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23 dic. 2009

Magia y Tragedia

ISABEL ALLENDE
Un clima de magia y tragedia invade "La isla bajo el mar"


La explotación de los esclavos en el Caribe del siglo XVIII es el trasfondo de la última novela de Isabel Allende, La isla bajo el mar, cuya protagonista -la negra Zarité- emprende un largo camino hacia la libertad en un escenario alucinante donde se entremezclan el retumbar de los tambores, el terror y la magia del vudú.

"Yo creo que los personajes que imagino existen y se me aparecen porque tenía hecha la investigación hace tres años y no estaba lista para la novela, por eso escribí una memoria (La suma de los días) sin saber muy bien qué estaba haciendo, yo creo que dándome tiempo para que se me apareciera Zarité", dice la autora.

Allende no sabe si lo vio o lo soñó "en esa hora rara del amanecer cuando uno cree que esta viendo fantasmas: una mujer alta, con pómulos marcados, de manos y cuello largos, los ojos medio dormidos, una mulata oscura, con el pelo muy corto".

"No sé que empieza primero en el proceso lento y largo de escribir una novela, es como ir echando cosas a una olla de sopa y al final ya no puedes separar los ingredientes. La idea empezó en Nueva Orleáns en 2005 y me enamoré de esa ciudad. Tiene ese sabor francés único en Estados Unidos, la cosa mágica del vudú, y el jazz, el arte, la cultura afroamericana. Todo está allí".

En ese lugar, la autora de Eva Luna, La Casa de los Espíritus, De amor o de sombras, entre otras novelas, descubrió de donde salió ese sabor francés: "No tanto el hecho de que fue colonia francesa un tiempo, también lo fue española, se lo dieron los 10.000 refugiados que llegaron en el 1800 escapando de la revolución haitiana".

"Eran colonos franceses blancos que llegaron con sus familias y con esclavos domésticos y concubinas africanas y sus hijos de sangre mezclada. Y surgió una clase social de gente de color libre que tenía acceso a la educación y recursos económicos. Y tuvo una época de oro que duró años hasta que las leyes racistas americanas acabaron con ella", recuerda Allende.

Valmorain, el amo de Zarité, llega de París a la isla de Santo Domingué (Haití), porque su padre -al frente de una plantación de azúcar- está gravemente enfermo, pensando que su estadía en el nuevo mundo iba a durar muy poco.

"Es un personaje complejo, un hombre culto para la época, un humanista que en principio nunca le había preocupado el tema de la esclavitud ni lo que hacía su padre en esa plantación en la que nunca había puesto los pies -apunta-. Trata de mejorar cuando llega la situación y se lo va comiendo el clima, la cultura... de alguna forma termina destrozado".

"Una de las cosas más fascinantes es que no se explica el triunfo de la revolución haitiana, que es la única rebelión de esclavos en la historia que ha triunfado".

La formación de Haití, observa Allende, "se explica por el vudú, por el sentimiento mágico de la vida. Enfrentaban a los cañones de Napoleón a pecho desnudo con un machete en la mano, convencidos que por cada uno de ellos que peleaba había diez mil espíritus de los muertos que venían a pelear con ellos. Hasta los soldados franceses lo creían ante tanto valor sobrehumano".

Para Allende, la esclavitud o el trabajo de las mujeres en su lucha por ser reconocidas no es un problema del siglo XVIII sino que continúa hasta ahora.

"Nadie te va a dar ni un solo derecho si no lo has peleado. Las ventajas de las muchachas jóvenes no les llegaron solas, les llegaron por la lucha de sus madres y sus abuelas y las pueden perder con una enorme facilidad", dijo.

Y acerca de la magia, subraya Allende que sigue existiendo en Haití y en Nueva Orleáns. "Por eso no hubo que rastrear mucho, está todo ahí, y esa es la maravilla de una buena investigación que deja emerger todas estas cosas con tiempo y con calma".

El camino de Zarité fue trazándose a lo largo de la escritura de Allende, porque no sabía desde el vamos si su personaje iba a vivir finalmente o se iba a morir, en su búsqueda de la libertad. "No supe hasta el final qué hacer, me daba pena matarla... murmura sin revelar en voz alta el destino de la protagonista de su última novela.

Y tampoco anticipa, deberá esperar hasta el 8 de enero -fiel a una cábala que siempre se repite-, para enterarse ella misma de qué se trata su próxima novela cuando se siente ese día y empiece a escribirla.

www.eldia.com.ar

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