, había terminado por DESTRUIRLA.
No sabía que una empresa podía tolerar tal grado de violencia, aunque fuera tan SILENCIOSA. Admitir en su seno ese tumor exponencial. Sin reaccionar, sin intentar ponerle remedio.
Sabe muy bien por qué calla, mantiene silencio porque siente VERGÜENZA.
Porque Jacques vigila de cerca sus horarios, sus ausencias, buscando un paso en falso. Poco a poco Jacques ha conseguido apartarla de todos los proyectos importantes en los que estaba trabajando, alejarla de toda responsabilidad, reducir al mínimo sus relaciones con el equipo.
Bajo los pretextos más diversos y cada vez más oscuros, ha conseguido alejarla de las citas que hubieran podido permitirle mantenerse informada.
Va a sentarse porque nadie la espera ya no sirve para nada. La gente amable es la más peligrosa. Amenazan el edifico, minan la fortaleza, una palabra más y Mathilde podría echarse a llorar.
La menor brisa, el más pequeño rayo cegador podría hacerla caer. Ha llegado hasta ese punto de fragilidad, de desequilibrio, en el que las cosas han perdido su sentido, la proporción. Hasta ese punto de permeabilidad en que el más ínfimo detalle puede llenarla de alegría o reducirla a la nada.
Pero todo documento validado por ella recibía las críticas de Jacques. De todas formas es demasiado tarde. Sin darse cuenta, ha dejado a Jacques construir un sistema de arrinconamiento, de exclusión, que no deja de probar su eficacia y contra el cual no puede hacer nada.
No es posible. No de esta forma. Sin que, nunca, se haya dicho nada. Nada que pueda permitirle pasar a otra cosa, rectificar.
Ella a la que la empresa ha aislado como medida sanitaria, un tumor descubierto de forma tardía, un amasijo de células insanas amputado del resto del cuerpo. Cuando la miran se siente JUZGADA. Entonces calla. Ya no responde. Cambia de acera cuando se cruza con ellos.
Le gustaría hablar con alguien. Alguien que ignorara todo sobre su situación, que no sintiera por ella ninguna compasión.
He llegado al limite de lo que podía soportar. He pedido explicaciones, he intentado en vano mantener el diálogo, he sido paciente, he hecho todo lo que estaba en mi mano para que la situación se arreglara.
El problema es que Mathilde sólo posee una carta.
El problema es que ella ha SUFRIDO ya cierto número de DAÑOS.
Y que ignora cuántos puntos le quedan.
Pero tú sigues ahí, aguantas desde hace muchos meses, ahí donde otros habrían sido pulverizados.
Los buenos luchan por hacer respetar sus derechos. A los buenos no les falta ambición, pero rechazan el saqueo y la mezquindad para obtener sus fines. Los buenos tienen ética. No pisotean a sus vecinos. 
Los malos han dedicado su vida a hundirse en el pantano de la empresa, no tienen más identidad que la inscrita en su nómina, están dispuestos a todo para ascender un escalón o aumentar un coeficiente de clasificación. Hace tiempo que han renunciado a sus principios, si por ventura los tuvieron alguna vez.
Si la empresa no es, por definición un lugar de destrucción. Si la empresa, en sus rituales, en su jerarquía, en su forma de funcionamiento, no es simplemente el lugar donde reina LA VIOLENCIA Y LA IMPUNIDAD.
Laetitia fue la primera en adivinar lo que le pasaba a Mathilda, poco a poco, con retazos de conversación, respetó su silencio, su pudor. Pero nunca soltó la presa, se dio cuenta que los daños sufridos eran permanentes e irreversibles.
Hoy tiene cuarenta, y un gilipollas con un traje de tres piezas está destruyéndola a FUEGO LENTO.
Hasta el día en el que un pez enloquecido se pone a devorar a los demás.
Sola no lo vas a conseguir. No das la talla. Ese tío es un ENFERMO, y no ha terminado de JODERTE.
Pero tú por tu parte, no debes ceder debes protegerte. Seguir exactamente como si la GUERRA fuera a continuar. Debes ponerte en lo peor.
DESCONFIA, es necesario que busques AYUDA, no te quedes sola.
Le ha explicado como guardar copia de todo, apuntar cada detalle, describir de la manera más gráfica posible lo que ha cambiado, la evolución objetiva de la situación. Le ha sugerido redactar una especie de CRONOLOGÍA con el fin de trazar el deterioro de sus relaciones con Jacques, etapa por etapa, anotando las fechas clave. Tiene que realizar un informe.
En estos casos, siempre se espera demasiado. Se intenta luchar y uno se agota.
Porque es  DEMASIADO TARDE, ya no sabe hablar, ya no  tiene palabras. Ella, que era temible por su capacidad retórica. Ella, que era capaz de imponer su punto de vista sola contra diez, ahora ella forma parte de los débiles, de los transparentes, de los chiquititos, de los silenciosos. Ahora se marchita en un despacho al lado del váter porque es el lugar que merece. No hay razón para que sea de otro modo.
Mathilde ha desarrollado su intuición para adivinar si se encuentra ante un amigo o un adversario. En el mundo de Azeroth, en el umbral de la Puerta de las Tinieblas, es importante conocer a los aliados.
Jacques continúa. Responde a su silencio con exclamaciones indignadas, se ofende, se irrita, exactamente como si reaccionase  a sus ataques.
No Jacques no estaba enamorado de ella.
Había hecho de Mathilde  su colaboradora más cercana, su brazo derecho, le había concedido la estima que con tanta avaricia guardaba y la confianza que negaba a los demás. Porque en conjunto él y ella sonaban afinados, sin ningún choque ni desvío.
Ella rechazaba la piedad, la compasión, no soportaba la idea de que hubiese con ella precauciones o indulgencias, detestaba esas actitudes.
Jacques había hecho de ella una especie de discípulo. Él sabía la admiración que ella sentía por él. Ella le veía tal como era.  Hasta donde le llegaba la memoria Mathilde nunca se había dejado impresionar. Los estados de ánimo de Jacques no le interesaban. De hecho, sin duda era una de las razones por las que él apreciaba tanto trabajar con ella.
La empresa había sido motivo de su renacer. A salir de su torpeza. A retomar el curso de su vida.
Durante ocho años había ido a trabajar con una especie de entusiasmo de convicción. Había ido con el sentimiento de ser útil, de aportar su contribución, de tomar parte de algo, de ser parte integrante de un todo.
Ahora le parece que la empresa es un lugar que tritura. Un espacio totalitario, un lugar de  depredación, un lugar de mistificación y ABUSO DE PODER, un lugar de TRAICION Y MEDIOCRIDAD.  Ahora le parece que la empresa es el síntoma patético del más vano de los psitacismos.

Jacques a pasado a la ofensiva. No va a quedarse ahí. Le conoce. En el transcurrir de las horas, ALGO SE TRAMA QUE ELLA IGNORA TODAVÍA. Es necesario adivinar su estrategia, anticipar los próximos ataques. No sólo resistir o defenderse, atacar.
Mathilde ha envejecido, cansada, le han caído diez años en unos meses, ya no se reconoce.
Está en el corazón de lo absurdo del mundo, de su desequilibrio.

A base de patrañas y mentiras Jacques logra apartarla y hundirla en un pozo sin fondo donde solo reina la oscuridad y preguntas que nunca han de tener respuesta.

En una carta que él mismo ha redactado, menciona las continuas agresiones verbales de las que es objeto, los insultos que supuestamente ella le ha dirigido y el hecho de que Mathilde le hubiese colgado el teléfono en varias ocasiones, se queja de su aislamiento voluntario y su rechazo a comunicarse con los demás.

El Defensor del Alba de Plata no es de los que se lanzan a la acción sin haberse tomado tiempo para pensar.

Todo esto no puede estar pasando sino en un sueño, todo esto no es más que una pesadilla de serie B, un escalofrío en medio de la noche que no significa nada. Llegará un momento en el que se despertará, o se preguntará por la diferencia entre la realidad y el sueño, o comprenderá que sólo era eso, UNA LARGA PESADILLA, o sentirá ese intenso alivio que  sigue a la vuelta a la consciencia, incluso si su corazón late todavía hasta salirse del pecho, incluso si está empapada en sudor en la oscuridad de su habitación, UN MOMENTO EN EL QUE SERA LIBERADA.
Pero todo eso ha pasado desde el principio. Todo eso puede ser analizado, diseccionado, paso a paso. Esa mecánica despiadada, su enorme INGENUIDAD y los innombrables errores tácticos que ha cometido.
Atada de pies y manos, Jacques no va a dejarla escapar, sustraerse a su poder tan fácilmente.
Ella ha llegado al final de una larga espiral tras la cual no hay nada. En el desarrollo lógico de las cosas, su escalada progresiva e implacable, si lo piensa bien, ya no le queda nada.

¿Qué más puede hacer para aplastarla?, ¿ Otras advertencias, otras HUMILLACIONES?

Haga lo que haga, diga lo que diga, ella saldrá perdiendo. Será esa princesa de los cuentos infantiles, bajo un terrible sortilegio, esperando a ser liberada.

Ella es como él. Como todos ellos. Tan mediocre, tan pequeña. La empresa ha hecho de ella ese ser mezquino e injusto. La empresa ha hecho de ella ese ser de rencor y amargura, ávido de represalias.

La compasión no tiene lugar hasta el momento en el que nos reconocemos en el otro, el momento en el que tomamos consciencia de que todo lo que concernía al otro podría pasarnos a nosotros, exactamente, con la misma VIOLENCIA, la misma BRUTALIDAD.

En esta consciencia de no estar al abrigo de poder caer tan bajo, y solo así, podría llegar la compasión. La compasión no es nada más que el miedo por uno mismo.

¿Somos responsables de los que nos pasa?, ¿Lo que nos pasa es siempre algo que nos merecemos?

¿ Cree usted que somos victimas de algo así porque somos débiles, porque nos lo buscamos, porque, aunque parezca incomprensible, lo hemos elegido?, ¿Cree que algunas personas, sin saberlo, se convierten ellas mismas en VICTIMAS?

Creo que es su capacidad para resistir lo que la convierte en víctima. No es usted responsable de lo que le pasa.

Mathilda se sentía un deshecho, una pieza estropeada rechazada por el conjunto, un residuo. Quizás sólo se ama una vez. Eso no se recarga. 

¿Y ella?, ¿A qué mundo pertenece ella? ¿Al mundo de los cobardes, de los sumisos, de los que dimiten?


(En resumidas palabras la historia de mi vida, me identifico con el personaje de M. , su excesiva confianza e ingenuidad, la llevo a confiar en las personas equivocadas, las mismas que haciendo uso de su PODER le hundieron la vida, hasta hacerla sentir como un deshecho, gente a la que uno admira sin razón, amigos invisibles, que en las sombras, se tornan enemigos implacables, que nos obligan a pensar que no existe la bondad en ningún rincón del mundo, porque la hipocresía, la codicia, el odio, la injusticia, la violencia, son la única realidad palpable, cuando el espejo se rompe, ya nadie puede volver a pegar  los pedazos, somos testigos de la degeneración de los seres humanos, “somos ratas viviendo en una caja demasiado estrecha“, que por dinero vendemos el alma, “cuanto tienes, cuanto vales”, mi Jacques particular, siempre me repite la misma frase, y lo más duro y triste es que en este averno el PODER y el DINERO es lo único que realmente vale, los nobles sentimientos solo son basura, aunque digas la VERDAD siempre le creerán al que tiene más, en el mundo real David nunca ganará a Goliat)   


6 jul. 2012

Heroínas de artimaña y confección


Heroínas de artimaña y confección Impedimenta publica 'Las novelas tontas de ciertas damas novelistas', el manifiesto en el que George Eliot cargaba contra las ficciones azucaradas de la época, las historias románticas con las que se entretenían sus contemporáneas.

PILAR VERA | ACTUALIZADO 04.07.2012 - 08:15 

Las novelas tontas de ciertas damas novelistas. George Eliot. Editorial Impedimenta. Madrid. Trad.: Gabriella Bustelo. 60 páginas. 12,50 euros Como Gabriela Bustelo apunta en su prólogo, lo primero que llama la atención acerca de Mary Anne Evans es su adopción de un seudónimo masculino. Un gesto pensado para que lectores y críticos se acercaran a sus textos sin los prejuicios con los que podían juzgar los textos de sus coetáneas. Pero es también un gesto que implica un enorme autoconcepto, o incluso algo de soberbia: no oséis juzgar mis textos con el mismo baremo con el que medís los de las demás. 

Sobre todo, si las demás eran "ciertas damas novelistas de novelas tontas". Un tipo de mujer que escribe -indica George Eliot- "en un elegante saloncito, con tinta de color violeta y con una pluma engarzada de rubíes", a la que la "contabilidad editorial le resulta algo ajeno" y cuya única relación con la pobreza es su "pobre cerebro". 

Verdaderamente, tener a George Eliot en la trinchera de enfrente -su opinión sobre las institutrices literatas tampoco era mucho mejor- suponía para cualquiera la total derrota. George/Mary Anne era una fiera. Cuando, por motivos familiares, hubo de dejar los estudios, ella siguió formándose por su cuenta. Rechazó los estrictos corsés religiosos de la época y estableció una larga relación con el científico George Lewes: convivieron durante veinte años, hasta la muerte de Lewes, a pesar de que éste seguía casado con su esposa oficial. Formó parte de la más alta intelectualidad británica, tuvo relaciones con un buen número de hombres y volvió a casarse de nuevo, ya sexagenaria, con John Cross, un banquero estadounidense. Era, pues, un enemigo a quien bien temer. 

Las novelas tontas de ciertas damas novelistas es, más que libro, un manifiesto: el de la autora británica contra las novelas de corte lánguido y romántico que escribían muchas de sus contemporáneas. Un género tan popular entonces como ahora , y que Eliot destripa en cuatro palos principales: de carácter superficial -novela romántica al uso-, prosaico -en donde se expone el corpus intelectual o moral de la propia autora-; beato -religioso- y pedante -de recreación histórica-. La estructura en todas estas historias es sin embargo bastante similar, y corresponde a un modo de hacer que Eliot bautiza como de "artimaña y confección". 

En las "novelas tontas", la protagonista está adornada por todas las cualidades posibles- "tiene el intelecto tan afinado como el contralto, el gusto tan divino como la fe religiosa, baila como una ninfa y lee la Biblia en todos sus idiomas originales"- y un séquito de pretendientes tan infinito como sus virtudes. Entre ellos, siembre habrá un antagonista en la forma de barón malvado, pero ni sus estratagemas ni los posibles infortunios lograrán disuadirla de su destino último: el feliz enlace con el mejor partido de la comarca. 

Muchos de estos mimbres siguen estando presentes, por supuesto, en los actuales títulos de literatura femenina o chick-lit. De hecho, como bien explica Bustelo, lo que más sorprende del manifiesto de George Eliot es su modernidad. Eliot presenta cuestiones absolutamente vigentes - "¿Hay temas masculinos y femeninos? ¿Las mujeres leen más o leen peor?"- y carga contra un tipo de literatura que, actualizada, sigue siendo la más vendida entre mujeres hoy en día: "Desde la gama supuestamente intelectualizada al estilo de Isabel Allende -indica la traductora- hasta las novelas de Helen Fielding (El diario de Bridget Jones) o de Candance Bushnell (Sexo en Nueva York)". 

Unas propuestas que resultan, en fin, tan irreales como los cuentos de hadas o la fantasía pura y que perpetúan la realización de la mujer de una única forma posible: a través de un hombre. No son sólo las "novelas tontas" -de entonces y de ahora- las que promueven la vigencia de este arquetipo, por supuesto, sino toda una estructura sociocultural que va desde los grandes éxitos musicales al papel couché, de ciertos reality a grandes producciones cinematográficas.  

En el texto de George Eliot se trasluce cierta indignación contra la estructura que, de alguna manera, alimenta la multiplicación de estos modelos pero -sobre todo- desencanto y rabia respecto a su propio género. "Tras leer alguna de estas novelas, no es extraño que un hombre exclame: Cuando una mujer recibe algo de educación, ¡de bien poco le sirve! (...) La naturaleza femenina es un terreno tan endeble y poco profundo que no se puede arar, y sólo soporta una clase de cosecha extremadamente somera". 

Así pues, Eliot deja testigo aquí de un doble desastre en estas novelitas:su contribución a perpetuar como único el destino ideal femenino y su responsabilidad al fomentar la idea general de que educar a las mujeres era de una inutilidad deliciosa. Y es que, realmente, es difícil contar una historia de amor imposible sin empacharse de algodón de azúcar. Tal vez algunas claves puedan ser subrayar la autonomía femenina, recurrir al humor y hacer de la protagonista un ser humano: inteligente y bella, tal vez, pero capaz de actuar -como cualquiera- con una torpeza absoluta. Y, al final, puede que haya sorpresas, y villanos y ardides, e incluso desenlaces felices. Pero hay que tener el talento de una Jane Austen para hacerlo.

Pereza de pensar


Es muy probable que se trate apenas de una idea mía, de una percepción equivocada, pero noto cierta pereza de pensar, cierta somnolencia cerebral en el ambiente. El debate, por otro lado, es inexistente y nos conformamos con lo que haya sobre la mesa. Si lo que se vende en las librerías es evidencia que sustenta mi teoría, hace rato hemos aplastado el botón del piloto automático en modo de letargo: Paulo Coelho, Isabel Allende y Ángeles Mastretta en el lado de la sensibilidad y de la ternura y el infaltable Eduardo Galeano en la arena de la corrección política (somos víctimas de la insidia de las potencias extranjeros y del capital transnacional, no es nuestra culpa). 

La discusión sobre política se limita al día a día y a los dimes y diretes de funcionarios, ministros y autoridades. La política lo contamina todo: la familia, la amistad y el fútbol, por lo menos. Nadie se anima – o nadie se atreve, quién sabe- a proponer un modelo distinto o un camino diferente. Mientras sigamos embadurnados de petróleo –aunque se supone que la economía iba a ser pospetrolera- parece que no habrá alternativa a los remoquetes de corrección política: solidaridad, equidad y participación. Mientras tanto, no se considera siquiera si la calidad de la democracia se ha deteriorado o si la democracia es -evidentemente no- simplemente la posibilidad de votar de vez en cuando y por quien la publicidad estatal nos induzca gentilmente a votar. En estos días la democracia se confunde y re relaciona de forma directa con la popularidad de los gobernantes. En otras palabras, el gobernante que es popular es, por definición, un demócrata y no cabe ni amerita discusión de ninguna naturaleza. El gobernante popular habla por el pueblo, actúa por el pueblo y es el depositario de la razón del pueblo, de modo que no quepa divergencia alguna.

Nos dejamos llevar por la rutina y por lo que dicte el poder. Si el poder está interesado en que nos preocupemos por los altos niveles de uso de las tarjetas de crédito, pues por supuesto que nos pasaremos riñendo por los altos niveles de uso de las tarjetas de crédito. Si al poder se le ocurre que es bueno y saludable que nos preocupemos por la pesca de aletas de tiburón, pues allá vamos: foros sobre aletas de tiburón, congresos mundiales sobre aletas de tiburón y, claro, un certamen de belleza en el que se corona a la reina de las aletas de tiburón. También llaman la atención (“poderosamente” como dice la prensa mercantilista) la falta de pensamiento crítico, la adhesión de muchos intelectuales con el poder (por varias razones: por salarios y oportunidades, por simular progresismo o por no alejarse del “proyecto”). Somos rehenes de la política y de su toxicidad.

http://www.elcomercio.com/diego_perez/Pereza-pensar_0_719928107.html

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