Seguidores

21 jun. 2008

LA GORDA DE PORCELANA

DESDE LA PRIMERA VEZ QUE LO VI DON CORNELIO OCUPO UN LUGAR EN MI CORAZON ERA UN CABALLERO DE OJOS REDONDOS Y MIOPES, QUE VESTIA UN TRAJE GRIS ALGO ANTIGUO, CON CATORCE BOLSILLOS. DE LEJOS PARECIA DULCE Y AMABLE. DE CERCA ERA TIMIDO. VIVI EN UNA PENSION DEL BARRIO Y NOSOTROS ,SUS VECINOS, AJUSTABAMOS LOS RELOJES CUANDO EL PASABA POR LA MAÑANA, PORQUE SU PUNTUALIDAD DESAFIABA EL CRONOMETRO DE LA RADIO. JAMAS SE ATRASABA NI SE ADELANTABA UN SEGUNDO . SALIA A LAS OCHO Y TRES MNUTOS EN PUNTO Y ECHABA A ANDAR CON PASOS MEDIDOS HACIA LA ESQUINA, DONDE TOMABA EL BUS VERDE QUE LO CONDUCIA A SU TRABAJO. MUCHAS VECES ME ENCONTRE CON EL Y ASI, CON EL TRANSCURSO DEL TIEMPO, NOS HICIMOS AMIGOS. GRACIAS A ESO PUEDO CONTAR SU HISTORIA SIN TEMOR A EQUIVOCARME, PORQUE LA ESCUCHE DE SUS PROPIOS LABIOS.

Don Cornelio trabajaba en un lugar tenebroso, una sala polvorienta, con una sola ventana que no se había abierto en muchos años , atiborrada de papeles importantes que nadie leía
Era una Notaria. Allí pasaba todo el día escribiendo con su hermosa caligrafía en unos papelotes que luego eran archivados por toda la eternidad. Lo mas notable de aquel sitio eran los ratones . Entre los pesados muebles metálicos y los vetustos armarios vivían numerosas familias, tribus, pueblos esnteros de estas pequeñas bestias peludas. Una de las tareas de Don Cornelio era combatirlas, pues debía impedir que devoraran los valiosos documentos. No sentia odio personal contra los roedores , al contrario, le gustaban porque también eran timidos y grises , con ojos redondos y miopes, pero cumplia con su obligación de eliminarlos. Cada día administraba a sus enemigos una dosis de veneno que transportaba en alguno de sus catorce bolsillos, y su primer deber al llegar a la Notaria era revisar el campo de batalla. Recorría los rincones a gatas, deseando que las trampas estuvieran vacias, y cuando encontraba un cadáver, lo cogía con la punta de los dedos y lo echaba a la basura con un suspiro de lástima.


Al mediodía cerraba su escritorio, tomaba la bolsa de su merienda y se dirigía a la plaza , que quedaba justo a noventa y un pasos de la Notaría (los había contado). Allí entre los árboles, rodeado de altos edificios, masticaba su pan con queso, calentándose con el tenue rayo del sol que iluminaba su saombrero gris. No hablaba con la gente, pero observaba a los otros paseantes con curiosidad. Había siempre unos niños jugando,y, de vez en cuando alguna pareja de enamorados besándose bajo el castaño. A menudo se encontraba con el loco. Era éste un simpático personaje que alborotaba el paisaje con su risa sin motivo, sus pasitos de baile y sus cordiales saludos a las aves, a los automóviles y , por supuesto, a las personas, aunque nadie respondía a sus buenos dias y volvían la cara, fingiendo que no lo habían visto. A Don Cornelio le gustaba el loco, pero tenía verguenza de saludarlo, porque él se consideraba un hombre muy serio.

Entre los que frecuentaban la plaza, aparte del loco, el ser más pintoresco era una anciana con capelina de flores y zapatos ortopédicos, poseedora de la más encantadora sonrisa, que alimentaba a las palomas con galletas de avena. Si éste fuera un cuento de hadas, ella sería el hada madrina, pero no lo es . Este es un cuento de verdad verdadera. Don Cornelio la observaba de reojo y muchas veces estuvo a punto de saludarla, pero su timidez lo detenía.

A las siete de la tarde un timbre sonaba en la notaría y los escribientes guardaban sus plumas, sus tinteros, sus sellos y partían. El último en salir era Don Cornelio, no sin antes revisar las trampas de los ratones, apagar las luces y echar los cerrojos. Luego tomaba el autobús verde de vuelta a la pensión donde vivía. Salvo los domingos, todos los días eran iguales para él . Estaba casi satisfecho con esa vida sin emociones y muy rara vez se daba cuenta de la monotonía de su existencia.

Hasta ahora solo he presentado al personaje principal de esta historia. Ahora contaré los extraños acontecimientos que cambiaron su vida.

Todo comenzó un día de otoño dorado y frío . Vi salir a Don Cornelio de su pensión , como todas las mañanas y me apresure a controlar los punteros de mi reloj. Llevaba al cuello una larga bufanda gris y contaba los ochenta y siete pasos que lo separaban del autobús , sin mirar hacia los lados porque conocía la calle de memoria. Desde mi ventana lo ví avanzar como un velero con su bufanda al viento y pensé que ese sería otro día sin sorpresas. Pero no fue asi. De pronto, a mitad de cuadra , se detuvo alarmado : había visto algo nuevo. Era una tienda recien inaugurada, con un escaparate azul y verde como un acuario e en medio de los severos edificios de nuestro barrio. El escribiente de la Notaría se aproximó fascinado , perdiendo la cuenta de los pasos que lo llevaban hasta la esquina. Vio muchos objetos extraños, el timón de un antiguo naufragio, una muñeca con una tristeza de pelos humanos, abanicos de plumas robadas a las aves del paraiso y otros objetos provenientes de remotos lugares . En el centro de todos ellos , en lugar de honor, se encontraba la Gorda de Porcelana.

¿Cómo puedo describirla para que ustedes la imaginen ?
Era una rolliza dama, caótica y enorme, mal cubierta por velos de loza, sosteniendo en una mano racimos de uva, y en la otra una paloma bizca . Cintas color vainilla sujetaban sus rizos, y calzaba increíbles zapatillas de gladiador romano. Evidentemente no fue diseñada como lámpara tampoco servía para colgar abrigos en un vestíbulo y nadie la habría puesto de adorno en parte alguna, pues ocupaba mas espacio que una bicicleta y era frágil como una buena intención. Nuestro amigo la observaba petrificado y no reacciono hasta un par de minutos después, cuando se dio cuenta de que iba a perder su habitual transporte.

Salió disparado, enrredándose en las puntas de su bufanda, y alcanzo a trepar al bus en el último instante .
Estuvo todo el día distraído, trabajando sin ganas, con la mente ocupada en la figura de porcelana. No podía dejar de pensar en ella. A la mañana siguiente lo vi salir apresuradamente de la pensión cinco minutos mas temprano, lo cual descontrolo los relojes de todos los vecinos. Se instaló frente a la ventana del anticuario y allí estuvo un largo rato mirando con la boca abierta. Fue en ese momento, tal como él me contó mucho después, cuando la gorda de porcelana le guiño un ojo.

Don Cornelio ,lógicamente, pensó que había visto mal . Era miope muy miope como ya dijimos. Sacó su lentes , los limpio con cuidado y se los colocó, pegando la nariz al vidrio para ver mejor. ¡ Y entonces le pareció que la gorda le guiñaba el otro ojo!

Comprendió que por primera vez llegaría tarde a su trabajo, porque no pudo apartarse del escaparate. Se quedó alli haciendo morisquetas , saludos pequeñas reverencias, cortesanas, hasta que empezó a juntarse la gente a su alrededor para observar su curioso comportamiento. Dde súbito se percató de que era el centro de una aglomeración y, espantado entró a toda prisa a la tienda para huir de los mirones. Al mover la puerta sonaron unas campanas chinas y tuvo otro sobresalto porque pensó que había roto algo pero la sonrisa amable del anticuario lo tranquilizó.

Nuestro amigo quedó de pie entre aquellos peculiares objetos, paseando la vista por todos lados, temeroso tal vez de que allí surgiera un pulpo o una profesora de matemáticas.
-Lo ví mirando a la Ninfa, ¿ le gusta ?-inquirio el anticuario, mientras rociaba con neptalina una lechuza embalsamada.

-Creo que me guiñó un ojo - dijó Don Cornelio sintiéndose como un imbécil .
-Es muy antigua y muy rara - explicó el otro sin sorprenderse en absoluto.
-Podría jurar que también me guiñó el otro - agregó don Cornelio con un hilo de voz .
-Es posible...
¿Cuánto vale? quiso saber el escribiente.
¿Cuánto gana usted ? preguntó a su vez el anticuario atusando sus bigotes de mosquetero.

Don Cornelio extrañado se lo dijo .
-Entonces ese es su precio - dijó el dueño de la tienda sacudiendo a la Gorda con un plumero.

Era una enorme cantidad de dinero para un modesto empleado de notaría . Se aproximó a la estatua esperando que ella hiciera un gesto amigable, pero nada ocurrió: permaneció inmóvil y silenciosa tal como se espera de algo fabricado con loza.

Está bien la compraré decidió Don Cornelio, dejandose llevar por un impulso irresistible.
El anticuario recibio el dinero, sin contarlo lo metió en el bolsillo de su chaleco y dio un par de volteretas entusiasmado.
Ella le cambiaría la vida le aseguró a su cliente . No sabía don Cornelio cuán cierto era lo que oía .
El escribiente levantó a la Gorda con cuidado , descubriendo que era mas liviana de lo que parecía a simple vista. Salió asi cargado de la tienda, despedido por las campanas chinas de la puerta. Pero afuera, todavía se apiñaban los curiosos y, al sentirse observado con burla , retrocedió asustado.

¿Tiene algo para taparla?- pidió .
El dueño de la tienda abrió un baúl de madera y pasó algunos minutos hurgando en su interior , mientras la habitación se impregnaba de un tenue olor a sándalo . Por fin extrajo un gran paño negro que, al ser desplegado , resultó tener en el centro una calavera y dos tibias cruzadas. Era una bandera de pirata.

¿Cómo se llama? preguntó Don Cornelio arropando a la figura con la bandera. Mi nombre es Baltasar, replicó el vendedor con una inclinación.
-No, la estatua...
¡Ah su nombre es Fantasía!, respondió con otra inclinación.
Don Cornelio concluyó que aquel nombre le agradaba y salió a la calle con su nueva adquisición en los brazos, ignorando las miradas de los intrusos y el escándalo de las campanas chinas.
Camino de regreso a su pensión, sin acordarse para nada de la notaría. Abrió la puerta y procuró deslizarse al interior con cautela , para no atraer la atención . Cruzó el vestíbulo en punta de pies y enfiló hacia la escalera, pero cuando ya se creía a salvo, la voz estridente de la patrona lo paralizó en su sitio.

CONTINUARÁ......................................

19 jun. 2008

Sencillamente Grande


"...Las raíces de mi imaginación están plantadas en los primeros años de mi vida en Chile, pero mi oficio de escritora y mi carácter como ser humano han sido definidos por los viajes, que me dieron una idea del tamaño y la complejidad del mundo. Los viajes hacen que uno sea más tolerante, curiosa y humilde. ¡Hay tanto que no sabemos! Además, al ver gente en tantos lugares diversos, uno comprende que somos todos más o menos iguales, las diferencias que nos separan son insignificantes, comparadas con las similitudes que nos acercan..."

(Buenos Aires/California)
Isabel Allende nació en Lima, Perú, donde su padre Tomás Allende, primo hermano de Salvador Allende era funcionario del gobierno de Chile. Ha vivido en distintos países: Bolivia, Venezuela, el Líbano, Bélgica, entre otros. Actualmente y desde hace años vive junto a su marido, el abogado y escritor William Gordon en California, Estados Unidos de América.
Isabel Allende ha publicado diecieciseis libros- el primero fue La casa de los espíritus- y es una de las escritoras latinoamericanas más reconocidas y leídas en los distintos países del mundo.
Entrevista a Isabel Allende
por Araceli Otamendi

¿Cuando empezó a escribir, a trabajar como periodista a los diecisiete años, imaginaba el futuro, tenía idea de su destino, de lo que llegaría a ser como escritora, una persona tan famosa, comunicada a través de su obra con tantos lectores?
A los 17 años muy pocos seres humanos tienen idea de quién son o para dónde van. Yo era una mocosa atrevida e ignorante. La vida me dio la oportunidad de trabajar como periodista, sin haber estudiado la carrera, y aprendí lo que pude en ese oficio. Creí que, con suerte, podría ser periodista por el resto de mi vida. Nunca imaginé que acabaría convertida en novelista y mucho menos que tendría éxito en este extraño vicio de contar.

¿Cuál es el libro que le ha gustado más escribir y por qué?
El libro que más me gustó escribir fue La Casa de los Espíritus porque lo hice con total inocencia, sin tener idea de lo que hacía, sin saber nada del mundo de las editoriales o de los críticos y profesores de literatura, ni siquiera suponía que esas páginas llegarían a publicarse. Me lancé a la escritura por desesperación, me moría de aburrimiento con la vida que tenía y necesitaba contar el caudal de anécdotas que llevaba por dentro desde hacía años. Desde entonces he escrito 16 libros y siempre lo he hecho con alegría, aunque a veces el tema ha sido difícil o triste, como Paula, pero nunca he vuelto a sentir esa energía infantil - no se me ocurre otra manera de definirlo - con que escribí el primero.

¿Cuál es el libro que le ha costado más escribir - en trabajo, en tiempo, en dolor - y por qué?
El que me ha costado más en trabajo, dolor y tiempo es la memoria que empecé el 8 de enero del 2006 y todavía no termino, porque he tenido que revisarla mil veces y confrontar mi version de los hechos con cada miembro de mi familia. Ha sido un proceso muy difícil, que en algunos casos ha costado lágrimas y peleas. Escribir Paula fue doloroso, pero no difícil, porque me sirvió para pasar el primer año del duelo y como catarsis.

En su libro Mi país inventado usted dice que fue perdiendo prejuicios para contar secretos al escribir, sin embargo en su primera novela La casa de los espíritus reconoce que en los personajes hay similitudes con los parientes de su madre. También Paula es una novela autobiográfica. ¿Cuánto hay de autobiográfico en cada libro que escribe?
Es muy diferente escribir ficción teniendo como modelos a personas vivas (parientes, en mi caso) que escribir una memoria, en que la gente aparece con sus nombres. En el primer caso es un ejercicio de imaginación, en el segundo es un intento de aproximarse a la verdad. Sin embargo, en todos mis libros hay elementos autobiográficos o personajes basados en gente conocida. Escribo con más naturalidad cuando conozco bien el tema o lo he experimentado. A veces esa experiencia personal aparece transformada por completo, como en el caso de Hija de la Fortuna, que es una novela sobre la fiebre del oro en California en l848. ¿Qué tiene eso que ver conmigo? Mucho, porque es también una novela sobre el feminismo, sobre la trayectoria de independencia y libertad que yo inicié temprano en mi vida. En otro tiempo y en otras circunstancias, mi vida se parece a la de Eliza Sommers, la protagonista de ese libro.

Usted vivió de joven en Bolivia, el Líbano, Bruselas, Venezuela. Ahora vive en Estados Unidos, ha tenido una vida bastante viajera. ¿Cómo han influido e influyen estos distntos lugares en su escritura?
Las raíces de mi imaginación están plantadas en los primeros años de mi vida en Chile, pero mi oficio de escritora y mi carácter como ser humano han sido definidos por los viajes, que me dieron una idea del tamaño y la complejidad del mundo. Los viajes hacen que uno sea más tolerante, curiosa y humilde. ¡Hay tanto que no sabemos! Además, al ver gente en tantos lugares diversos, uno comprende que somos todos más o menos iguales, las diferencias que nos separan son insignificantes, comparadas con las similitudes que nos acercan.

En su última novela Inés del alma mía, trabaja con personajes históricos. ¿Hace un trabajo de investigación previo a la escritura? ¿Cuánto hay de invención en esta novela?
En todas las novelas históricas que he escrito hay un enorme trabajo de investigación. Si los datos son reales y fidedignos, el lector acepta mejor la parte que es ficción. En el caso de Inés del Alma Mía, todos los hechos históricos son ciertos. La ficción consistió en inventar la voz de Inés Suárez y de algunos de los otros personajes, porque lógicamente la historia no registra ese tipo de cosa.

¿Qué ventajas y desventajas ha tenido para ser escritora su origen chileno, latinoamericano? ¿qué barreras ha tenido que derribar para ello?
Tuve la suerte de publicar mi primera novela en la época en que todavía resonaba en el mundo el Boom de la literatura latinoamericana y existía interés por los libros que venían de nuestro continente. También había interés por Chile, Salvador Allende, la dictadura de Pinochet. Ser latinoamericana y chilena me ayudó. En cambio ser mujer no me ha ayudado, porque me ha costado el doble que a cualquier hombre obtener la mitad de reconocimiento. La crítica ignora o es muy dura con las escritoras. Por suerte he tenido muchos y muy leales lectores, pero te confieso que en estos 25 años en el oficio he tenido a menudo la sensación de ir escalando el Everest.

¿Es común que tenga mucho tiempo en su mente un libro antes de escribirlo?
Por lo general el tema se gesta lentamente y demoro años en plasmarlo en las páginas del libro. Siempre estoy escribiendo y siempre están fermentando ideas dentro de mí. El único libro que he escrito sin pensar, a toda carrera y con inmensa alegría fue El Zorro. La época es fascinante, el personaje existía y la idea no fue mía, sino de la corporación que tiene los derechos del Zorro. Me pidieron que escribiera el libro, investigué el período histórico y los lugares donde ocurriría la acción y el resto salió solo. De todos modos, lo hice con disciplina, con laboriosa investigación y revisando muchas veces cada página. No lo tomé a la ligera. Nunca tomo a la ligera mi trabajo.

¿Cómo es un día de su vida?
Un día normal de mi vida es así: me levanto a las 6.30am y entro al baño a ducharme y maquillarme (cosa que hago todos los días, aunque no vaya a salir ni a la esquina). Willie, mi marido, me prepara té y me lo lleva al baño. En general salgo a pasear a la perra a paso rápido. Reviso mis mensajes en email. Me desayuno con café y una tostada. Luego me voy al cuchitril al fondo del patio, elevo una breve plegaria para llamar a las musas y los espíritus, enciendo una vela y me siento a escribir. La perra me obliga a salir al jardín cada una o dos horas. Tomo té varias veces al día. Como fruta o queso. A mediodía hablo con mi secretaria en la oficina y con mi nuera, Lori, que maneja mi fundación, para resolver lo necesario. Sigo escribiendo y tomando té. A las 7pm me llama Willie a comer. Yo no tengo idea lo que vamos a cenar, él es el cocinero oficial de nuestra familia. Cenamos, comentamos el día, los libros, las noticias, la familia, etc. llega Lori con una bolsa con el trabajo de la oficina que debo atender. Eso no me toma mucho tiempo, nunca más de media hora, salvo que haya entrevistas por email. El resto de la tarde es para estar juntos. Por supuesto, a menudo hay otras actividades: ver a los nietos, ir al cine, cenar con amigos, leer. Hacemos una vida de familia, íntima, privada, retirada. Yo no soy muy sociable y necesito todo mi tiempo y mi energía para trabajar. En el verano, si he terminado el libro, puedo jugar un poco. Tenemos piscina en la casa y el jardín se llena de niños, también vamos de vacaciones por dos semanas con los nietos a lugares lejanos (Galápagos, Australia, Turquía, Kenya, etc.) Tres o cuatro veces al año voy a Chile por una semana a ver a mis padres.

¿Qué es lo que William Gordon, su esposo, le aporta a su escritura y qué es lo que usted le aporta a la escritura de él ahora que él también es escritor?
Willie es mi alma y mi vida, sin él yo no podría escribir. Mi marido provee toda la infraestructura para que yo pueda disponer de tiempo y libertad para mi trabajo, él se hace cargo de los contratos, los problemas legales, el manejo administrativo de mi oficina, la comida, la vida social, etc. Cuando me siento insegura, él me recuerda que debo dejarme de filosofar y limitarme a contar el cuento lo mejor posible. Se le ocurren ideas cuando estoy en blanco, puedo comentar con él el libro que estoy escribiendo y así aclaro algunas cosas. Le cuento mis sueños y me ayuda a interpretarlos, porque los sueños me revelan muchas cosas interesantes de la vida y la escritura. Estamos siempre juntos, es mi compañero en todo el sentido de la palabra.

¿Qué hago yo por él?
Discutimos temas y problemas de sus libros (cómo crear suspenso, cómo desarrollar un personaje, cómo evitar un cliché, etc.) Cuando tiene un original terminado, lo leo y le doy mi opinión como si fuera su editora, pero soy muy respetuosa con sus ideas y su estilo. Nunca olvido que el libro es de Willie, no mío. Leo cuidadosamente la traducción al español. Pongo a su disposición mi experiencia con editores, prensa, lectores, giras, etc.

Los dos nos damos ánimo mutuamente y nos acompañamos en los viajes de promoción.

(c) Araceli Otamendi- Archivos del Sur- 2007- Todos los derechos reservados

15 jun. 2008

Nadie es profeta en su tierra

La incursión de Isabel Allende en la literatura juvenil


Jorge Arturo Flores
El sino de Isabel Allende en su país.
Cierta escritora chilena nos dijo una vez que Isabel Allende era más “seller” que “best”. No es la primera y única ironía que se teje sobre la tarea de la escritora. Lo hemos expresado otras veces. Lo curioso es que las flechas no vienen desde el extranjero, sino de sus propios compatriotas, lo cual los deja en muy mal pie.

La “tristeza por el bien ajeno” es lo que más resalta. ¿El pago de Chile?, ¿El conocido deporte del “chaqueteo”?.
Es posible.En cambio, en el exterior, Isabel Allende sólo ha cosechado triunfos y laureles, además de un reconocimiento universal de parte de sus fieles lectores.Por otra parte, causa extrañeza que algunas críticas provengan de autores nacionales que no venden a raudales, precisamente, ni les ha ido espléndido cuanto a popularidad. Detalle interesante esto último.Hernán Rivera Letelier, otro al que le ha caído el estigma de super ventas, ha dicho sobre el tema: “ que digan que a ellos no les interesa vender. Si no les interesa vender significaría que no les interesa que les lean y si de verdad no les interesa que los lean, no publicarían. Así de simple Con eso está todo dicho.


La literatura juvenil
Algunos autores se encasillan en sus temas y no salen nunca de ahí. Los dominan al revés y al derecho. Con eso les basta. Son las excepciones, en todo caso, porque el verdadero escritor está siempre renovándose, cambiando de aires, investigándose, revolucionándose, inventando. Es su sino.Entre los nichos que resultan difíciles de trabajar está sin duda la literatura juvenil. No es fácil escribir para los jóvenes o para los niños. Casi siempre se cae en la tentación del sermón o la moraleja. No se sabe a ciencia cierta como recibirán los textos. Además, hay que convenir que el conocimiento sobre los gustos de los adolescentes, por poner un ejemplo, no es sencillo. Menos en estos tiempos, cuando la tecnología arrasa fácilmente y les facilita las cosas, evitándoles el problema …de leer un libro.

Interesar a un joven en la lectura es, hoy día, tarea de titanes. Existen otras actividades más placenteras y menos comprometidas. La televisión, verbigracia, los juegos electrónicos, los videos, las computadoras, etc. Ponen una vara muy alta.Los cradores, en tal sentido, tienen un desafío enorme.A los que le interesa, por supuesto.Isabel Allende ha escrito sobre diversos temas en sus libros. Aborda los conflictos internos desde diferentes perspectivas. Desarrolla bien los asuntos y tiene facilidad para escribir. Pues bien, como es una persona pertinaz y consciente de sus capacidades, se ha propuesto internarse en el mundo de la aventura. ¿Tarea difícil?. Depende. Para ella, al tenor de lo que veremos más adelante, no. Ha bosquejado una trilogía de libros, de los cuales ya ha publicado dos.Veamos el primero de ellos.

Una búsqueda interesante
Se llama, “La Ciudad de las Bestias”. Le ha ido bien en esta aventura. Porque hay algo que es irredarguible: Isabel Allende es una excelente narradora, domina bien la tensión dramática, el ambiente, la atmósfera, tiene un humor que no tienen sus “colegas chilenos”, es simple, directa, no busca intrincadas reflexiones metafísicas y respeta al lector, es decir, no “latea”, como ciertos escritores chilenos.Trátase de una aventura en la Amazonia. ¿Protagonistas?: una abuela, su sobrino, un profesor medio chiflado, que al final se endereza, una niña de esas tierras, su padre. Es una expedición en busca de la bestia, un ser inmenso, terrible, algo así como el abominable hombre de las nieves. Lo encuentran, pero también descubren a la tribu de los aborígenes invisibles.

La escritora nos va dejando señales muy actuales sobre la ecología, la devastación de la selva y el apetito de los hombres por exterminar a los primitivos habitantes con el sólo objeto de obtener las riquezas que guarda la tierra. Es una reflexión directa a las conciencias y de seguro ayudará a comprender mejor la situación actual del único pulmón verde del planeta.Los jóvenes captarán de inmediato el texto y con toda seguridad les quedará grabado. En cuando a los adultos, bueno, es impredecible, especialmente cuando de por medio está el poder del dinero o la medianía, íbamos a decir mediocridad, mental.Por de pronto, el libro se lee con sumo interés, “agarra” desde un principio, hay buen manejo de la intriga y el suspenso. Bien delineados los caracteres. Nos recordó nuestras antiguas lecturas juveniles de aventuras (Verne Salgari, etc), las cuales sirvieron para extasiarnos con la imaginativa y nos permitieron vagabundear por los interminables universos de la creatividad, además de ser el pasaporte para nuestra vocación literaria.Libro con más méritos que defectos, aunque a algunos no les agrade o lo encuentren liviano o le hayan detectado fallas gramaticales. A nosotros nos gustó.Es la única medida.En suma, Isabel Allende ha dado con un libro interesante. Ha encontrado una veta que le puede rendir buenos frutos y se le ve liviana en su incesante trabajar.Bien por ella.

Atrás continuarán quedando las miradas turbias y torvas de algunos escritores y criticastros chilenos; lejos se perderán las ironías sobre su capacidad creativa; ahogados quedaran los sentimientos enanos respecto de su talla de escritora.Lo que se ve claro, transparente y definitivo es el éxito que ha tenido en sus fieles e innumerables lectores en gran parte del planeta.Es lo único que cuenta.

Visitas