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22 jun. 2009

Los Destinos de una soñadora Empedernida

Los destinos de una soñadora empedernida
Vidas y Letras on 19/05/2009 at 04:20
El verde infinito del Amazonas la cautivó
Isabel Allende, recuerda la emoción que vivió al conocer Estambul y Stratford-upon-Avon, dos lugares con los que la escritora chilena soñaba desde niña.


— ¿Qué lugares conviene no saltarse en San Francisco?
— El primer día hay que tomar un tour en bus para tener una idea general, luego hay que caminar por North Beach, el Embarcadero, el Ferry Building, Union Square, Telegraph Hill, Chinatown, el barrio latino de Mission, el gay de Castro y el hippie de Height Ashbury, cruzar el puente del Golden Gate, visitar el Park Presidio y dar un paseo en el cable car.

— ¿Qué encanto tiene Sausalito?
— Es un pueblito pintoresco, antiguo, histórico. El viaje en ferry, pasando cerca de Alcatraz es simpático. Curiosamente, es ciudad hermana de Viña del Mar y hay una placita con dos elefantes y unos faroles parecidos a los de la plaza de Viña. Queda en la orilla de la bahía, hay casas flotantes, una vista preciosa y encanto.
— El mejor atardecer en California se observa desde…
— La punta de la montaña Mount Tamalpais.

— Cada 8 de enero se sienta a escribir un nuevo libro. ¿Cuál es el recorrido que hace los 7 de enero?
— Voy a la librería Book Passage a dejar un cargamento de libros usados. La librería los vende para juntar fondos para el hospicio. No me gusta coleccionar cosas, ni siquiera libros, por eso los regalo.

— ¿Dónde comenzaría y terminaría un día perfecto?
— Comenzaría con una caminata con mi marido y mi perra en el parque estatal Samuel P. Taylor, a media hora de mi casa. Es un lugar bellísimo que me recuerda a mi hija Paula, porque allí esparcimos sus cenizas. El día perfecto terminaría en mi casa, en el jacuzzi del jardín, con mi marido, una copa de vino y la luna llena.

— El mejor panorama para sus nietos:
— Viajar con ellos a lugares distantes donde no hay celulares, TV, internet, etc. Así fuimos a las Galápagos, el Amazonas, un safari en África, y a un bote a vela en Turquía.

— Sitios de Chile que quisiera conocer:
— La Antártica y las reservaciones mapuche son lo primero que me viene a la mente, pero estoy segura de que hay muchos otros lugares maravillosos.

— ¿En qué ha cambiado Chile desde que se fue?
— Hay cambios que me desconciertan: el chileno se ha puesto exitista y pretencioso, antes éramos modestos. Sin embargo, hay otros cambios que me gustan: los jóvenes bailan en la calle, las mujeres tienen más poder, se ve prosperidad, incluso rincones apartados del país, los parques están cuidados y llenos de gente.

— ¿Qué recomienda a los extranjeros que visitan Chile?
— Que se relajen. Les diría que tomen agua de la llave; que no anden pendientes de que los asalten, porque ocurre menos que en otras partes; que busquen las picadas populares; que traten de comunicarse con la gente, porque los chilenos son hospitalarios y agradecen cualquier esfuerzo de un extranjero por entender el país; que antes de llegar estudien un poco la historia y geografía de Chile; que se puede hacer camping en lugares maravillosos ¡y que no se les ocurra criticar al país delante de un chileno!.

— ¿Cuáles son sus mejores recuerdos de paseos por el mundo?
— Lo más notable es comprobar cuánto nos parecemos. Todos sentimos amor, amistad, miedo, dolor, alegría, en forma similar. Hay que andar por el mundo sin miedo, arriesgarse un poco, tener curiosidad y sentido de la aventura para apreciar lo que cada país ofrece.

— ¿Dónde un admirador se convirtió en un auténtico fastidio?
— En Puerto Rico tuve un admirador demasiado entusiasta que acabó por asustarme. Tenía altares en su casa con mis retratos.

— ¿Qué la sorprendió del Amazonas?
— No imaginaba que la vida fuera en los ríos y dependiera tanto del agua. También me sorprendió su inmensidad, porque desde el avión son horas y horas de vuelo sobre un verde infinito.

— ¿Qué librerías del mundo son un auténtico paraíso?
— Hay tantas que sería difícil nombrarlas. Sólo en Italia, Feltrinelli tiene como 100, todas extraordinarias. Y respecto a bibliotecas, las mejores son las de la imaginación, como algunas de Borges, o la de El nombre de la rosa, de Humberto Eco, o el lugar donde se guardan los libros olvidados, en la novela de Carlos Luis Zafón.

— ¿Qué libro ha leído que la ha motivado a visitar un lugar?
— Fui a Stratford-upon-Avon porque había leído a Shakespeare desde los nueve años.

— Imagino que de niña habrá soñado con conocer un sitio: ¿cómo fue visitarlo?
— Estambul. Esa palabra siempre me hizo soñar, tiene una sonoridad de trompeta. Cuando finalmente pude visitarlo comprobé que era mucho más hermosa y compleja de lo que jamás imaginé.

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