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3 jul. 2010

GANADORA HASTA EL FINAL...

Isabel Allende, la candidata de Marcela Serrano y Carmen Balcells

Dijo que "ni loca" postulaba de nuevo al Premio Nacional de Literatura. Pero un grupo de escritoras, artistas y políticas lanza una campaña para otorgarle el máximo galardón literario chileno. "Nadie, ni siquiera Neruda, es más leído en el mundo... Basta de lobbies de autores apitutados", dice la narradora de Antigua vida mía.

por Andrés Gómez Bravo

Era un gesto de admiración y en sí mismo encerraba un homenaje. En abril de 2002, Pablo Huneeus inscribió la candidatura de Isabel Allende al Premio Nacional de Literatura. Pero el gesto se le volvió en contra. Aunque logró algunos apoyos, la autora de La casa de los espíritus recibió una ráfaga de críticas. Fue un episodio incómodo para ella y decidió no volver a postular. "Ni loca", dijo. Sin embargo, ocho años después, un grupo de escritoras, periodistas y políticas lanza una campaña para otorgarle el mayor premio literario del país.

La iniciativa es de Delia Vergara, ex directora de Revista Paula. Fue ella quien en 1967 convirtió a Isabel Allende en periodista y es una de sus mejores amigas. Dice que desoyó la negativa de la escritora a postular, "porque me parece insólito que no se le haya dado el Premio Nacional".

Desde que anunció su postulación, cuenta, ha recibido una avalancha de apoyos. "Hay mucha gente, especialmente mujeres, que se sienten frustradas ante la ceguera de los agentes premiadores chilenos, una ceguera que tiene mucho de machismo, mucho de snobismo literario y mucho de amiguismo. Se ha premiado a gente que tiene notablemente menos mérito que ella".

Entre los apoyos recibidos destaca el de la escritora Marcela Serrano. Alejada de la actividad pública, la autora de Antigua vida mía abandonó su silencio porque "a medida que distintos medios fueron preguntándome la opinión y yo guardando silencio, algo empezó a perturbarme: supongo que la eterna rabia por la injusticia". Cuando Delia Vergara le habló de la candidatura, no lo dudó. Para ella es "una opinión no sólo desde la literatura, también desde la sociedad. Desde las lectoras, a las que nadie escucha, llegado el momento de premiar. Sin pensarlo dos veces, me sumé".

Marcela Serrano resalta la consistencia, honestidad y capacidad narrativa de Isabel Allende. Una autora, además, cuya escritura "estuvo asociada a la crítica del autoritarismo y a la defensa de la libertad durante la dictadura". Pero no sólo eso. Serrano subraya otro rasgo: "Existe una dimensión de la obra de Isabel Allende que este país, con su eterno provincianismo, deja pasar: su rotunda y radical globalidad. Nadie, ni siquiera Neruda, es más leído en el mundo. Nadie ha situado a nuestro país en cada rincón del planeta como ella. ¿Es eso poco? ¿No es esa una razón para premiarla, como reconocimiento? Basta de premios dados entre cuatro paredes, basta de lobbies de autores apitutados, basta de letra muerta".

La novelista piensa que Allende es víctima de un mal nacional: la intolerancia al éxito ajeno. "Más aún si lo genera una mujer. Y más encima, una mujer que no provenía de los guetos literarios ni de las academias... ¡eso destruye a los críticos chilenos, no lo resisten!". Aparte de ellos, están "los escritores que rasgan vestiduras contra el mercado" y que lo condenan, dice, porque no pueden acceder a él "ni desempeñarse ante el gran público". En síntesis, "toda esa frustración recae sobre Isabel Allende, transformándola en el chivo expiatorio de todas las carencias y complejos de nuestros escritores y críticos".

La agente del boom

Una impresión similar tiene Delia Vergara. Mientras en el extranjero es reconocida, en Chile "ha sido denostada por algunos ogros que se dicen literatos, que mueren de envidia por la brillantez de su escritura y por su fabuloso éxito. Lleva más de 50 millones de ejemplares vendidos en todos los idiomas importantes. Y no se le ha dado el Premio Nacional".

Eso es lo que quieren cambiar, junto a un creciente grupo de personalidades, donde están María Elena Wood, Delfina Guzmán, Sol Serrano, Mariana Aylwin, Carolina Tohá y Ximena Rincón, entre otras.

A ellas se ha unido también la agente literaria española Carmen Balcells. En una carta dirigida al jurado, la agente que lanzó su carrera en 1982 con La casa de los espíritus, dice: "Si durante los últimos 30 años la literatura de Chile ha tenido una embajadora conocida y leída en todo el mundo, ésta no ha sido otra que Isabel Allende (...). Obra tras obra me ha impresionado la variedad de los temas e historias que ella ha ido abordando, así como su inagotable versatilidad narrativa. Sus obras, como las de los grandes novelistas, como Charles Dickens, como Gustave Flaubert o Gabriel García Márquez, llegan a todo tipo de lectores, sin distinción de edad, cultura o categoría social".

Aunque la escritora prefiere no hablar del tema, ya cuenta con una página en Facebook: Isabel Allende: Premio Nacional de Literatura 2010.

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