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26 nov. 2007

"DAR HASTA QUE DUELA"



"Da hasta que duele" La política y el amor en Isabel Allende

Se me ocurre que los terroristas de Al Qaeda fueron los más sorprendidos con el alcance del atentado. Pensaban hacer un hueco en las torres, nunca se imaginaron que se vendrían abajo. En ese caso la reacción habría sido menos histérica y el Gobierno habría hecho un cálculo más realista del poder del enemigo”,

declara.Jorge Ramos/Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Fecha de actualización: 11/25/2007

Estados Unidos es su país adoptivo y no piensa dejarlo. Pero su cariño por este país no le impide a la escritora chilena, Isabel Allende, ser durísima y demoledora en su crítica social.

“A los estadounidenses les encanta la idea de la inmigración, es el fundamento del sueño americano —un pobre diablo que llega a estas orillas con una maleta de cartón puede convertirse en millonario—, pero detestan a los inmigrantes”, señala Allende.

Hay más. En su libro “La suma de los días”, Allende utiliza la cita de su nieta Andrea —“palabras, no bombas”— para criticar la guerra de Bush en Iraq.

“El presidente Bush no prestaba oídos, divagaba como un loco, desprendido de la realidad y rodeado de sicofantes”, dice. Añade que es, también, implacable con una prensa poco crítica y sedosa con el poder. Los bombardea por solo presentar imágenes “asépticas” de una guerra sangrienta.

Sugiere, además, un cierto grado de exageración en la reacción norteamericana tras el 11 de septiembre de 2001.

“Se me ocurre que los terroristas de Al Qaeda fueron los más sorprendidos con el alcance del atentado. Pensaban hacer un hueco en las torres, nunca se imaginaron que se vendrían abajo. Supongo que en ese caso la reacción habría sido menos histérica y el Gobierno habría hecho un cálculo más realista del poder del enemigo”, declara.

Allende se queja amargamente de cómo ha cambiado un país que, en un momento dado, era considerado uno de los principales defensores de la libertad y los derechos humanos en el mundo.

“Sucedió lo que nadie podía haber imaginado poco antes en Estados Unidos”, escribe, “se suspendió el derecho a hábeas corpus de los detenidos y se legalizó la tortura”, en claras referencias a los abusos en las cárceles de Guantánamo y Abú Ghraib.

Pero su crítica no es partidista. Igual azota a Bill Clinton, durante el escándalo por su romance con Mónica Lewinski, al decir que se trató de la “chupada” más cara de la historia. Esa frase, que pronunció por primera vez en una entrevista (pero que aquí no reproduzco completamente), la perseguiría, muy a su pesar, en otros encuentros con la prensa.

Pero no es política lo que domina el nuevo libro de Allende.

El libro está planteado como una serie de cartas a su hija Paula —contándole lo que ha ocurrido desde que ella murió por un mal tratamiento de una rara enfermedad— y cómo intenta superar su terrible ausencia.

“En todos estos años me parece que se han ido abriendo mis cavernas selladas y con tu ayuda ha entrado luz”, escribe.

Este libro es, también, una suma de reflexiones sobre la familia y la vida a principios del siglo 21. Las familias, nos explica, “como casi todo en este mundo, se transforman y evolucionan”.

Y sigue: “No hay reglas fijas para las relaciones humanas, se pueden reinventar, podemos ser originales... La vida no es una foto, en que uno ordena las cosas para que se vean bien y luego fija la imagen para la posteridad; es un proceso sucio, desordenado, rápido, lleno de imprevistos... La vida se hace caminando sin mapa y no hay forma de volver atrás”.

Inevitablemente encontramos trivia allendista. ¿Cuándo se ha sentido más famosa Allende? No, no es por el éxito de sus libros, sino en una vuelta al estadio —durante las Olimpiadas de Invierno en Italia en 2006— y bien acompañada por la actriz Sofía Loren. Por si le interesa saber, Antonio Banderas es una de sus (inocentes) debilidades y usa una frase —“los demás tienen más miedo que tú”— para vencer el miedo a enfrentarse con auditorios llenos.

La parte más tierna del libro se esconde en las últimas páginas. La escritora tiene el privilegio de contar su propia historia con final feliz. ¿Y por qué no?

Tras describir los altibajos de su matrimonio, Allende descubre el verdadero amor con su pareja en esos pequeños detalles que forman las horas.

“Estas rutinas de cada día nos unen más que los alborotos de la pasión”, advierte.

Y, al final, se suelta ante su esposo Willie; se tira sin paracaídas después de toda una vida protegiendo férreamente su independencia.

Paula, su hija, decía que había que “dar hasta que duela”. (Allende ha creado una fundación —iniciada con los ingresos de la publicación de su libro “Paula”— para brindar educación, protección, salud y control de la natalidad a las mujeres.) Pero esa frase va más allá de los fines filantrópicos.

Este es un libro en que se nota que da hasta que duele. No es fácil para nadie exponerse así. Uno se queda con la impresión de que nos ha contado casi todo. Pero quizás está condenada a hacerlo.

Como ella misma dice: “Lo que no escribo se me olvida, es como si nunca hubiera sucedido”.
The New York Times Syndicate.

21 nov. 2007

SIEMPRE TAN MAJA NUESTRA SEÑORA ISABEL

Olivia y yo detestamos el Ford 1932 de Willie porque no tiene ventanas y el viento nos revuelve el peinado.
Olivia, aterrorizada, en el Ford 32, último trofeo de Willie (por lo menos no es una nueva esposa jóven).

15 nov. 2007

Cuando tengas dudas preguntate que es lo más generoso


Isabel:
Mi generación fue criada para seguir los pasos de nuestras madres. Hoy, se espera que las mujeres se eduquen, estén informadas, trabajen fuera de casa, tengan una carrera, etc. esto no fue así para mi generación.

Cuando era una adolescente, se inventó la píldora anticonceptiva y, de pronto, todo cambió para las mujeres. Llevó un tiempo que el concepto de mujeres fuertes y empoderadas llegara a Chile, y más tiempo aun que llegara a mi neolítica familia, pero al final lo hizo. Poco después, empecé a trabajar como periodista en una revista femenina. Éramos cinco mujeres jóvenes que se atrevían a tratar temas que nadie discutía en público.

Estoy orgullosa de decir que en pocos años provocamos un profundo cambio en nuestra cultura. Las mujeres que entonces luchaban por la liberación tenían que soportar más presiones: tenían menos medios y habilidades, se sentían culpables porque las criticaban hasta sus madres, había un techo impenetrable en el trabajo, ganaban mucho menos que los hombres y trabajaban más que los hombres para poder cuidar a los hijos y el hogar. Se suponía que los hombres no hacían las tareas domésticas. Hoy, los hombres jóvenes saben que tendrán que compartir las tareas del hogar y ayudar a cuidar a los niños.
Los obstáculos parecían inmensos para las mujeres de mi generación, pero también era inmensa la energía. Estábamos convencidas de que ganaríamos la guerra, aunque perdiéramos algunas batallas, y a su debido tiempo –quince o veinte años como máximo– las mujeres de todo el mundo tendrían vidas mucho mejores. Hoy, a medida que más mujeres ingresan a la fuerza laboral, son más firmes, tienen más derechos e incluso cambiaron las reglas de juego. Por ejemplo, ahora tenemos nuevas leyes que nos protegen del acoso sexual, tenemos licencias por maternidad más largas, etc. Lo que queremos es igualdad con los hombres en materia de derechos, sexualidad, oportunidades, trabajos, salarios, etc.
No queremos ser iguales a los hombres; queremos tener las mismas opciones. Esta generación joven de mujeres tendrá un tremendo impacto en el futuro: cambiará nuestra civilización y nos llevará a otra etapa de la evolución. Aunque no todas las mujeres lograron lo que mi generación quería para ellas, algo es verdad: nunca antes en la historia tantas se han sentido tan empoderadas. El sueño de unir a las mujeres se hizo realidad. ¡Y es una excelente noticia!
Lori:
Empecé a trabajar con Isabel hace ocho años. En ese momento, yo tenía mi propia empresa de diseño gráfico y diseñé su libro Afrodita. También estaba saliendo con su hijo, Nicolás, y me pidieron que ayudara en la fundación familiar porque la organización había crecido demasiado rápido y no tenían la infraestructura para manejarla. En ese momento, pensé que sería un trabajo por seis meses: establecer la visión y la misión de la Fundación, crear un sitio web y un proceso para manejar las donaciones, diseñar su papel membretado y poner en funcionamiento algunos sistemas básicos.
Bueno, ya pasaron siete años y me enamoré del trabajo de la Fundación, para no mencionar al hijo de Isabel, con el que me casé en 1999. Trabajar con Isabel fue un regalo increíble para mí. Posiblemente sea la trabajadora más ardua que conozco y, al mismo tiempo, el ser humano más generoso que haya conocido jamás. Escribir, hacer una gira presentación de un libro, estar con su familia, pintar, hacer joyas, cocinar… todo lo que hace lo hace con calma, con un corazón generoso, con una completa concentración, con un espíritu alegre y con un montón de amor y un alma increíblemente generosa. No hay nada casual en su proceso de escritura o en su compromiso por su trabajo.
Escribe todos los días por casi 14 horas, empezando el 8 de enero y terminando solo cuando el libro está listo.
Suele citar una frase de su hija Paula: “Cuando tengas dudas, pregúntate qué es lo más generoso”.
E Isabel vive ese lema a cada minuto, todos los días de su vida. La visión de Isabel es tener el 50% de mujeres en el manejo del mundo. Ella escribió: “Quiero traer a la mesa la energía femenina. Quiero que las mujeres trabajen juntas por la paz, por la protección de ambiente, por la eliminación de la pobreza, por la educación, por el cuidado de la salud para todos, y mucho más.
Deseo que las mujeres puedan crear sus propios partidos políticos y votar masivamente por esas cuestiones que les importan a ellas y a sus familias”. Mi visión está en sincronía con la de nuestra Fundación, que está guiada por la visión de un mundo en el cual las mujeres hayan logrado justicia social y económica. Esta visión incluye el empoderamiento de las mujeres y niñas y la protección de las mujeres y los niños. Empoderamiento quiere decir tener el control de sus vidas y tener independencia económica. Creemos que los medios para obtenerlo son: autodeterminación reproductiva, cuidado de la salud y educación.
Para lograr justicia social, las mujeres y los niños deben estar protegidos de: violencia, explotación, discriminación.
Unirse, compartir información, hablar con los demás. Saber que otras mujeres están ahí para ti, ser testigos de sus vidas, aprender de su experiencia... te harán sentir empoderada. El aislamiento hace que la gente se sienta impotente y débil. Ésa es la idea del confinamiento en solitario: quebrar el espíritu. También les diría a las mujeres jóvenes: procúrense una educación, ayúdense a ustedes mismas.

La imagen de EEUU al mundo

Isabel Allende "horrorizada" por la imagen que EEUU proyecta al mundo


WASHINGTON (AFP) — La escritoria chilena Isabel Allende se dijo "orgullosa" de tener la ciudadanía estadounidense, pero se manifestó "horrorizada" por la imagen que Estados Unidos proyecta al mundo, durante una charla este miércoles en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington.
"Estoy muy orgullosa de ser estadounidense por las razones correctas", explicó Allende, pero "(estoy) horrorizada por la imagen que proyectamos al mundo", sostuvo la escritora.
Allende, quien durante más de una hora habló en un formato de entrevista y fue reiteradamente aplaudida por la concurrencia, también tuvo palabras de crítica para el presidente estadounidense George W. Bush, sobre todo cuando se le preguntó "qué es lo que le disgusta" y la escritoria respondió con un seco: "Bush".
Entre varias conocidas anécdotas de su vida, como el encuentro con el poeta chileno Pablo Neruda que la inclinó a decidirse por la literatura, Allende se refirió también a la cuestión migratoria tras ser interrogada sobre las deportaciones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos.
Los inmigrantes van a un lugar por elección, y trabajan pensando en el futuro, dijo. "Vienen a trabajar (...) escapando de la extrema pobreza y la violencia", añadió, y predijo que como ocurrió con otras corrientes migratorias en Estados Unidos, los hispanos -la mayoría de quienes llegan a Estados Unidos son latinos- serán asimilados.
Allende promueve por estos días su nuevo libro "La suma de los días", que se encuentra en los primeros lugares de venta en varios países de América Latina.

12 nov. 2007

Dallas/Fort Worth

Al fin traen a Isabel Allende
12:00 AM CST on Monday, November 12, 2007
LORENA FLORES/Al Día

Hoy lunes el Dallas Women's Foundation estará celebrando su almuerzo anual número 22, su evento más importante del año, para el cual han invitado como oradora principal a la escritora chilena Isabel Allende.

"Hemos estado tratando de invitarla por varios años, pero es un poco difícil tenerla porque está muy ocupada escribiendo libros. Nosotros no habíamos tenido una mujer hispana como oradora desde hace mucho tiempo y sentíamos que era muy importante hacerlo ahora", cuenta vía telefónica Becky Skyes, directora ejecutiva del Dallas Women's Foundation.

Conocida por obras como La Casa de los Espíritus, Paula, Mi país inventado, Hija de la fortuna, entre otros Isabel Allende es una de las autoras, activistas y filántropos más conocidas en el mundo.

"Nos encantan sus mensajes, ella tiene su propia fundación para ayudar a las mujeres y simpatizamos mucho con su manera de ver el mundo", dice Skyes sobre otros atributos que llamaron la atención para invitar a Allende.
Con una trayectoria de más de 22 años, el Dallas Women's Foundation es una organización pública que se encarga de conceder fondos a organizaciones locales que ayudan a las mujeres y a las niñas.

"Somos una de 120 fundaciones iguales alrededor del mundo, 20 de ellas en otros países y alrededor de 100 en Estados Unidos. La nuestra es una de las fundaciones más antigua y grandes. No tenemos miembros, tenemos donadores y estos incluyen varios miles de donadores activos que colaboran con donaciones desde $5 hasta cifras mayores", explica la directora ejecutiva de la fundación que actualmente está presentado especial atención a la problemática alrededor de las mujeres y niñas latinas en Dallas.

Anteriormente el almuerzo anual ha tenido como invitados a figuras como la ex primera dama Rosalynn Carter, la primera ministra de Pakistán Benazir Bhutto y Wangari Maathai, acreedora al premio Nóbel de la paz.
"Siempre tratamos de traer líderes y personas interesantes, este año esperamos más de 2,000 personas en el evento y será uno de los más grandes en términos de asistentes y del dinero que se recaudará", dice la directora ejecutiva de la fundación.

La charla de Isabel Allende, que se llevará a cabo en el Adam's Mark Hotel, girará en torno a su vida, su pasión por ayudar a las mujeres y la fuerza e importancia de la mujer para construir una comunidad. Para más información visite www.dallaswomensfoundation.org o llame al 214 965-9977.
lflores@aldiatx.com
469 977 3629

3 nov. 2007

Isabel Allende


Die Dolmetscherin Michi Strausfeld und Isabel Allende


Isabel Allende und Hannelore Hoger beim Signieren der Bücher


Rinhard Wittmann und Isabel Allende vor der Lesung in der Aula der LMU



Vor der Lesung


Auf dem Weg zur Lesung


Isabel Allende und Hannelore Hoger

© Lissy Mitterwallner Galerie: Isabel Allende im September 2007

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