6 ene. 2012

Llora el mundo el universo se estremece


Cuando las situaciones son adversas la Navidad pasa de costado, y para tratar de esquivar a la tristeza de vez en cuando tratamos de despertar al niño que vive dentro de cada uno de nosotros, los niños esos espíritus libres capaces de crear mundos alucinantes, situaciones emblemáticas, pintores de sueños.

Los adultos suelen usar más la razón que el corazón, la lógica es un método mas sabio de entendimiento humano, y los actos casi siempre de esos mismos “adultos lógicos” nos dicen lo contrario, no suelen predicar con el ejemplo, “el verbo es mas fácil que el hecho“.
Vivimos en un increíble mundo de contradicciones, en un Reino de hipocresía alucinante que espantaría al mismísimo JUDAS ISCARIOTE.
Cuando era niña en aquellos largos días de invierno cuando el fino cristal liquido del cielo alimenta la tierra, acostumbraba a tumbarme cerca del jardín de mi abuela abría la boca y trataba de beber toda el agua posible, quería crecer que de mi brotaran espinas como en las rosas, convertirme en un árbol enorme cuya imponente presencia espantase a las sombras de la brutalidad humana.
Aprendí a desarrollar el olfato a percibir la maldad de lejos, aprendí a observar las malas intenciones disfrazadas de halagos y cortejos, aprendí que te pueden robar incluso el alma haciendo malabarismos de ilusionistas, aprendí lo que hay que saber para vivir en la selva de cemento que es el mundo, donde por mas lejos que vayas jamás podrás escapar de los depredadores, de los cazadores, de los leñadores, es imposible huir de la inclemencia humana e imposible conocer realmente el corazón del hombre por más métodos, teorías, o sabiduría los códigos del corazón son indescifrables, como injustificadas muchas actuaciones, nada es lo que parece es todo farsa es todo una mera ilusión.

Los pájaros hacen sus nidos en lo alto para guardarse del peligro, el hombre se cubre con una coraza de insensibilidad, y aun así el peligro es inminente, no existe lugar seguro, somos demasiado frágiles, y basta una enorme tempestad para hundirnos en el mas profundo lodazal
Adentrarnos en un laberinto de incontables desdichas, donde caminamos siempre al filo del abismo, donde una leve brisa suele tumbarnos, un mínimo tropiezo paralizarnos, siempre con miedo a caer, recorremos el camino sujetos a las ramas del prejuicio, la mentira, el engaño, la maldad, el odio, el egoísmo, la venganza, el desprecio, la codicia, rara vez nos sujetamos a las ramas del Amor porque aun no aprendemos a observar con los ojos del corazón…

Deseo aprender a ver pero hay demasiada bruma y no lo consigo, será que debo abandonar la búsqueda, solo hay llanto, abrojos, mentiras a mi alrededor, el aire tiene olor a melancolía, la brisa trae el perfume de las rosas muertas, y sigo viendo al mundo cual niño perdido en un rincón temblando de miedo de frío, con fuertes golpes en todo su cuerpo, costillas rotas, corazón deshecho…

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