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28 sept. 2009

Conversando en Positivo,con Isabel Allende


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En esta conversación Isabel nos cautivó con su carisma, humor y sencillez. Esta gran escritora reconoce con humildad que el éxito no ha estado presente siempre en su vida, pues también ha conocido de fracasos y de grandes dolores. Hoy se reconoce en una vida plena, una existencia feliz, en paz, en donde ha aprendido de la absoluta incapacidad de controlar nada, más bien valora el haber llegado a un estado de fluir en forma relajada.

Este fluir tiene que ver con una vida de transeúnte, pues nuestra invitada se define como una eterna desterrada, desde su infancia experimentó el desarraigo, cambiando de casa y de país continuamente. Esto le ha llevado a adquirir una visión más desapegada de las cosas materiales, no así del apego a las personas.
Porque lo que a ella le interesan en realidad son las historias, lo que la gente vivió y cuenta de su vida. Cada persona tiene su propia historia como partes de la vida cotidiana que se entrelazan.

Sus novelas son como un mensaje en una botella que llega al mar y que alguna persona recoge. Ella escribe porque le encanta contar, de esa forma tiene cierto control sobre la vida, las emociones, lo que luego puede compartir.
El realismo mágico con que cautiva en sus historias contiene ingredientes extractados de la vida misma que se funden con la imaginación y lo irreal, tal como en una casa donde los espíritus de las almas que se han ido de este mundo conviven permanentemente con los seres vivos, ante los ojos de una niña increíblemente intuitiva y sensible.

Estos límites real-irreal, sueño-realidad, se encuentran completamente integrados. Tan integrados a su vida como la desgarradora experiencia del fallecimiento de su hija Paula en el año 1993, justo en uno de los momentos en que se encuentra celebrando un gran éxito literario recibe la estremecedora noticia del grave estado de salud en que su hija inesperadamente se encuentra. La felicidad y el dolor unidos y entrelazados como dos partes de un mismo todo, como dos polos de un mismo principio, como parte de una misma canción”gracias a la vida que ha dado tanto, me ha dado la risa y me ha dado el llanto”.

Las palabras, las letras que Isabel ha plasmado en el conjunto de cartas que por años se escribe con su madre, le permiten definir y contener este inmenso dolor. Se siente vacía, durante tres años no escribe, hasta que vuelve a llenar sus depósitos, alimentándose de la vida que recoge nota a nota en cada uno de sus viajes por el Nepal, India…luego de estos años de gestación llega el nacimiento de “Afrodita” donde nos regala sus reflexiones sobre la comida y el erotismo. Afrodita le habla a los amantes juguetones y también a los hombres asustados y a las mujeres melancólicas a través de cuentos, recetas y otros afrodisíacos.
Así hoy Isabel invita a los hombres a que descubran el punto G en las mujeres, aquel lugar en la oreja femenina, diseñado para acoger el susurro del amante inspirado, palabras lindas, poderosas, provocadoras de risas.

Aquel susurro que con sutileza y encanto consiga en la mujer la sensación de sentirse especial, única y completamente segura con su hombre, que venció el temor y descubrió el poder que tiene la palabra en el momento y punto exacto.A las mujeres las invita a descubrir el amor, mantenerse activas, trabajar, tener hijos, amigos, perros, darse a los demás, enamorarse de lo que hacen, trascender la existencia individualista y melancólica.

Fuimos conociendo a una mujer que irradia y transmite con encanto y agudeza una pasión intensa por la vida. Porque Isabel se define como una monógama en serie, en una relación de 21 años con su marido Willie Gordon, está vigente ese amor que se alimenta con inteligencia y gracias a dosis permanentes de imaginación, de sobrepasar experiencias límites y de buscar apoyo si ha sido necesario para superar los trances difíciles. Han sido claves los espacios de intimidad abrigados en el silencio, pues para ella preservar tiempos destinados a esta comunión en pareja es primordial.

Un vínculo esencial en la vida de nuestra invitada ha sido la relación con su madre, porque siendo ambas muy diferentes, se adoran. En esta relación profunda, la más antigua en su vida, ha sido vital la correspondencia mediante cartas, que pese a las distancias geográficas ha conservado la cercanía emocional entre ellas: en el compartir sus sueños, recetas, quejas, sentimientos, todo aquello que forma parte del lenguaje madre-hija.

Podría decirse que otro de los vínculos potentes para Isabel es el que mantiene con Chile, como Neruda “…por una razón o por otra, yo soy un triste desterrado. De alguna manera o de otra, yo viajo con mi territorio y siguen viviendo conmigo, allá, lejos, las esencias longitudinales de mi patria”. Isabel extraña, quizás con nostalgia, en estas visitas el Chile Nerudiano, de los bosques fríos del sur que el poeta describe. Se encuentra hoy con un Chile dividido, materialista, exitista. No obstante estos encuentros le permiten expresarse e interactuar con el acento y el idioma en el que escribe, con el sentido del humor propio de la cultura y que ella entiende y comparte tan bien.

Sobre la imagen que ella reconoce tienen en el extranjero sobre el país, señala que se ve muy bien desde afuera ya que se percibe como un país desarrollado, con estabilidad política, económica, con más educación y preocupación por problemas sociales y mejor que muchos países del continente y europeos.
Este idioma compartido un día a sus cuarenta años, la llevó a escribir su primera novela. Isabel se inició como periodista con un gran entrenamiento. Su ritual en la producción literaria se inicia con el tomar notas de los aromas, colores, sabores de los lugares que recorre y que más tarde formarán parte de su historia. Luego en su estudio frente a la computadora, va recogiendo e integrando una a una las notas que se entrelazan en el argumento, cuando estas notas se acaban ha llegado al primer manuscrito que luego será revisado y corregido antes de la versión final.

Esta versión final que muchas veces ha recibido importantes indicaciones desde los mensajes de los sueños. Los que escribe y recuerda, los interpreta y le sirven para entender y guiar tanto lo que pasa en su vida como los argumentos de sus libros.

Porque el sentido de la vida y la espiritualidad para nuestra invitada tiene que ver con la convicción de que no hay separación entre el estar despierto o soñando, entre lo real y lo irreal, entre la vida y la muerte, todo está integrado, esto le permite estar abierta al misterio y a lo que no conoce.
Una parte importante en la vida de Isabel y que le ha dado muchas satisfacciones ha sido la labor solidaria apoyando a 40 fundaciones a quienes entrega parte fundamental de sus ingresos económicos, pues señala que no quiere heredar riqueza a sus hijos y nietos, ya que espera darles como base una buena educación para que luego ellos mismos construyan su propio futuro.

Con la misma convicción que en sus planteamientos personales, nuestra invitada asevera que frente a la crisis financiera mundial, observa un cambio importante que es el sentido de comunidad que se ha generado. Pues ya no es tan prioritario ser rico, estar sano, tener sabiduría, inteligencia o conocimientos si todo ello no se comparte con los demás. Observa que los jóvenes actualmente aspiran a realizarse en el trabajo comunitario, con un compromiso con la ecología y con el cuidado del medio ambiente, esto refleja una nueva espiritualidad que se expresa con una mayor creatividad.

Isabel anima a los jóvenes a que trabajen en lo que amen, que sea una actividad que se realice con pasión, no hacer concesiones para ser feliz. En su experiencia, una vez que encauzó su vocación literaria su vida cambió. También destaca la importancia de correr riesgos pues actualmente existe un temor a sufrir, a arriesgarse, a ser lastimado, de esta forma se vive una vida neutra, para ella es vital arriesgarse pues se puede acertar.

Entre los anhelos de Isabel están que como humanidad logremos terminar con toda forma de violencia, hacia los niños, las mujeres, la naturaleza, los animales. Sueña con que todos entendamos la belleza, salirnos de lo mezquino, lo pequeño, lo feo; abrirnos a lo luminoso, lo etéreo, bello, amable, alegre, conectarnos a lo bello sería maravilloso, nos dice....
como si fuera una nueva historia de realismo mágico que se expande a muchas ediciones por todo el mundo y en todos los idiomas, porque al igual que sus novelas sus anhelos nos hablan en el idioma universal asentado en el corazón de la humanidad.

"De su vida y su obra, de lo que la mueve a escribir. De todo habló la escritora Isabel Allende en una entrevista exclusiva realizada ayer en el programa Consando en Positivo de nuestra emisora.

Nota de Radio Universidad de Chile
En una íntima conversación con Edgardo Vogel y Antonio Estévez, la novelista iberoamericana más popular del último tiempo se explayó sobre su inspiración a la hora de escribir y sobre el éxito que logran sus textos. Algo que, confiesa, nunca es premeditado.

Para Isabel Allende cada obra es un ejercicio íntimo, y a la vez una apuesta: una botella lanzada al mar"Uno escribe y es como tirar un mensaje en una botella, se lo lleva el mar, no se sabe a qué orillas llega, ni qué náufrago va a agarrar la botella, a veces nadie y otras mucha gente. Me sorprende mucho cuando voy a un país donde no habría puesto los pies normalmente y me encuentro con gente que ha leído un libro mío, pero cuando lo escribo no es esa la propuesta, ni siquiera la misión, escribo porque me encanta contar, nada más y porque al escribir tengo cierto control de mi vida", indicó la novelista.

La entrevista fue grabada un 2 de agosto, el mismo día en que la escritora celebraba su cumpleaños, hecho que sirvió para ahondar en su historia personal. Una vida llena de viajes por el mundo, pero también marcada por la dictadura y la imposibilidad de entrar a chile en esos años.De hecho Isabel Allende compara la nostalgia del Chile que dejó al irse del país con el que se encuentra ahora. Son dos naciones distintas, dice. "Cuando no podía volver a Chile había una nostalgia, a veces paralizante. En 1989 para el plebiscito volví y me encontré con otro Chile, yo recordaba el Chile Nerudiano, el Chile pobretón, el Chile solidario y me encontré con un Chile dividido, materializado, modernizado, exitista, entonces esa nostalgia se termino.

Afuera nunca echo de menos a Santiago, echo de menos el mar, el bosque frío del sur del país", recordó Isabel Allende. Y hablando de cambios a través del tiempo, estamos en un momento de colapso económico mundial, marcado la crítica a la concepción neoliberal. Trastornos que eran predecibles, según la escritora. Sin embargo, se manifiesta optimista por la oportunidad para construir una sociedad más solidaria, como una de las lecciones de la crisis."Creo que el mundo ha pasado por esto varias veces y estos son cambios fundamentales, me acuerdo cuando cayó el muro de Berlín y todo el mundo estaba celebrando el fin del comunismo y yo dije el fin del comunismo no significa el triunfo del capitalismo tan malo son el uno como el otro cuando no tienen límites.

Cómo se va a dejar a los empresarios que ellos se autocontrolen la codicia, es imposible, era lógico que tenía que caerse el mercado, era lógico que pasara todo lo ocurrido en materia económica en Estados Unidos y en el mundo, pero espero que salgamos con un cambio muy importante, en primer lugar el sentido de la comunidad", comentó la escritora. Su obsesión mientras escribe, los papeles amarillos que rodean su escritorio cuando investiga, la forma en que sus sueños le ayudan a terminar sus obras, su relación con dios y varios otros asuntos que ayudan a desentrañar a este personaje fueron parte de esta conversación."

Publicado por Conversando en Positivo en 8:59
Conducción:Edgardo Vogel ,Antonio Estévez

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