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25 ene. 2007

PROXIMO PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS?..JUNTO A LA MAGA DE LAS PALABRAS ISABEL ALLENDE.


Washington.- El senador Barack Obama encarna la primera posibilidad real de que una persona negra se convierta en presidente de Estados Unidos, pero muchos se preguntan si este país está ya preparado para que eso suceda.

El color de la piel de Obama, hijo de un keniano negro y una estadounidense blanca, está llamado a desempeñar un papel importante en la elección, según coinciden los analistas, aunque habrá que comprobar si es un factor favorable o perjudicial.

Obama se lanzó el pasado martes a la pugna de las primarias para ser el candidato demócrata en las elecciones presidenciales de 2008.

Desde entonces, flota en todos los ambientes la duda de si un país en el que la segregación estuvo institucionalizada hasta hace 50 años está listo para ver a un presidente afroamericano.

"Estados Unidos está preparado para un presidente negro... que sea como Obama", puntualizó a EFE Bill Frenzel, analista del Instituto Brookings y ex legislador republicano.

"Tiene un gran encanto personal y no es percibido como una amenaza por la mayoría blanca", razonó el experto.

Un factor que, señala Frenzel, puede jugar a favor de Obama es que el senador demócrata nunca ha hecho de la raza uno de sus rasgos distintivos y, por lo tanto, carece del tinte reivindicativo que ha acompañado a anteriores candidatos afroamericanos como Jesse Jackson o Al Sharpton.

Sin embargo, es poco probable que el color de su piel pase desapercibido en una campaña demócrata en la que, por ahora, su mayor rival es una mujer.

"Como el género en el caso de (la senadora demócrata) Hillary Clinton o la religión en el de (el republicano mormón) Mitt Romney, la raza es una característica definitoria en Obama, por lo tanto es un asunto que va a interesar a los electores", aseguró a EFE el politólogo Larry Sabato, de la Universidad de Virginia.

Para Frenzel, la raza va a suponer para Obama una gran ventaja, ya que "los estadounidenses están deseando mostrar al mundo que están dispuestos a ser gobernados por un afroamericano".

Las cosas han cambiado bastante desde que, en 1984, Jesse Jackson aspiró a la presidencia y tuvo que sufrir llamadas amenazadoras y cartas intimidatorias que le instaban a retirar su candidatura.

Entonces, sólo un 77 por ciento de los estadounidenses dijeron que estarían dispuestos a votar a un afroamericano, pero este porcentaje ha crecido hasta nueve de cada diez hoy en día, según dos encuestas de Gallup.

El reverendo Jackson ha asesorado a Obama sobre aquella experiencia y los colaboradores más cercanos al senador reconocen que el racismo y su propia seguridad personal son factores que influirán en la decisión final que deberá adoptar el demócrata sobre su candidatura.

Obama está casado y es padre de dos niñas que pesan mucho en sus meditaciones, pero, tras su experiencia en la campaña por el Senado y como orador estrella en otros actos en favor de los demócratas, considera que el ambiente político hacia los negros ha mejorado notablemente.

Paradójicamente, Obama puede encontrar más dificultades de las previstas dentro de la propia comunidad de afroamericanos.

Algunos de sus líderes, como el reverendo Al Sharpton, ya han avisado de que no darán un cheque en blanco al senador tan sólo por su raza.

Además, tampoco hay que olvidar que el marido de Hillary, el ex presidente Bill Clinton, gozó durante su mandato de tal predicamento entre los afroamericanos que la premio Nobel de Literatura Toni Morrison llegó a considerarle "el primer presidente negro".

Sin embargo, no parece que los sectores más radicales puedan sustraer a Obama el apoyo mayoritario del voto negro.
Como afirma Sabato, "puede que para algunos sea demasiado moderado, pero es que si no lo es, jamás podrá ser presidente de EEUU". Algo que, por primera vez en la historia, podría dejar de ser una quimera.

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