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27 ago. 2007

La Suma de los Dias

La vida de Isabel Allende y la de su familia, a fondo en un nuevo libro



Con humor y ternura, la escritora le cuenta a su hija Paula, muerta en 1992, qué pasó desde su partida. En un pasaje trágico, Allende le explica cómo se enteró de que un corte de luz la dejó sin oxígeno en el hospital.

Se podría pensar que Isabel Allende había abierto todo su corazón en Paula, el libro que escribió mientras su hija estaba en coma en un hospital. Allí, durante los largos meses en que Paula se obstinaba en no despertar, la escritora le contó la historia de la familia "para que cuando despiertes no estés tan perdida". El libro termina con la muerte de Paula y sí, parecía que eso era todo. Pero ahora Allende le vuelve a hablar a Paula en La suma de los días, que estará en las librerías el martes, y muestra un dolor que es infinito.

A poco de empezar el libro, Allende cuenta que, tras la publicación de Paula, en 1994, le llegaron miles de cartas. Y el horror: "Entre las cartas llegó la de una joven enfermera que te había atendido en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Madrid. (...) La enfermera decía que después de leer el libro consideró que era su deber contarme lo que había ocurrido. La negligencia médica y un corte de electricidad, que afectó la máquina de oxígeno, te destruyeron el cerebro. Muchas personas en el hospital sabían lo sucedido pero trataron de ocultarlo".Difícil seguir adelante con ese peso. Pero la vida continuó y la familia se agrandó. Eso, empezando con la ceremonia en la que las cenizas de Paula fueron esparcidas en un bosque, es lo que Allende cuenta en este libro. "En La suma de los días, como en Paula, he procurado acercarme lo más posible a la verdad y a la realidad. Aclaro, eso sí, que en ambos casos se trata de libros muy personales, muy subjetivos.

Son libros escritos desde la emoción y el recuerdo".Claro que además de emoción y recuerdos, la materia prima del libro incluye las vidas de los demás. Sus vidas privadas, se entiende. La escritora resuelve esto en las primeras páginas de La suma..., cuando dialoga con su agente, Carmen Balcells: "A mi familia no le gusta verse expuesta, Carmen", dice la autora. "Si hay que escoger entre contar una historia y ofender a los parientes, cualquier escritor profesional escoge lo primero", le contesta desde Barcelona la "mamá grande" de la literatura latinoamericana. Y ahí vamos.Primero aparece Jennifer, hija de William C. Gordon, el actual marido de Isabel Allende. Jennifer es una drogadicta grave, que cuando empieza la novela se acaba de fugar del hospital donde la internaron. "Era adicta a casi todas las drogas conocidas, desde el tabaco hasta la heroína", dice Allende. Todo a su alrededor es triste hasta el día en que llega con una noticia: "Estoy encinta". Así, con su madre intoxicada, nació Sabrina, "de facciones finas y ojos grandes, almendrados y oscuros". Jennifer escapa y ahí van el abuelo Willie y la madraza Allende a rescatar a la chiquita, por cuya vida casi nadie apuesta. "Asumo mi papel de madraza con orgullo y liviandad. Nunca lo he sentido como una carga o como una tremenda responsabilidad. Se hace lo que se puede, no más, y por el camino se arreglan las cargas, como decía mi abuelo", comenta Allende a la prensa.

La escritura se ocupa de aclarar algunas dudas: "Willie y yo nos conocimos en 1987, tres meses antes de que tú conocieras a Ernesto. Alguien te dijo entonces que yo había dejado a tu padre por él, pero te prometo que no fue así".La vida sigue y acá está Nico, el hijo de la escritora, que se ha casado con Celia, una venezolana, y tiene tres hijos. La escritora discute con su nuera por las posiciones políticamente incorrectas de la chica, hasta el día en que, ah, Celia le cuenta que se enamoró de una mujer. "El amor es un rayo que nos golpea de súbito y nos cambia. Cómo no voy a entender lo de Celia y Sally", escribe.

¿Ahora sí es todo? No. El final sugiere que volveremos a saber de esta familia.

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