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31 may. 2010

Su nuevo libro La isla bajo el mar arrasa en las lista de los más vendidos en Latinoamérica y apunta con hacer lo propio en España. Una historia repleta de originalidad, hechizo y magnetismo que nos acerca a la esclavitud en el Haití del siglo XVIII Por Adelys Castillo
Por Adelys Castillo

Isabel Allende nació en Perú. Desde los 10 años ha viajado por el mundo. Ha sido exiliada e inmigrante y lleva más de 21 años viviendo en Estados Unidos.

Sin embargo, si le preguntan de dónde es, siempre contesta: “soy chilena”. Después de un breve silencio artístico, regresa a la escena literaria con su nuevo libro La isla bajo el mar, ambientado en el Haití del siglo XVIII, donde el deseo de libertad de los esclavos desencadenó en una gran rebelión.



Su menuda presencia cautiva por su sencillez, genio, humor y sagacidad, una humanidad que hechiza al auditorio y deja a todos encantados. Una personalidad que se hizo más transparente y sincera a través de las preguntas que la moderadora Pepa Fernández le realizó como parte de la presentación de su nuevo trabajo literario. No faltó la mención a su desaparecida hija Paula, a quien sus fieles seguidores invocaron a través de anécdotas y referencias. Isabel, emocionada, no dudó en afirmar que la muerte de Paula ha sido el peor momento de su vida.

-Isabel, ¿La esclavitud en Haití fue especialmente brutal?
-Cuando los esclavos salían caros los trataban mejor porque eran un capital, pero en Haití la idea era que había que explotarlos a muerte. Valía más la pena que murieran trabajando y traer carne fresca. Entonces llegaban todos los años a Haití entre 20 y 30 mil esclavos que eran destinados a reemplazar a los que morían. Fíjate que había medio millón de esclavos controlados por un puñado de 25 mil blancos y otros pocos mulatos libres.

-A medida que ibas a investigando para esta novela, te pusiste literalmente enferma del estómago y no te mejoraste hasta que no la acabaste.
-La investigación fue brutal y una cosa lleva a la otra. En un viaje a Nueva Orleans supe que, por 1800, unos 10 mil colonos blancos franceses huyeron de Saint Domingue, conocido ahora como Haití, por la revolución de los esclavos. Algunos se refugiaron en Cuba, pero la mayoría en esta ciudad. Llegaron allí con sus familias blancas y muchos llevaron a sus concubinas negras con sus hijos de color, y se extendió una clase que ya existía de gente de color libre, educada y con recursos económicos. Incluso había algunos que tenían plantaciones. Esto no se sabe, no se sabe que en esa zona había negros que tenían esclavos negros.



-En la novela, algunos esclavos que aspiran a ser libres se preguntan: ¿De qué sirve que yo sea libre, si los demás siguen siendo esclavos? Eso es algo que deberíamos preguntarnos en otras circunstancias: ¿De qué nos sirve ser felices, si nos rodea gente desgraciada?
-Es que no se puede ser feliz si te rodea gente desgraciada. Yo empecé con el feminismo cuando tenía como cinco años, imagínate, ¡no existía el feminismo! En aquella época, la idea era que no importaba la emancipación personal si eso no se generalizaba. El hecho de que una mujer pudiera llegar al tope de una empresa no servía de nada si las otras no lograban alcanzarlo. Con respecto a la esclavitud, pasaba lo mismo. No importaba que liberaras a los esclavos, porque lo más seguro era que se murieran de hambre. ¿Quién los iba a emplear, si los otros también tenían mano de obra esclava? Ellos no tenían ninguna protección.

-En esta novela brillan de nuevo los personajes femeninos, que son una constante en tu obra. Zarité, la protagonista, es una mujer valiente y rebelde. ¿Qué hay de ti en ella?
-Hay una constante. ¿Por qué un autor elige un tema y pasa tantos años en eso? Es porque uno está explorando algo en el alma propia o hay algo de experiencia personal que uno tiene que explicar, exponer. Yo no podría escribir una novela sobre señoras ricas en el club de golf, porque no tengo nada en común con ellas, pero puedo escribir sobre una persona marginal en un barrio de Nepal porque me siento más cerca, porque siento que hay algo en la marginalidad, en vencer obstáculos, que ha sido mi vida también. Claro, yo he tenido una vida muy fácil comparada con la de Zarité, pero también es una vida de buscar independencia, de mandarme sola, de que no me manden otros, de desafiar lo que es injusto y esa es la vida de Zarité, a pesar de que era una persona que no sabía leer ni escribir y que había nacido en la esclavitud.

-Valmorain, el protagonista masculino de la historia, en un momento dice: “Ya no necesito a nadie, porque a medida que pasan los años me voy desencantando más de la gente”. ¿A ti te pasa lo mismo?
-No, a mí no. Todo lo contrario. Lo que pasa es que con la edad voy eliminando de mi vida a toda la gente que no me gusta. Ya no tengo paciencia para la tontería. No me alcanza la vida para la conversación banal, para la mezquindad.

-En la novela está muy presente la adivinación, la magia, el vudú, las loas. ¿Tú crees en ello?
-Creo que definitivamente fueron esenciales en la revolución de los esclavos. Ellos venían de muchas partes de África y a menudo no compartían la lengua, la raza, pero venían con muchas creencias. Es curioso, pero cuando se trata de las creencias ajenas es una superstición, y cuando se trata de las propias es religión. Lo que los unió en la isla fueron los tambores, el deseo de la libertad, la disposición de morir por la libertad y el vudú. Sin el vudú, no se habría podido explicar la revolución de los esclavos, no se habría podido escribir esta novela porque esa dimensión mágica de la vida les permitía luchar con la seguridad de que los “loas”, sus dioses, peleaban con ellos, al igual que los espíritus de los muertos. Y cuando se enfrentaban a los cañones de Napoleón no estaban solos, había 10 mil espíritus detrás. La verdad es que no tuve que inventar mucho, porque la historia es fabulosa.

-¿No hay peor sufrimiento que amar con miedo?
-Esas madres esclavas amaban a sus hijos con el miedo de que se los quitaran, con el miedo de que viniera el capataz y los azotara. Creo que todas las madres vivimos con el miedo de que les pase algo a nuestros hijos. Además, amaban a un hombre con el miedo de que los iban a separar.

-Todos tenemos dentro una insospechada reserva de fortaleza que emerge cuando la vida nos pone a prueba. ¿Todo se puede superar?
-No, yo no creo que todo se pueda superar, pero creo que no sabemos cuán fuerte somos hasta que nos ponen a prueba. El testimonio es que en momentos de catástrofe, en guerras, en situaciones extremas, hay tanta gente haciendo cosas sobrenaturales, cosas sobrehumanas, sacamos fuerzas de donde no hay. Lo he vivido una y otra vez.

-¿Tú no crees que hay magia en la realidad?
-Claro que hay magia, pero controlamos tan poco nuestras vidas, podemos explicar tan pocas cosas, que si uno se abre al misterio de la existencia, creo que se ampliaría el horizonte en la vida personal y sobre todo en la literatura. En esta novela no tuve que inventar ni recurrir al realismo mágico, porque fue mágico lo que pasó en Haití.

-¿Tienes algún ritual para cerrar un libro y comenzar con un tema nuevo?
-No tengo ritual para cerrar un libro. Un suspiro de alivio, porque la verdad es que uno se da por vencida ya, uno quiere que se vayan. Casi todos los finales de mis libros se producen solos. Llego un día para escribir más de la novela y me doy cuenta de que acabó el día anterior. Lo que a veces sí pasa es que muchos años más tarde lo recoges de nuevo, pero siempre doy por terminada una historia.
Sunday Routine | Isabel Allende
Nurturing Her Family and Her Tribe
Heidi Schumann
for The New York Times
Isabel Allende, with her husband, William Gordon, and their rescue dog, Olive, likes to have a full house on Sundays.
By TRACEY TAYLOR
Published: April 9, 2010

Isabel Allende always begins writing a new book on Jan. 8, a tradition that began in 1981 with a letter she wrote to her dying grandfather that would become the groundwork for her first novel, “The House of Spirits.” Since then, Ms. Allende has written 17 books, among them “Paula,” a memoir in the form of a letter to her daughter who died in 1992. Born in Chile in 1942, Ms. Allende fled to Venezuela when her family began receiving death threats after the military coup that brought Augusto Pinochet to power in 1973. She is first cousin once removed to President Salvador Allende, who died in the coup. She lives in Marin County with her second husband, William Gordon. (Her words have been edited and condensed.) TRACEY TAYLOR

CANINE PRIORITIES The first hint of light through the curtains wakes up Olive, our dog, and then our day starts. She jumps on the bed and demands her breakfast. We rescued her, and now we serve her.

MORNING RITUALS Willie, my husband, brings me a big — really big — cup of coffee with milk in bed. I drink my coffee slowly, enjoying the moment. Then we take Olive for a walk, usually to Samuel P. Taylor State Park. I have a favorite trail where I always reflect or pray a little. It’s where we scattered my daughter’s ashes. We stop at Two Bird Cafe in West Marin or Comforts in San Anselmo for breakfast. Coffee and toast is good enough, sometimes oatmeal.

DAILY MISSIVE We do some chores, like Costco, or the Farmers’ Market. At home, Willie reads the paper while I write to my mother, who is 90 and lives in Chile. I write to her every day, and she responds with beautiful, handwritten letters.

NURTURING THE TRIBE In summer we may have a full house on Sunday. When I moved here, I missed my extended Chilean family, so slowly I put together my “tribe.” We are between 10 and 17 people. If the tribe is coming for dinner, I cook the main course and sometimes dessert. Willie cooks the rest of the week; Sunday is his day off. In winter I may cook a Chilean vegetable stew (charquicán) and filet mignon, or a coq au vin, or beef stew. For dessert, a Chilean flan de leche, my son’s favorite.

FAMILY TIME My Sundays are ideal, especially when the family is around. I love to have all the kids in the pool (five grandchildren plus their friends), the women in the kitchen cooking and gossiping, the men watching a game. It’s like an Italian movie.

A SCRIBE’S CALL I try not to work on Sundays, but if I am in my writing time (Jan. 8 to around May), I may sneak to my casita to work if we have no guests. The casita was meant to be the pool house, but it ended up being my studio. I’m working on another novel, and I’m very busy now.

EARLY RETIREMENT If we are alone, we may watch a movie in bed. If we have company, Willie and Olive go to bed early, often before the guests leave. I go to bed later.

A version of this article appeared in print on April 11, 2010, on page A25A of the National edition..

Sabiduría de pensamiento

                                                                                     © Alvaro Fernández Prieto
Cuando buscas algo con insistente apremio y lo encuentras, no es la casualidad la que te lo ha proporcionado sino tú mismo, tu propio deseo y tu necesidad te conduce a ello.
Isabel Allende.
Foto hecha en la rueda de prensa que concedió en el Circulo de Lectores de Madrid para presentar su última novela "La isla bajo el mar". Para Sobremesa.

Isabel Allende: “Todos somos supervivientes”

Isabel Allende: “Todos somos supervivientes”

Autor: MARIO SIERRA
Ahí están los libros de Stieg Larsson, la trilogía Millenium, imbatibles a la cabeza de los más vendidos. Y haciéndoles frente, Isabel Allende, metro cincuenta de mujer infinita que se encuentra a pocos ejemplares de romper el triunvirato Larsson con su última obra: “La isla bajo el mar” (Plaza & Janés). Ella escribe y millones de fieles corren a recogerse bajo el ala de esta matriarca generosa. “Siempre que te leo siento en el pecho un impulso que bombea felicidad a mis venas”, le dice un fan. Y a Isabel se le arrebolan las mejillas.

Nació en una época sin televisión. Se crió en la cocina zapeando entre radionovelas y las historias de abuelas videntes y tías telequinésicas que le contaba su mamá. La misma madre, doña Panchita, que años después recorrería editoriales y agentes hasta que Carmen Balcells vio en “La casa de los espíritus” el libro inmortal que luego fue. Más tarde llegarían otros muchos, hasta éste último, uno de los que más le han dolido. No le hizo bien a su alma descubrir las atrocidades que se cometían con los esclavos en el siglo XVIII. “La de Haití, el país más pobre de América, fue la peor forma de esclavitud imaginable. Los explotaban a muerte. Los alimentaban con algo peor que comida de perro podrida. Ni siquiera tenían hijos: no sobrevivían lo suficiente”, explica. Isabel estuvo enferma durante todo el proceso. Fue su marido, William, el que se dio cuenta “de que era por culpa del libro. Me decía: “Te pondrás bien en cuanto lo acabes”. Así fue”.

MUJER HOY. En la historia de la esclava Zarité vuelve a reunir sus principales obsesiones: la libertad, el exilio, la magia, la familia y las mujeres. Otra vez ellas, fuertes y apasionadas.

ISABEL ALLENDE. Es que los personajes femeninos débiles son fastidiosos. ¿Quién va a poner eso en una novela? Nadie. En todos mis libros hay mujeres fuertes porque así somos.

MH. Estos personajes son la energía que sacan la historia adelante. ¿Cómo se le ocurrió escribir este libro?

IA. En 2005, en mi tercera visita a Nueva Orleans, me enamoré de la ciudad y descubrí que su carácter se lo dio una ola de refugiados que llegaron durante el siglo XVIII: colonos franceses que escaparon de la actual Haití cuando triunfó la rebelión de los esclavos. Llegaron a miles, con sus familias blancas, sus concubinas negras y sus hijos mulatos. La esclavitud no es un tema pasado de moda. Hoy en día hay más esclavos que nunca: 27 millones de personas.

MH. ¿En la rebeldía de Zarité se aprecia la suya?

IA. Imagínate: nací en el Chile de los años cuarenta, en una familia católica, conservadora y patriarcal. Mi abuelo era como Dios y mi mamá era una víctima. Yo nunca quise ser como ella, quería ser como mi abuelo, mandar sobre mí misma, tener dinero. Las cosas han cambiado, pero las mujeres todavía tenemos que hacer el doble de esfuerzo para obtener la mitad de reconocimiento.

MH. ¿También en la literatura?

IA. Por supuesto. Si “El amor en los tiempos del cólera”, uno de los libros más maravillosos de Gabriel García Márquez, lo hubiera escrito una mujer, quizá lo hubieran tachado de romántico y femenino. Muchas han rebajado el nivel sentimental de sus libros por temor a que los críticos las tacharan de blandas.

MH. Y usted, ¿se ha censurado alguna vez para que no parezca que escribe sólo para mujeres?

IA. No. Yo me autocensuro en otras cosas. Por ejemplo, ni te imaginas todo lo que leí y aprendí sobre torturas a los esclavos durante la investigación para “La isla bajo el mar”. Es inimaginable lo que les hacían. Y en eso sí, en eso me siento responsable de no hacer daño.

MH. ¿En qué sentido?

IA. ¿Tú has leído “American Psycho”? [la novela de Breat Easton Ellis, de 1991, que narra la vida de un yuppie de Mahattan que asesina de forma psicótica y ritual a las mujeres]. Yo no habría publicado jamás algo así. ¿Para qué le voy a meter ideas a todos los locos que andan sueltos por ahí? Eso sí, voy al detalle cuando se trata de sexo.

MH. ¿Y eso?
IA. No quiero que aprendan de torturas, pero sí de sexo [risas].

MH. Hay quien sostiene que las mujeres escriben las escenas sexuales de otra manera.
IA. El mayor afrodisíaco para la mujer es la intimidad, el tiempo que pasamos con la otra persona, ese espacio para el amor. Un tipo en pelotas en las páginas centrales de una revista no nos excita, no nos funciona el hombre como objeto.

MH. ¿Eso se nota en la literatura?

IA. Ahora en Estados Unidos se publican pequeños cuentos eróticos. Nosotras queremos que los encuentros sexuales tengan una historia, no que vengan a entregarte la pizza y te violen en la cocina.

MH. Eso me recuerda a un chiste: ¿Por qué las mujeres no ven porno? Pues porque al final no hay boda.

IA. [Risas] Es buenísimo. El otro día, en un congreso sobre mujeres e igualdad, una chica leyó un poema. Empezaba con que las mujeres tenemos derecho al orgasmo, y de ahí, para adelante. Pero eso, como mínimo.

MH. Es la escritora en castellano más leída del mundo, sin embargo, sus compañeros de profesión no la han tratado demasiado bien.

IA. Me da rabia que cuando se habla de literatura a secas se asume que está escrita por un hombre blanco. Y todo lo demás necesita adjetivos: literatura infantil, literatura china, literatura femenina... Mucha crítica es terriblemente machista. Siendo mujer es más difícil ser publicada, ser tenida en serio, ser estudiada en las universidades.

MH. Sin embargo, usted lo ha logrado, ha triunfado en su oficio. ¿Y en la vida?

IA. Soy feliz con lo que tengo: un buen matrimonio, que es una cosa rara.

MH. ¿Y cómo sobrevive el matrimonio a una mujer tan feminista e independiente?

IA. Porque Willie es un hombre fuerte que nunca se siente inferior por mi éxito. Tenemos respeto y espacio. Nos encontramos en lo que nos gusta compartir y nos encanta estar juntos. Estoy convencida que si yo me muero mañana, él me echará de menos, pero no se va a desesperar. Tiene su propia vida y todo lo necesario para ser la persona que siempre ha sido.

MH. ¿Y el romanticismo?

IA. ¿Te puedes creer que no puedo llevarlo a ver una película sentimental porque llora? Pero al mismo tiempo, si salimos del cine y alguien está intentando robarle el coche, es capaz de ir a por él y matarlo. El contraste es brutal.

MH. Entonces le pidió matrimonio en un momento romántico.

IA. No. No. ¡Cómo se te ocurre! ¡Le pedí yo en matrimonio! Él iba corriendo espantado, y yo lo agarré por detrás. Yo estaba en plena gira de promoción. Vino a verme y me invitó a comer. Dos días seguidos. Luego regresé a Venezuela y le conté a mi hijo que había conocido un gringo que me había gustado. No sabía ni su apellido. Y mi hijo me dijo: “Mamá, ¿Por qué no vas a pasar una semana con él y te lo quitas de la cabeza?”.

MH. ¡Qué maravilla de hijo!

IA. Así que le mandé un fax, y creo que recibió la noticia horrorizado [risas]. La semana se convirtió en seis meses, y me caducaba la visa para residir en EE.UU. Le dije que tendría que casarse conmigo para que pudiera quedarme, y me contestó que no servía para eso. Le dí un ultimátum: “Tienes hasta mañana a las doce”. A las doce menos cuarto, dijo: “Venga, vale, me caso”. Y ocurrió. Se transformó y se volvió un entusiasta de nuestro matrimonio. Según yo hemos estado varias veces a punto de divorciarnos. Él dice que jamás, que son ideas mías de escritora que se inventa argumentos.

MH. Willie y usted han superado la muerte de dos hijos.

IA. Cuando Paulita enfermó estábamos en Madrid. Durante cinco meses, Willie venía de California cada dos semanas sólo para pasar la noche del sábado conmigo. Y cuando nos llevamos a Paula a casa, nunca se quejó. Nunca dijo “se me jodió la vida, ahora tengo que hacerme cargo de esta chica, mi mujer no me hace ni caso, no quiere acostarse conmigo”. Un año después de fallecer Paula, murió su hija. De sobredosis, aunque no sabemos si fue un asesinato. Esos terribles años los superamos con suerte, terapia y mucho amor.

MH. Pero alguna pelea habrá.

IA. Claro que sí. Pero después se nos pasa. Willie dice que eso no son peleas, que peleas son lo que tiene él en los juzgados, que lo que nosotros hacemos es intercambiar opiniones, ¡pero si yo estoy a punto de asesinarlo!

MH. En “La casa de los espíritus” cuenta la historia de su familia. ¿Usted ve fantasmas como su abuela Clara?

IA. Estoy convencida de que hay más de lo que podemos explicar. Yo no hago espiritismo, pero los sueños me ayudan mucho cuando tengo que tomar una decisión y estoy confundida. A veces son como una alarma. O me cuentan un personaje, como Zarité, la protagonista de mi última novela.

MH. Quizá por eso sus personajes sufren tanto.

IA. Yo no sé si podría escribir una historia sobre señoras en un barrio americano, que tienen problemas pero no tragedia. Porque todos somos supervivientes de pérdidas, dolores, separaciones… de mucha angustia. Que podamos reírnos y amar habla de la maravilla que es la fortaleza humana.

MH. Y en ese proceso de supervivencia, ¿cómo ayudan los libros?

IA. Nos hacen más humanos. Descubrimos que no estamos solos, que otra gente siente como nosotros, se enamora, ama, quiere, odia y tiene los mismos miedos que nosotros. No estamos solos. Y esa es la maravilla de la literatura.

GRIPE A, FEMINISMO Y SOLIDARIDAD

• Durante la conversación, la autora tose varias veces. No puedo evitar comentarle que hace unos días se habló de que tenía la gripe A. “Sí, la pasé. Pero fue muy leve. Los médicos dicen que los nacidos antes del año 50 toleramos mejor esta gripe, porque se parece en algo a una cepa que pasamos de pequeños”, explica.

• Isabel Allende aterriza en Madrid tras pasar por un congreso de mujeres en Nueva York. Está entusiasmada: “¿Sabes que incluso somos diferentes en la manera en la que donamos dinero? Ellos sostienen las grandes instituciones: así tienen notoriedad. Las mujeres prefieren donativos anónimos en pequeñas cosas que mejoran la vida de los demás”.

ISABEL EN CIFRAS

• 8 de enero. Es la fecha en la que comienza a escribir sus obra. Sólo una vez se saltó este sistema “y la jodí”, afirma. En su última novela la magia de este ritual empezó a funcionar cuanto soñó a la protagonista.

• 13 novelas. Isabel Allende ha tocado todos los estilos literarios. Además de sus novelas, algunas de ellas dirigidas al público juvenil, ha escrito un libro de memorias, varios cuentos y tres obras de teatro.

• 21 años casada. Más de dos décadas unen a Allende con su “gringo”: “Alguien que no tiene nada en común conmigo. Venimos de mundos tan diferentes que a veces lo veo y pienso: “¿Quién es ese señor?”.

• 1982, el éxito. Fue el año de publicación de “La casa de los espíritus” y del comienzo de una carrera fulgurante. De hecho, esta novela ha sido escogida por el time como una de los mejores de los últimos 60 años.

• 27 idiomas. La autora nacida en Lima, pero de nacionalidad chilena, ha vendido más de 51 millones de ejemplares de sus novelas que, además, han sido traducidas a más de 27 idiomas.


Isabel Allende y su apoyo al Teatro Milagro

30 de Mayo de 2010 .
05/17/2010
Isabel Allende y su apoyo al Teatro Milagro .La famosa escritora donó el dinero de su conferencia al Teatro Milagro en Portland.

Rocío Rios

La novelista Isabel Allende.

Quienes han leído las novelas de la escritora Isabel Allende, conocen el humor y la ironía con que nos lleva a través de sus historias y personajes. Historias que indiscutiblemente hablan de Latinoamérica y donde las mujeres son las protagonistas. Las mujeres son sus personajes.
Y ese humor que maneja en sus novelas se dejó ver claramente cuando se dirigió al público el pasado 11 de mayo en Portland, saludando a Nebraska, para romper el hielo y empezar su charla en el escenario del Arlene Schnitzer Concert Hall, que estaba colmado de sus seguidores.
Isabel Allende estaba allí. Humana, sencilla, jovial. Para muchos verla era el sueño de escuchar a su escritora. A esta mujer que con sus novelas ha acompañado horas y horas de silencio, en los que la imaginación vuela. Por eso los lectores se dieron cita para escucharla en este gran evento literario que se logró gracias al patrocinio de Literary Arts, Powell’s Books y el Teatro Milagro.
La escritora vino para presentar su última novela: “La Isla bajo el Mar” que habla de la vida de una esclava en los inicios de la Haití y Saint-Domingue, a finales del siglo XVIII. Zarité es el personaje de su novela y como las mujeres de Isabel Allende se roba la atención porque nos habla desde su interior y sus pensamientos en una época donde la libertad era el sueño de cada día.
Isabel Allende, cuenta la historia de esta esclava. Pero al mismo tiempo, la esclava le habla al lector con su voz. Por eso, durante la conferencia de la escritora, ella leyó uno de los capítulos yescogió la voz de Zarité para comunicarse con el público de Portland.
Todos escucharon en silencio la conversación entre Zarité y Gambo el esclavo que es el amor de su vida. Una conversación cargada de amor, de pasión y sobre todo, de la encrucijada que representaba ese amor unido a la libertad en esa época de esclavitud.
Escuchar a la escritora fue una experiencia literaria. Indudablemente quienes asistieron para verla, esperaban conocer mucho más de su trabajo literario y en una conferencia como ésta, siempre queda la sensación de querer saber más.
Después de la lectura del capítulo de su novela. Ella respondió a las preguntas del público asistente. Una de las más interesantes fue sobre la forma como concluye sus novelas. Historias que no tienen final. Ella dijo: “Cuando me levanto para seguir escribiendo y veo el manuscrito, me doy cuenta de que he terminado la novela el día anterior. Y la historia ha quedado allí. No tiene final, porque quiero que el lector deje volar la imaginación. Yo no creo en los finales. La vida no tiene final, sólo ciclos que nos llevan a continuar”.
Esas palabras de la escritora denotan por qué sus historias siempre se quedan en la memoria y forman parte de nuestra vida, por las experiencias que uno recrea en los personajes creados por Allende. Su lenguage en español ha sido el que ha transmitido el pensamiento de la cultura latinoamericana innegable en cada una de sus obras.
Isabel Allende donó el dinero de su conferencia al Teatro Milagro, que se ha dedicado a traer la vitalidad del teatro latino a la comunidad del Noroeste por más de 25 años. Además de sus giras nacionales, Milagro brinda un hogar para el arte y la cultura española y latinoamericana en El Centro Milagro, donde se enriquece la comunidad local, con una variedad de proyectos comunitarios y programas educativos diseñados para compartir la diversidad de la cultura latina.
Isabel Allende presenta su nuevo libro en Nueva York
Miércoles 19 de Mayo de 2010
Fuente :La Segunda


Santiago.- La escritora Isabel Allende se encuentra en Nueva York en gira de promoción de su libro “La isla bajo el mar”. Allí fue entrevistada por la revista “People”, donde explicó que la novela “requirió de cuatro años de investigación”.

Allende destacó que “en todas las novelas históricas que he escrito hay mucho detalle, porque si uno hace la investigación solamente en libros de historia, te quedas con la versión de los hombres y de las batallas. Pero... ¿cuánto se demoraba un caballo de aquí a allá?, ¿qué comían los esclavos? o ¿qué se ponía uno debajo de estos vestidos que eran repolludos? Todos esos detalles que hacen la vida misma, esos se encuentran en correspondencia de la época, en memorias y en libros de viajes”.

La escritora adelantó que se encuentra en pleno proceso de creación de su nueva novela.

30 may. 2010

CHILE ESTA EN DEUDA CON ISABEL ALLENDE, EDWARDS

SANTIAGO DE CHILE, 20 (ANSA) - El escritor Jorge Edwards, designado por el presidente Sebastián Piñera nuevo embajador en Francia, opinó que Chile deberá conceder "en algún momento el Premio Nacional (de Literatura) a Isabel Allende". Consultado respecto de sus candidatos para dicho galardón, dijo que le gustaría mucho que "lo obtuviera Oscar Lihn, poeta notable, pero este año le toca a un prosista".
Sobre la autora de "De amor y de sombra", "Cuentos de Eva Luna", "Paula", "Inés del alma mía" y "Retrato en sepia", entre otros, estimó que "ella es un fenómeno literario, aunque a uno no le guste, y tiene un talento narrativo natural".
El escritor agregó que "la imagen que se proyecta es que nosotros no le hemos dado el premio porque es mujer. Eso me dijo una notable escritora brasileña hace poco. Tengo mis dudas, pero me inclinaría por ella".
Isabel Allende es "un fenómeno de escritura comercial, natural, popular, fuerte y que tiene trascendencia mundial. Eso en Chile no se perdona, pero el éxito no es pecado", abundó Jorge Edwards.
JMG
21/05/2010 01:42

Versión teatral de La Casa de los Espíritus debuta en salitrera Humberstone
Protagonizada por Blanca Lewin y Francisco Melo, hoy, a las 20 horas, se estrena en Chile la primera adaptación en las tablas de la novela de Isabel Allende.
por Rodrigo Miranda - 28/05/2010 - 14:33

El elenco completo de la obra.
Es una cita irresistible para los admiradores del libro de Isabel Allende. Así lo cree la actriz Blanca Lewin, protagonista de la versión teatral de la novela La casa de los espíritus, que llega a las tablas chilenas a 28 años de ser publicada. "La obra no tiene nada que ver con la película", advierte la actriz. "El personaje de Winona Ryder, por ejemplo, era la fusión de dos personajes de la novela. En el cine, se perdía la mezcla de diferentes generaciones de mujeres. En el teatro no se simplifican esas historias".

La adaptación del libro, traducido a 27 idiomas, se estrena hoy, a las 20 horas, en la salitrera Humberstone, a 52 kilómetros de Iquique. El elenco arribó ayer al histórico campamento minero y esta noche será recibido por una serie de antorchas dispuestas en el camino entre la entrada y el teatro de la salitrera, que también guiará a los 500 invitados al estreno.

El montaje, con una duración de dos horas y 15 minutos, relata la vida de la familia Trueba a lo largo de cuatro generaciones y registra los movimientos sociales y políticos chilenos de gran parte del siglo XX.

Lewin encarna a Alba, nieta del patriarca Esteban Trueba (Francisco Melo) y, según la ficción, la joven es un fantasma que revive sus propios recuerdos y los transmitidos por su abuela Clara (Ana María Palma). "Alba fue torturada y desde otra dimensión trata de entender lo que le ha pasado a su familia y al país", explica Lewin, caracterizada con manchas de sangre en su cuerpo. Además actúan Coca Guazzini, Daniela Lhorente, Loreto Valenzuela, Julio Jung y Josefina Velasco, entre otros.

La escenografía de la puesta en escena está basada en proyecciones de diferentes imágenes. Así, los personajes interactúan con estos efectos y transitan por distintas épocas, fiel a la trama de la novela.

"Con generosidad, Isabel Allende nos entregó los derechos de la obra y nos dijo que nos daba la libertad de adaptarla como quisiéramos", explica el director José Zayas, puertorriqueño radicado en Nueva York, quien estrenó esta misma versión en Manhattan en 2009. "La dramaturga Caridad Svich no usó ninguna de las palabras de Isabel Allende. Sólo nos inspiramos en sus ideas y personajes. A Isabel le gustó la obra en el estreno en EEUU, me dijo que incluso había reconocido a su abuelo arriba del escenario".

Isabel Allende, su Voz un Aliento literario...

Isabel Allende: La esclavitud tiene una vigencia horrenda

La escritora chilena no quiere que su libro se considere obra del oportunismo debido al terremoto que conmovió Haití (Peter Morgan/AP)
11:23 AM Nueva York.- Al igual que Alejo Carpentier cuando escribió "El reino de este mundo'', Isabel Allende se fascinó con la historia de Haití, sus desgracias y sufrimientos, que reflejó en su más reciente novela "La isla bajo el mar''.

Pero aunque la escritora chilena considera importante que el país más pobre del continente esté en la noticia, no quiere que su libro se considere obra del oportunismo debido al terremoto devastador que conmovió Haití.

"Es una coincidencia terrible'', dijo la autora de éxitos editoriales como "La casa de los espíritus'' a la AP en Nueva York.

"Me sentí mal de que el libro fuera a salir ahora (en inglés) y pudiera parecer como un aprovechamiento de las circunstancias, pero por otra parte me parece tan importante que Haití esté en las noticias, que esté en el mapa otra vez y que la gente esté hablando de Haití, que es un país realmente maravilloso y necesita ayuda'', expresó Allende, de 67 años. "Pero no ayuda que le regalen cosas. Haití necesita manejar su propio destino y eso es lo que la gente quiere hacer''.

Su idea original para esta novela era situarla en Nueva Orleáns, pero su investigación terminó por trasladarla a la isla.

"Me di cuenta que el sabor francés de Nueva Orleáns, la cocina, el vudú, muchas de las costumbres vienen de 10.000 refugiados que salieron de Haití durante la revolución de los esclavos a finales del 1700, comienzos del 1800... y muchos llegaron a Luisiana'', relató. "Entonces empecé a investigar las circunstancias que los obligaron a salir y así di con la revolución haitiana, que es fascinante''.

El libro, que debutó en español a mediados del año pasado y cuya edición en inglés acaba de salir en Estados Unidos, sigue a Zarité Sedella, una esclava en el Saint-Domingue (Haití) de finales del siglo XVIII que tuvo la buena fortuna de no conocer el agotamiento de las plantaciones de caña ni la asfixia y el sufrimiento de los trapiches, porque siempre fue una esclava doméstica.

"Este libro está colocado hace 200 años (pero) el tema de la esclavitud tiene una vigencia horrenda hoy'', lamentó Allende. "Hay 27 millones de esclavos en el mundo hoy día ... y no estamos hablando de las niñitas en los burdeles de Cambodia solamente, sino de gente que está en servidumbre de deuda, por generaciones a veces; aldeas completas que trabajan en la agricultura, en la industria de la pesca, de la madera y de toda clase de 'sweatshops' (fábricas en las que se explota a los trabajadores) en las que la gente trabaja en condiciones de esclavitud''.

La diferencia, señala la autora, es que ningún país admite que hay esclavitud y por lo tanto no hay ninguna ley de protección.

"Cuando hay tanta pobreza, cuando hay tanto abuso, yo creo que eso hay que decirlo lo más que se pueda. Crear consciencia sobre eso'', afirmó Allende. "Hoy día (estos esclavos) son desechables, como los vasos de papel de Starbucks. Te puedes comprar una persona por 20 dólares, 30 dólares. En Haití ... hay 300.000 niños que son esclavos domésticos, algunos de cinco, seis años. Y ni siquiera los venden, los regalan porque los padres no los pueden alimentar''.

El trabajo de investigación para este libro le tomó unos cuatro años. Escribirlo, uno más.

"Cuando empiezo a escribir lo que tengo es el tiempo y el lugar bien investigado. Tengo toda la documentación sobre lo que pasó en ese momento en ese lugar y nada más'', dijo de su proceso creativo.

"Me demoré como dos años en tener la materia prima, pero no pude escribir el libro porque no tenía a Zarité, no tenía la voz de ella, todavía estaba como muy cruda la historia'', explicó. "Un día la verdad es que no sé si soñé con ella o se me apareció cuando estaba meditando, pero la vi entera. Y ya cuando tuve a Zarité con su personalidad, con su cuerpo, su cuello largo, sus manos elegantes, su voz, pude escribir el libro fácilmente''.

Zarité, al igual que muchas de las mujeres a las que ha dado vida en sus páginas, está llena de fuerza, sensualidad y heroísmo.

"Yo no invento las mujeres. He trabajado toda mi vida con mujeres y para mujeres. Las conozco bien y si tú me preguntas dónde hay mujeres débiles no sé, porque la mayoría tienen vidas difíciles y son la mayoría muy fuertes'', dijo la autora de títulos como "Eva Luna'', "De amor y de sombra'' e "Inés del alma mía''.

"Los modelos están por todos lados'', añade. "A veces dos personas me sirven para un personaje y en el caso de Zarité yo creo que la gente que vivió hace 200 años no es diferente a la de hoy. Todos sentimos las emociones de la misma manera: el amor, el odio, la codicia, el sufrimiento, el dolor, la separación. Todos sufrimos igual''.

Y aunque sabe muy bien de sufrimiento -perdió a su hija Paula, a quien le escribió un famoso libro- afirma estar agradecida de la vida que ha tenido.

"Yo creo que es muy poca la gente que puede pasar por la vida sin haber sufrido. Y mi sufrimiento no es diferente al de otros ni es mayor. Celebro cada día y creo que lo que llevó a mi hija, el mantra de mi hija, la frase de mi hija que la mantuvo actuando durante los 28 años de su vida era que uno sólo tiene lo que da'', dijo.

"Cuando yo llamaba a mi hija que era psicóloga por teléfono pa' contarle algún problema le decía, '¨Qué hago Paula?'. Me decía, 'Mamá, ¨qué es lo más generoso que se puede hacer en este caso?' Y eso siempre sirve. Si tú haces lo más generoso que puedas hacer en ese caso generalmente las cosas salen bien''.

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