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23 jun. 2010

Machismo aun en el Siglo XX

Tomada de la edición impresa del 22 de junio del 2010
 La política fue una temática de “género”

FOTO: ALFREDO PIEDRAHÍTA/ El Telégrafo
El estudio es un texto crítico a una literatura marcada por las dictaduras en el cono sur.
Datos
La obra fue presentada, el pasado miércoles, en la Universidad Andina Simón Bolívar.
El ensayo contiene temas como los conflictos de pareja, la aristocracia y alta burguesía, los exilios políticos y otros temas.
Florence Baillon es doctora en Literatura de la Universidad Sorbonne Vouvelle, de París.
Ella es, a su vez, traductora literaria.
Un ensayo analiza los nuevos imaginarios en la escritura de mujeres del siglo pasado
En un mundo editorial dominado por hombres, la actividad literaria femenina no ha tenido el protagonismo que debería tener. Si ya ser escritor de la periferia se vuelve una labor estoica, más aún ser una escritora del tercer mundo.
Ellas pelean contra un mundo de prejuicios en un caso y, en otros, etiquetas como la mencionada “literatura de género”, que sugiere una obra sin mucho rigor estético y que se enfoca más bien en temas ligeros como “la novela rosa” o “light”.
Después de los fuertes movimientos feministas de los años 50, diversas fueron las reflexiones que se instalaron en la sociedad y que permitieron a las mujeres conquistar lugares clave en el mundo del trabajo y el entorno académico en América.

En ese aspecto, la literatura contó aquellos temas que de su condición sexual se necesitaron para lograr un espacio dentro de las letras. Luego se empezó a explorar otros temas que habían sido prioridad, hasta ese momento, de los hombres, como la política o la sexualidad.

Por ello, la doctora en Literatura Comparada Florence Baillon, francesa residente en el país por varios años, inició un estudio para encontrar “Los nuevos imaginarios en la escritura de mujeres”.

Un libro que aborda las nuevas preocupaciones que las mujeres trataron en la mitad del siglo pasado, sobre todo en el cono sur.

Países que vivieron severas dictaduras y profundos cambios sociales como Uruguay, Argentina o Chile. Baillon comenta que “ese cambio de mentalidad” marcó nuevas temáticas en la escritura y fueron trabajados de manera muy diferente a sus pares masculinos. “Los hombres escriben sobre un personaje político muy poderoso, mientras que en las mujeres interviene la cotidianidad que está alrededor de lo político”.

Comenta, por ejemplo, un cuento de la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi, en el que aparece la historia de un niño en la playa que, jugando sólo con su imaginación, observa una mujer que corre desesperada y a la que la persiguen varios soldados. Él se imagina que es la virgen María perseguida por soldados romanos. “Pero lo que entendemos es la dictadura de su país que está atrás, persiguiéndola”, afirma.

Esta literatura más fantástica también introduce elementos que cuestionan la religión y son más subversivos, como otro cuento donde un negro es perseguido, pero sin dar pistas claras al lector de por qué. Este hombre invoca a la estatua de la virgen María para que lo salve, mientras que la figura se muestra fría, argumentando que los mismos hombres la hicieron así. “Acaríciame para que te pueda ayudar”, le dice.

La ensayista asegura en su publicación que mientras el realismo mágico fue la estética más trascendente para los escritores, “ésta está casi ausente en las mujeres”. No se menciona en el estudio, de la intrascendente pero mundialmente famosa obra de Isabel Allende o Flor Romero, sino la de Marvel Moreno, que sitúa los ambientes de su obra en los años 50, y que ataca la doble moral y la hipocresía de la vida provinciana; o la de Zoé Valdés, que mientras describe los caminos eróticos sentimentales de sus personajes femeninos, critica ferozmente el régimen de Fidel Castro.

Frente a este tema, se dedica un amplio capítulo a la sexualidad. La virginidad, por ejemplo, se debe conservar celosamente para ofrecerla intacta a su marido, y se basa en la ignorancia que tiene la joven en cuanto a su cuerpo.

Los cuentos de Silvina Ocampo retratan a una alta burguesía donde las niñas son confiadas a la servidumbre por padres concentrados en sus ocupaciones mundanas. Aquí, la iniciación sexual, si se viese amenazada por un vulgar plebeyo seductor, es un “saber” y “un poder”, porque representa la inversión del poder social y conflicto de clase. La obra ya se encuentra en varias librerías.

Por Esteban Fuertes

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