Seguidores

2 abr. 2007

CIVILICE A SU TROGLODITA (1974)

Isabel allende: civilice a su troglodita (fragmento)
Del hombre y su alimentación


Cuando un troglodita cae en las redes de una mujer, normalmente ya tiene una serie de mañas con respecto a la comida, que es necesario combatir. La primera es la tendencia a considerar que "su mamá cocinaba mucho mejor", cosa que no tiene temor de declarar después que su mujer ha pasado varias horas en la cocina preparándole sopaipillas o algo similar.En general se puede decir que a los hombres les gustan todos los alimentos que engordan y hacen mal para el hígado. También adoran la cebolla, el ajo, los aliños y cualquier brebaje que contenga alcohol, incluso el jarabe para la tos. Los hombres son terriblemente ingenuos respecto a la comida. Si usted le da arroz con huevo y le dice que es un "Oeuf sovietique a la mode de Luuxemburg", se lo come encantado. Si le da en la noche las sobras del arroz con otro huevo y le dice que es un "zaperlipopetz von Pilsner", creerá que está comiendo otra cosa. Además la presentación es muy importante. Procure que los platos parezcan banderines, de varios colores, con las cosas estratégicamente colocadas y con adornos inútiles. Abuse también de las salsas para tapar todo lo escaso, lo quemado, lo añejo y los pelos que pueda haber en el plato.

En cuanto a los tragos también hay algo que decir. Al troglodita le gusta ir a beber algo con sus amigos a la esquina. El mejor modo de evitar eso es teniendo siempre una copa para ofrecerle en la casa. Ponga a trabajar su imaginación para darle siempre algo novedosos. ¡Recuerde que las cosas a él le entran por la vista! Si usted le sirve aceite de bacalao con harina tostada en una copa de cristal cortado, se lo tomará feliz, en cambio, si le da el mejor coñac en un vaso de plástico, le provocará nauseas. Por eso es bueno tener colorantes para darle cócteles de diferentes tonalidades y muchas clases de copas para brindarle siempre la misma porquería, pero con diferente aspecto y nombre. No olvide que el hábito hace al monje.

Si su hombre está gordo, lo cual es muy probable, ya que la mayoría de la gente considera que la grasa es "puro músculo", tiene que ingeniárselas para darle unos aperitivos de bajas calorías.La mejor manera de retener a un hombre a su lado es que él no vea sus defectos. Eso sólo se consigue teniendo la casa mal iluminada y si lo mantiene mareado la mayor parte del tiempo. Por eso la bebida es más importante que la comida.

Aquí le ofrecemos tres deliciosas recetas de tragos para su troglodita, que son una gentil colaboración del dueño de una industria de raticidas, detergentes y corrosivos.

Néctar de Lucrecia Borgia

Ingredientes:

2 tazas de aguardiente

6 cubos de hielo

6 gotas de colorante (del color que haga juego con sus ojos)

1 torreja de naranja2 cucharaditas de azúcar

½ taza de jugo de naranja

1 cucharadita de cicuta (optativo)

Preparación:

Se echa todo en una coctelera, se coloca en el pick-up un disco de música afrocubana, preferiblemente un long-play, y con la coctelera en una mano y un frasquito con coralina en la otra, se lo baila entero. Luego se sirve el trago en un vaso grande. (La coralina es por si a usted le da fatiga).


Vodka Sour a la Bolchevique

Ingredientes:

1 vaso de vodka

1 vaso de jugo de naranja

2 cucharadas de jugo de limón

1 cucharada de azúcar

2 gotas de Amargo de Angostura (o loción para después de afeitarse), hielo picado, una mosca muerta y una hoja de menta.

Preparación:

Se revuelve todo menos el hielo, la mosca y la hoja de menta. Luego se llena un vaso grande hasta la mitad con hielo picado, se vierte el cóctel dentro del vaso, se decora con la mosca y se sirve con su mejor sonrisa de hiena satisfecha.


Umpgktraxbiole

Ingredientes:

1 vaso de gin

1 cucharada de parafina

4 cucharadas de jugo de limón

1 cucharada de azúcar

hielo

Preparación:

Tal como su nombre lo indica, este es un trago finlandés. Se prepara preferentemente durante la luna menguante. Debe batirse hasta quedar con los riñones blandos y luego se sirve en camisa de dormir transparente y con abundante perfume (en su persona, no en el trago, se entiende).


Isabel Allende, Civilice a su troglodita, Editorial Lord Cochrane, año 1974.

No hay comentarios:

Visitas