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19 oct. 2008

Una clase de Historia con Isabel Allende

Radio Internacional Feminista/ Julio 2003
Una clase de Historia con Isabel Allende

Entrevista de Laura Flanders/Radio Working Assets/ San Francisco CAWorkingForChange.com Junio 9, 2003 Traducido del inglés por Ana Ugalde

Radio Internacional Feminista

"Esto es lo que sucedió con los nazis en Alemania… y la gente creyó que lo podía soportar. Si, lo podían tolerar siempre y cuando no afectara su vida personal. Tenemos que parar esto ahora. Tenemos que detenerlo porque se nos está saliendo de las manos. Este gobierno está haciendo cosas que no son permitidas por nuestra Constitución. Por eso tenemos que reaccionar. Por Dios, ¿qué es lo que la gente está esperando? Isabel Allende.

A la autora chilena Isabel Allende le tocó vivir una dictadura y ella no es de las que se va a sentar y mirar por segunda vez cómo se roban una democracia.
En su última autobiografía, “Mi país inventado: un paseo nostálgico por Chile”, ella explora los recuerdos de su tierra natal, las lecciones de su propia historia y sus interpretaciones de lo que significa ser chilena, y ahora estadounidense.
Isabel Allende fue entrevistada por Laura Flanders y por la audiencia de Radio Working Assets, un programa radial con llamadas, transmitido de lunes a viernes en KALW-91.7 fm en San Francisco y en www.workingassetsradio.com.

La entrevista se llevó a cabo el 29 de mayo, 2003.
1.- Nos referimos al golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 en Chile, que derrocó a su primo Salvador Allende y los ataques en esa misma fecha en los Estados Unidos. Usted dice que esas dos fechas, con una diferencia de casi 30 años entre uno y otro, han venido a representar toda una diferencia en su vida y que los ataques a los EEUU cambiaron su relación tanto con Chile como con este país, que es desde hace muchos años su hogar. ¿Puede explicarse?
Bueno. Un martes 11 de septiembre de 1973, tuvimos un golpe militar en Chile. Fue un ataque terrorista a una democracia, patrocinado por la CIA. Muchos años después, tuvimos un ataque terrorista en esta democracia, los EEUU, donde ahora vivo. Pienso que en mi mente, ambos eventos tienen un gran significado porque en el primero perdí mi país. Tuve que salir y viví en el exilio por muchos, muchos años. Y el segundo evento me hizo sentir que yo tenía – había ganado un país. Por primera vez afloró ese sentimiento; sentí que me podía relacionar con la vulnerabilidad que la gente estaba sintiendo.
Cuando vine a los EEUU hace 16 años, una de las cosas que le dije a mi esposo fue que este era un país muy arrogante. Consistía en una especie de optimismo infantil, una arrogancia infantil de que aquí no podía suceder nada, que todo el mundo estaba seguro. que podíamos prosperar indefinidamente y que todo sería cada vez mejor y mejor. Así no es como es la vida en el resto del mundo. Por eso siempre me sentía muy alienada. El 11 de septiembre del 2001, pienso que la gente por primera vez se dio cuenta cómo es la vida en el resto del mundo y entonces supe que con ese sentimiento yo sí me podía relacionar.

2.-Nos referimos al golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 en Chile, que derrocó a su primo Salvador Allende y los ataques en esa misma fecha en los Estados Unidos. Usted dice que esas dos fechas, con una diferencia de casi 30 años entre uno y otro, han venido a representar toda una diferencia en su vida y que los ataques a los EEUU cambiaron su relación tanto con Chile como con este país, que es desde hace muchos años su hogar. ¿Puede explicarse?
Bueno. Un martes 11 de septiembre de 1973, tuvimos un golpe militar en Chile. Fue un ataque terrorista a una democracia, patrocinado por la CIA. Muchos años después, tuvimos un ataque terrorista en esta democracia, los EEUU, donde ahora vivo. Pienso que en mi mente, ambos eventos tienen un gran significado porque en el primero perdí mi país. Tuve que salir y viví en el exilio por muchos, muchos años. Y el segundo evento me hizo sentir que yo tenía – había ganado un país. Por primera vez afloró ese sentimiento; sentí que me podía relacionar con la vulnerabilidad que la gente estaba sintiendo.
Cuando vine a los EEUU hace 16 años, una de las cosas que le dije a mi esposo fue que este era un país muy arrogante. Consistía en una especie de optimismo infantil, una arrogancia infantil de que aquí no podía suceder nada, que todo el mundo estaba seguro. que podíamos prosperar indefinidamente y que todo sería cada vez mejor y mejor. Así no es como es la vida en el resto del mundo. Por eso siempre me sentía muy alienada. El 11 de septiembre del 2001, pienso que la gente por primera vez se dio cuenta cómo es la vida en el resto del mundo y entonces supe que con ese sentimiento yo sí me podía relacionar.

3.- Cuando usted se traslada a Chile en los escritos de "Mi País Inventado", la mayoría del libro trata del período anterior a 1973, en el cual, como usted lo describe, los chilenos, por lo menos los de su clase, adolecían de la misma negación, según lo describe usted: “ Nosotros los chilenos no teníamos ni idea de lo que significaba un golpe militar, pues contábamos con una larga y sólida tradición democrática”. Y continúa diciendo: “No, eso nunca nos pasaría a nosotros, proclamábamos (señalando a las “repúblicas bananeras” de otras partes) que en Chile hasta los soldados creían en la democracia. Nadie se atrevería a violar nuestra Constitución." Pues sí, fue violada. En 24 horas, todo cambió. Puede suceder en cualquier parte. Sucedió en Italia, en España, en Alemania, ha sucedido en todas partes del mundo. Así que nadie es inmune a algo así. Pienso que es importante recordarlo. Que solo apreciamos las cosas cuando las perdemos. Eso puede suceder con la salud, puede suceder con la democracia. Eso es lo que pasó en Chile.

4.-Tuvo usted conciencia, de manera inmediata, del cambio que había sucedido en su vida?
No. Todo sucedió tan rápido. Sucedió en un día, pero no nos dimos cuenta porque había censura. Todos los medios fueron censurados y no había noticias, solo rumores. Como teníamos una larga tradición democrática, pensamos que los soldados regresarían a sus barracas en una semana y que convocarían a elecciones de nuevo. Nosotros nunca pensamos – pienso que ni siquiera los militares – que pasarían 17 años y que tendrían las brutales características que tuvo. Fue una sorpresa.
5.- Mucha de la familia de Allende – la más cercana, tal vez, salió inmediatamente después del golpe. Creo que usted lo mencionó antes; les enviaron un avión o un bote de México para que la gente se fuera. Usted no lo hizo. Se quedó, continuó haciendo cierto tipo de trabajo…
¿cuándo fue que se dio cuenta que tenía que salir y partió hacia Venezuela?

Creo que fue como un año después. Me di cuenta… poco a poco, que había estado involucrada en cosas ... por las que se podía perder la vida... como esconder a gente, pasar información fuera del país, tratar de llevar a algunas personas a embajadas para buscar asilo y ese tipo de cosas. Me fue dando más y más miedo. Sentí que el círculo de represión se acercaba cada vez más a mi cuello y hubo un momento en el que no lo pude tolerar más. Hubo señales de que me tenían en la "lista negra." Todo eso eran, como dije, rumores. Nunca se pudo confirmar nada. Las reglas cambiaban todo el tiempo. La represión se fue haciendo cada vez más y más eficiente, más efectiva. Eso sucedió de manera rápida, pero por etapas.
Sabes, es algo muy extraño: se aprende a vivir con las cosas. Por ejemplo, si te quitan algo, digamos la libertad de prensa o... si, digamos que tu teléfono es intervenido y dices “Bueno, yo puedo vivir con eso” y al día siguiente te pasa otra cosa, y dice "Bueno, tendré que vivir con eso también” y así sigue la cosa. Y entonces después de muchos meses, te das cuenta que lo has perdido todo. Pero como que te has acostumbrado a eso. Y entonces llega un momento en el que estás hablando de tortura en el desayuno con tus hijos. Y de pronto estás ante esta epifanía o revelación en la que tomas conciencia de la clase de vida que estás viviendo.. . ese es el punto donde yo salí.

6.- Al final, Pinochet sufrió las zancadillas de sus propios artilugios legales, dejando abierto el caso de los tantos, tantos y tantos desaparecidos; lo suficientemente abierto como para ser procesado. Cuando fue acusado, en América Latina particularmente, la expectativa era que la justicia por fin sería cumplida--- y que finalmente se pondría un fin a esta cultura de impunidad.
¿Qué pasó con ese sentimiento?


Bueno, yo pienso que sabemos que hay impunidad, pero hay impunidad en el mundo. Mire las cosas horribles que otra gente ha hecho – para empezar los Estados Unidos – , existe impunidad. Los que deberían ser castigados por sus crímenes no lo son. Y los que no han cometido crímenes van a la silla eléctrica. Así que el mundo es un lugar muy injusto y tenemos que vivir con eso. Históricamente, ha habido impunidad para la mayoría de los crímenes
7.-Piensa usted que los estadounidenses en general sienten que existe, aquí mismo, una “cultura de la impunidad”?
No. Para nada. En los EEUU creemos que somos los mejores del mundo, que tenemos la mejor democracia del mundo, que la justicia siempre se cumple, que los malos siempre lo pagan, que los buenos siempre son recompensados, etc. Estilo Hollywood. Pero cuando analizamos la historia de nuestro país, nos damos cuenta que la mayoría de las cosas salen mal, muy mal.

8.-Comenta usted que el 11de septiembre de cierta manera le dio a usted una misión diferente, una nueva misión... ¿en qué radica la diferencia?
Cuando llegué a este país, vine porque me enamoré o caí en redes lujuriosas de un tipo. No vine porque estuviera siguiendo el Sueño Americano. Ni sabía que existía el Sueño Americano; vine aquí con la idea de que en una semana se me pasaría el enamoramiento y entonces regresaría. Eso fue hace 16 años, él todavía sigue en mis adentros y yo me hice norteamericana. Amo este país y me gustaría cambiar las cosas que no me gustan; pienso que tengo pertenencia y que tengo una misión. Mi misión es servir de puente entre dos culturas.
Hablo inglés y español. Escribo en español, mis libros son publicados en inglés. Todo el tiempo estoy con un micrófono, dirigiéndome a las audiencias. Por ello, tengo la posibilidad de hablarles sobre lo que yo veo en otras partes y que la gente de aquí ignora. Están desinformados o no les importa, porque no saben realmente lo que está pasando.
9.- ¿Qué es lo más importante en la lista de cosas que quieres decir?
La paz. La paz está de primero en la lista, porque pienso que podemos ir a otro país e invadirlo y tenemos el derecho de hacerlo. Inventamos toda clase de excusas para hacerlo y ahora estamos inventando excusas para invadir Irán o Siria o lo que sea. Eso no es algo que podamos hacer con impunidad. Tarde o temprano pagaremos por eso. Y la gente tiene que saber eso.

Pregunta por teléfono: Keith de Fairfax – ¿Se disculparán los EEUU?
No, los EEUU no pedirá disculpas y no se trata de eso. El punto es que no cometamos el mismo error una y otra vez. Porque lo mismo se hizo en Nicaragua y en Guatemala. Apoyamos a los "contras", apoyamos a Noriega en Panamá. Hemos apoyado a los peores dictadores de América Latina. Hemos destruido gobiernos democráticos para instalar tiranos – la clase de gobierno que nunca toleraríamos en este país.
Eso es lo que necesitamos cambiar. Cuando sucedió lo del 11 de septiembre, por primera vez la gente se empezó a cuestionar "¿Por qué nos odian?" Nunca se habían hecho esa pregunta, ni siquiera se daban cuenta de lo que pasaba fuera de aquí.
Para los estadounidenses, el mundo existe cuando estamos en conflicto con algún lugar. Y de pronto, Afganistán salta en la pantalla de TV y se convierte en un lugar. Y existe por tres semanas para luego desaparecer en la neblina. Luego emerge Irak para de nuevo olvidarlo y después nos enfocamos en otra cosa. Nuestro horizonte de atención es realmente pequeño.

Pregunta por teléfono: David, hablando de La Casa de los Espíritus y cómo el fin lo desconcertó a él (reconciliación]
La intención de ese fin fue la reconciliación. Lo dice claramente el libro: no todo aquel que debiera ser castigado lo es. Y también dice que debemos sobreponernos... no podemos pagar con violencia. Debemos… nunca olvidar, y perdonar. Continuar con nuestras vidas. Pienso que eso ha pasado en Chile. El final del libro fue realmente atacado cuando salió el libro. El tiempo ha demostrado que esa era la única manera de seguir adelante y de recobrar la democracia. Teníamos que dejar ir la idea... a veces hasta la idea de la justicia con el fin de mantener la visión en el futuro. Sabe, esto fue hace 30 años. Me he encontrado con innumerables personas que habían sido víctimas de la dictadura. Nunca me he encontrado con alguien que diga: "Quiero violar al violador, quiero torturar al torturador, matar al asesino". Nunca. La gente no quiere hacer eso porque son diferentes, son mejores. Lo único que quieren es que se diga la verdad, que los muertos sean honrados y seguir adelante con sus vidas. Usted por lo visto no olvida. ¿Perdona usted a los EEUU por lo que hizo en Chile? Los EEUU como país ni siquiera sabía lo que estaba pasando en Chile. Fue el gobierno. No se puede culpar al pueblo de los EEUU por lo que hicieron Kissinger y Nixon ... o la CIA. Tampoco se puede culpar hoy a los EEUU por lo que está pasando en Irak. Porque la mayoría de la gente ni siquiera saben que lo que ven en la TV es un juego de video. No sabemos verdaderamente lo que está pasando allá. Como gente educada, tenemos la obligación de conseguir la información, pero no todo el mundo lo hace.

La noticia que me ha llamado la atención esta semana es la de Bahía Guantánamo, donde dicen que los oficiales de EEUU están básicamente planeando convertir el lugar en un campo de la muerte – con su propia línea de fuego (death row? ), su propia cámara de ejecución. Se nos ha dicho que este es un lugar para 680 detenidos sin juicio, donde habrá tribunales sin jurados ni apelaciones. Inclusive hasta se habla de la imposición de una pena de muerte. Según su experiencia con lo que pasó en Chile, ¿cuándo será que digamos, aquí en los EEUU, esto es muy parecido,? Tenemos que llamar a esto por su nombre, y ¿cuál es ese nombre?
Bueno, eso es lo que pasó en Alemania con los nazis. Poco a poco, sin duda, fueron apareciendo los campos de concentración y los campos de muerte por todo el país y otros países también. La gente creyó que lo podía soportar. Lo podían tolerar porque no afectaba sus vidas personales. Tenemos que detener esto. Tenemos que pararlo antes de que se nos salga de las manos. Este gobierno está haciendo cosas que no están permitidas por nuestra Constitución. Por eso podemos reaccionar. Por Dios, ¿qué está esperando la gente?

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