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7 mar. 2007

ISABEL ALLENDE SECRETOS DE MUJER

ISABEL ALLENDE SECRETOS DE MUJER

(ESTA ENTREVISTA FUE REALIZADA HACE SIETE AÑOS, PUES NUESTRA QUERIDA SEÑORA ALLENDE CUMPLIRA 65 EL PROXIMO 2 DE AGOSTO DIOS MEDIANTE)

Isabel Allende es bajita, no más de 150 centímetros que hasta hace poco deben haber sido explosivos. Eso al menos es lo que se intuye por como se mueve, como articula las palabras, como habla de sus relaciones con hombres.Es una feminista rara. Cree que el hombre es un ser espantoso que solo sirve para oprimir y controlar a la mujer. Los odia, básicamente, porque la mayoría de sus ex parejas, se dedicaba a revisarle sus cosas, sus cartas, su intimidad, sus emails. Por eso convive ahora con alguien a quien, 14 años atrás, le mando un contrato donde le dejaba claro que si algo de eso pasaba, ella se iría. Al mismo tiempo, en el mismo contrato, ella le decía que lo mataría si él la traicionaba.-
¿En serio lo hubiera matado?-Por supuesto- dice.
Esta muy claro que para ella, el amor es el único criterio de verdad. Fruto tal vez de tanta literatura rusa que me asegura haber consumido en sus años de adolescente. Subida a ese tren, me contó de sus relaciones sexuales actuales, tiernas y plagadas de caricias en lugares que, antes de la menopausia, dice, jamas había explorado. Y me recomendó visitar Good vibrations, el porno shop que esta en Mission District -el barrio latino de San Francisco al que Santana llama simplemente El barrio- donde, cuenta Isabel, hizo toda su investigación para Afrodita, el primer libro que pudo escribir después de los dos años de depresión que sucedieron a la muerte de su hija Paula y que Pino Solanas está a punto de convertir en película.También hablo de las historias de amor pasadas y sobre todo de "el hombre de la flauta", el argentino casado que la enamoro en Venezuela y por el cual un día lo dejo todo, su esposo, sus hijos, y se fue a Madrid en búsqueda de la felicidad. Claro que él, felizmente casado y con hijos, no pensaba como ella. "Pero ya ves, Pablo -me dijo-. Nunca creas en alguien de géminis. Tienen doble personalidad. Yo lo deje todo por él, y él no me quiso a su lado."Después de eso, Isabel volvió a vivir con su ex esposo por otros 9 años. Nueve años de aburrimiento donde por las noches se encerraba a llorar en el baño por lo triste que era su vida.
De esa tristeza, nació, casi a los 40 años, la escritora que hoy vende en 30 idiomas y es la best seller de latinoamérica.La historia esta muy bien contada en Paula, sobre todo los días de locura en los que, boleada como estaba por ese amor no correspondido, choco tres o cuatro veces con su auto y estuvo al borde la muerte.Escribo desde la Biblioteca Pública de Sausalito, a una cuadra de lo de Isabel Allende. Acá no hay cibercafes, todos tiene computadoras en sus casas y no tendrían ningún sentido. A cambio, el estado ofrece 15 minutos libres en cada una de sus librarys y los de la cola ya me están mirando con cara de ¿qué le pasa a este tipo que no termina? Los voy a hacer sufrir un minuto mas. Por la ventana veo la Bahía de San Francisco. La cárcel de Alcatraz es un puntito que me recuerda que cuando hoy pase al lado, en el Ferry que me traía, me saque una foto pensando que no es casual que Isabel Allende viva justo en frente de la que fue la cárcel más famosa del mundo. Para ella, el amor es una suerte de pasión de la que no se puede escapar. Casi tan imposible como escapar de Alcatraz.

A continuación la desgrabación textual de la entrevista con la escritora nacida en Lima el 2 de agosto de 1942.Acaba de regresar de Chile.
¿Qué siente cuando vuelve al país de donde se exilió en 1974?
Siento que pertenezco, que nadie me tiene que explicar nada, que entiendo los códigos secretos de la sociedad. Yo en Chile sé perfectamente a qué clase social pertenece cada quién, qué piensa cada quién, cuáles son sus ideas políticas. Antes de que abra la boca ya me doy cuenta. Y no he vivido en Chile hace más de 20 años. Dentro de poco serán 30 años. Desde el 74. Siento que las raíces más profundas están en Chile. Sin embargo, yo no nací en Chile, me eduque viajando por distintos países,
Y entonces, ¿porque tengo esta sensación de pertenencia tan fuerte?
No sé, fíjate. Tal vez porque escogí en algún momento de mi vida que esa iba a ser mi tierra. Y que nunca me iba a mover de ahí y me lo grabe adentro y cuando vuelvo tengo esa sensación. Por otra parte, me doy cuenta de que yo he cambiado mucho y que la sociedad chilena también ha cambiado mucho. Yo tengo un Chile mítico en la memoria, un Chile inventado. Que también es un Chile nerudiano. Y cuando voy y confronto la realidad, me llevo muchas veces un shock. Pero siempre que regreso tengo esa sensación de que mis amigos siguen siendo los mismos, que entiendo todo. No me gustaría vivir en Santiago, pero si en cualquier otra parte de Chile.


¿A que se refiere cuando dice que recuerda un Chile mítico y que ahora Chile es otro?
El mundo ha cambiado mucho y el Chile que yo deje fue el Chile pobre, convulsionado políticamente, de los años 70, que acabábamos de pasar por el experimento socialista del gobierno de Allende. Que fue una época exuberante, una época de confrontación permanente pero también en que el pueblo tuvo por primera vez, voz y presencia. Entonces había un renacer de las artes, del folklore, de lo nativo, del color local. Y había una sensación de que el pueblo tenía por primera algún poder. Estaba representado. Y eso fue un tiempo extraordinario. Y ahí vino el golpe militar y en 24 horas todo cambio. Yo me quede en Chile un tiempo, y cuando salí, me fui a Venezuela. En parte porque era uno de los muy pocos países latinoamericanos que aceptaban refugiados. Que todavía tenía las fronteras abiertas porque en otros países o había dictadura o no nos dejaban entrar, como en México, Costa Rica y otros países. Ya no aceptaban chilenos, argentinos ni uruguayos en esos países porque eran miles y miles los que habían salido. Entonces, llegamos a Venezuela y yo llegue a la Venezuela Saudita. Era la época del boom del petróleo. Maravilloso todo. La abundancia, la exuberancia, la riqueza, la alegría, la música. El contraste con Chile fue brutal. Y a mí se me quedó grabado el Chile que yo deje, que era el Chile que yo amaba. Ese Chile sobrio, pobretón, lleno de ideas, sin un ápice de vanidad ni de presunción. Ese Chile encantador de entonces. Y después de los 17 años de dictadura emergió una clase social ostentosa, que nunca había habido en Chile. Porque en Chile hubo ricos siempre, pero los ricos se callaban la boca. Era de mal gusto ostentar la riqueza. Durante la época de la dictadura se ostentó la brutalidad, la violencia, la riqueza, el exitismo, el materialismo. Y se formaron dos o tres generaciones de jóvenes que nacieron y se criaron en eso. Entonces, cuando vuelvo a Chile y confronto ese materialismo, que es casi un bofetón en la cara de cualquiera que llega, sobre todo de alguien que conoció lo otro, me siento que yo tengo un Chile mítico, un Chile que se quedo detenido, frigorizado en los 70. Es interesante porque Ud. habla de un Chile pobre, pero lleno de ideas. Y, en los últimos 2 años he viajado muchísimo a Chile y lo que se ve es un país que crece desde hace años a tasas anuales de seis o siete por ciento, pero muy carente de ideas y quizás un poco...Chato...Sí. Y un poco hipócrita además. Usted hablaba en uno de sus libros de ese artilugio que tienen para divorciarse presentando testigos falsos para anular el matrimonio porque es un país que no aprueba una ley de divorcio...Pero mira, Chile es un país tan católico que parece fundamentalista. El poder de la iglesia católica es brutal. No solo para impedir el divorcio y el aborto, sino también para impedir que se hable del sida y de tantas otras cosas. La gente vive en los rituales católicos y entonces todo el mundo se separa, se vuelve a juntar. Todo el mundo fuma marihuana, todo el mundo se hace abortos, pero nadie habla de esas cosas. O hablan poco. Mucho menos en la televisión, en la prensa. No se discute en el Congreso. Hay una actitud hipócrita, es cierto.

¿Por que cree que existe esta esa actitud hipócrita?
Siempre la hemos tenido. Siempre hemos sido así. Yo me acuerdo que de chica había dos cosas que a mis hermanos y a mí nos chocaban profundamente. Tal vez porque habíamos viajado mucho y podíamos comparar: una era esa cosa hipócrita de hablar en eufemismo, de no decir las cosas de frente, de ocultar muchos de los secretos familiares que se tapan con montañas de tierra. Y la otra cosa era el clasismo. Que Chile, por haber sido un país con menos inmigrantes tal vez que Argentina, por ejemplo, lo tiene muy marcado. El Chile de hoy es casi idéntico al de la época colonial. Es un país donde se suprimieron todos los títulos de nobleza en tiempos de la independencia y eso no se usa, pero todo los demás si. Entonces es un país que tiene estructuradas las clases sociales como las castas en India y a mi eso siempre me chocó terriblemente. Es peor que el racismo. Lo extraño es que ahora hay un presidente socialista, pero no esta en su agenda la ley del divorcio...Si está, y se va a discutir ahora en el Congreso por primera vez. Yo creo que va a pasar. Se hizo un encuesta: 75 por ciento de la población esta por el divorcio. En cambio, del aborto no se puede hablar.

¿Como la tratan en Chile?
Muy bien. La gente muy bien. El mundo literario me ignora completamente. Cuando yo voy a Chile es un evento social o un evento popular, pero nunca es un evento literario. O artístico digamos. Te voy a dar un ejemplo conmovedor de cómo es de cariñosa la gente. Generalmente la gente más humilde es la que mas lee mis libros o es la que se atreve mas a acercarse. Porque hay una cosa también de la clase media chilena que es que son como avergonzados, no se atreven tampoco a acercarse. Yo tengo dos cosas muy en cuenta. Una, es que no a toda la gente les gustan mis libros. El hecho de que la gente se me acerque es porque a aquellos a quienes mis libros les gustan, se atreven a acercarse. Y nadie va a tener la descortesía de acercarse y decirte: "Mira, no me gustan tus libros". Así que yo estoy consciente de que no a todo el mundo les gustan. Y la otra cosa de la que yo estoy muy consciente es de que la gente me quiere por cosas que recuerdan de la época en que yo tenia artículos de humor, en la prensa y en un programa de televisión. Entonces el cariño de la gente vieja, por ejemplo, porque me recuerda por eso más que por los libros. Fuimos a Chiloe, y de ahí nos tomamos un bote y nos fuimos como una hora y tanto a una islita chica que se llama Mechuquia. Habrán 20 casas, no se cuantas casas hay. Y andábamos caminando por esa islita, muertos de frío, yo ya me había puesto el abrigo de mi padrastro que me llegaba al suelo, anteojos negros y llevaba un sombrero de mi marido puesto encima para que no se me volara la cabeza y el sombrero me llegaba hasta las orejas. O sea que lo que se veía de mi no era mucho. Se corrió la voz de que yo estaba ahí y cuando íbamos a tomar el bote salieron los profesores de la escuela con sus alumnos, 60 niños, a saludar, y a traerme dos libros amarillentos por el uso de "La casa de los espíritus", primeras edición uno, y el otro era "Cuentos de Eva Luna" también primera edición, a que se los firmara. Y a pedirme que por favor fuera hasta el presidente a decirle que no tenían electricidad y que sólo tenían electricidad tres horas a la noche y los niños no podían usar una computadora. Que le avisara al presidente. O sea, la confianza de que yo puedo llegar a la puerta de Ricardo Lagos y decirle: "Mira, ponles electricidad". Esa cosa tan chilena, tan extraordinaria... Así es que me siento en Chile. Siento que pertenezco, que tengo una función. Que yo puedo tocar la puerta de cualquier casa y me van a abrir. Aunque sean mis enemigos, me van a abrir. Yo no tengo eso en ninguna parte del mundo.

¿Ni en Venezuela?
No.

¿Se ha reunido con Lagos alguna vez?
Muchas veces. Lagos era muy amigo de mis padres y en la época del exilio venezolano ellos venían muchas veces a alojarse a la casa de mis padres. Mi madre estaba en la casa de ellos cuando nació Panchita, la hija menor, en la Argentina. Entonces hay una relación muy antigua y yo cada vez que voy los veo, generalmente en alguna comida muy privada en la casa de ellos o de mis padres.

Usted trabajó mucho tiempo en la prensa chilena, ¿cómo la ve ahora?

La prensa chilena está en manos de la derecha. Casi totalmente en manos de la derecha.Sólo he visto ese diario The Clinic, que es el único pero es un diario muy mordaz y que muy poca gente realmente lee. Muy marginal. La prensa y la televisión tienen un lenguaje visual que es completamente clasista y completamente de derecha. Lo mismo todo lo que sea la publicidad. En toda la publicidad en Chile todos los niñitos que están vendiendo leche condensada son rubios y de ojos azules. Y las niñas son todas unas muchachas de aspecto europeo.Pero estar creciendo desde hace unos diez o doce años al 6% anual, es como que tapa todo lo otro, ¿no?Tapa el hecho de que todavía la distribución del ingreso es pésima. Un gerente de una corporación en Santiago de Chile gana lo mismo que su equivalente en los EEUU. Un obrero chileno gana quince veces menos que su equivalente en los EEUU. Eso significa que el abismo que separa al sueldo máximo del sueldo mínimo en Chile es increíblemente grande.

¿Y eso lo charla con Lagos?
Bueno está todo el mundo consciente de esto. Lo hemos hablado esto muchas veces. Todo el mundo está consciente de esto. Pero, ¿cómo se lo para si toda la economía está en manos de la derecha que vota por defender sus intereses?. Pero hay un esfuerzo por redistribuir el ingreso y un esfuerzo por incorporar a la gente por la educación en Chile y por el arte. Ricardo Lagos y Luisa han hecho un esfuerzo extraordinario por que los artistas tengan una presencia en Chile. Acaba de haber habido, no sé si tu estuviste ahí, un encuentro internacional de la poesía. Eso no podría pasar casi en ningún país del mundo. Solamente en países como Chile, tal vez en Irlanda me imagino, que son países extraordinarios en ese sentido. Fíjate que invitan a un montón de poetas, unos pocos buenos, muchos mediocres, unos cuantos malos, y lo mismo los poetas locales y en la plaza frente a la moneda, en el balcón donde fue la última vez que se asomó Allende, iluminado con velas, ahí aparece el poeta y lee sus poemas. Y la plaza está llena a reventar como en una concentración política, hay gente encaramada en los postes y en las estatuas; no se oye una mosca; un silencio completo y el presidente de la república y su mujer sentados en una sillita en primera fila, junto al pueblo. Gente de todas las clases sociales, desde los intelectuales hasta los vagabundos de la plaza, todos juntos oyendo a los poetas. Tu en Chile todavía vas a cualquier pueblito minero y la gente te puede recitar a Neruda. Eso es extraordinario.

¿Cómo tomó lo de Pinochet?
Con satisfacción. Hubo gente que salió a celebrar con champagn. Hubo gente también que celebró con champagn cuando mataron a Allende y cuando mataron a miles y miles de chilenos. La gente celebraba. Yo no puedo celebrar la desgracia ajena, sea la de Pinochet o la de cualquiera. Pero sentí la satisfacción de que algo fundamental iba a cambiar en Chile cuando lo detuvieron. Y efectivamente sucedió. Yo estaba en Chile esa semana. El tono con que se dieron las noticias al principio y con que se daban las noticias al final de la misma semana era completamente diferente. En una semana se levantó una lápida que pesaba sobre la cabeza de los chilenos y empezó la gente a hablar, en la calle, en todos lados, la gente a decir las cosas. Dejó de ser el Senador vitalicio General Augusto Pinochet para llamarse primero Pinochet y después el ex dictador Pinochet. El tono cambió en una semana. En un mes ya había juicios contra Pinochet en todas las Cortes. Cambió algo fundamental y fue que Pinochet había creado la infraestructura para pasar a la historia como el salvador de la patria y eso se le fue al hoyo. Eso se le acabó. Va a pasar a la historia como reo, como un criminal, como una persona que cometió atrocidades. Y ese va a ser su lugar en la historia. Y ninguna fundación de Pinochet ni ningún partidario de Pinochet va a poder cambiar eso. También sucedió que junto con detener a Pinochet, perdió la inmunidad las fuerzas armadas. Entonces ahora está todo el mundo cuestionado por primera vez. Y si bien no va a ocurrir lo de la Argentina ni se van a llevar a juicio a todos los que debieran llevarse a juicio por lo menos la verdad emerge. Ya se van sabiendo las atrocidades que se cometieron. Y que siempre se supieron pero que no se hablaban. Estaban debajo de la mesa porque cómo es posible que yo la supiera en Venezuela y no la supiera el resto de la gente en Chile. Todos lo sabían. Pero pasó como con los nazis en Alemania que nadie quiere echarse en la conciencia el que uno sabe y no hace nada al respecto.

¿Quién es el argentino, el hombre de la flauta que fue su amante y que usted siguió hasta Madrid?
No le puedo decir. No me acuerdo. Era un hombre casado y con niños, con una familia y no es mi papel sacar eso a la luz porque probablemente él siga casado con la misma persona no sé. Entonces yo puedo ventilar lo que a mí corresponde pero no tengo ningún interés en ventilar la vida de él. En Paula aparece esa historia, pero aparece sin el nombre. Sí, sí aparece sin el nombre. Es una figura muy atractiva y que me quedó muy grabado cuando usted dice que estuvo a punto de chocar varias veces con el auto.Yo creo que fue una época muy dura de mi vida. Fue una época en que mi matrimonio iba terminándose y se debió haber terminado entonces. Yo después volví con mi marido y seguí viviendo con él nueve años más. Pero creo que entonces debíamos habernos separado con o sin el argentino. Ya entonces estaba terminada la relación. Y fue una época muy difícil porque fue época de exilio. Yo no tenía trabajo. No tenía trabajo fijo. Trabajaba como un enano pero trabajaba en cosas chiquitas, por aquí, por allá para tratar de hacer plata, algunas me las pagaban, otras no me las pagaban. Había una inestabilidad económica brutal. Teníamos problemas con la visa también, con la residencia en Venezuela. Así que había siempre la sensación de que en cualquier minuto nos podían echar del país. Y yo no tenía amigos. Como siempre había estado pensando que iba a volver a Chile en cualquier momento, no imaginé que la dictadura iba a durar 17 años, estaba siempre como con un pie en el estribo. Y no me establecí en Caracas. No hice un ambiente, nada. Y me enamoré de este hombre y lo seguí a España. Mi familia se desarmó. Fue brutal para mis hijos. Imagínate los niños, que primero los arrancas de Chile, los separas de los abuelos, te los llevas a un país donde no se habitúan y después la mamá se va. Sin ninguna explicación. O sea que fue brutal para mi familia. Y cuando regresé estaba muy deprimida y muy mal de los nervios porque había perdido un amor, había perdido un matrimonio, mis hijos estaban pésimo y no tenía situación de ninguna clase. Sentía que mi vida era un fracaso total, que no había hecho nada que valiera la pena. Todo era mediocre, triste, feo.

Muy interesante el relato. Tal vez sirva para explicar por qué las mujeres están tan interesadas en su literatura. Es porque nos pasan esas cosas ¿sabes?

El tema renace después cuando usted le envía un contrato a William donde le dice no voy a depender económicamente de vos.
Porque a mí me ha pasado una cosa que le pasa a muchas mujeres. Yo me casé muy joven en una sociedad, en aquella generación, ya en la generación tuya esto no ocurre pero en la generación mía piensa que yo me casé en el 60, a principio de los 60. Yo era muy buena alumna sin embargo nunca se supuso que yo iba a ir la Universidad. Todo el énfasis en la familia era que mis hermanos se educaran porque eran varones y ellos tenían que tener una profesión, en lo posible una profesión liberal, médico o ingeniero o abogado. A las mujeres nos entrenaban para hacer algún trabajito artístico o algunos trabajitos de secretariado para ayudar al marido en la primera etapa. Luego nuestro papel era tener hijos y apoyar al marido en la carrera, en cualquier cosa que él iba a hacer, uno tenía que ir detrás inflándole el ego, en dos palabras, ayudándolo para que todo saliera bien. Las circunstancias de mi matrimonio y de mi vida, si bien yo había sido preparada para eso y yo creía que ese era mi papel, nunca fue así porque yo era muy feminista. Entonces yo, a pesar de que no tenía educación ninguna más que el colegio, trabajaba como periodista y tenía varios trabajos simultáneamente: siempre trabajé un promedio de diez horas al día. Y además tenía a los niños y cuidaba la casa y todas las cosas que uno tiene que hacer. Y esto fue por años de manera que todo lo que nosotros gastábamos en la casa era lo que yo ganaba y todo lo que ganaba mi marido iba a parar a las cosas que teníamos, a pagar la casa, a pagar el auto, a pagar las cosas que quedaban. Teníamos separación de bienes y todo estaba a nombre de él. Y entonces cuando en el año 78 yo me fui de su lado, yo había trabajado toda mi vida posiblemente más que él, incluso había financiado los últimos años de su carrera porque él estaba estudiando cuando nos casamos. Y no apareció eso en ninguna parte. Todo se había gastado y yo no tenía nada. Estaba todo a nombre de él. Y él decidió en ese momento que yo no tenía derecho a nada. No porque yo no tuviera derecho sino porque yo estaba como loca -y es verdad que estaba como loca-, que yo estaba desquiciada, descentrada y que él no podía poner en riesgo lo que teníamos, que yo iba a volver. Como que volví. O sea, en el fondo tenía razón de que yo estaba desquiciada y todo eso, pero la lección no se me olvidó nunca. La lección fue que uno no puede entregar su vida y su seguridad en manos de nadie. Menos en un hombre...Uno es responsable de su propia vida. Esa tendencia tan femenina a entregarlo todo para ponerse en manos del protector utópico que un hombre puede ser es muy arriesgado porque si te falla te quedas sin piso. Entonces en ese momento aprendí la lección que no se me olvidó más y es de que yo me mantengo sola. Porque siempre me había mantenido sola, pero además yo tengo que ser responsable por mi futuro. O sea yo tengo que decidir qué voy a hacer con mi plata y no entregársela a nadie y yo tengo que estar al tanto de mis cuentas y no puedo partir de la base de que otra persona lo va a hacer porque eso es ridículo. Y te voy a decir que me ha costado mucho. Esa es la parte que más me cuesta.

¿Por qué?
Porque soy mala para las matemáticas y demás. Soy mala para entender el dinero. Las mujeres tenemos muchos problemas para entender el dinero. El dinero es como una ficción. El dinero son números en una pantalla, unos papeles que no reflejan nada. Si yo tuviera billetes amarrados con un elástico debajo del colchón tendría una sensación de que eso existe pero como está en una pantalla no existe. Entonces se cae el mercado y se pierde un montón de dinero. Y a mí me da lo mismo porque como nunca lo tuve de ninguna manera, siempre estuvo en la pura pantalla, me da igual. Ahora si se entra un ladrón y me saca los billetes de debajo del colchón ahí sí que me doy cuenta, pero en la pantalla, bueno ahora hay más, hay menos, da igual. Todo es ficción.

¿Hay alguna cifra que se pueda saber?
No. Tengo suficiente dinero para vivir el resto de mi vida y todo lo que sobra va a parar a una fundación con la que hacemos mucha obra social. Y eso me da una satisfacción inmensa. Tengo protegidos a todos mis hijos, mi hijo, mis nietos, mi padre y unas cuantas personas más. Ya con eso me puedo morir mañana y ya estoy bien, ¿qué más quiero? No escribo por dinero, no hago nada por dinero. Si voy a dar una conferencia no es por lo que me pagan sino porque tengo muchas ganas de ir.

¿Cómo tomo su hijo cuando usted cuenta en su libro las infidelidades, sus historias amorosas?
Mira mi hijo lo tomó muy mal cuando yo volví. Mis hijos estaban muy sentidos conmigo. Muy ofendidos, muy mal. Muchos años pasaron en los cuales nunca hablamos de esto porque ellos evitaban el tema también, mi marido tampoco lo habló. Y después yo confronté a Paula y a Nicolás y empezamos a hablar de esto y ya. Al ventilar las cosas, entendieron. Entendieron las razones, entendieron lo que había pasado. Y después ellos mismos al enamorarse y al empezar a hacer vida de pareja se dieron cuenta que esas cosas pasan, que esas pasiones ocurren. No creo que me lo perdonaran totalmente. Se sintieron muy traicionados y además sintieron que su padre era una víctima, como que lo era realmente. Yo era mucho más fuerte que él. Después cuando el libro salió publicado, o sea cuando escribí Paula, yo se lo mostré a Nicolás y se lo mostré a Ernesto y se lo mostré a mi ex marido. A todas las personas que están mencionadas en el libro yo les mandé el manuscrito. Le pedí que lo leyeran para ver si había algo que los ofendiera o que les molestara y algunos hicieron alguna observación o no la hicieron, pero todos aceptaron que el libro se publicara. La historia más conmovedora es la de Ernesto, el marido de Paula, que me mandó por correo una caja con todas las cartas de amor que ellos habían intercambiado y me llamó por teléfono y me dijo: "Isabel en este libro no reconozco a Paula porque no es la Paula mía sino la Paula tuya, es la Paula hija. Pero Paula era mucho más que tu hija, Paula era la Paula amiga, la Paula enamorada, la Paula amante, la Paula compañera, la Paula niñita con una tremenda necesidad sentimental. Y eso no sale en el libro. Sale una persona muy cerebral, una persona muy inteligente, muy realizada, no sale la otra". Y cuando leí todas esas cartas que me mandó él, y vi quién era mi hija, transformé completamente muchas partes del libro, incorporé verbos y frases de las cartas de los dos.

¿Y lo sigue viendo a Ernesto?
Todo el tiempo. Nos vemos, nos escribimos, llamamos.En Paula usted desea que él consiga una mujer. ¿Se hizo?Y está. Es una mujer maravillosa. Absolutamente maravillosa. Que se llama Julia y es americana. Lo primero que hizo fue aprender a hablar español y lo habla sin acento. Es una americana grande, sana, vital, positiva sin ninguna de las cosas misteriosas y torturadas que tenemos nosotros. Esta muchacha lo primero que hizo fue aprender español y lo habla perfecto porque ella decidió que entraba a una familia latina así que tenía que hablar español. Y lo segundo que hizo fue adoptar el fantasma de Paula. Es tan inteligente que comprendió que no podría competir contra una novia eterna que se murió en la luna de miel y que iba a tener siempre 28 años y siempre iba a ser preciosa y siempre iba a ser la novia que se fue, que se perdió. Entonces ella la ha incorporado completamente. Habla de Paula, tiene a la entrada de la casa un pequeño altar donde hay una cruz, unos libros religiosos y una fotografía de Paula. Y cuando ella pasa toca la foto para protección. Entonces todos nosotros la adoramos porque no tuvimos que elegir entre Paula y ella sino que ella llegó a llenarnos la vida. Ahora lo único que estamos esperando es que tenga hijos, esta niñita, por dios. Hablaba recién de las pasiones, que ellos entendieron cuando se enamoraron sobre estas pasiones y en sus libros está cómo son las pasiones pero de distintas maneras


¿Qué es la pasión femenina? ¿Cree que su éxito está basado en la ironía femenina sobre las pasiones y el amor?
¿Cómo te puedo contestar esto? Hombres y mujeres tenemos pasiones que nos voltean la vida, que nos hacen hacer cosas completamente irracionales. Las pasiones de las mujeres generalmente están relacionadas con el amor. Las pasiones de los hombres están generalmente relacionadas con el poder, la ambición, el control. Un hombre, por controlar algo es capaz de ir a la guerra y que mueran miles y miles de personas. O es capaz de llegar a extremos de heroísmo para probar que puede hacer algo. Una mujer normalmente se ve envuelta en pasiones de tipo sentimental-amoroso porque estamos muy enredadas, muy envueltas en lo sentimental y lo emotivo. No sé si biológicamente o porque la cultura lo permite en el caso nuestro y no lo permite tanto en el caso de los hombres. Puede ser cultural, puede ser biológico, o una mezcla de las dos cosas, pero esa es la verdad. Yo siempre he sido una mujer muy apasionada, no sólo de enamorarme sino que apasionada por causas. Sin embargo no me interesa el poder. Por ejemplo soy capaz de matarme por una causa en la cual creo, pero no soy capaz de competir para llegar a una posición de control en la misma causa. El feminismo, por ejemplo, que es una causa que me apasiona, ha sido el tema fundamental de mi vida, ese y la libertad, dos temas fundamentales. Pero yo no haría nada por llegar a tener una posición política o de poder en el mundo de las feministas. No haría nada porque no es ese tipo de pasión que me moviliza. En cambio haría cualquier cosa por mis hijos o por mis nietos.
¿O por un hombre?
O por un hombre del cual estoy enamorada. Y a un hombre que me ha traicionado, sería capaz de matarlo.
¿Sí? Sí. Tal vez ahora, no. Tal vez ahora simplemente lo apartaría de mi vida. Pero hubo un momento en mi vida en que lo habría podido matar tranquilamente a él y a todos los que lo rodeaban. Así era la pasión de arrebatada.


¿Llegaría a matar a un hombre por traición?
Depende de la traición. Pero si me hubiera pasado una cosa como la que le ha pasado a tantas mujeres de haber hecho una vida apoyando a un hombre y encontrarse a los 50 años con que el tipo se va con una muchacha de 30 y te deja colgada de la brocha, sola, cuando ya los hijos se han ido, y además te hace sentir pésimo, yo creo que lo mataría.

¿William lo sabe esto?
Por supuesto. Está escrito en el contrato de que lo voy a matar a él, al perro y a todos sus hijos. Claro que esto fue hace 14 años. No sé si lo haría ahora. Los hijos de William, por lo que he leído, siguen mal. El más chico también cayó en la heroína...El más chico estuvo metido con la heroína pero salió y está desde hace 9 meses bien. Está estudiando para ser técnico de sonido y parece que está bien. Está en Florida con su madre. Pero francamente tú sabes las drogas es una cosa que es difícil dejarla entonces no podemos cantar victoria todavía, porque ya hemos pasado por períodos buenos en que vuelve a caerse. Y la hija mayor de Willi murió de una sobredosis y el hijo del primer matrimonio está en un programa de rehabilitación donde tiene que quedarse por dos años interno, residente. Y si logra quedarse en el programa es posible que pueda hacer una vida, una vida mínima porque ya tiene 37, 38 años, pero por lo menos una vida normal. No una vida de delincuencia. Pero todo el asunto de las drogas ha sido un infierno en esta familia, un infierno. Tanto que es un tema que hablamos poco porque está siempre muy presente.
Eso es raro. Usted siempre estuvo en contra de los secretos de familia No, si es que yo te lo estoy contando.
Por eso: Usted está siempre en contra. Pero dice que con William lo habla poco.
No, con William hablo poco de sus hijos en particular porque se deprime. Y además es mucho más pesimista que yo.


Yo siempre creo que la gente tiene una inmensa capacidad de renovación y que no hay que perder nunca la fe en los hijos. Que por mucho que te traicionen, por mucho que hagan cosas estúpidas, por mucho que se caigan son tus hijos y entonces no hay que perder la fe en ellos. No hay que dejarlos caer, no hay que abandonar la pelea. Hay que pelear por ellos hasta el final.
Claro que yo no tengo ese problema. Yo tuve hijos muy distintos. Pero Willi que lo ha tenido con los tres hijos ya no cree en nada. Entonces ve que el otro está yendo a la escuela y que lleva 9 meses sin usar heroína entonces me dice "sí pero está usando otras cosas". Y yo le digo "bueno pero no está usando heroína". O sea quedémonos con lo positivo pero él ya está un poco recalcitrante en el optimismo porque le ha pasado demasiado por muchos años.

Eso también es muy interesante en sus libros, usted habla de la importancia de quedarse con lo positivo porque el chileno siempre se queda con lo negativo.
Hasta el día de hoy, siempre con lo negativo. En Chile no te dicen "¿quiere agua?" sino "¿no quieres agua?". Hasta en eso hablamos en negativo.


¿Qué querrá decir eso?
No sé, no sé de donde viene pero es muy chileno. En Chile por ejemplo "¿cómo estás?" "bien..., las cosas están bastante bien dadas la circunstancias". Nadie te va a decir "me va espléndido" como te dirían en Venezuela. En Venezuela todo está siempre maravilloso. La gente no admite el dolor ni la desgracia como parte de su existencia. En Chile es todo lo contrario. Nos regocijamos en el esfuerzo, en el dolor, en que las cosas son tan sacrificadas, en que todo es tan difícil. Mis dos hermanos, por ejemplo. Uno vive en Venezuela y ese habla en positivo. Es un hombre para quien todo está bien aunque no esté. Y tengo otro hermano que es lo más chileno que hay. Mi hermano Juan, todo está siempre mal.

Mi hermano Juan es profesor en una Universidad en Atlanta. Por ejemplo: le dan un año sabático, entonces en vez de estar feliz porque le dieron el año sabático, va a decir " a sí, pero durante el año sabático tengo que producir". O sea la parte negativa del año sabático en vez de la parte positiva que es que estás libre por un año.

¿Por qué siempre tuvo ese odio hacia los secretos de familia?
Porque viví y me crié con los secretos que envolvieron la ausencia de mi padre primero que nada. Mi padre desapareció de mi vida y no se volvió a mencionar nunca más su nombre. Yo vine a averiguar el nombre de mi padre cuando ya tenía uso de razón porque no sabía cómo se llamaba. Se destruyeron todas las fotografías de él. No se mencionó jamás y las pocas veces que yo pregunté quién era mi papá o dónde estaba mi papá, mi mamá se enfermaba. Y había una especie de silencio glacial en la pieza, aprendimos de chiquitos los tres a no mencionar a nuestro padre. Luego mi mamá se enamoró de un hombre casado. Ella estaba casada, pero anulado el matrimonio y él no, mi padrastro. Entonces hubo un escándalo mayor y había toda esta cosa de los secretos, del escándalo, de las cosas que no se podían decir, de lo que no se podía mencionar.

Mi abuela por ejemplo, que era un ser maravilloso, era una mujer profundamente melancólica y yo creo que químicamente depresiva, una mujer que tenía arrebatos de muy buen humor pero que vivía muy deprimida y que se entregó a la muerte muy temprano porque no quiso seguir viviendo. Jamás se habló de que mi abuela fuera una mujer depresiva. Igual que como no se hablaba de que fulano fuera alcohólico, de que fulano usaba drogas o de que fulano fuera un delincuente. Nunca se dijeron esas cosas. Siempre había maneras disimuladas, eufemismos para referirse a la realidad. Y yo, que tal vez desde muy chica tenía la tendencia a la escritura o
¿en qué consiste la escritura, Pablo? La escritura es... La literatura consiste en ver las cosas por detrás, ver las cosas desde una perspectiva o desde un ángulo que nadie más lo ve. Y eso es lo que le da originalidad a un texto. Eso es lo que hace válido un texto porque si tú vas a contar con un montón de clichés lo que todo el mundo está viendo, bueno esas son las novelitas rosas. Pero cuando tú quieres entrarle a la realidad por un ángulo distorsionado, distinto, diferente, cuando tu quieres ver que hay detrás de los espejos, lo que no te refleja la realidad sino lo que está oculto, ahí es donde nace una historia, un cuento, ahí es donde té realmente puedes entregarte a la ficción y elaborar algo diferente. Yo creo que tuve esa tendencia de chica siempre, a ver las cosas por detrás porque cuando me mostraban algo o me decían algo, yo siempre lo cuestionaba, la autoridad, la religión, lo que me decían en el colegio. En el colegio me decían los dinosaurios existieron en tal época. Y yo preguntaba por qué, cómo saben. O sea siempre había un cuestionamiento de cómo eran las cosas. Por eso los secretos de familia que pesaron tanto en mi infancia era una cosa contra la que me rebelé de tan temprano. Y yo no he permitido que eso me ataje en la vida. Cuando he tenido cosas en mi vida que me avergüenzan, o que me molestan o que me han pesado, me han dolido, las pongo sobre la mesa, para que nadie pueda venir a decirme "sí pero fíjate, tú tienes esto escondido en este rincón". Ahí está sobre la mesa. Y los crímenes horrorosos que yo pueda haber cometido son los mismos que ha cometido todo el mundo.

Por eso es que la gente se identifica con lo que escribo, porque nos ha pasado a todos. O sea tal vez no hablamos de eso pero nos ha pasado. Cuando se nos muere una hija, todas sentimos lo mismo. Una mujer en Bangladesh lo siente igual que en Kenia e igual que en Finlandia e igual que en Chile. Es el mismo exacto dolor. Y podemos hablar de eso.

¿Por qué no?
Podemos hablar de que nos enamoramos, podemos hablar de la sexualidad , podemos hablar de la infidelidad, del dinero, de los deseos, de las ambiciones, de los terrores, todo se puede exponer porque todo es humano, todo es parte de lo que todos nosotros somos. Yo no me siento ni más mala ni más buena, ni diferente a nadie, soy una más de esta inmensa masa humana.


¿Su virtud fue tematizar sus propios conflictos y sus propias dudas cuando la gente le hacía sentir que estaba haciendo algo malo?
No es así de simple porque yo hoy día tengo 58 años, esto ha requerido un proceso muy largo.De hecho empezó a escribir a los 40...Claro empecé a escribir muy tarde pero antes hacía periodismo que era mucho como ficción el periodismo que hacía. Menos mal no me pillaron entonces.

¿Le da un poco de culpa a veces?
No, no me da ni pizca de culpa. Nada de culpa. Tengo pocas culpas. Las culpas que tengo se refieren a otras cosas. Las culpas que tengo se refieren siempre al haberle producido un dolor a una persona determinada, la mayor parte de las veces sin darme ni cuenta, sin intención. Después miro para atrás y me doy cuenta lo que hice y me doy cuenta de que herí profundamente a una persona, algo hice que le hizo mucho daño a alguien. Eso sí me da culpa.Se nota que siente mucha culpa hacia su ex esposo...Sí, porque fue, es un hombre muy bueno. Un hombre muy bueno que fue muy leal y que me quiso mucho. El se merecía una mujer mucho mejor, que ahora la tiene por suerte. Hay otro tema además de los secretos de familia que es el del control.

En el contrato que le mando a William usted dice que no está dispuesta a que nadie le revise sus cosas ni que la controlen. ¿Le pasó alguna vez? ¿Por qué ese tema, el odio hacia el control sobre todo de un hombre hacia una mujer, es tan recurrente?
Porque es una cosa que se da mucho en la sociedad donde vivimos. Nosotros vivimos, tú, yo, todo el mundo, en una sociedad en que los hombres están mucho mejor parados que las mujeres. En el periodismo, por ejemplo, creo que yo trabajaba más y mejor que la mayor parte de mis compañeros y sin embargo no estaba mi nombre en el primer lugar de la lista cuando se trataba de darle un ascenso a alguien o de promover a alguien en el trabajo o de darle un reportaje que fuera más interesante. Los hombres se arrogan una especie de autoridad. Ellos saben más. Tienen autoridad. Para mí es muy importante que el ámbito de mi trabajo sea absolutamente privado, que no se metan a darme opiniones, que no me lean jamás una carta.

¿Pero eso le pasó alguna vez?
Me pasó algunas veces. No mucho, pero me pasó. Me pasó con distintos hombres. Me pasó con el de la flauta, me pasó con otro hombre, me pasó muy poco con mi marido. Con mi marido casi nada porque mi marido tenía una formación inglesa que lo hacía muy respetuoso. Pero otros hombres que ha habido, y en mi vida ha habido algunos, se sienten con derecho a saber todo de mí. Nadie tiene derecho a saber todo de mí más que lo que yo quiero contar. Y como te digo no tengo secretos. Lo puedo contar todo, pero no me gusta que se metan en mis cosas, que se metan en mi computadora y me lean el email o que se metan en mi correspondencia y me abran las cartas. No quiero. Mucho menos que me corrijan un texto. Si yo se lo entrego a una persona en la cual yo confío y le digo léelo y dame tu opinión, es diferente a que venga un tipo que porque se acuesta conmigo se sienta con el derecho a corregirme un texto. No. Porque yo no se lo corregiría a él.

Willi está escribiendo una novela. Yo sé lo que está escribiendo y no lo he leído. Llegará un momento tal vez en que él me lo muestre y me diga "dame tu opinión". Y entonces se la voy a dar si me lo muestra pero no se me ocurriría tocar uno de los papeles que tiene sobre la mesa , ni por curiosidad. Y tengo curiosidad por saber qué puede estar escribiendo Willi pero no he tocado los papeles que tiene sobre la mesa porque hay una cosa de respeto básico que la exijo hacia mí y la doy también.

Sí. Pero se nota que la enoja mucho eso.
Que para usted los hombres estamos acostumbrados a hacer eso
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..Los hombres por cultura están acostumbrados a mandar y mandar a todos los que tienen debajo. La mujer siempre la sienten debajo y los hijos también. Entonces hay una especie de cadena de mando y yo no quiero ser parte de esa cadena. No quiero que me mande nadie. Yo obedezco las reglas de la sociedad porque tengo que vivir en ella y no me queda más remedio. Pero no me pongo más reglas de las normales, para qué me voy a echar encima una religión o un club, para qué. Mientras menos reglas coarten mi libertad y mi manera de pensar, mejor. No voy a aceptar las de un hombre.

Si yo soy un ser totalmente independiente, en lo económico, en lo espiritual, en la imaginación, en lo creativo, en lo intelectual. No necesito maestro ni gurú.
En uno de sus libros se pregunta, ¿cómo seré a los 60?
Ya estoy.Ya está ahí, el año que viene, en agosto. ¿Cómo es a los 60 o cómo cree que es? Porque esto se lo preguntaba a los 48...A los 48 me parecía que no iba a llegar a los 60. Que era tan lejos, tan lejos que no iba a llegar. Y además después que se murió la Pau yo creía que me iba a morir. Entonces tenía una especie de curiosidad y de alegría ante la idea de que no iba a tener que enfrentar el resto de mi vida. Y un poco el temor tal vez a envejecer, no querer envejecer y ahora que voy llegando a los 60 me siento muy distinta a la mujer que yo era a los 50 pero no sé si es por el transcurso del tiempo o por la muerte de Paula.

La muerte de Paula me transformó en meses. No lo tengo aquí pero Willi lo tiene en su oficina, una fotografía que tomaron en España cuando yo estaba presentando el plan Infinito, el mismo día que Paula cayó en coma en el Hospital, que cayó al Hospital, cayó en coma unas horas más tarde y en esa fotografía se ve una mujer joven con una actitud totalmente desafiante, vestida de una manera provocativa, no provocativa en lo sexual sino distinta y con una actitud desafiante, con unas uñas largas, con el pelo alborotado y hay fotografías mías después de la muerte de Paula o sea un año más tarde en que yo soy otra persona, una mujer que ha envejecido diez años y que además cambió completamente de presencia, de actitud. Y yo creo que eso hizo la muerte de Paula.

Me cambió para bien en general, no físicamente; en lo físico perdí diez años pero en otras cosas me cambió para bien. Y hay una gran renovación en el dolor. Es difícil explicar esto porque la gente cree que lo importante es la alegría. Yo de la alegría no he aprendido nada. La alegría es como ponerle azúcar a la torta que ya es azucarada. Pero es del dolor, de cada situación de pérdida, de separación, de muerte, de miedo, de lucha es de donde yo he aprendido algo y me he hecho o más fuerte o más independiente o más segura o más creativa. Siempre es de ahí. Entonces celebro ahora todos los dolores que he tenido incluso el dolor de la muerte de Paula. No celebro que mi hija se haya muerto por supuesto pero celebro el haber pasado por el dolor completo. No haberme ahorrado ni un solo día de su larga agonía ni un solo instante de su muerte y no haberme ahorrado ni un día después tampoco porque de cada una de esas cosas aprendí y me hice más fuerte. Así que tengo mucho que agradecer, mucho que agradecer a esa experiencia.
Lo que no mata, fortalece...
Claro, te hace muy fuerte. Se te quitan los miedos. Yo siempre viví aterrada como todas las madres de que si algo le pasaba a un hijo mío era el fin del mundo.

Bueno la mayor parte de las madres en el mundo sufren la pérdida de sus hijos y sobreviven y tienen otro y educan otro y después se dedican a los nietos. Seguimos viviendo y seguimos soportando mucho más de lo que creemos que podemos soportar. Y eso nos hace muy fuertes.

La agonía de Paula y su muerte, ¿nunca la llevaron a pensar en el suicidio?
Sí, claro. Cuando Paula estaba enferma me dieron pastillas para dormir porque no podía dormir. Como Paula estaba paralizada completamente, yo dormía y cada 2 horas o cada hora me levantaba e iba a moverla en la cama a pesar de que había una cuidadora que estaba con ella toda la noche. Yo siempre pensaba que la cuidadora se había quedado dormida o cualquier cosa y me levantaba a moverla. Me acostaba pensando que estaba incómoda porque estaba apoyada en el brazo. Porque mi brazo se me había dormido la mano, está apoyada en el brazo, está incómoda, voy a ir a moverla. Todo así. Entonces me dieron pastillas para dormir. No las tomé, las guardé las pastillas pensando que si Paula se moría yo sabía que se iba a morir antes que yo, que cuando Paula se muriera yo me iba a tomar todas las pastillas y se acabó el cuento, me iba con ella. Y no lo hice. No lo hice primero porque estaba mi mamá ahí y después porque no era lo que quería hacer, si hubiera querido hacerlo lo habría hecho. No lo hice. Después me senté a escribir el libro. Y después nació otra nieta, Nicole. Y todo esto pasó en ese año posterior a la muerte de Paula. Y después se murió Jenifer la hija de Willi. Y quedó Willi colgado también.

Y entonces ya no era cuestión de tomarse las pastillas. Las pastillas las tiré por último a la basura porque sabía que no quería tener ese recurso, que ya estaba yo fuera de altura, había salido otra vez a la vida y estaba lista para luchar de nuevo, lo que no pude hacer fue escribir ficción por muchos años. No mucho pero bueno.
Tardó bastante Claro, estaba en cero.


¿Empezó a escribir este 8 de enero como siempre?
Empecé a escribir y ya lo terminé. Terminé un libro para jóvenes, un libro para niños pero no niños chiquitos, niños de doce años para arriba, una novela de 380 páginas, es una novela larga que se llama La ciudad de las bestias, está situada en el Amazonas y me divertí tanto. Fue tan rico escribir ese libro y lo hice tan rápido y con tanto gusto. He tenido muy buena respuesta de las muy pocas personas que lo han leído. Porque como es una audiencia que yo no conozco. Yo no tengo nietos de esa edad. Y además vivo en un país en inglés donde yo no puedo pasar mi texto que es en español para que los niños lo lean.

Entonces lo mandamos a España, digo lo mandamos porque lo hicimos a través de mi agente, Carmen ((Balces)). Entonces Carmen me dijo si aparece tu nombre en esto, van a saber que eres tu todo el mundo lo va a hallar bueno. Entonces le cambiamos el nombre y le pusimos Manuela Madrid y sacamos copias del manuscrito y circuló en unas escuelas y empecé a recibir los informes de los niños de 14 hasta 17 años y los informes son fantásticos entonces ahora ya tengo confianza que se puede publicar, que antes no sabía si me había pasado de la raya o cómo era la cosa pero la respuesta ha sido buenísima, así que yo creo que ese libro se va a publicar posiblemente el próximo año.

Acaban de aprobar la eutanasia en Holanda hace dos semanas, ¿cuál es su posición?
Absolutamente a favor siempre que no sea el médico el que toma la decisión solamente porque eso le da un poder al médico que ya tiene demasiado poder, que no debiera tenerlo. Pero creo que toda persona que está pasando por una situación de extremo dolor y de agonía tiene derecho a morir con decencia y dignidad y tomar esa decisión uno mismo si uno puede. Y en el caso de nuestra familia después de lo que ocurrió con Paula todos nosotros hicimos un acuerdo en que uno deja por escrito y notariado de que si uno está en una situación similar, inconsciente, en coma y conectado a un respirador que una persona de nuestra familia tome la decisión de desconectarlo. Nosotros no teníamos ese acuerdo con Paula porque nunca pensamos que una cosa así iba a ocurrir y cuando Paula cayó en coma en el Hospital y llevaba ya una semana conectada al respirador, vino un gran amigo mío que es médico a verla y él nos dijo a Ernesto y a mí "no hay esperanza, no hay esperanza, sáquense eso de la cabeza, todo lo que les están diciendo en el Hospital es mentira, esta niña tiene daño cerebral severo, a esta niña hay que desconectarla". Lo dijo clarísimo. Ernesto y yo como no quisimos creer eso porque siempre teníamos los informes del hospital que nos decían que se iba a recuperar completamente y que estaba bien, negaron la situación que había ocurrido en terapia intensiva, negligencia del hospital, no porfiria lo que mató a Paula.


Cuando ya Ernesto y yo finalmente comprendimos, cuando exigimos después de 5 meses que a Paula se le hicieran todos los exámenes cerebrales que le hicieran un scan completo y entonces no les quedó más que admitir que tenía daño cerebral severo y nos entregaron un cadáver viviente , Ernesto y yo decidimos desconectarla y entonces la desconectamos. En realidad la decisión casi la tomé yo pasando por encima de Ernesto. Y yo no sentí ninguna culpa en ese momento. El problema fue que Paula empezó a respirar. Empezó a respirar primero de a poco y cuando trajimos a Paula , Paula respiraba y tenía todavía abierta la traqueotomía, se le cerró la traqueotomía y siguió respirando. Era lo único que podía hacer. Entonces Paula debió haber muerto al principio, no había ninguna razón para que Paula viviera un año de agonía. Ninguna razón y ya después era tarde para desconectarla porque estaba viviendo por sí misma. Claro que había que alimentarla por un tubo. Yo me pregunte muchas veces por qué y los médicos mismos nos dijeron se va ir deteriorando cada vez más, se va a ir deformando, se han atrofiado ya todos los músculos, se va a ir poniendo cada vez peor

¿por qué no dejar de alimentarla?
Ese es un recurso, dejar de pasarle el alimento por el tubo al estómago ¿pero qué madre puede hacer eso? ¿qué madre puede dejar de alimentar a un hijo? Yo no pude, incluso me dijeron "váyase por dos semanas, nosotros lo hacemos". No, no pude. ¿Cómo me iba a ir yo por dos semanas sabiendo que me estaban matando a Paula de hambre? Y no pude hacerlo. Entonces después de esa experiencia, todos nosotros, mi hijo que tiene porfiria también, mi marido y yo y mis padres todos nosotros hemos hecho un testamento diciendo que por favor nos desconecten, que alguien tome la decisión, estoy totalmente a favor de la eutanasia.

¿Lo ha firmado ante escribano?
Por supuesto sino no es válido. Me decía al principio el tema de que nunca va a Chile por eventos literarios


¿Por qué cree que no la reconocen como escritora?
Me reconocen. Por ejemplo el gobierno me ha dado...Los pares, los otros escritores...No sé fíjate. En parte será porque no vivo en Chile y no les hago la pata. Pero Antonio Skarmeta escribió para usted...Sí, con Skarmeta tengo buena relación. Y en un par de ocasiones en que se le ha preguntado directamente a personas como Jorge Edwards qué piensan de mí han dicho algo bueno. Pero cuando voy a Chile, las pocas veces que he ido, el mundo literario o las páginas literarias del Mercurio me ignoran completamente. Pero está bien. ¿qué más se puede pedir? La gente es maravillosa o sea voy a un restaurante y la gente aplaude. Aparte usted es la que más que vende. ¿No?Sí, yo creo que es un poco lo que molesta.

¿Si alguien vende bien es mal escritor?
Claro si alguien vende es porque el libro es comercial y por lo tanto malo, lo cual es una subestimación del lector, es partir de la base de que los lectores son ignorantes y tontos y que les gusta lo malo. ¿Por qué? Mis libros se traducen a 30 idiomas y son best sellers y eso significa algo supongo yo. Significa que los lectores les gusta y no creo que un puñado de críticos tenga más autoridad moral o literaria que todos los lectores.

¿Quiénes son esos críticos?
Gente generalmente que no sabe escribir. Ellos mismos no saben escribir y quisieran poder hacerlo. Escritores frustrados que les gusta lo hermético porque lo entienden ellos nomás. Si una cosa se populariza ya le tienen desconfianza. Les da rabia que venda porque ellos no venden. Se llama envidia.


¿Y le molesta?
No. Me molestaría si estuviera en una etapa de luchar por obtener algo y sentir que me están haciendo la cama se dice en Chile o sea que me están tirando hacia abajo. Esa sensación me ocurrió en principio mucho de que después del éxito increíble de La casa de los espíritus sentía yo que me tiraban para abajo. Todo el mundo me tiraba para abajo. La única persona que me sostenía arriba era mi agente, Carmen que nunca me hizo perder la fe en que yo podía seguir escribiendo, podía hacer algo bueno. Pero el resto yo sentía que me tiraba para abajo, la crítica cada vez más severa, la gente, los otros escritores furiosos por el éxito de La casa de los espíritus. Y todo el mundo diciendo que había copiado a García Márquez. He hablado con críticos en Buenos Aires y la opinión es esa.

¿Lo copió?¿Tú crees que un libro que es una copia de otro puede sobrevivir 20 años y todavía editándose y todavía siendo best seller en muchas partes. Si fuera copia de algo es muy difícil. Estarían en el original todavía y el original que sería Cien años de Soledad sigue vendiéndose también. No hay una competencia entre los dos libros ni mucho menos, ni uno es una copia de otro. Mira todo esto que tú ves aquí son puras primeras ediciones en distintos idiomas y después te voy a mostrar arriba todos los libros que hay en los cuales se cita o se estudia o se analiza mi trabajo. Entonces hay un reconocimiento de las universidades americanas, de las universidades europeas lo que no hay es un reconocimiento del minúsculo grupo chileno. Lo demás está superreconocido. ¿qué más puedo pedir, dios mío? Ya no puedo pedir más.

¿Cuáles fueron sus autores latinoamericanos?
Borges y algunos escritores argentinos, Cortázar también, Sábato. Y de ahí al resto de los grandes escritores del mundo, José Donoso, Carlos Fuentes, Octavio Paz, por supuesto García Márquez, Mario Vargas Llosa, todos ellos. Y cuando te digo que fue una cosa que ocurrió en mi generación fue porque la generación anterior, que es la generación de boom, se criaron leyendo libros de los europeos y de los americanos en traducción o en inglés. Pero ellos no se leían entre ellos todavía porque no había buena distribución de su obra. Fue al final de la época de Franco cuando como todavía había una enorme censura para los libros en España , las editoriales de Barcelona buscaban libros escritos en español que pudieran saltarse la censura porque eran libros que no eran españoles. Entonces empezaron a buscar y a editar estos grandes libros que se estaban editando en cada país en América Latina pero que no tenían una buena distribución continental. Ellos lanzaron toda esta literatura en traducción y la lanzaron al mundo. Entonces se creo este boom y yo entre, yo tenía 20 años cuando esto ocurrió, 25 años, entonces a mí me tocó leerlos a todos ellos en las ediciones españolas

¿Cuál le gustó realmente?
Me fascinó Cien años de soledad, por supuesto. Me fascinó El obsceno pájaro de la noche de José Donoso, El túnel de Sábato, toda la obra entera de Borges, me encantaban las cosas de Cortázar, eran de una magia y de un locura completamente increíble. Esos cuentos tan raros. Había cosas por ejemplo ese tipo que se queda mirando las moscas en el techo. Todas esas cosas que uno hace, que a uno le pasan. Yo creo que la cosa cierta era que todos ellos eran hombres. Este era un club exclusivamente masculino, el del boom. No había nombre femenino que resonara como los del boom a pesar de que en Chile teníamos a la María Luisa Bombayer y a otras escritoras, en Argentina había muchas, no tenían el mismo peso, no se les daba la misma importancia, no había tanta crítica, no retumbaban en el mundo como retumbaban los hombres.

Así que la literatura que leíamos era una literatura extraordinaria pero con los temas masculinos, escrita por hombres y en los cuales los personajes femeninos era clichés, eran la prostituta eterna, la novia eterna, la madre y pare de contar. Eran muy cliché los personajes femeninos. No habían personajes contradictorios, conflictivos, complejos como somos las mujeres en realidad. Y ahora que la literatura latinoamericana y la del mundo está inundada por escritoras podemos las mujeres vernos reflejadas mucho mejor.

¿Qué escritora leía a sus 20 años?
Ninguna pues leía muy poco. Leía muchas escritoras feministas europeas y americanas. Esa fue la literatura que me permitió tener un lenguaje articulado para dar salida a esta rabia que tenía contra el sistema. Un feminismo que no sabía nombrar porque todavía no se había inventado la palabra. Yo estaba todavía con toda la ansiedad y la rabia y no sabía cómo se decía. Lo manifestaba de mil maneras pero no sabía nombrarlo. Y cuando empecé a leer estos libros extraordinarios de estas mujeres que no solamente escribían con una inteligencia extraordinaria sino también con humor, riéndose de sí mismas, riéndose de los hombres, riéndose de la sociedad, con un gran humor. Y eso me dio un lenguaje que me permitió escribir por años en periodismo.

¿Qué escritores lee hoy?
Hoy día leo un promedio de unos diez libros al mes. Antes leía más. Porque soy una lectora voraz y me salto todas las partes que me aburren, no me importa nada saltarme. En ese sentido no tengo ningún respeto por el texto ni por el escritor. Si me aburre me lo salto. Pero yo tengo una amiga muy querida que es dueña de una librería muy grande aquí en Marina County y esa librería es como mi segunda oficina. Yo voy ahí todos los días, el correo me llega ahí, los email me llegan ahí y esta amiga le dio un ataque al corazón y entonces estuvo 6 meses fuera de circulación. Ahora está bien por suerte. Y ella hace un cosa que se llama book stoke y que varias veces al mes ella tiene grupos distintos de personas a las cuales ella le cuenta qué es lo último salido en materia de ficción y qué es lo que ella recomienda. Entonces tiene diez personas que leen para ella y ella lee lo mejor de lo que estas personas seleccionan. Como ella estaba enferma lo hice yo y eso me obligaba a leer hasta 20 libros al mes para poder hacerlo. Y entonces estaba leyendo muchísima literatura que yo nunca habría agarrado porque no se me habría ocurrido pero otra gente la seleccionó para mí. Entonces he estado leyendo por ejemplo un libro de Renate Dorestain que es una holandesa que no es muy conocida aquí así que yo no habría tenido por donde agarrar ese libro sino porque llega una prueba allá. Y entonces me puse a leer más cosas de ella, una escritora extraordinaria.

Escritores franceses que nunca habría leído tampoco. Y muchos escritores norteamericanos con temas que normalmente no me habrían interesado y que descubro extraordinarios escritores por ejemplo acabo de leer una primera novela de una mujer jovencita que se llama The Beeses y que es sobre ortografía, supuestamente el tema es la ortografía. Imagínate si yo hubiera agarrado alguna vez alguna novela sobre la ortografía, jamás. Pero alguien la seleccionó. Es de Maila Gouber, no sé si está traducida ya, yo creo que no. Tu leíste Who ais teef, es de esta es una inglesa. Leí hace dos meses atrás una estupenda novela sobre Marilyn Monrroe que tampoco es un tema que me habría interesado normalmente y que está contada desde adentro como si ella fuera.
Les podrías dar a las argentinas, las mujeres los diez libros imprescindibles.No, no me atrevería a hacer eso porque eso es muy subjetivo.Pero para usted...No es muy subjetivo, no podría hacerlo pero hay libros que a mí me marcaron, que me cambiaron. Yo diría que uno de ellos fue La mujer eunuco que fue el primer libro feminista que leí y me conmovió profundamente porque estaba escrito con tanta verdad y tanto humor y tanta inteligencia. Después hubo libros como Cien años de soledad que me marcaron también porque me pusieron en contacto con mi propia historia, mi propia memoria, con las poses de mis abuelos con los cuales me había criado.

Después libros que fueron muy formativos como los de los escritores novelistas rusos que leí, el amor por los personajes fuertes, por los argumentos fuertes. A mí no me gusta la literatura minimalista, me aburre, cuando no pasa nada y los personajes son insípidos, no pasa nada. Yo quiero que pasen cosas, que haya pasiones, que haya cosas brutales como en los novelista rusos. Después pasé diez años leyendo ciencia ficción. Y eso yo creo que me abrió la mente al misterio, a las infinitas posibilidades de la realidad, a que todo puede pasar, esa cosa borgeana de que nada es como uno cree que es y eso fue acentuado lo de Borges por todo lo que había leído de ciencia ficción que además él leyó mucha ciencia ficción también.

¿Qué novelistas rusos?
Tolstoi, Chejov.Ahora, el amor es el único criterio de verdad en la literatura rusa. ¿No le parece?Por supuesto Dovstoievsky me encantaba. Escritores que marcan absolutamente. Mira la historia de Ana Karenina por ejemplo, que historia brutal, pobre mujer, fíjate una historia escrita en el siglo XIX y sin embargo hoy día en el año 2001 sigue teniendo vigencia.

El tema de la cirugía estética. ¿Cómo tomó la decisión?
Yo me hice la cirugía estética hace varios años y me llevó yo creo que el verme en las fotografías y el ver que no me veía bien y el tema es recurrente. Siempre pienso cada tanto tiempo, generalmente cada año pienso debería hacerme la cirugía estética de nuevo. Pero necesito mucho tiempo libre porque pasas muchos meses viéndote pésimo. Entonces da miedo porque primero que no tendrías que hacer el espacio en el calendario, dejarte un año libre. Yo no tengo un año libre.¿Un año?Para verte bien un año. Seis meses para verte decente. Para verte como eras pero un poco mejor, un año. Entonces no tengo ese año todavía pero me lo voy a hacer en el calendario antes de los 70.

¿Va a hacerse una segunda?
Sí.

En su libro habla de la relación con su ex esposo como algo que le pesaba sobre los hombros, que ya era algo muy aburrido.Claro, la relación se murió en el 78.

¿Y con William cómo está todo?
Fantástico. Willi es una persona muy fuerte y yo creo que yo pego como una pelota contra él y el contra mí. Entonces rebotamos. Además tenemos una relación de absoluta confianza, él trabaja aquí en la oficina de al lado y compartimos muchas cosas. Tenemos una vida entretenida. Además el hecho de que sea americano, que habla inglés, bueno habla español perfectamente también, hablamos el español los dos pero que él sea gringo. Mira para darte una ejemplo, en la mañana tenemos en el baño dos lavatorios y un espejo grande. Entonces mientras él se está afeitando yo me estoy maquillando en el espejo y yo miro y lo veo a él y siempre todas las mañanas me pregunto ¿yo estoy casada con este señor? Es como una novedad tremenda porque lo veo tan distinto, tan blanco, tan grande, tan ajeno a mí que digo yo estoy con este señor que cosa más rara. Siempre hay la novedad. El no lo siente. El me tiene completamente asumida como que yo siempre estuve con él. Para mi todos los días que lo veo llegar a la casa y oigo la voz y oigo los pasos es como que viniera entrando por primera vez. Eso debe mantener arriba la pasión.Eso sí. Y además como hemos pasado por tanto dolor, por tanta lucha y por tantos éxitos juntos, yo creo que eso nos ha unido mucho. El haber sobrevivido al dolor de la muerte de dos hijas juntos. Porque al principio no te creas que eso nos juntó, al principio nos separó, cada uno se encerró en su dolor y no quiso saber lo que le estaba pasando al otro. Y después de mucha terapia y de mucho llorar juntos.

¿Hizo terapia?
Sí, yo me negaba por supuesto como buena chilena, inculta, uno se niega. En Argentina no existe ese tabú pero en Chile si uno llega a ir a terapia no lo admite ni loco, jamás. Yo hice mucha terapia después que Paula se murió, ya no durante el año que estuve escribiendo Paula porque creía que yo solita podía salir adelante, que yo no tenía necesidad de pagarle a un profesional para que me viniera a decir lo que yo estaba sintiendo ¿qué era eso? Cuando terminé de escribir Paula, ahí me pegó la depresión, me cayó como un hachazo en la cabeza. Me di cuenta de que llevaba un año vestida de negro, cuánto había envejecido, cuán desmoralizada estaba que no podía escribir una gota de ficción, que se había muerto la hija de Willi y que yo en vez de acompañarlo lo había abandonado, que había abandonado todo hasta los nietos y entonces empecé a ir humildemente a terapia. Fui a terapia sola y con Willi y Willi fue solo y conmigo.

¿Qué tipo de terapia?
No psicoanálisis. No me preguntes tanto porque la verdad que ... Iba a un tipo, hablaba una hora, era un hombre que era budista y era un personaje fantástico que me ayudó mucho para volver a escribir ficción. Porque el fue el que tuvo la idea, el que me recordó que yo era periodista. Entonces me dijo tú eres periodista por entrenamiento. Si a ti te dan un tema tú puedes escribir sobre cualquier cosa. Entonces elige un tema que no sea ficción. Yo elegí un tema y me dijo no ese tema no porque ese tema es tan triste como la muerte de tu hija, tienes que buscar un tema que sea exactamente lo opuesto. Entonces ahí escribí Afrodita. Pero fue sugerencia de él. Y el me ayudó a salir de la depresión dándome trabajo, mandándome a la única dirección que podía salvarme que era escribir. O sea él me ayudó en eso mucho y me ayudó también con nuestro matrimonio. Después cambiamos porque él ya se fue de la zona y entonces ahora tenemos otro terapeuta al cual no vemos regularmente solamente si hay un problema pero sabemos que existe ahí como recurso. Por ejemplo si hay un problema con el hijo de Willi, entonces siempre tenemos opiniones distintas con Willi. Willi piensa que esto es lo que hay que hacer y yo pienso que lo que hay que hacer es generalmente lo contrario. Vamos al terapeuta y lo hablamos ahí, en un terreno seguro donde podemos decirnos todo, ahí hablamos, discutimos y nos ayuda generalmente nos da algún buen consejo que ayude. Ya conoce la dinámica de la familia, conoce al hijo de Willi y nos ha ayudado muchísimo también.

¿En qué cree Isabel Allende? ¿Astrología?
No, no creo para nada. En la astrología no, si yo he escrito horóscopos cómo voy a creer en la astrología.Pero define al argentino como un geminiano.Sí porque él se describía así, como una persona que tenía doble personalidad. Pero yo no creo que por ser leo yo sea como soy y que igual podría ser virgo o aries o sagitario y sería lo mismo. Sería lo que soy porque las circunstancias en la vida me han hecho lo que soy.

¿Y en qué cree?
Creo en mí. Creo en la fuerza avasalladora del amor. Creo en el idealismo, en que la gente por idealismo hace cosas increíbles. Y también creo que existe una maldad en el mundo y en cada uno de nosotros. Y que dadas las malas circunstancias se expresa de distintas maneras. Se expresa a veces en el individuo y aveces en la sociedad. La sociedad se vuelve loca y hay guerras y hay matanzas y hay dictaduras y hay masacres y hay tortura y hay cosas brutales, que están siempre latente, siempre ahí. Creo en el espíritu. Creo que cuando uno se muere hay una parte que no muere que es lo que trasciende que es una gota de espiritualidad que se reúne con un océano de espiritualidad del cual todos venimos. Pero no creo que haya un ego más allá de los físicos o sea yo no creo que mi alma en particular sea individual o que mi alma se va a encontrar con el alma de Paula en otro plano o que exista un dios que castiga mi alma o premia mi alma. Mi alma se encarnó en este cuerpo para aprender algo que va a llevarle de vuelta a ese gran océano de conocimiento consciencia, espiritualidad, de donde todos venimos. Si el torturador está aprendiendo otra cosa que también tiene que llevar de vuelta y básicamente la materia prima de ese torturador y la materia prima de la madre Teresa o la materia prima mía es la misma.

Espiritualmente estamos hechos de la misma materia y lo que cada uno hace con esa materia es algo que tenemos que aprender y llevar de vuelta ese conocimiento a alguna parte. Y si eso no fue suficiente habrá que aprenderlo de nuevo en otros polvos pero no creo que yo vaya a trascender como yo o que me vaya a reencarnar y recordar quién soy. Porque a mí me pueden hacer una terapia de hipnosis y resulta que yo era Cleopatra. Aparte que siempre la gente que recuerda vidas pasadas era alguien importante. Nadie era un campesino que estaba labrando la tierra. Todos eran Marco Antonio o eran Cleopatra. Yo no creo en eso. No creo en la reencarnación. O si hay reencarnación me podría reencarnar en otro planeta en forma gaseosa. No tengo por qué ser ni humana ni animal ni vegeta

¿Siente que ha sido feliz?
Sí. Siento que he tenido una vida muy rica y en eso para mí consiste la felicidad porque nunca me planteé tener una vida feliz, yo quiero tener una vida interesante. Yo soy una persona muy curiosa y muy apasionada. Entonces yo quiero que pasen cosas. No quiero una vida apaciblemente feliz. No me interesa mayormente. La felicidad no es un objetivo para mí. El objetivo es la paz, objetivo es la generosidad, el dar hasta que duela, dar más allá de lo que uno quiere dar. Llegar a ese punto. El objetivo es crecer espiritualmente para que cuando llegue el momento de la muerte tener la sensación de que no estoy igual que cuando estaba cuando tenía 7 años. Ha habido una evolución que no es intelectual porque la evolución intelectual la veo, la puedo palpar todos los días en lo que hago. No es esa. Esa se va dando con el trabajo. Hay otra evolución que es la interna, la espiritual, la que te hace mejor persona que eso no se hace con trabajo y acción. Se hace con consciencia. Estando consciente de todo lo que uno hace. Uno hace muchas cosas sin darse cuenta por automatismo, por repetición, por copiar o por cumplir con lo que se supone que tienes que hacer. Sin detenerse a pensar por qué lo hago. Y lo que los budistas dicen hacerlo mental o sea que pases a tener consciencia de tu vida. Y eso es lo que más me cuesta porque siempre estoy agobiada de trabajo y de ruido salvo cuando estoy escribiendo. Entonces separarme todo el día y dejar ese espacio para la espiritualidad, para la consciencia, eso es lo más difícil. Y hacer todo esto sin religión además.

Hay un tema que me extrañó no encontrar en sus libros que es el amor después de la menopausia...Hay mucho de eso en Afrodita pero no hay en Paula porque no estaba en ese momento conectada con mi sexualidad para nada.Pero tampoco en Retrato en sepia...No, no está. Está solo en Afrodita yo creo. En Retrato en Sepia se sugiere algo. A muchas mujeres jóvenes se identifican con Paula. Yo te diría que el 70 por ciento de las cartas que recibo sobre el libro Paula son de mujeres jóvenes no de madres que han perdido hijos sino de mujeres jóvenes que se identifican con ella y con Ernesto. Hay un tema que me extraño no ver que es la sexualidad en la tercera edad.Hay mucho de eso en Afrodita, pero no hay en Paula , porque no estaba en ese momento conectada con mi sexualidad para nada. Pero tampoco en Retrato en Sepia...No, no están. Esta solo en Afrodita yo creo. En retrato... se sugiere algo de la sexualidad de Liza y Thao cuando ellos ya son abuelos. Pero no mucho. La época en la que yo escribí Paula que es donde habría podido hablar de eso mas, cumplí 50 años, y no me había dado cuenta de que había cumplido 50 años, y se suponía que era la menopausia y tampoco me di cuenta que entraba en la menopausia.

Me paso una cosa muy curiosa: es que cuando Paula cayo en coma, Paula dejo de menstruar. Y yo también. Y alguien dijo al pasar es una reacción simpática, de empatía, que supuestamente pasa mucho a las mamas. Por ejemplo pasa que una mujer esta con otra, y esta otra esta amamantando, empieza a tener ella leche en los pechos, por empatía. O si hay muchas mujeres viviendo en un mismo dormitorio, al cabo de algunos meses sucede que todas menstrúan mas o menos al mismo tiempo. Entonces, supuse que había dejado de menstruar por Paula. Como una relación de empatía, y no me preocupe ni de las.... hormonas, ni de nada. No sentía nada. Sentía solo el dolor de Paula. No hubo un duelo suyo por su menstruación...No, no me di cuenta de que entraba en la edad de la vejez. Paso así volando. Y después vino todo el año de escribir Paula, fue el segundo año. Y después vino dos años mas de depresión. Fueron cuatro en los que estuve completamente desconectada de mi, de mi cuerpo. No me importaba. Aunque siempre tuve una buena relación sexual con mi marido, pero mira todas las cosas que estaban pasando. O sea que estaba todo impregnado por esa energía negativa, oscura.

Mas la terapia, mas los hijos de el, todas cosas que estaban pasando. Entonces, ahora que salimos de todo eso, hemos entrado en un periodo yo creo que buenísimo de nuestra vida, que ojalá dure, porque somos todavía sanos, y muy dinámicos y enérgicos los dos. Entonces eso nos permite tener una relación sexual buena, de una gran camaradería. Y muchas cosas que ayudan a una relación sexual. Fíjate cuando hice Afrodita, llegue yo a una conclusión que mantengo, y es que el mas grande afrodisiaco de una pareja a cualquier edad es el tiempo y el espacio que uno le dedica a la pareja. Cuando uno tienen un amante, uno se escapa después de almuerzo o a la noche, que se yo, y hace toda una serie de estrategias para poder estar a solas con el amante en un lugar cerrado, clandestino, donde lo único que hay que hacerse es amarse. Cuando uno esta de novio, uno hace cualquier cosa por llegar a estar con el otro. Entonces, ... pero cuando uno se casa comienzan los niños, los ruidos, las cosas y nunca hay tiempo para la pareja. Uno no hace el espacio. Y entonces va decayendo la vida sexual. Willy y yo hemos llegado a una edad en que tenemos suficiente información sobre nosotros mismos para saber que necesitamos el espacio, y necesitamos la intimidad. Entonces nosotros nos damos citas. Decimos, por ejemplo, tenemos una cita el sábado (nos damos varias citas a la semana, eh), pero decimos tenemos una cita el sábado y ese día, la cita puede ser para muchas cosas, pero generalmente es para sexo. Pero no es sexo solo, sino que es todo lo que acompaña: una rica comida, una buena botella de vino, es música, son velas... A veces termina en una relación sexual, pero a veces no. Pero todo eso, la sensualidad en torno a la pareja es lo que nos podemos dar ahora que no tenemos niños en la casa que no tenemos que estar preocupándonos por la niña en coma, que no estamos con drogadictos golpeándonos la puerta. Estamos en una época fantástica. Y esa época espero que nos dure unos cuantos años, antes que empiecen los problemas cardiacos, y todas las cosas que pasan. Yo creo que si uno se mantiene sano y enamorado, debiera haber vida sexual hasta siempre. Pero no te lo puedo asegurar.

Y como es? Hay mas caricias? Supongo que debe ser distinto que los 30...Es distinto a el de los 30 porque es mucho menos genital y mucho.... La sensualidad es mucho mas generalizada cuando uno esta mas viejo y se conoce mejor. Y hay muchas cosas que uno antes no había descubierto que dan placer y después las viene a descubrir conociendo al otro y además... uno descubre su propio cuerpo. Las mujeres hemos aprendido en los últimos 20 o 30 años a conocer nuestro cuerpo. Cuando yo me eduque, cuando yo me críe, cuando yo tuve hijos, cuando yo tenia 20 años, yo no sabia nada de mi propia anatomía. No tenia idea... te mostraba una especie de mapas y de dibujos, completamente surrealistas, y eso se suponía que eras tu por dentro. Pero no te tocabas, no te explorabas, no sabias quien eras tu. Nada. Hoy día hay mucho conocimiento y mucha mas libertad y las mujeres hablan mucho mas y se publica mucho. Entonces... conocimientos que yo tengo hoy, mi mama que tiene 80 hoy no lo sabe, porque se salteo la etapa que podría haberlos descubierto. Y ya no le interesa. Así que yo caí en una buena generación. Digamos, la generación del feminismo. Junto con la liberación sexual, y el feminismo vino para la mujer la exploración de si misma y el erotismo que antes estaba reservado para los hombres. Antes las mujeres eran instrumentos del erotismo. Por lo menos en la cultura accidental. Eran instrumentos del erotismo y el erotismo se suponía que era una cosa de los hombre. Al erotismo lo escribían los hombres y lo practicaban los hombre y habían clubes y había toda una literatura y videos y películas que los hombre usaban. No las mujeres. Hoy día las mujeres... hay tiendas de erotismo exclusivamente para mujeres. Acá hay una muy conocida que se llama Good Vibrations, donde... dirigido exclusivamente a las mujeres. Un hombre puede entrar por supuesto. ...En el barrio Castro, ahí hice yo toda mi investigación para Afrodita. Fíjate que ahora la ropa interior femenina, la sexy, esa que tienen pompones y que tienen encajes y que son color verdes o color rosa encendido, que se yo, la publicidad ya no va dirigida a los hombre como era antes. Que antes eran los hombre los que compraban eso para sus concubinas o para sus amantes, nunca para sus esposas. Hoy día están dirigidas para las mujeres jóvenes. Son ellas las que lo compran, para ellas. Para ellas verse bien y no les interesa tener compañero o no. No es para mostrárselas a un hombre. Es para ellas. Entonces en ese sentido a cambiado mucho como la mujer se percibe a si misma como un animal erótico. Y yo creo que eso es fantástico. Y así me percibo yo también a pesar de la edad. Estoy segura de cumplir 60 años y necesito cirugía estética, si, pero... yo me siento como un ser sexual.

PD. GRACIAS A MI AMIGO ALEJANDRO POR PASARME ESTA INTERESANTE ENTREVISTA QUE HE RECIBIDO HOY, GRACIAS


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