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22 may. 2008

Maga de las Letras Castellanas


"Escribir obras no sólo es redactar correctamente una historia, sino poner toda el alma en el papel que utilizas para plasmar todas las ideas que salen de tu ser"
Isabel Allende, en el festival Internacional de Literatrura 2008 en Berlin ,
presentando su libro "Ines del alma mía".
Isabel Allende Llona, la admirable escritora y dramaturga chilena nace en Lima el 2 de agosto de 1942, durante el servicio diplomático de su padre, el señor Tomás Allende (primo hermano del ex presidente socialista Salvador Allende) , fruto del matrimonio con la señora Francisca Llona.
La magia de esta interesante celebridad de origen sudamericano ha traspasado fronteras, sus obras no solo están presentes en los diferentes países de América latina, sino también en la América anglosajona y en Europa, siendo traducidas todas sus obras en diferentes idiomas como el portugués, alemán, inglés, italiano, alemán, entre otros.
Con una vida poco estable porque tuvo que sufrir varias veces cambios de domicilio, marcaron inolvidables experiencias que quizás contribuyeron a enriquecer la imaginación que se plasmaría mas tarde en sus obras tanto literarias como dramaturgas ; de niña vivió un tiempo en Beirut -Líbano, más tarde en Bolivia durante una misión diplomática de su padrastro. En Bolivia se educo en un colegio inglés y sucesivamente en un colegio estadounidense. Trabajó para la FAO (Agricultura y Alimentación), en la organización de las naciones Unidas desde Chile. Viajó por Europa en busca de éxitos, trabajo y vivió tanto en Suiza como Bélgica.
Más tarde nació su hija Paula en 1963 y su hijo Nicolás en 1966 de su matrimonio con Miguel Frías. Isabel a pesar de llevar ya un rol como madre, luchaba incansablemente por ser una mujer que trabajaba como periodista y ofreció un lugar importante a la palabra "mujer" dentro de una sociedad machista latinoamericana, lucho descartando tabúes de que las mujeres son sólo para educar niños y llevar a cabo tareas domésticas .
El tiempo y los problemas políticos agravaron la situación en Chile (Dictadura militar de Pinochet), Isabel se autoexilió en Venezuela junto con su familia, trabajó como periodista y maestra. En 1981 despues de seis años de estar radicada en Venezuela, recibe noticias de la enfermedad de su amado abuelo, que lo tenía postrado en el lecho del dolor, escribe una carta para su abuelo, ironías de la vida, más tarde esta carta sería un manuscrito de su primera novela titulada "la Casa de los espíritus" (1982), novela que hizo de su nombre una celebridad mundial.

No contenta con este salto a la fama Isabel Allende siguió sembrando futuros triunfos a través de la prosa y obras dramaturgas como:

La casa de los siete espejos (1975).
La casa de los espíritus (1982).
La gorda de porcelana (1984).
De amor y de sombra (1984).
Eva Luna (1987).
Cuentos de Eva Luna (1989).
El plan infinito (1991).
Paula (1994).
Afrodita (1997).
Hija de la fortuna (1999).
Retrato en sepia (2000).
La ciudad de las bestias (2002).
Mi país inventado (2003)
El reino del dragón de oro (2003)
El bosque de los pigmeos (2004)
El Zorro: Comienza la leyenda (2005)
Inés del alma mía (2006)
La suma de los días (2007)
La Revolución desarmada (2007)

Isabel Allende, mujer que ha sabido luchar por sus triunfos, a pesar de la fama de su conocido apellido "Allende", siempre ha intentado buscar su camino por méritos propios. En lo profesional es una mujer digna de admirar, en lo personal a pesar de su fracaso en su primer matrimonio logró encontrar nuevamente el amor y esta vez para siempre al lado de su compañero Willy Gordon, a quien conoció en los Estados Unidos en el año de 1987, actualmente viven en California en una acogedora casa, donde vive el protagonismo de su vida personal.

Como parte de la personalidad de la escritora, es una mujer muy sensible e imaginativa, lo cual le permite inspirarse en su lugar de trabajo (su despacho), que queda a 20 minutos de su casa Obras que han llegado a ser exitosas en el mercado mundial como "Paula" que es una narración y descripción de la vida, enfermedad y muerte de su única hija quien murió de la enfermedad de Porfiria en un hospital en España, ella no solo escribe la historia de su hija Paula sino que comparte con sus lectores una intimidad que va más allá de su rol como escritora.

Isabel Allende es un ejemplo a seguir, pero cada quién llevando un estilo propio, estilo que transforme tus letras en una obra de arte que lleve tu nombre. Que toda persona que escribe sea guiada por esa magia de sentimientos, imaginación, estilo propio y corazón.¡Que viva nuestra lengua y cada poeta latinoamericano, que siente el orgullo de usar tinta y papel para llevar a conocer nuestra cultura!.¡Esto es nuestra amada América latina, orgullo, talento y amor a lo que hacemos con vocación!

Recuerdos inolvidables para Isabel

" Esto es la primera copia de mi primer libro, la Casa de los Espíritus. Esto tiene una dedicación de mi padrastro y también es firmado por los actores que aparecieron en la película. Cuando yo lo escribía, yo no era nadie. Yo no tenía ninguna voz(voto), ningún trabajo. Yo era una niña tan malhumorada, enfadada, triste. Ahora, siempre conecto el agua caliente, me siento bendita "


" Cuando yo esperaba a mi hija, Paula, hice estas muñecas de trapo para ella. Como un niño ella siempre los tenía con ella. Cuando ella estaba enferma, ella se parecia a una muñeca.



" Soy una extranjera eterna; la hija de diplomáticos, una refugiada, una inmigrante. He comenzado desde el principio en un nuevo lugar con una nueva lengua varias veces, entonces no estoy conectado a objetos. Pero tengo un armario lleno de las cartas de mi madre, escritas por el período de 30 años. Si no le escribo cada día, pareceque no he cepillado mis dientes "



" Este Buda es de Birmania pero lo compré en Tailandia. Los budistas tienen un modo de ver la vida que no es sobre la ambición personal "


" Me gusta este cuadro(imagen) de Paula, tomada en un restaurante en Segovia. Ella parece rezar pero ella miraba el alimento. Dispersé la mayor parte de sus cenizas en los bosques como ella quiso, pero guardé(mantuve) unos en este tarro. Esta carta de ella nos dice ser feliz, y dice a su marido Ernesto encontrar a otra esposa. Ella dice que su espíritu permanecerá. Y esto tiene su presencia.
" Estas eran las zapatillas de Paula. Una vez al año tenemos una ceremonia para recordar a Paula y las sacamos "

" Esta mesa de roble española estaba en la casa de mi abuelo. Es donde mi abuela tenía sesiones de espiritismo, tan en mi mente, es acusado de la energía espiritual, si hay tal cosa "



" La lectura de Shakespeare me hizo una escritora. Él me reveló la idea de tragedia y comedia, causa y efecto. No quiero ser predicadora, quiero ser entretenida "

" Mi hijo es mi alma. Estos eran sus primeros zapatos. Tengo una relación espléndida con mi nuera y trabajamos juntos en la fundación. Hoy hay 27 millones de esclavos en el mundo, sobre todo mujeres y muchachas. Sé para el resto de mi vida que esto va a ser mi misión y mi lucha "


" Esto esta hecho a mano por un amigo. El marco perteneció a mi abuela


" Después de que mi hija murió, yo era incapaz de ver la belleza del mundo. Continué un viaje a la India. Hay una urgencia en todo allí que me sacudió de pena. Yo tenía este toque(anillo) hecho porque la serpiente es un símbolo de renovación; que usted pueda deshacerse , qué usted quiera y comienza otra vez.

Piensa en algo generoso, piensa en Paula

Paula y Manuel
Karly Gaitán MoralesA quince años del fallecimiento de Paula, hija de Isabel Allende
El 8 de enero de 1992, en los pasillos de un hospital en Madrid y motivada por su agente literaria Carmen Balcells, comenzó Isabel Allende a escribir su libro Paula. Al inicio se trataba de una historia para su hija que entonces permanecía en coma luego de una crisis de porfiria sufrida en diciembre de 1991. Mientras comían, la agente rompe silencio y se dirige a Isabel: “Escríbele una carta a Paula… La ayudará a saber lo que pasó en este tiempo que ha estado dormida.” La escritora se dedicó a narrar su biografía y la de su familia en cuanto le fue posible poner en orden las ideas y acomodarlas en una carta para su hija: “Escucha, Paula, voy a contarte una historia, para que cuando despiertes no estés tan perdida”, se puede leer en la primera página de la obra.A Paula no le alcanzó la vida para poder leerla, como nunca leyó su correspondencia el abuelo de Isabel, el Tata, a quien comenzó a escribir una carta que con igual destino terminó convertida en su primera novela, La casa de los espíritus. Entonces Paula era una adolescente.

Once años después escribe la primera frase del libro dedicado a su hija: “Hace once años escribí una carta a mi abuelo para despedirlo en la muerte, este 8 de enero de 1992 te escribo, Paula, para traerte de vuelta a la vida”. El manuscrito fue realizado en realidad para despedirla, aunque Isabel no lo sabía ese día, y se quedó junto a su cama con lápiz y libretas en mano para acompañarla hasta el momento del paso de un estado a otro de la existencia.Paula no recoge sólo una línea histórica y relatos perdidos en incertidumbres y ensoñaciones que provocan a la imaginación, sino que auxiliada por la literatura figurada con el fantasioso toque latinoamericano, la obra está inundada de conmovedoras reflexiones de una madre sumergida en un monólogo, en comunicación sensorial con su hija, que postrada no puede responder a los estímulos físicos. Va

Isabel clamando a ratos: “¿Sanarás, hija mía? Te veo en esa cama, conectada a media docena de tubos y sondas, incapaz siquiera de respirar sin ayuda. Apenas te reconozco, tu cuerpo ha cambiado y tu cerebro está en sombra”. El libro fue escrito sin corrección ni regresos de páginas, durante la estancia en la sala de internos y en la unidad de cuidados intensivos por seis meses en Madrid, y en la casa de San Francisco, en California, otros seis meses a partir de junio de 1991, cuando Paula fue trasladada para buscar mejores soluciones médicas. La resma de papeles que Carmen entregó a la escritora se acabó muy pronto, su pluma había cogido un vuelo irrenunciable y cuando hubo que editarla y publicarla, la destinataria de la carta había muerto.

Paula Frías Allende nació en 1963, y en diciembre de 1992 --cuando murió-- tenía 28 años, trabajaba como psicóloga voluntaria en un colegio, y su esposo, Ernesto, como ingeniero electrónico, un matrimonio que al primer aniversario de bodas se encontraba la novia tumbada en una cama. En una habitación en California y acompañada de su familia cercana, entre los conciertos de Mozart, caprichosos violines en las sinfonías de Vivaldi y los nocturnos de Chopin, el domingo 6 de diciembre de 1992 a las cuatro de la madrugada murió Paula.

“Adiós Paula, mujer. Bienvenida Paula, espíritu”, se despide la madre en esa carta de 433 páginas en una edición de bolsillo de Ave Fénix.

Manuel

Manuel Jirón, de 24 años, y estudiante de cuarto año de derecho, leía el libro Paula acostado en su cama en la sala de quimioterapia del Hospital La Mascota, en Managua, donde permanecía internado por algunas semanas desde 2003. En sus letargos de recuperación jugaba ajedrez con los visitantes y compañeros de sala, intercambiaba mensajes por escrito en su celular con amigos, leía novelas policíacas, de misterio y las famosas latinoamericanas. Retomó la lectura de Isabel Allende recorriendo desde Eva Luna hasta Paula, que lo leía por primera vez.Ciego desde los cuatro años, en 1984 Manuel había sido llevado a Cuba para tratamientos y cirugías; hijo primero de padres dispuestos a dedicar su vida a ayudarle a sanar sus males.

Pero no hubo manera de devolverle el privilegio de la visión al niño. Era tan pequeño cuando ocurrió, que para él, ser ciego era como haber nacido así, solamente tenía un recuerdo de sus tiempos de visión: él jugando con camiones de construcción de color amarillo. Pleno bibliófilo adquiría pilas de libros editados en el sistema Braille, comprados por internet, prestados por otros ciegos o solicitados a domicilio en la Biblioteca de Ciegos de Nicaragua “Luis Braille”, donde tienen títulos que van desde La Santa Biblia hasta Las mil y una noches.

Rostro pecoso, espalda y brazos llenos de lunares, alto y recio (pues iba al gimnasio) hacía cosas que usualmente no se acostumbra a ver que los ciegos hagan, como jugar tablero, dominó, ajedrez, monopolio, revisar su e-mail y escribir en la computadora (usando todos los dedos como un mecanógrafo) guiándose por un mensaje en audio que le decía los comandos que tocaba; escribía largas oraciones a mano en el alfabeto normal sin haber nunca visto las letras, conducía bicicleta… todo por movimientos sensoriales y un fino oído. También, como muchos ciegos tocaba la flauta y el clarinete, había hecho cursos de inglés y lo hablaba perfectamente luego de nueve niveles. Los lunares y pecas de su piel no eran una casualidad, sino la manifestación de su cáncer, que cuando se descubrió todo pasó tan rápido que apenas quedó tiempo del tratamiento.

Un tumor se desarrolló primero en su espalda hasta que el cuerpo producía células cancerígenas por todas partes, le aparecían tumores a menudo.Cuando el tratamiento de quimioterapia comenzó no volvió a tocar la flauta, no conducía la bicicleta ni salía a nadar. En su casa se desarrollaban tertulias literarias, y cuando tenía ánimo leía Paula, el libro que cargaba consigo junto a su colcha que le protegía del aire acondicionado de las salas del hospital. Lo leyó desde finales de 2004 y los meses más difíciles en 2005 cuando estaba en la fase final de su enfermedad. Solía decir cuando se le ofrecía otro libro prestado:

“No he terminado éste, porque leo Paula para sentirme vivo”.
Contaba que cuando apagaban las luces de la sala se quedaba pensando en las historias que había leído, conmovido por el final de Paula y el amor de la madre. El 5 de diciembre de 2005 a mediodía entró en coma, permaneció en la sala de cuidados intensivos hasta la mañana del 6 de diciembre, respondía a los ruidos que se producían en el cuarto donde su hermana Roxana y su amiga Zaira lo acompañaban. Murió a las once y diez de la mañana asistido por ellas, tenía 25 años. Manuel y Paula murieron el 6 de diciembre, había sido Paula el último libro leído en su vida, que le había acompañado con gran sanación en sus horas de hospital. ¿Habría alguna conexión? Coincidencia o realidad

Valore usted, queridísima lectora y lector.
San José, Costa Rica, noviembre 2007.

Paula es un Angel aunque nadie lo crea era un ser generoso y continua siendo un Angel Azul allá en el infinito espiritual en el que habita, Gracias Pau.....

21 may. 2008

FUNDACION ISABEL ALLENDE

Nuestra Historia
La Fundación Isabel Allende nació el 9 de diciembre de 1996 en homenaje a mi hija Paula Frias cuya muerte prematura me devastó. Paula tenía solamente veinte y ocho años, era una joven graciosa y espiritual, la luz de nuestra familia.
Durante su corta vida, Paula trabajó de voluntaria en comunidades marginales en Venezuela y España, ofreciendo su tiempo, su dedicación total y sus habilidades como educadora y psicóloga. Tenía un profundo espíritu de servicio. Cuando se presentaba alguna duda, su lema era: ¿Que es lo más generoso que se puede hacer en este caso? Mi Fundación, basada en sus ideales de servicio y compasión, fué creada para continuar su trabajo.

Los fondos iniciales para la fundación procedieron de la venta de Paula, una memoria que escribí después de su muerte. Hasta la fecha, recibo cartas innumerables de lectores tocados por el espiritu de Paula.
Desde 1996 he contribuido anualmente a la fundación con ingresos de mis otros libros.

Misión
Mi fundación se guía por una visión de un mundo en el cual las mujeres han alcanzado justicia social y económica. Esta visión incluye empoderamiento y protección a mujeres y niñas.
La fundación es pequeña, solo una gota de agua en el vasto desierto de la necesidad humana, por eso no puedo expander my apoyo inmesuradamente. He aprendido que es más eficiente concentrarse en asuntos específicos y en áreas limitadas. Por lo tanto yo apoyo ciertas organizaciones sin lucro en el área de la bahía de San Francisco y en Chile cuya misión es proveer para mujeres y niñas:
Autodeterminación reproductiva
Cuidado médico
Educación
Protección contra la violencia, explotación y/o discriminación
Durante la década pasada, La Fundación Isabel Allende ha otorgado donaciones y becas a través de los siguientes programas:
Donación Esperanza (ver
grant guidelines)
Beca Paula
Premio Espíritu

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