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5 ene. 2007

Isabel Inspiración y Disciplina

La novelista habla acerca de su último libro ‘Inés del alma mía’
24 de diciembre de 2006
Chilena de nacimiento y latinoamericana por convicción, la escritora Isabel Allende ha construido una sólida y variada obra literaria que le ha permitido conquistar el gusto de miles y miles de lectores en gran parte del mundo. Con su último libro, Inés del alma mía, tuvo la posibilidad de comprobar que forma parte de las autoras favoritas del público.

Esta novela tiene como base la vida real de Inés Suárez, una mujer extremeña cuyo esposo, Juan de Málaga, viaja al Nuevo Mundo en el siglo XVI en busca de la mítica región de El Dorado sin tener éxito en la empresa. Tiempo después ella decide salir de España para venir a América en su búsqueda. Cuando recibe la noticia de que Juan ha fallecido, se une al grupo de conquistadores que pretenden llegar a la región de Chile. La fuerza interior que tiene Inés, en la que se mezclan sus habilidades femeninas con una voluntad de hierro, le ayuda a sobrevivir frente a todo tipo de percances y es debido a tal virtud que logra salir airosa de todas las situaciones por las que se ve obligada a pasar.

La parte con mayor aliento épico que hay en el libro es la que narra como se lleva a cabo la travesía hasta Chile, porque describe la forma en que Inés y los conquistadores tienen que reaccionar frente al ataque de los indios mapuche. La sección más amable es la que cuenta la historia de amor que tiene como protagonistas a ella y a Pedro de Valdivia, un hombre ambicioso al que Inés consigue no solamente dominar, sino también obligar a compartir con ella la magnifica aventura de conquistar Chile.

La narración muestra como durante el proceso de fundación de ese nuevo país —que formaba parte de un continente prácticamente desconocido—, los indios nunca llegan a aceptar que los conquistadores españoles se afinquen en sus tierras. Atacan y saquean Santiago una y otra vez, a tal grado que se tiene que comenzar a levantar de nuevo lo que ha sido destruido. Sin embargo Inés no se da por vencida y junto con Rodrigo de Quiroga, antiguo hombre de confianza de Pedro de Valdivia, ayuda a reconstruir la ciudad.

Es así como va naciendo entre Inés y Rodrigo una amistad distinta, es decir un amor adulto, que no se puede comparar a la relación de complicidad que tuvo anteriormente con De Valdivia, sino que se traduce en la estabilidad y confianza que ella necesita para seguir viviendo.
Palabras más, palabras menos, todo lo anterior forma parte de la novela Inés del alma mía en la que Isabel Allende estuvo trabajando durante varios años y de la que habló con La Opinión hace algunos días.

Atraída por la fuerte personalidad de Inés Suárez, desde el momento que tuvo las primeras noticias de su existencia, Isabel Allende llevó a cabo, junto con varios colaboradores, una detallada investigación que después utilizó como punto de referencia en su libro.
"Supe de Inés Suárez cuando estudié Historia de Chile en la escuela, a pesar de que en los libros de historia apenas se la menciona", explicó Allende. "En realidad, los historiadores la han ignorado sistemáticamente, a pesar de que fue un personaje fundamental en la Conquista. Cuando escribí Hija de la fortuna, que es la historia de una muchacha chilena que viaja a California en tiempos de la fiebre del oro [1848], y Retrato en Sepia, que es sobre la mitad del siglo XIX en Chile, tuve que regresar a estudiar historia. Entonces volví a toparme con el nombre de Inés y decidí investigarla".

A medida que se fueron llevando a cabo las indagaciones acerca de cuáles fueron las circunstancias que rodearon la vida de Inés Suarez, creció el interés que Isabel Allende tuvo en ella.

"Me atrajeron el corazón apasionado, la fortaleza y el valor de Inés. Por eso se atrevió a cruzar el mundo en busca de su escurridizo marido. Luego siguió a su amante, Pedro de Valdivia, a la tierra que entonces llamaban "cementerio de españoles". Posteriormente ayudó a fundar la ciudad de Santiago y peleó cuerpo a cuerpo en las batallas contra los indios. Se quedó en Chile hasta su muerte, a los 73 años, y fue una de las figuras políticas más poderosas de su tiempo", comentó la escritora establecida en el Norte de California.

Impresionada por la cantidad de información que llegó a tener en sus manos —antes de empezar a escribir la primera página de su libro—, Isabel Allende considera que no tuvo que dejarle mucho espacio a la imaginación.

"La parte histórica siempre es importante en un libro como el mío, porque solamente así puede tener credibilidad. Pero hay que tratar de que esto no se note, para que no parezca un documento académico, sino un cuento. Utilizar la voz narrativa de la misma Inés me ayudó a resolver ese problema. En realidad me fue muy sencillo recrear a Inés Suárez, porque los hechos que se conocen sobre ella y su vida son muy abundantes y reveladores".
Conocedora de la compleja dimensión humana de Inés Suárez, hacia quien se declara una ferviente admiradora, Isabel Allende asegura sentirse muy identificada con la actitud que tiene hacia la vida.

"Comparto, totalmente, la pasión amorosa de Inés. Como ella, me siento capaz de dejar todo por seguir al hombre que amo y correr muchos riesgos en defensa del amor. También me atrae el sentido práctico con el que ve las cosas. Mientras los hombres que participaban en la conquista andaban buscando oro y piedras preciosas, ella plantaba trigo y criaba gallinas. Tan buenos resultados le dio eso que llegó a ser la segunda persona más rica del Reino de Chile; la primera era, por supuesto, el obispo".

En referencia a la forma en que fue capaz de hacer una descripción tan detallada de la época en que transcurre Inés del alma mía, Isabel Allende asegura que utilizó la intuición como uno de sus instrumentos de trabajo.
"Los hechos que narro en el libro ocurrieron hace más de cuatro siglos. La historia, como bien se sabe, la escriben los machos vencedores. Las mujeres, los vencidos, los niños, la gente de color no tienen voz en los libros de historia, como si jamas hubiesen existido; sin embargo estuvieron siempre ahí, junto a los soldados. Por eso tuve que "intuir" cómo era la vida de entonces, especialmente la de una mujer tan poco usual como Inés. "Intuí" que debía ser muy fuerte y sana, físicamente, para poder sobrevivir en tan duras circunstancias; atrayente, puesto que tantos hombres se enamoraron de ella; leal y valiente, como lo demostró en el amor y la guerra; perseverante y generosa".
"Debo confesar que el reto más difícil que tuve fue recrear las batallas y describir la crueldad de la guerra, la conquista, la ocupación de los territorios indígenas y la tortura", añade Allende. "Sé que Inés no solamente presenció todo eso, sino que participó en algunos de esos eventos. En una ocasión ella misma decapitó a unos jefes indígenas que estaban prisioneros en un campamento español. Aunque las circunstancias pueden haber sido atenuantes —ya que se trataba de defenderse de un ataque masivo de los indios—, de todos modos fue una acción brutal por parte de ella".
Autora de una larga lista de libros, cuyos títulos van desde La casa de los espíritus, pasando por De amor y de sombra, Eva Luna, Paula, El plan infinito, Mi país inventado y El zorro Isabel Allende entiende perfectamente que la inspiración, sin disciplina, no es suficiente ayuda para la creatividad.
"Siempre he sido muy exigente conmigo misma. Me encierro el 8 de enero de cada año a escribir y no salgo de ese encierro hasta que no tengo un buen primer manuscrito. Se trata de un día muy especial para mí. Un 8 de enero murió mi abuelo. Empecé a escribir mi primera novela como una carta dirigida a él un 8 de enero del año 1981, y resultó ser un libro afortunado. Decidí —por cábala o superstición— comenzar el segundo libro en la misma fecha. Y luego el tercero. Después mi vida se complicó mucho y si no tuviese un día fijo para empezar, no podría escribir otro libro con el ritmo y la pasión que lo hago. El 8 de enero me retiro de circulación y nadie me molesta. No acepto invitaciones, ni viajo, no hago entrevistas de prensa. Mi familia sabe que no cuenta conmigo y mi marido me protege del mundo exterior".
Como punto final de la entrevista Isabel Allende hizo una última y breve reflexión acerca del oficio al que ha consagrado una buena parte de su energía creativa y la alegría que le produjo la buena recepción que se le ha dado a Inés del alma mía.
"No considero esto como "un trabajo duro", porque en realidad me gusta mucho escribir y se me van las horas frente a la computadora sin darme cuenta. Por supuesto, hay un factor de inspiración en lo que hago, porque tengo que enamorarme del proyecto para poder entregarme a él. Escribo casi en estado de trance. Dejo que los personajes hagan lo que quieran y que la historia tome caminos inesperados. Si pretendo controlar la naturaleza del libro, completamente, por lo general no obtengo buenos resultados".

"Todavía estoy sorprendida por el éxito que ha tenido Inés del alma mía", dijo Allende a manera de conclusión. "También mis editores piensan lo mismo, porque se trata de un tema que no está de moda. Y es que ¿a quién podía interesarle algo ocurrido hace tanto tiempo? Fue una grata sorpresa comprobar que los lectores se sintieron atraídos por la novela, que los críticos fueron generosos conmigo y que, de alguna manera, ese tema tan antiguo tiene vigencia hoy. Creo que eso ocurrió porque los ecos del pasado nos permiten ver con mayor claridad el presente".

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