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31 ago. 2009

He corrido riesgos...


“He corrido riesgos, he hecho tonterías y he pagado las consecuencias”
Isabel Allende, la escritora chilena que ha vendido más de 40 millones de copias en el mundo, acaba de estrenar nueva novela y anuncia visita en diciembre. Aquí conversa en exclusiva con revista Poder.

Isabel Allende está contenta, tranquila, mira con la serenidad que otorga el haber cumplido una vez más la “misión”. Porque luego de meses de encierro para dar vida a La isla bajo el mar (Editorial Sudamericana), la nueva novela que acaba de lanzar al mercado, ahora lentamente vuelve a la cotidianeidad en su casa de San Rafael, una ciudad a 30 kilómetros de San Francisco, una propiedad que mira al mar y que da la bienvenida con un cartel de madera que anuncia “La casa de los espíritus”. La misma que en su interior esta llena de recuerdos, de ventanas generosas, desniveles, flores y cálidas texturas y donde comparte su vida al lado de su marido, William Gordon, el abogado y ahora escritor (Duelo en Chinatown, El rey del bajo fondo), a quien conoció hace 22 años y de quien confiesa sentirse absolutamente enamorada. Sin embargo, para ser precisos, el lugar donde se gestó esta nueva novela fue en su famoso “cuchitril”.

Una casita al fondo del jardín acondicionada por la escritora para dar rienda suelta a su imaginación y que se compone de dos piezas. Una más amplia y con las paredes cubiertas de estanterías en las que se encuentran sus primeras ediciones, un clóset con manuscritos, otro con diccionarios y el material de investigación del libro en curso, una mesa redonda donde pone sus páginas a medida que van naciendo, un escritorio en forma de ele para el computador y fotos por todas partes. La pieza contigua es para meditar… Todo pensado y calculado para la creación.Pero en enero ni las ganas de escribir ni el ambiente propicio facilitaron las cosas. La escritora sufrió un accidente “literario”. Al sentarse frente al computador perdió el rumbo. No encontró el hilo conductor de la historia y debió recurrir a un plan de emergencia. Afortunadamente, en su cabeza contaba con una trama lo suficientemente poderosa para empezar a tejer la nueva novela que acaba de conocer el mundo.

Isabel Allende cuenta que el tema de su novela surgió cuando hizo la investigación para El Zorro y conoció la zona del Caribe y Nueva Orleans. “Ahí fue donde descubrí el horror de la esclavitud en la colonia francesa de Saint Domingue, que hoy es Haití”, señala.¿La inspiró la lucha por la libertad?Mi vida ha estado marcada por la decisión de ser independiente, que comenzó en mi infancia y en la adolescencia se encaminó hacia el feminismo. He tenido mucha suerte, porque pertenezco a una generación de mujeres que pudo conseguir su independencia. Pagamos un precio por ella, por supuesto, pero ese precio fue muy barato comparado con los beneficios. Puedo imaginar el horror que significa nacer en la esclavitud.

¿Cuánto tiempo le llevó esta investigación?
No puedo decir cuánto tiempo exactamente porque empezó hace años, entremedio escribí Inés del Alma Mía y La Suma de los Días. Siempre estoy investigando algo para el futuro, aunque no sepa cuándo lo voy a utilizar. En este momento, me interesa indagar sobre la juventud, las nuevas maneras de enfocar relaciones y el amor. Esos temas están en el aire, los veo en mis nietos. También me interesan la soledad y las drogas, que son un asunto grave en Estados Unidos.

¿Qué espera que el lector encuentre en La isla bajo el mar?
Que se entretenga, primero que todo, que sepa lo que fue la esclavitud y piense que todavía existe en muchas partes del mundo. La esclavitud es ilegal y se esconde, pero se practica extensamente, sobre todo con mujeres y niños, los más desvalidos.

¿Qué es más fácil: escribir una novela o sus memorias?
Prefiero escribir una novela porque puedo echar a volar la imaginación y no tengo que pedirle permiso a nadie. Con una memoria hay que acercarse lo más posible a la verdad y esa verdad puede ofender a otras personas que son parte de la historia. Luego de casi 30 años como escritora,

¿aún considera que avanzar una página significa esfuerzo?
Escribir es siempre un esfuerzo que requiere disciplina tanto como inspiración. Con la edad cuesta más imponerme esa disciplina y recién ahora estoy aprendiendo a escribir con calma, menos horas al día, relajadamente. Y con más alegría que paciencia. Hace un tiempo dijo que con los años perdió la inocencia al escribir,

¿qué significa realmente esa frase?
Al decir que perdí la inocencia me refiero a que al principio escribía sin saber el alcance que tiene un libro y sin conocer el mundo de las editoriales, los críticos, los profesores. Antes tenía la desfachatez de la ignorancia y eso me daba mayor libertad.Usted se inició como escritora cultivando el estilo del realismo mágico,

¿por qué cree que esta corriente en el pasado generó tanto interés en Latinoamérica?
Al principio el realismo mágico fue como abrir otra dimensión a la existencia y aceptar con naturalidad los misterios que nos rodean. También fue un lenguaje para expresar la complejidad de nuestro continente. Sin embargo, debemos recordar que el realismo mágico no es patrimonio latinoamericano, se encuentra en la literatura y el arte en muchas partes del mundo, desde los cuentos africanos hasta las sagas escandinavas.

¿Cuándo decidió dejar atrás este estilo literario?
El realismo mágico no es como sal que se le puede echar a todos los guisos, a veces es útil y otras veces no. Se puso de moda por un tiempo y creo que fue utilizado a destajo, por lo mismo no es raro que hoy los escritores jóvenes no quieran saber nada de eso. Tal vez se usó en forma artificial y se convirtió en algo empalagoso y falso. Yo lo uso cuando viene al caso.

¿Cómo describiría hoy su literatura?
Ahora mi estilo es más sencillo y directo, menos adjetivos y metáforas, pero los temas son más o menos los mismos. Siempre escribo sobre mujeres fuertes, amor, violencia, muerte, problemas sociales, relaciones.

¿Qué ha descubierto de usted a lo largo de su obra?
Que hay coherencia entre lo que creo, lo que escribo y la forma en que he conducido mi vida.Los personajes de sus libros así como comienzan a “aparecer” para que usted los inmortalice en una novela, una vez que termina la obra,

¿cuánto tiempo más la acompañan?
Hay algunos personajes que vuelven disfrazados y con otros nombres, se cuelan en las páginas de otros libros y cuando los descubro ya es tarde, porque se han convertido en parte importante de la historia. Por ejemplo, Riad Halabi de Eva Luna es muy parecido a Tao Chi’en de Hija de la Fortuna.

¿Cómo desarrolla la “complejidad” de los personajes en su obra?
Me interesan las personas complejas, sean hombres o mujeres. Con personajes simples es muy fácil caer en la caricatura. Para desarrollar un personaje pienso en alguien conocido a quien pueda usar como modelo, si es posible observo a esa persona de cerca, la entrevisto, la estudio, eso me ayuda mucho. En Estados Unidos posee una fundación que lleva su nombre y ayuda a mujeres y niños en situaciones de vulnerabilidad,

¿qué la llevó a trabajar en esta causa?
Después de la muerte de mi hija Paula quise honrar su memoria con una fundación que continuara la labor que ella había hecho en su corta vida. Paula estudió psicología y se dedicó a servir en poblaciones marginales en Venezuela y después en España. Nunca ganó un peso: trabajaba ocho horas diarias, seis días a la semana como voluntaria, ayudando a los demás, especialmente mujeres y niños.

¿Cuál es su rol en ese lugar?
Aporto el capital, superviso un poco y firmo los cheques, nada más. Mi nuera, Lori Barra, maneja la fundación con mano de capitán de buque. No se le escapa un solo detalle, tiene la meticulosidad necesaria y un corazón enorme. Ella selecciona los programas, evalúa los resultados y administra el capital. Nadie podría dirigir la fundación mejor que ella.

Su esposo ahora también escribe… ¿la “competencia” no se ha hecho presente entre ustedes, porque tengo entendido que le ha ido muy bien con sus libros?
Willie escribe novelas policiales, un género distinto al mío y nunca se ha sentido intimidado por mí. Es un raro ejemplar de marido que no se siente apabullado por el trabajo de su mujer y es un ejemplar todavía más raro de escritor que no envidia el éxito de la competencia. No competimos… nos celebramos mutuamente.

¿Hoy se atrevería a decir que en su vida corrió muchos riesgos?
Claro que he corrido riesgos, he hecho tonterías y he pagado las consecuencias, pero no me arrepiento, porque gracias a ese espíritu aventurero encontré a Willie.En sus viajes es cuando aprovecha de traer historias en la maleta.

¿Pero qué busca específicamente en esos momentos?
En los viajes procuro andar relajada, con el corazón y la mente abiertos. No busco nada específico y por lo general no tomo notas ni fotos. La inspiración viene mucho después. Nunca sé si un lugar determinado me servirá para situar una historia, pero no importa, porque los sabores, colores, sonidos, paisajes, la gente, todo eso se me queda y tarde o temprano me sirve.

¿A qué lugar del mundo fue su último periplo?
A Turquía. Allí las historias están plantadas como semillas en el suelo fértil de la memoria e irán saliendo de a poco en páginas futuras. Este país es una encrucijada de culturas, cada piedra tiene historia. Muchas civilizaciones han dejado su huella en ese país. Además de la belleza natural del paisaje y la arquitectura, que se queda en la memoria, está la fascinante complejidad de sus habitantes.Ahora que terminó la novela,

¿en su tiempo libre por qué autores se dejará seducir?
Leo novelas de actualidad, por lo general en inglés, de autores nuevos. Y para escoger un libro entre los millones que hay en una librería, pregunto a mis amigos libreros qué vale la pena, qué se acaba de publicar, averiguo algo sobre el libro y el autor o la autora. En general, me seduce el tema, pero más que nada la calidad de la escritura. Siento una mezcla deliciosa de placer y de envidia cuando estoy frente a un texto bellamente escrito.

¿Este año la veremos en la Feria Internacional del Libro de Santiago?
Me temo que no, pero iré en diciembre a la promoción de mi nueva novela, La isla Bajo el Mar.

¿Por qué cree que cada vez que pasa por Chile recibe “embates” de parte de algunos de sus colegas chilenos?
¿Si? No me había dado cuenta de eso. He recibido embates en algunas ocasiones, pero eso le pasa a cualquiera que asome un poco la cabeza por encima de la media, menos a los futbolistas. Cuando voy a Chile me siento muy querida, la gente me para en la calle para abrazarme. Sería una ingratitud de mi parte si me quejara. Por perfil,

¿qué mujer u hombre chileno destacado actualmente valdría la pena incluir en una novela?
Sin dudarlo: Michelle Bachelet.

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