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18 jun. 2011

La revista infantil que conquistó a Isabel Allende

Cada semana Isabel Allende esperaba ansiosa la revista infantil El Peneca para leerla, especialmente el cuento clásico por entregas. Lo recuerda en este vídeo en la Feria del Libro de Madrid, donde además cuenta que desde hace casi 60 años lleva consigo un volumen con las obras de Shakespeare que le regaló su padrastro. Lo hace poco antes de presentar su nueva novela, El cuaderno de Maya (Plaza y Janés) y se une a la sección ¿Cuál fue el libro que te conquistó para la lectura?. Se trata de uno de los apartados con los que Babelia, a través de su bog Papeles perdidos, lleva a los internautas esta fiesta literaria que concluye este domingo 12 de junio. De esta manera, los escritores hacen un autorretrato literario al contar cuál, cómo, dónde y por qué los marcó el libro señalado, ya no solo como lectores sino también como escritores.
El nobel Mario Vargas Llosa, será el encargado de clausurar este especial de Babelia en la 70ª Feria de Madrid, con el cual hemos querido llevar a los internautas la cita literaria más importante de España.
No olviden que este domingo EL PAÍS y Babelia organizan la mesa redonda Metamorfosis de la literatura y la crítica. Intervendrán los escritores Ricardo Piglia (reciente ganador del nacional de la crítica y Rómulo Gallegos por Blanco nocturno)  y Alberto Olmos y la editora Ofelia Grande, responsable de Siruela. Será las 0nce de la mañana en el Pabellón de Círculo de Lectores en el Paseo de Coches del Parque del Retiro, escenario de la Feria del Libro. Están todos invitados.

Horas de espera en la feria de Madrid para lograr la firma de Isabel Allende

11-06-2011 / 16:00 h
Madrid, 11 jun (EFE).- Centenares de personas han guardado hoy pacientemente una larga cola, que comenzó a formarse a las siete de la mañana, para conseguir la firma de Isabel Allende, que visita por primera vez la Feria del Libro de Madrid y que, relajada y sonriente, dedicó un libro tras otro.
Ante la afluencia tan increíble de lectores que esperaban con la ilusión de llevarse la firma de Allende, los organizadores tuvieron que "cerrar la cola" a las 12.00 de la mañana, una hora después de que la escritora comenzara a atender a sus seguidores, porque ya había más de 600 personas esperando, explicó a Efe Nuria Tey, editora de Plaza Janés, el sello que publica en el ámbito hispano la obra de Allende.
La expectación ante la primera visita de la novelista chilena a la Feria del Libro era máxima, ya que en España tiene centenares de miles de admiradores. Por ejemplo, de su penúltima novela, "La isla bajo el mar", se vendieron más de 400.000 ejemplares.
Un fervor que se demostró hoy en la feria, donde la escritora se dio un baño de multitudes porque, además de los que esperaron horas y horas en la cola, decenas de paseantes se paraban ante la carpa para hacerle fotografías y comentar en alto cuánto la admiraban.
"Por lo menos la vemos", decían muchos.
Y es que los que han renunciado a hacer esa cola tan larga se han conformado "con ver a Allende" y con sacarle fotos en la gran carpa que la Feria del Libro suele habilitar para los escritores de mayor éxito.
Entre los que consiguieron llegar a la escritora, muchos habían elegido su nueva novela, "El cuaderno de Maya", para que se la firmase. El problema es que más de uno llevaba hasta cinco libros de Allende bajo el brazo y esperaban "la firma en todos".
"Tener la firma de Isabel Allende es el sueño de mi vida", le decía a Efe Carmen Bustillo, una leonesa afincada en Madrid, que ha leído "todos los libros" de la escritora chilena, aunque quizá sea el de "Paula" el que "más hondo" le llegó porque lo leyó "en un momento difícil" de su vida.
Hay muchos lectores que se aficionaron a la lectura gracias a ella. Así se lo decía a EFE Pepa, una joven que acudió junto con sus padres, también admiradores de la autora de "La casa de los espíritus", a conseguir la firma de Allende y "a verla".
"La casa de los espíritus" es la novela que lanzó a la escritora chilena a la fama mundial y muchos de sus lectores le pusieron a sus hijas el nombre de algunas de las protagonistas. "Me llamo Clara por esa novela", comentaba una joven de 26 años que ha leído "todas las novelas de Allende".
Para Ana Valero, enfermera, el libro de "Paula" es el preferido.
Le ha servido "mucho" en su trabajo, quizá porque en él la escritora habla del sufrimiento que le causó la muerte de su hija Paula.
"Isabel Allende fue siempre un ejemplo para mí desde que era adolescente", aseguraba Ana, que hoy llegó a la Feria del Libro a las ocho y media de la mañana con su niña de nueves meses, Olaya, y con su madre, Ana María Villar. Pero cuando llevaban dos horas haciendo cola renunciaron a conseguir la firma porque la bebé necesitaba comer.
Cerca de tres horas esperó también Belén hasta llegar a la carpa.
Su hija Yaiza, de diez años, también estaba muy ilusionada por ver a la escritora chilena. "Todavía no la he leído, pero espero hacerlo pronto", afirmaba la niña.
La escritora acaba de publicar en España "El cuaderno de Maya", una novela en la que desciende al infierno de las drogas y que está protagonizada por una joven de diecinueve años. En los pocos días que lleva en las librerías ya se ha situado entre los libros más vendidos, y es que Isabel Allende arrasa con cada novela que publica. EFE

9 jun. 2011

Isabel Allende: "Espero que los jóvenes lean esta novela y la pasen de mano en mano"


Isabel Allende: "Espero que los jóvenes lean esta novela y la pasen de mano en mano"

Mañana se lanza en todo Hispanoamérica El cuaderno de Maya, la primera novela de Allende tras ganar el Premio Nacional de Literatura.
por Roberto Careaga C.
Estaba ambientada en el siglo XVIII, en una isla que todavía no se llamaba Haití y su protagonista era una esclava que lograba doblarle la mano al destino. Y no, a los nietos de Isabel Allende no les gustó La isla bajo el mar. Arrugaron la nariz al hojear la novela y la descartaron. No se quedaron ahí, fueron donde su abuela y la encararon: "Me preguntaron cuándo iba a escribir algo que a ellos les interesara, algo contemporáneo y con suspenso", recuerda Allende. El momento llegó: mañana se lanza El cuaderno de Maya, una novela sobre una muchacha que escapa del lado salvaje de Las Vegas, EE.UU., se refugia en Chiloé y descubre un antiguo secreto familiar.
Publicada simultáneamente en todo Hispanoamérica, se trata de la primera novela de Allende tras ganar el año pasado el Premio Nacional de Literatura. Solo a las librerías locales, se descargarán 40 mil ejemplares. El lanzamiento oficial en Chile del libro será en agosto y está siendo organizado en conjunto por su editorial, Randon House Mondadori y el Ministerio de Educación.
Será un lanzamiento especial. "Haré una gira por provincias, al sur y al norte, para encontrarme con mis lectores, especialmente estudiantes, y agradecerles el apoyo que me han dado. Para mí será épico", cuenta Allende desde EE.UU. "Me siento con una tremenda deuda de gratitud a Chile", agrega.
Un suspiro
"Hola. Me persiguen el FBI, la Interpol y una mafia criminal de Las Vegas", así se presenta Maya Vidal al llegar a Chiloé en las primeras páginas de El cuaderno de Maya. Es una joven de 19 años que lleva un aro en la nariz, tiene el pelo teñido con los cuatro colores primarios, viste jeans roñosos y un par de bototos comprados en una tienda del Ejército de Salvación pintados con spray rosado.
Llega hasta el "culo del mundo", como dice ella, enviada por su abuela Nini, una chilena que en 1974 deja Chile y se va a Norteamérica después de que su esposo muere a manos de la dictadura. Nini le pide algo a su nieta: no hablar con nadie de EE.UU. hasta tener la certeza de que sus enemigos ya no la buscan. Y le pasa un cuaderno.
Maya, una chica criada por sus abuelos en Berkeley, viene del infierno. "Es una muchacha sana de cuerpo y mente, pero con la muerte de su abuelo la familia se desarma y pierde el rumbo", cuenta Allende. "Falta a clases, hace malas amistades, roba tonterías, pronto experimenta con drogas y sexo y, por último, se escapa y termina en Las Vegas en un submundo criminal. Se ve envuelta en un lío mayúsculo con la ley. A pesar de que pasa unos meses en el infierno de las drogas y la calle, Maya preserva su frescura. Con toda su rebeldía, es una chiquilla generosa, sentimental, con un corazón de oro", agrega la escritora.
En Chiloé, la paciencia de Maya se pondrá a prueba. Del ruido de Las Vegas cae en una isla rural silenciosa. "Es un contraste inmenso con su vida anterior", cuenta la escritora. Allá lo espera el antropólogo Manuel, un amigo de Nini que está escribiendo un libro sobre la mitología chilota. Maya se encuentra suspendida en una cultura atemporal, en contacto con la naturaleza, en una pequeña comunidad rural. Establece una relación muy especial con Manuel y comienza a desenredar la madeja de un secreto de familia", dice.
La novela es un giro en el camino en que venía Allende. Después de cuatro novelas históricas y un volumen de memorias, en El cuaderno de Maya narra una historia ambientada en el 2009 y protagonizada por una joven. Pero de dificultades, ni hablar: "Necesité muy poca investigación, lo escribí de un suspiro", dice. "Tengo varios nietos adolescentes y estoy rodeada de gente joven; escribir sobre una chica americana de 19 años fue fácil y entretenido", agrega.
¿Viajó a Chiloé para escribir la novela?
He estado en Chiloé varias veces y, como casi todos los amigos chilenos de mi generación, he soñado con ir a vivir allí, lejos del ruido y la prisa del mundo. Para el libro hice un viaje especial, con un buen guía, que me mostró Chiloé en detalle y me ayudó a buscar la isla perfecta para situar la novela. No la nombro en el libro, claro, por respeto a sus habitantes, que tal vez no verían con buenos ojos una invasión de turistas.
¿Tiene algún modelo real Maya?
Tal vez me inspiré en mis nietas, pero por suerte ninguna de ellas ha pasado por las pruebas terribles de Maya. Una de mis nietas es atlética y aventurera, la otra es buena lectora y ha pasado su corta vida escribiendo diarios, poemas y cuentos. En eso se parecen a Maya
¿El cuaderno de Maya es una novela juvenil?
No es realmente literatura juvenil, porque hay escenas muy sórdidas y bastante violencia. No sé si los profesores o los padres se atreverán a recomendarlo, pero el tema y el personaje interesan a los jóvenes. Espero que lean la novela y la pasen de mano en mano.

"No creo en Dios y no caigo en fundamentalismos"

"No creo en Dios y no caigo en fundamentalismos"
La autora de "La isla bajo el mar" decidió descansar durante un año. Se define como la matriarca de la familia y anhela seguir enamorada de su esposo Willie. Isabel Allende describe a La Verdad su más reciente novela, "El cuaderno de Maya"
Llega el 8 de enero de 2011 e Isabel Allende prefiere no vaciar sus ideas en ningún papel o computadora. Decide tomarse un año sabático para "recargar las pilas y descansar", aún sabiendo que "descansar" le resulta más difícil que escribir. "Nunca lo había hecho, pero es necesario", confiesa. Se encuentra realizando un viaje al alma, al pasado y a los recuerdos dolorosos.

Para alegría de sus lectores, en 2010 mantuvo la tradición de comenzar una historia en la misma fecha y creó El cuaderno de Maya, la novela más moderna de su lista, disponible ya en los mercados editoriales hispanos. Desde su residencia en California teclea para conversar con La Verdad vía correo electrónico. Responde todas las preguntas, a excepción de una que exige su opinión sobre la política venezolana actual. Se limita a hablar de su obra más reciente y de algunos aspectos de su vida familiar.

"Mi nueva protagonista es una chica americana de 19 años que vive en Berkeley. Ella se mete en problemas graves con drogas y alcohol, y luego se ve envuelta en un caso criminal. Para ponerla a salvo, su abuela (chilena) la envía a una isla pequeña en el archipiélago de Chiloé, al sur de Chile, donde Maya se encuentra con un ambiente rural. Allí madura, crece, vence sus adicciones y descubre un secreto de su pasado".

Con este libro, que nació "casi en un segundo" y sin mucha investigación previa, la autora de La casa de los espíritus pretende conquistar a un público más joven. No sabe si los maestros de escuela lo tomarán como referencia después de encontrarse con la violencia impresa. "Lo que sí deseo es que los muchachos se lo pasen de mano en mano".

Sus memorias

A pesar del bum de su nuevo lanzamiento, la chilena no puede ocultar su amor por la memoria. Está consciente de que se trata de un género poco atractivo, pero le sirve para mantenerse invicta ante sus fanáticos. "Así comencé y, tal vez, así termine. Quienes leen la obra de un autor suelen interesarse por su vida, sus fuentes de inspiración y su trabajo".

Explica que al escribir una memoria se la imagina como una novela. "Cuento los momentos más luminosos y los más oscuros. Por supuesto, evito esas enormes zonas grises de todos los días, pues no importan. Trato a los miembros de mi familia como si fueran personajes y todos saben que son reales. Me gusta la forma cómo se identifican con ellos y con la historia".

Su preferida es Paula, dedicada a su hija fallecida a los 28 años, y por gustarle tanto en 2008 entrega una continuación titulada La suma de los días. Al final de esas páginas se despide diciendo: "Fin, por ahora...". Cuenta que una semana después de la publicación de esa memoria, todo había cambiado.

"Los nietos son adolescentes, Juliette tiene novio y planea casarse, Sabrina cumplió 17 años y es muy independiente, Nico y Lori nunca tuvieron sus propios hijos, los hijos de Willie, mi esposo, ya no usan drogas; Ernesto y Giulia viven a una cuadra de nosotros y Olivia, mi perra, está más gorda y más vieja... una compañera perfecta. Me encantaría seguir hablando de ellos".

Mientras pueda...

La jubilación no pasa por la mente de Allende, quien ya tiene 68 años. "Seguiré escribiendo mientras tenga lectores". Según ella, la escritura la sumerge en "otro mundo". Le toma unos seis meses, luego otros seis más para corregir y editar. "Algunas de mis novelas históricas han requerido varios años de investigación y por lo general las hago mientras estoy en otro proyecto. Cuando indagaba el tema de La isla bajo el mar redactaba La suma de los días".

De algo sí está segura: "Nadie me verá sentada en una mecedora, tejiendo calcetas para los bisnietos. Mi ideal sería tener a los miembros de mi familia y a mis mejores amigos viviendo todos juntos en una gran propiedad, rodeada de muros altos y con guardaespaldas, para que no se escapen. Sin embargo, ya no me siento responsable por el bienestar de mis descendientes".

Se define como la matriarca y lo único que desea es seguir enamorada de Willie. Al preguntarle qué le falta, responde: "Soltar los remos, dejarme llevar tranquilamente por la corriente y aprender a navegar a la deriva, sin tratar de controlar todo. Estoy aprendiéndolo".

Más de cerca

¿Su relación con Willie sigue siendo tan estable? ¿Cuál es la fórmula?

Con Willie tengo una relación apasionada y amistosa. Nos llevamos muy bien. La convivencia no puede ser mejor, porque estamos siempre juntos, pero cada uno tiene su espacio físico, emocional e intelectual. Al estar unidos se multiplica la energía. Nos alimentamos mutuamente con ideas y sentimientos. Tuvimos buena suerte al encontrarnos, reconocernos y atrevernos al amor, pero hemos tenido mucha ayuda psicológica en los momentos más difíciles de nuestra vida en común; por ejemplo, como cuando murieron nuestras hijas. Una relación tan larga y compleja como la nuestra no se hace sólo con buenas intenciones, hay que ponerle cabeza y trabajo.

¿Cree en Dios, en el Dios de la iglesia, el Cristo crucificado y resucitado?

"No. Y no caigo fundamentalismos".

¿Tiene pensado visitar Venezuela alguna vez? Una buena parte de sus lectores está aquí

"He vuelto a Venezuela varias veces, porque tengo amigos muy queridos y familia. Mi hermano y todos mis sobrinos viven allí".

Después de vivir tan lejos de Chile, ¿Dónde está su corazón?

"Mi corazón está donde está mi familia. Tengo un pie en Chile y otro en California. Me siento de aquí y de allá, sin conflicto interior".

¿Cuál es su recuerdo constante?

"El de mi hija Paula".

Isabel Allende presenta 'El cuaderno de Maya', un viaje al infierno de la droga

De la escritora superventas Isabel Allende se espera siempre su nueva novela, pero también su opinión sobre la realidad social, porque el eco de sus opiniones resuena en las conciencias de su legión de lectores. Así, novela y realidad se fundieron hoy en la Feria del Libro de Madrid.

La escritora chilena ha presentado en España El cuaderno de Maya, un particular viaje a los infiernos de la drogadicción y el crimen de una adolescente desde
Estados Unidos hacia la isla chilena de Chiloé. Cuando a Isabel Allende se le preguntó si se había documentado para retratar esta lacra social, la autora recordó sus vivencias familiares.

“Los tres hijos de mi marido cayeron en las drogas. He vivido las tres fases de este problema”, ha dicho Allende esta mañana durante la rueda de prensa de presentación de la novela. Uno de hijos de su marido lo encarcelaron por ese motivo, otro falleció, y el tercero, al que nombraba, está en fase de rehabilitación.

Con esta muesca en su biografía conyugal, Allende traza parte de su nueva ficción El cuaderno de Maya, el viaje de resurrección de Maya, una chica de Berkley que cae en la droga y se ve envuelta en un crimen por la que es perseguida por el narcotráfico, la
policía y la Interpol. Su abuela la rescata de los infiernos y la envía a la isla chilena de Chiloé, un lugar remoto y rural donde la chica narra en un cuaderno sus vicisitudes a modo de flashback.

Dado el argumento, surge entre los periodistas la pregunta. ¿Es partidaria de legalizar las drogas en pleno debate en
México sobre este problema? La escritora chilena, entonces, coge aire y da su opinión: "La guerra contra la droga está perdida” porque “mientras haya demanda, habrá oferta”.

A su juicio, no es una lacra que se resuelva con medidas militares o policiales, sino que hay que asumir que es una cuestión de “salud pública”.

Allende afirma que, si todo el dinero que se invierte en recursos policiales, se destinara a educación, rehabilitación y concienciación social contra la droga, se acabaría con el problema.

En este sentido, apostilla que la mejor manera de erradicar el narcotráfico, la economía paralela que genera y el crimen colateral es legalizar los estupefacientes, incluso grabar con impuestos la hipotética oferta y demanda legal de drogas.

“Siempre habrá adictos. Todos hemos probado la droga, aunque la utopía de la época hippie ya no existe, ahora es un problema grave que no tiene una solución militar, sino de salud pública”, añade. Han sido las palabras que escucharon también algunos lectores que asistieron a la presentación de esta nueva entrega novelesca de Isabel Allende.

Se presume también que, este sábado, a mediodía, cuando firme su obra en la caseta cero de la
Feria del Libro de Madrid, estas palabras tengan eco en los lectores que harán, seguro, largas colas en busca de un autógrafo. El cuaderno de Maya, firmado, será ahora un nuevo objeto de deseo de sus lectores.

Isabel Allende: "Si yo no escribiera, estaría loca, amarrada a una cama"

Isabel Allende desciende al infierno de las drogas en su nueva novela, "El cuaderno de Maya", una obra actual, urbana, con cierto aire policíaco y que, como todos sus libros anteriores, le ha servido a la escritora chilena para "poner orden" en su vida y para salvarse de la locura.

"Si yo no escribiera, estaría loca, en una institución amarrada a una cama", aseguraba hoy Isabel Allende en una entrevista con Efe, que tenía lugar antes de que presentara su novela en la Feria del Libro de Madrid, en su primer viaje a este gran encuentro cultural.

Allende cuenta con centenares de miles de lectores en España y muchos de ellos tendrán ocasión el sábado de acudir a la Feria para obtener la firma de esta escritora, cuya obra está traducida a más de treinta idiomas.

Pero hoy tocaba explicar las claves de su novela, que supone un importante cambio de registro en sus 30 años de trayectoria literaria, ya que abandona los temas históricos y cambia el lenguaje habitual de sus libros por el de Maya, una chica joven de 19 años que, debido a su adicción a las drogas, cae en la prostitución y en la delincuencia y se ve perseguida por el FBI.

"El libro no está destinado a los jóvenes, aunque sería muy bueno que lo leyeran", advertía Allende, que ha jugado en su novela con el contraste que existe entre las ciudades estadounidenses en las que crece Maya, Berkeley y Las Vegas, y la soledad del archipiélago de Chiloé, al sur de Chile, en donde la protagonista se refugia y se reencuentra consigo misma.

Allende conoce el mundo de las drogas de cerca. Los tres hijos biológicos de su marido, el abogado y escritor californiano William Gordon, han sido drogadictos. La hija murió por "droga contaminada". Uno de los hijos "se ha pasado la vida entre cárceles e instituciones y el tercero se salvó después de diez años de heroína".

"He visto todas las etapas y sé que es posible salir de la droga, aunque cuesta mucho", decía esta mujer de ojos grandes, expresivos, que derrocha simpatía al hablar.

Para el libro ha tenido que informarse sobre las drogas que toman ahora los jóvenes, "cada vez más terribles y peligrosas", contaba la escritora en rueda de prensa, antes de defender con claridad "la legalización de las drogas".

"La guerra contra las drogas está perdida de antemano. Se ha enfrentado como un problema militar y es un problema de salud pública. Creo que siempre va a haber adictos entre los jóvenes de hoy. Mis nietos, y yo incluida, hemos probado la droga, igual que hemos probado el alcohol. Luego unos se hacen adictos y otros no", señalaba la escritora, partidaria de "invertir en educación todo el dinero que se invierte en armas" para tratar de combatir este asunto.

Publicada por Plaza Janés, la novela surgió de su deseo de escribir un libro para sus nietos, que no paraban de preguntarle cuándo haría algo para ellos. También se lo preguntaba Jorge Manzanilla, de la agencia literaria de Carmen Balcells, el joven que le revisa los manuscritos a Allende.

Pero "la novela no es solo sobre las drogas. Es también el viaje que realiza Maya en la vida, el viaje de crecer y salir de la infancia", le decía a Efe.

"Todo lo que se aprende en ese viaje se parece al que hace cualquiera de nosotros en la vida, que, al final, después de mucho caminar y de muchos obstáculos, regresa a lo que siempre fue y trae de vuelta el premio, que es toda la experiencia".

A Maya, abandonada por su madre cuando era muy niña, se le desmorona su mundo cuando muere su abuelo Popo, "el personaje preferido" de Allende, que hubiera deseado "tener un abuelo como ese, puro corazón".

El suyo era "completamente distinto", pero ella lo adoraba: "Fue una tremenda figura en la infancia. Yo no tuve padre (se separó de su madre cuando ella tenía tres años) y mi abuelo era el patriarca, el hombre fuerte, seco, severo; venía de la escuela del rigor".

Quien más ayuda a Maya a salir de las drogas es su abuela Nini, que tiene algo de Isabel Allende. Como Nini, una chilena afincada en California, la escritora también mataría, "si fuera necesario", por proteger a su nieta.

La novelista no ha pretendido dar "ningún mensaje" con esta novela. Nunca lo hace en sus libros porque ella no tiene "respuestas" para el problema de las drogas o para otros muchos. Solo tiene "preguntas".-

Isabel Allende viene a La Feria del Libro de Madrid

 
Por primera vez, la escritora chilena Isabel Allende viene a la Feria del libro de Madrid para promocionar su última novela El cuaderno de Maya. Además, homenaje en el Instituto Cervantes al escritor Eduardo Mendicutti con sus amigos escritores, músicos, cineastas y poetas.
Jacinta Cremades
08-06-2011

Por primera vez en más de diez años que lleva siendo invitada, ha acudido a la feria del libro de Madrid Isabel Allende. La escritora, que recibió el Premio Nacional de Chile hace apenas un año, de nacionalidad chilena aunque nacida en Perú, Allende (Lima, 1942) viene a promocionar su última novela El cuaderno de Maya. Un libro diferente a todo lo anterior, volcado en el mundo más difícil de los adolescentes y cruel pero que, como la autora nos ha confesado, “no es un libro para niños en absoluto sino para adultos”.
La novela es urbana, contemporánea y toca problemas de la sociedad moderna. El personaje de Maya, una chica americana de 19 años, nacida en Berkeley, se mueve por escenarios muy diversos. Pierde a sus padres y entonces, por sus amigos y entorno, es arrastrada a los medios más extremos de la droga y a vivir en las calles. De ahí, Maya se ve envuelta en un crimen y acaba fugitiva. Hasta que su abuela chilena se entera y la rescata y la manda a la isla Chiloé, el lugar más perdido sobre la faz de la tierra en donde no llega ni internet. Aislada de todo, vive con Manuel, amigo de su abuela, donde deberá aprender a convivir en un medio rural, incomunicada. El cuaderno de Maya es el diario que Maya escribirá en la isla.
La novela se mueve por el mundo de las drogas que Isabel Allende confiesa haber vivido de cerca con los hijos se su primer marido americano. “Uno murió, otro está encarcelado con problemas de adicción y el tercero se salvó”. Es un problema que ataña a todo el planeta. A la pregunta de si está de acuerdo en que las drogas se legalicen, Isabel Allende respondió que “el combatir la droga a balazos, no soluciona nada. Lo que habría que hacer sería legalizarla, controlarla, invertir dinero en educar a la gente y en centros de rehabilitación”.
Cuando se pone a escribir, la escritora no tiene un guión, sino una idea, una semilla que empieza a germinar tras tres semanas dedicándose a escribir sobre lo que le viene a la cabeza. Luego los personajes, la historia, las escenas, empiezan a organizarse.
En la novela, la propia escritora comparte con Maya, el tener una familia fragmentada y ser una persona rebelde. Pero Isabel Allende se siente más cercana a ese personaje entrañable pero firme de la abuela, un poco hippie, activista, con trajes de india y que va por Berkeley en zapatillas.
Piensa que la familia es importantísima para que los jóvenes no se pierdan. Habló de lo fundamental que es la tribu familiar, de un entorno que proteja y ofrezca seguridad al joven. En Estados Unidos, en donde vive, los niños se van de sus casas con apenas 18 años y para Isabel Allende eso es un grave error.
Mujer divertida, atrevida, y que en ningún momento se preocupó de parecer políticamente correcta, habló abiertamente no solo de las drogas sino también de la enseñanza de la literatura en los jóvenes. “Si a un chico le obligas a leer Moby Dyck, comprendo que no le interese nada. Que le den Harry Potter y leerá 600 páginas en una semana”. Isabel Allende firmará ejemplares de su novela el sábado en la Feria.
Si seguimos en el mundo de la literatura, el martes por la tarde, se celebró, en el instituto Cervantes, en el marco de la séptima edición del festival “Visible” el acto central en homenaje al escritor y periodista Eduardo Mendicutti (Cádiz, 1948). El festival, cuyo propósito es hacer más visible la cultura guay, está dedicado, este año, a la luchar contra el con el VIH-SIDA.
El acto de homenaje al escritor gaditano “Ganas de hablar con Mendicutti” fue presentado por Boris Izaguirre. Participaron en él, amigos y fans de Mendicutti, como Joaquín Sabina, Almudena Grandes, Luis García Montero, Juan Cruz Álvaro Pombo, Jesús Vázquez, Luis A. de Villena, Luis Muñoz y Toni Poveda, entre otros. El acto incluirá lectura de textos, adhesiones y música.
Mendicutti acaba de publicar Mae West y yo (edición Andanzas), una novela sobre un personaje diplomático y ventrílocuo a quien le acaban de diagnosticar una preocupante enfermedad.

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