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13 de oct. de 2011

Isabel Allende comparte con Alcalá de Henares su amor por la literatura (y III)

La escritora considera que el Premio Ciudad de Alcalá es uno de los más importantes que ha recibido en su carrera
Por Nikolay Yordanov

A las 20.00 horas del cuarto día de la Semana Cultural y el Mercado del Quijote, 10 de Octubre, se presentó una de las novedades que nos ofrece esta cita con la cultura. Una Conferencia-encuentro con el Premio Ciudad de Alcalá de este año, la escritora peruano-chilena Isabel Allende.
El Teatro Salón Cervantes abrió sus puertas casi una hora antes del encuentro, algo que no evitó la formación de una larga cola de entrada y muchas personas preguntando en la calle Cervantes por la posibilidad de obtener una entrada. Algo menos de 600 personas completaron el aforo de la Sala a la expectativa de la intervención de la galardonada y a las preguntas que realizaron un grupo de personas previamente seleccionadas. El encargado de presentar el acto fue el periodista, y actual reportero de Madrid Directo, Raúl Pacheco que tras un breve discurso repleto de elogios hacia la invitada dio paso al comienzo del acto con el discurso de Isabel Allende.
La escritora empezó hablando de los primeros pasos de su carrera y de cómo llegó a ver la luz su primera novela, y a la vez, uno de los mayores éxitos de la narrativa en español, “La casa de los espíritus”. Lo definió como “un impulso, sin un plano, sin tener idea de lo que estaba haciendo” realizando de esa forma uno de los debuts más importantes de la literatura. Así, resaltó que ha escrito “18, 19 libros y pienso continuar, bueno, porque es lo único que sé hacer, y en algo hay que ganarse la vida”.
Con su tono fresco y claro siguió hablando de qué es para ella la literatura teniendo un enfoque muy peculiar. “Mi familia, que son descendientes de sobrios campesinos bajos, me castigaba por mentirosa. Ahora, que me gano la vida con mentiras, resulta que soy una narradora. Y todo el mundo me respeta”. Así, “ahora que tengo licencia para escribir lo que me da la gana, mi tendencia a la hipérbole se ha refinado. Mi hijo, Nicolás, por ejemplo, por norma general divido todo lo que digo por la mitad y así se hace una idea aproximada de lo que pasó, mi nieta Andrea, sostiene que es tanta mi imaginación que yo recuerdo lo que nunca pasó, y Willy, mi buen marido dice que tengo cincuenta versiones de cómo nos conocimos, y que todas son verdad.”
De esa forma, con una nota de humor, las primeras palabras de Isabel Allende conquistaron al público. La referencia a su vida personal, su tipo de hombre (Antonio Banderas) y su vida sentimental, expresadas con su característico dominio de la palabra, hicieron retumbar las carcajadas de los asistentes por todo el Salón.
Avanzando en su discurso y explicando que cada novela de alguna forma se basa en las experiencias de cada autor que se encarga de ordenar el caos, contó que oyó un día “a un director de cine que si el guión no puede resumirse en una frase no hay película. Esa frase es el alma de la película.” De ahí desveló su principal secreto a la hora de escribir que consiste en que “lo que yo intento en cada novela, es dar con el alma de mi historia, y poder resumirlo en una frase, aunque la novela tenga 600 páginas.”
A la mitad de sus palabras, la galardonada con el Premio Ciudad de Alcalá, decidió adentrarse en un tema serio y la vez, deleznable, la esclavitud. A parte de ser la escritura con mayor número de libros vendidos en español, es una persona comprometida con los problemas sociales. Su Fundación creada a raíz de la muerte prematura de su hija, y en un principio por los fondos obtenidos de la publicación de las memorias sobre su ella, tiene como finalidad principal “ayudar a mujeres y a niñas”. Contó historias de brutalidad humana como la venta de niñas que “trabajarían sin sueldo, sin educación, maltratadas, comiendo las sobras de la mesa de los amos, durmiendo con los perros en el suelo, y esas serían las afortunadas, las otras irían a parar a los burdeles”. Realidad humana que con su mensaje quería dar a entender que sólo nosotros podemos cambiar.
Concluyó su discurso definiéndose como parte “de la primera generación de viejas, sanas, conectadas, informadas, dispuestas a luchar por un mundo más benevolente”. Invitando así a los asistentes a imaginarse “el poder de millones de abuelas sabias, adictas al chocolate y con los labios pintados, decididas a trabajar por la paz, a cuidar a las mujeres jóvenes, a los niños, a sanar a este pobre planeta víctima de tanto maltrato”. Así haciéndose partícipe de que “junto a ese ejército de viejas jugosas, yo quiero contribuir a la abundancia de este mundo, abundancia de belleza, abundancia de amor, abundancia de historia”.
Tras un brumador aplauso y el teatro en pie, el acto continuó con el turno de preguntas de un grupo de personas elegidas previamente. Selección muy diversa que incluía un niño de trece años, altos cargos políticos como el propio Alcalde de la Ciudad, Bartolomé González y la Concejala por Izquierda Unida, Pilar Fernández, la periodista y Directora de Comunicación Grupo Cero, Mónica López Bordón, el propietario de una de las librerías más importantes del centro de Alcalá, Javier Rodríguez y ciudadanos de Alcalá que quisieron formularle alguna pregunta a la escritora Isabel Allende.
Las preguntas fueron muy variadas. Entre las personas seleccionadas, un contador de cuentos, preguntó por la presencia que han tenido los cuentos en la vida de la escritura y la influencia en su obra. La respuesta se dirigió a la dificultad que presentan tanto el cuento y la poesía comparados con la novela. Habló de la posibilidad de cambiar y modificar la novela, algo que no es tan fácil en los cuentos, “en el cuento no hay tiempo, todo actúa a gran precisión”. También resaltó la gran diferencia entre el cuento y la novela, “uno lee millones de cuentos, y sólo recordamos dos o tres, en cambio, por muy mala que sea una novela, uno al menos se acuerda del tema”.
El Coloquio continuó con una pregunta sobre los comienzos de la escritora. “¿Cómo se puede arrancar una carrera como la suya con un libro de tanto éxito como fue “La casa de los espíritus?” quiso saber una de las intervinientes. Allende, después de contar que esta novela es una fiel imagen de su propia familia, resaltó “que todo el mundo puede escribir una primera buena novela, la historia de su familia, el escritor se prueba en la segunda novela”. De ahí que ese primer éxito allanó el camino. “Si no hubiera tenido ese éxito, ¿quién me hubiera publicado el segundo libro?” dijo la escritora.
La intervención más peculiar llegaría precisamente de las manos del joven de 13 años que se atrevió a dirigirse a la escritora y le felicitó por el recibimiento del “Premio Cervantes”. Más que un lapsus, la inocencia del chaval provocó un prolongado aplauso por parte de los asistentes. De hecho, unos instantes después el propio Alcalde prometió públicamente, al realizar su intervención y después de su pregunta, que “igual que el pueblo chileno te hizo ganar el Premio Nacional de Literatura de Chile, desde la plataforma y la ciudad futura de Alcalá, y empezando por las casi 600 personas que estamos hoy aquí, vamos a constituir esa plataforma para que tú seas Premio Cervantes”.
Lo que parecía una anécdota, unos instantes después se convertiría en una noticia de relevancia pública. El Alcalde, Bartolomé González, cumpliendo con su promesa, utilizando su cuenta de twitter crearía un hashtag (#IsabelAllendePremioCervantes) pidiendo públicamente apoyo para la escritura con el mensaje de “Nuestro objetivo es que Isabel Allende sea premio Cervantes. Para eso os pido que difundáis #IsabelAllendePremioCervantes” y que posteriormente se dirigiría a los principales medios de comunicación pidiendo su difusión también a través de la conocida red social.
Las demás preguntas siguieron la estela de las influencias del realismo mágico, la poesía o la novela anglosajona en la obra de Isabel Allende sobre las cuales la propia escritora reconoció que es imposible que no aparezcan y que no hayan dejado su propia huella en la creación y elaboración de su narrativa.
La intervención del Alcalde no se hizo esperar y antes de realizar su pregunta resaltó su satisfacción de que “una ciudad como esta, la ciudad de la Cultura, la ciudad de las Artes y las Letras es capaz, en día lectivo, de llenar un teatro, para oír a una escritora”. Continuo diciendo que “eso es algo que como alcalaíno y como Alcalde me agrada y me satisface y es algo que te queremos regalar, el cariño de esta ciudad”. La pregunta de Bartolomé se centró en los reconocimientos que les cuestan dar a una “escritora consagrada” como Isabel Allende, otros premios como el Cervantes. La escritora remitió a la envidia resaltando que “yo vendos libros y ellos no, resulta que si eres popular, tu literatura es naturalmente de baja calidad”. Concluyendo que para ella “hay premios y premios” y que sobre todo el de Alcalá es uno de los más importantes que haya podido recibir comparándolo con el reconocimiento de su propio país.
http://www.portal-local.com/acno_loc_not.asp?dato=19399

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